Recomiendo:
0

A propósito del artículo de Román Alonso, coordinador comarcal de Esquerda Unida de Vigo

CCOO y los límites del sindicalismo

Fuentes: Rebelión

Estupefacción es lo que me provoca el artículo del compañero Román Alonso. Lo que comienza con un análisis bastante ajustado, incluso llamando «canalladas» las de su dirección política, se queda en fuegos de feria. Puedo entenderlo por fidelidad a unos principios y a unas siglas. Pero la fina suerte torera de capote, preparatoria de la […]

Estupefacción es lo que me provoca el artículo del compañero Román Alonso. Lo que comienza con un análisis bastante ajustado, incluso llamando «canalladas» las de su dirección política, se queda en fuegos de feria. Puedo entenderlo por fidelidad a unos principios y a unas siglas. Pero la fina suerte torera de capote, preparatoria de la defensa, esconde no ver la realidad ni vivir en la realidad, entendida esta última por el país en el que vive.

Así es el principio:

La firma del reciente pacto sobre pensiones entre CCOO, UGT, patronal y gobierno, claramente perjudicial para la clase obrera e innecesario desde el punto de vista de la solvencia del sistema, está ocasionando un enconado debate interno entre la propia afiliación de CCOO, desconcertada ante estas canalladas de su dirección política. Entre la izquierda en general este acuerdo provoca un desprecio total hacia los firmantes. […] ¿Son los dirigentes de CCOO e UGT unos viles traidores? ¿Están convencidos de haber hecho lo que debían en defensa de la clase obrera o son unos mercenarios vendidos al poder financiero?

Y continúa:

Responder a estos interrogantes en forma operativa, válida para el trabajo político, requiere un análisis material de la realidad dado que las ideas, en este caso de nuestros sindicalistas, no nacen en el vacío sino que se basan en lo material con el que se interrelacionan… El sindicalismo tiene como función genérica la defensa de la clase obrera y los partidos marxistas también, pero es importante diferenciar niveles… CCOO ha demostrado en múltiples ocasiones que no tiene problemas para vivir sin pacto, cuando este se considera perjudicial.

Dejando a un lado la extraña teoría de que las ideas «de nuestros sindicalistas, no nacen en el vacío», porque no tengo el gusto de conocer tal prodigio, ya que presupongo una elaboración intelectual y un análisis de la realidad, incluso en mentes obtusas: ¡la respuesta es válida!. Si pactan un acuerdo perjudicial para los trabajadores, y pueden vivir sin ese pacto, que beneficia al poder financiero y al gobierno del PSOE, no están defendiendo a los trabajadores.

Y sigue:

La realidad, no obstante, es tozuda y la práctica nos enseña que los sindicatos, viejos o nuevos, que renuncian o que, por diseño propio o por minoritarios, son incapaces de ejercer adecuadamente su función reformista tienden a desaparecer o a enquistarse, porque la mayoría de la clase obrera ejerce de momento en reformista o conservador. Por algo el PP, PSOE y otras derechas absorben el 90% del voto válido. Esto ocurre porque los mecanismos de subyugación ideológica (medios de comunicación, escuela, familia, grupo, etc), controlados por el capital, educan para la sumisión y el conformismo. A medida que CCOO creció, más se fue pareciendo a la clase obrera que representa: se hizo más reformista.

Respuesta válida también: si CCOO está subyugada ideológicamente cada vez más, si cada vez más se parece a ese 90% de voto válido del PP, PSOE y otras derechas, si está enquistada y no ejerce adecuadamente ni la función reformista, si es «sumisa», lo mejor es que el último en salir apague la luz, que está muy cara.

Y dice:

El PSOE con sus triunfos electorales y apoyos fácticos logró arrebatar al PCE numerosos cuadros políticos y sindicalistas profesionales que paulatinamente han reconducido el sindicato de CCOO hacia la confluencia con UGT y la estrategia del diálogo social permanente, interpretando el carácter sociopolítico como supeditación a los intereses políticos del sistema en cada momento. Nada perverso, dado que esta conducta responde al sentir mayoritario de la clase obrera expresado electoralmente. Derivando, derivando, hasta UPyD ha sacado tajada entre la burocracia sindical.

Hete aquí como el llamamiento de Angeles Maestro a la ruptura de carnets de CCOO puede darse la mano con la burocracia sindical más reaccionaria.

Derivando… derivando… también podríamos decir que determinada burocracia sindical sacó tajada. Esto pasa por culpa de la publicidad, ver tantos anuncios reblandece el coco (no es coña) y anula la capacidad crítica (en la guerra fría en las pelis yankis, los comunistas sucumbían así ante los encantos capitalistas). ¡Subyugación y supeditación a los intereses políticos del sistema! Y dice que no es perverso, porque responde al sentir mayoritario de la clase obrera expresado electoralmente. Ya estamos salvados gracias a la confesión de último minuto. O sea, que como la clase obrera es electoralmente de derechas, los cuadros dirigentes tienen bula para pasarse a la derecha. El nombre: venderse al poder. Prosperar a costa de los trabajadores y generar la idea de que todo vale. Pero como existen personas conscientes y honradas que por vergüenza ideológica llaman a romper con el sindicato, el compañero cuenta ¡HETE AQUÍ! (razonamiento mágico) que esto es darse la mano con la burocracia sindical más reaccionaria. Bonita forma de denigrar a quienes manifiestan su disconformidad, poniéndolos a la altura de los reaccionarios. Lo cual lleva a que no salga nadie de CCOO que «lo arreglamos a pesar de… porque es un sindicato único y mayoritario, y los que quedamos somos los elegidos».

