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Bravatas nucleares

Fuentes: IPS

Un informe del periódico londinense The Sunday Times, en el cual se afirma que Israel planea destruir plantas nucleares de Irán con armas de ese tipo, disparó el alerta sobre las consecuencias globales que acarrearía una escalada de esa naturaleza en Medio Oriente. También plantea muchas preguntas de importancia crítica. ¿Es creíble el plan israelí, […]

Un informe del periódico londinense The Sunday Times, en el cual se afirma que Israel planea destruir plantas nucleares de Irán con armas de ese tipo, disparó el alerta sobre las consecuencias globales que acarrearía una escalada de esa naturaleza en Medio Oriente.

También plantea muchas preguntas de importancia crítica. ¿Es creíble el plan israelí, similar a su ataque de 1981 que destruyó un reactor nuclear iraquí? ¿Tiene el respaldo tácito de Estados Unidos, y por lo menos representa un enfoque compartido con los neoconservadores de Washington? ¿Cuál será el impacto de semejante ataque en Medio Oriente y qué significa la posibilidad de un ataque nuclear para la perspectiva de librar al mundo de estas armas?

La opinión de los expertos está dividida en torno a lo primero. Israel no se hizo eco de la nota publicada el domingo en The Sunday Times. Pero la revista estadounidense The New Yorker también publicó un informe del periodista de investigación Seymour Hersh en abril, señalando que Washington consideraba un ataque contra plantas nucleares iraníes.

Tal negativa encaja en la política israelí de ambigüedad nuclear (ni admite ni niega tener armas nucleares), así como en la táctica del engaño, utilizada a menudo.

En 1986, The Sunday Times publicó por primera vez fotografías de una planta de enriquecimiento de uranio en la localidad israelí de Dimona, revelando su sustancial arsenal nuclear.

La fuente del periódico fue el técnico Mordechai Vannunu, quien poco tiempo después fue secuestrado por agentes israelíes y juzgado y sentenciado en ese país a 18 años de prisión por revelar secretos de Estado.

El castigo de Vannunu solamente confirma lo que se sabía desde hacía tiempo: Israel ha tenido un programa de armas nucleares desde los años 50. Fue la sexta nación del mundo, y la primera de Medio Oriente, en adquirir una gran capacidad en materia de estas armas, ya en 1966.

«Esta negativa que siguió a la filtración (de información) es parte de un modelo israelí», dijo Qamar Agha, un experto independiente asociado con la Universidad Jamia Millia Islamia que reside en Nueva Delhi.

«Israel dijo reiteradamente que no tolerará el programa nuclear de Irán. El primer ministro Ehud Olmert afirmó que es ‘una amenaza existencial’ y que Israel usará cualquier medio para eliminarlo», continuó.

«Parece perfectamente probable, que Israel, por su cuenta o junto con Estados Unidos, use la opción militar contra Irán para impedirle adquirir una capacidad nuclear», agregó Agha.

The Sunday Times señaló que Israel tiene planes de atacar tres sitios: Natanz, Arak e Isfahan, posiblemente con armas nucleares tácticas. Estas son las ubicaciones, respectivamente, de la planta de enriquecimiento de uranio, el reactor de agua pesada y una central de conversión de gas de uranio de Irán.

El periódico también aseguró que pilotos de la fuerza aérea israelí volaron a Gibraltar en semanas recientes para entrenarse para el viaje de más de 3.200 kilómetros hacia los objetivos iraníes.

Al ser consultado sobre si la fuerza aérea se estaba entrenando para un ataque contra plantas iraníes, el ejército israelí se negó a hacer declaraciones.

Pero el ex comandante de la fuerza aérea Eitan Ben Eliyahu fue citado diciendo que «el sistema de defensa está preparado para todas las posibilidades. Sería una negligencia irresponsable y criminal, si un cierto país presenta una amenaza altamente probable, que no nos preparemos para ella».

Ben Eliyahu también dijo que la fuerza aérea se ha estado preparando para ataques de largo alcance durante muchos años.

Estos preparativos son respaldados políticamente por declaraciones de funcionarios israelíes, incluyendo el ministro de Defensa Ephraim Sneh, quien en noviembre dijo que no descartaría una opción militar contra Irán como «último recurso».

