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Elecciones en Cataluña

Ciudadanos gana las elecciones pero el independentismo es mayoría en el nuevo Parlament catalán

Fuentes: El Salto

La suma de Junts Per Catalunya y ERC aumenta representación en el Parlament de Catalunya. Inés Arrimadas es la candidata más votada. Las dos principales fuerzas independentistas deberán decidir si profundizar la vía unilateral con el apoyo de las CUP o buscar otra aritmética que le permita gobernar con perfiles más suaves. El PSC y […]

La suma de Junts Per Catalunya y ERC aumenta representación en el Parlament de Catalunya. Inés Arrimadas es la candidata más votada. Las dos principales fuerzas independentistas deberán decidir si profundizar la vía unilateral con el apoyo de las CUP o buscar otra aritmética que le permita gobernar con perfiles más suaves. El PSC y Catalunya en Comú obtiene resultados tibios. El PP se hunde en Catalunya.

La democracia se ha reseteado en Catalunya en la jornada del 21 de diciembre. El resultado ha sido la victoria de dos marcas emergentes, la de Carles Puigdemont, quien se presentaba por primera vez a unas elecciones como cabeza de lista, y la de Inés Arrimadas, rompeolas de todos los españolismos. Ciudadanos ha hecho buenos los últimos sondeos y se ha aupado como primera fuerza política en Catalunya.

Las fuerzas independentistas, combinadas, se sitúan un 5% por encima de los partidos no indepes, pero el resultado de su división electoral -y sobre todo, la bajada de CUP respecto a 2015 y de ERC respecto a sus expectativas- supone una pérdida de dos escaños.

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Aun así, Puigdemont u otra «tapada» de Junts Per Cat (JxC) tendrá la opción de intentar formar un Gobierno apoyado en la mayoría independentista. La negociaciones no serán fáciles, el contexto que impondrá el otro sector del arco parlamentario -espoleado por la victoria de Arrimadas y el artículo 155- no puede ser más hostil.

La marca Arrimadas El ascenso más claro de la jornada ha sido el de los Ciudadanos de Inés Arrimadas. Once años después de la fundación de un partido que surgió como reacción a los pactos del Tinell (entre Aznar y Pujol) y del Majestic (entre Maragall y Zapatero), el proyecto de Albert Rivera ha aglutinado a la reacción del nacionalismo español contra el impulso del independentismo de 2012 y, especialmente, de la última legislatura.

Los naranjas se han impuesto en dos provincias, Tarragona y Barcelona, y anulan el «efecto Iceta», al dejar al PSC con solo un escaño más que en las elecciones hace dos años. De paso, Ciudadanos lanza un mensaje más que preocupante para el PP a nivel de todo el Estado. Le ha sacado más de 21 puntos de diferencia.

Aunque la victoria de Arrimadas no es un espejismo, el resultado de los dos partidos al que se ha opuesto en campaña ha mostrado algo que los sondeos no querían mostrar: que el independentismo -no anticapitalista- ha sumado apoyos en los dos años que han pasado desde las anteriores elecciones. Por separado, ERC y la antigua CiU -que estrenó marca Junts Per Catalunya- han sumado más escaños que como Junts Pel Sí. La caída de las CUP ha sido el factor determinante en la leve caída en escaños del bloque independentista, que pasa de 72 a 70 escaños combinados.

Otro sorpasso fallido El intento de sorpasso de ERC a sus antiguos socios ha sido un claro fracaso. La recta final de campaña de Junts Per Catalunya, basada en la desaparición material de las reminiscencias a Convèrgencia i Unió, ha sido la clave más inesperada de las elecciones desde que se convocaran el pasado 28 de octubre. Esquerra se tendrá que tragar el sapo de investir a un Carles Puigdemont, al que quiso aislar cuando optó por romper JxS.