Por otro lado y mientras el compañero no demuestre lo contrario, que igual puede por «subyugación», Vigo está en Galicia, y en Galicia el sindicato mayoritario (en muchos sectores) es la CIG, que casualmente convocó Huelga General (junto con otros sindicatos, entre ellos STEG, CUT, CGT y fuerzas políticas BNG, EU) contra el parecer de CCOO y UGT, que estaban firmando el nuevo Pacto Social. ¿Dónde estuvieron CCOO y UGT con los trabajadores gallegos en la huelga y en la calle, o esperando la firma de un acuerdo vergonzoso de rebajas? A pesar de que Izquierda Unida convocó Huelga General, yo escuché a Gaspar Llamazares decir entre críticas al gobierno: «Es mejor un acuerdo que una imposición». Otra bula sindical, como la de Cayo Lara que se niega a criticarlos.

¿Alguno se paró a pensar que pasaría si ningún sindicato obrero avalase con su firma este pacto? ¿Quién o qué los obligó?

Pero lo que sospecho es que para este compañero de IU Galicia no existe, porque no cuenta lo que aquí sucede, sino en España, y así lo explica:

Pase lo que pase, mientras no dispongamos de un polo de atracción político y social anticapitalista alternativo, desesperar y renegar de los burócratas sindicales tiene el mismo efecto que renegar a nuestros compañeros de trabajo que votan PP, PSOE o nacionalismo segregacionista; el mismo efecto que renegar de la realidad que nos rodea, porque no se adapta a nuestras propuestas políticas.

Vaya, vaya, llegamos a que es mejor militar en el PP o en el PSOE, porque como la clase obrera los vota… No tengo más que añadir a este punto, porque dónde queda elevar la conciencia de clase, dignificar con el ejemplo, la ética política, la crítica, etc. ¿Disculpa esto a los tránsfugas ideológicos?

Pero llega al paroxismo al emparentar con los dos partidos anteriores al NACIONALISMO SEGREGACIONISTA (o el mismo reniega de la realidad que lo rodea o vive en el Congo, ni siquiera es capaz de mencionarlos por su nombre: CIG y Bloque Nacionalista Galego).

Con estas palabras está segregando (separando) a los gallegos nacionalistas, a los que pensamos que Galicia es una nación diferente de otras, por muchas y diversas razones, y que tenemos derecho a vivir en esa nación, con nuestra cultura, con nuestra lengua, con nuestras leyes, con nuestro autogobierno, nuestra propia vida, sin que esto suponga renunciar a ser internacionalistas, solidarios con el resto de los pueblos de éste y de otros estados, y algunos de ellos marxistas. También anticapitalistas, no escatimemos adjetivos, y sé que todos tenemos que hacer «reformismo».

Ejemplos de lo que digo antes abundan.

Por eso no menciona a la CIG, y a las otras organizaciones políticas, sindicales y ciudadanas que hicieron una Huelga General contra estos pactos y contra los que los firmaron. Por eso no menciona Galicia, ni la palabra gallego o gallega, ni una sola vez y sí varias a España.

Cierto que es de Esquerda Unida. Menos mal, en galego. Pero ¿Con quién se interrelaciona el compañero, con qué realidad? ¿Será para él Galicia un vacío?

Una cosa específica de Galicia, entre otras, es que la media salarial es un 20% mas baja que en el resto del Estado, por lo tanto así serán también esas rebajas en las pensiones.

Yo que soy nacionalista gallego, de izquierdas, marxista y anticapitalista, que estoy contra la opresión venga de donde venga, no puedo entender, esta negación de la realidad. No entender la opresión de este pueblo, como yo entiendo la de los otros pueblos de España (ahora sí, en pie de igualdad) y del mundo.

Y con todo, no estoy manteniendo que ni yo ni los «nacionalismos segregacionistas» estemos en posesión de la verdad y podamos equivocarnos. Cuántas veces.

Y por cierto en esta huelga, contra estos pactos contra los gallegos (y demás trabajadores del Estado), en contra de los que tuvieron la desvergüenza de firmarlos en nombre de España, me gustaría saber dónde estuvieron los dirigentes sindicales de CCOO y de UGT en Galicia. Yo y los «nacionalismos segregacionistas» estuvimos en la Huelga.

Continúo sin entender porqué un partido que dice ser federal en su estructura, niega la realidad de Galicia. Pero es la misma negación, la misma ceguera que lleva a defender lo indefendible, a intentar con razonamientos sui generis, no llamar a las cosas por su nombre, y muchas veces a no dar una patada (ideológica) en el culo a los que traicionan la causa de los «bós e xenerosos» (Himno galego: buenos y generosos), y a justificar a su sindicato a pesar de «las canalladas de su dirección».

(Original en galego. Traducción al castellano por el autor).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.