En otros informes, el general israelí Oded Tira fue citado diciendo que «al presidente (de Estados Unidos, George W.) Bush le falta el poder político para atacar a Irán. Como un ataque estadounidense es esencial para nuestra existencia, debemos ayudarlo a cimentar el camino».

La parte de Israel es «preparar un ataque militar independiente coordinando vuelos en el espacio aéreo iraquí con Estados Unidos», agregó.

En Estados Unidos parece haber un apoyo significativo a este enfoque. El periódico israelí Haaretz informó que Bush declaró que entendería si Israel optara por atacar a Irán.

Según algunos analistas, los neoconservadores son «aliados de larga data de la derecha israelí y del grupo de presión pro-israelí en Estados Unidos». Muchos neoconservadores llamaron a una guerra extendida contra el Islam radical, incluyendo al Irán islámico.

Otros ven los cambios en el gabinete de Bush y sus nuevos planes de guerra para Iraq como indicio de una posición de línea dura en relación a Irán.

Ellos citan la remoción del director de inteligencia de Estados Unidos, John Negroponte, quien era conocido por su moderada evaluación de la capacidad de enriquecimiento nuclear de Irán y que le quitó importancia a las amenazas que planteaba.

Muchos conservadores, entre ellos importantes figuras del Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense, pidieron que fuera destituido.

Bush envió más efectivos militares y continuó la ofensiva contra operaciones hostiles en ese país por parte de Irán y Siria.

«Si el gobierno de Bush lanza ataques contra instalaciones nucleares iraníes es únicamente para impedir que lo haga Israel», dijo Achin Vanaik, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Nueva Delhi. «Está desesperado, confundido y sin una estrategia. Podría fácilmente extender, de modo peligroso, la guerra a Irán, precisamente porque no la está ganando en Iraq».

«Incluso si la nota de The Sunday Times no es verdadera, todo esto aumenta la presión sobre Irán» y acerca la opción militar. «Eso es jugar con fuego. Además, eso erosionará más la resistencia que Rusia y China ofrecieron a (la imposición de) medidas duras contra Irán».

A comienzos del año pasado, Rusia y China eran reticentes a hacer que la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) remitiera a Irán al Consejo de Seguridad de la ONU por incumplimiento del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Pero el mes pasado esos países no usaron su poder de veto contra una resolución de Occidente (la 1737) que exigió duras sanciones contra Irán.

Un ataque militar contra centrales nucleares iraníes tendrá un impacto devastador. «Los ataques no estarán confinados a instalaciones nucleares», dijo Agha. «Deben apuntar a objetivos militares también para asegurarse de que Irán no se puede vengar con misiles y ataques aéreos contra Israel y tropas o bases de Estados Unidos en Medio Oriente. Esto causará una destrucción extensiva».

El Grupo de Investigaciones de Oxford calcula que incluso un ataque no nuclear causará 10.000 muertes, principalmente de civiles. La cantidad aumentará si se usan armas nucleares. Además, sitios que son patrimonio histórico, como Isfahan, serán destruidos.

Las consecuencias serían aún más graves una vez que el reactor nuclear civil que se construye en Bushehr con asistencia rusa sea cargado con combustible, lo que está programado para fines de 2007. Bombardearlo después de que se vuelva crítico causaría otro Chernobyl, con devastadores efectos globales.

Y también se estaría violando un tabú contra el uso de armas nucleares desde 1945, añadió Vanaik.

Las consecuencias humanas de un ataque contra Irán serán catastróficas. Y probablemente inviten a una fuerte represalia, mediante un programa acelerado de armas nucleares iraníes y ataques militares contra objetivos israelíes y estadounidenses.

«Esto precipitará una conflagración en Medio Oriente», sostuvo Agha.

«Y tenderá a unir a los musulmanes del mundo. La única manera en que Estados Unidos e Israel pueden lidiar con esto es provocando una división entre chiitas y sunitas, como en Iraq. Esto tendrá consecuencias globales aún más perjudiciales y volverá mucho más difícil la lucha contra el terrorismo. El mundo se convertirá en un lugar mucho más peligroso», añadió con alarma.

(El autor es fundador del Movimiento en India para el Desarme Nuclear y miembro de la Red Internacional de Ingenieros y Científicos contra la Proliferación).(FIN/2007)

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=39838