Todo, siempre y cuando, los candidatos electos que se encuentran ahora huidos renuncien para que corra lista y entren candidatos que hayan quedado en los siguientes puestos de la lista. En el caso de Junqueras, Forn (ERC) y Jordi Sánchez (JxC) deberán solicitar ser excarcelados para tomar posesión de su acta de diputado. El juez Llarena tiene la palabra para que eche a andar la legislatura.

Lógicamente, JxCat impondrá en los acuerdos como primera condición que Puigdemont u otro de los candidatos del antiguo PdeCat -en los mentideros suena Elsa Artadi- sea investido president. ERC y CiU pueden buscar el apoyo de las CUP, a las que ha penalizado su apoyo a los presupuestos en la vía hacia la formulación de la República, o a Catalunya en Comú, bajo la premisa de que no se profundizará la vía unilateral.

La salida natural es optar por atraer -aunque sea para que simplemente se abstengan- a unas CUP que han mostrado desdén hacia unas elecciones que han considerado convocadas de forma ilegítima y que anunciaron, en los primeros momentos de campaña, que no participarán de un Parlament que no retome los pasos dados a partir de septiembre de 2017 para la conformación de la República Catalana.

Cualquier candidato o candidata a president tiene, además, la dificultad añadida de formar un Gobierno con la alargada sombra del artículo 155 sobre su cabeza. El Partido Popular, que ha quedado marginado en Catalunya en las elecciones de hoy, 21 de diciembre, ha mantenido abierta la posibilidad de que el famoso artículo aplicado en octubre para suspender el autogobierno catalán no se haya aplicado «solo» para la convocatoria de elecciones.

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El entendimiento a favor de la República de los tres partidos pasa por asumir que el choque de trenes no ha terminado y que los mecanismos de represión del proyecto republicano por parte del Gobierno del PP están lejos de haberse agotado.

Así, el Gobierno independentista tiene dos opciones: o mantener la vía de la unilateralidad -la posición de las CUP- u optar por suavizar los perfiles del otoño de 2017, manteniendo una hoja de ruta a largo plazo, como insinuaron algunos candidatos de ERC durante la campaña electoral, pero renunciando a mantener la marcha iniciada el 1 de octubre y apuntalada el 27-O con la proclamación de la República. En este sentido, cobrarán protagonismo los candidatos que debutarán en esta legislatura y que no están salpicados por el proceso-procés que lleva el juez Tribunal Supremo Pablo Llarena.

No hubo llaves Miquel Iceta, del PSC, ha conseguido contener a Catalunya en Comú pero se ha quedado muy lejos de Arrimadas. Los socialistas suben dos escaños respecto a 2015, pero, como los comunes, quedan entre dos tierras. Aunque el PSOE apoyó el 155, Iceta trató de sacar ventaja sobre Arrimadas con un discurso de «reconciliación» que ha encontrado pocos clientes. El PSC solo aumenta un escaño y sigue como cuarta fuerza política, lejos de los 20 escaños que obtuvo en 2010.

La candidatura de Xavier Domènech, Catalunya en Comú, ha obtenido muy malos resultados. La campaña de CeC que resaltaba que el partido podía ser «la clave» para una solución pactada ha naufragado ante la infrarrepresentación en las encuestas de los resultados de los independentistas.

Así, si hay entendimiento de JxC, ERC y las CUP, no habrá experimentos ni transversalidades: o se conforma el bloque independentista o se produce una metamorfosis impredecible de algunos de los dos principales partidos de ese bloque que dé una oportunidad a un bloque que sume a PSC y los Comunes. Altamente improbable.

En último lugar a todos los niveles queda el PP. El partido que convocó por la vía unilateral del artículo 155 las elecciones se descuelga hasta los tres diputados. Los de Xavier García Albiol se quedan por debajo de los 200.000 votos, un castigo claro que se agrava por dos malísimas noticias para los populares, la emergencia de Arrimadas como candidata de la derecha nacionalista y la victoria del independentismo en las elecciones que estaban destinadas a cortarle el paso.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/elecciones-catalunya-21-d/arrimadas-gana-elecciones-pero-independentismo-es-mayoria-parlament