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Un creciente movimiento ciudadano se opone a que el AVE atraviese el centro de la ciudad

¿Conseguirá el AVE horadar Barcelona?

Fuentes: Diagonal

El 12 de febrero, Magdalena Álvarez inauguraba, sin cámaras, la llegada del AVE a Barcelona. ¿Conseguirá ahora rematar el proyecto con un túnel por el centro de la ciudad? Muchos ciudadanos se oponen. Tras años de fechas incumplidas -incluida la última del 21 de diciembre-, el caos del Cercanías y eternos debates sobre su recorrido, […]

El 12 de febrero, Magdalena Álvarez inauguraba, sin cámaras, la llegada del AVE a Barcelona. ¿Conseguirá ahora rematar el proyecto con un túnel por el centro de la ciudad? Muchos ciudadanos se oponen.

Tras años de fechas incumplidas -incluida la última del 21 de diciembre-, el caos del Cercanías y eternos debates sobre su recorrido, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez pudo llegar a Barcelona en AVE el 12 de febrero. Pero la que tenía que ser la principal promesa cumplida de Zapatero en uno de sus mayores graneros de votos se quedó sin foto-finish. Los directivos de ADIF optaron por impedir el acceso de los reporteros gráficos a los andenes al comprobar que muchos pasajeros empezaban a silbar al ver a la ministra. Como respuesta, éstos realizaron un plante de cámaras y se negaron a filmar la salida de Álvarez de la estación. La imagen final de este día de gloria quedó en una rueda de prensa en el Palau de la Generalitat, donde la polémica ministra pedía perdón por los retrasos y molestias.

Pero ¿una vez llegado el AVE se acabaron los problemas? Esto aún está por ver y cada vez da más la impresión de que la polémica acaba de empezar. Con la llegada del primer tren comercial -que coincidió con el inicio de la campaña electoral- se convocaron dos protestas. Por la mañana se movilizaron los trabajadores ferroviarios a iniciativa de la CGT y por la tarde lo hicieron vecinos y movimientos sociales del barrio de Sants, que están hartos de las molestias que han provocado las obras y la operación especulativa que las está acompañando.

Protestas

El AVE, como muchas otras grandes infraestructuras, tiene la capacidad de ahogar las protestas con su inauguración, una vez que los opositores han sido derrotados y se generaliza la acomodación a la nueva situación. El problema, sin embargo, es que el AVE no está, ni mucho menos, terminado. Aún queda la construcción de un túnel que tiene que cruzar todo el centro de la ciudad, una de las obras que más rechazo conllevan. Una plataforma vecinal, bajo el explícito nombre de AVE pel litoral, lleva años oponiéndose al actual trazado que pretende cruzar toda Barcelona por el centro y actualmente cuenta con fuertes apoyos políticos y sociales, el más importante el del Patronato de la Sagrada Familia.

Este colectivo nació como un clásico movimiento nimby («no en mi patio de atrás», en sus siglas en inglés) poco después del desastre del Carmel, cuando se hundieron varios edificios a causa de las obras del metro. Entonces comenzaron a movilizarse pidiendo que el AVE cruzara Barcelona siguiendo la línea del mar, aunque sin oponerse nunca a su construcción. A medida que las grietas se extendían a su paso por el Baix Llobregat y el sur de Barcelona el peso político y capacidad movilizadora del colectivo ha ido en aumento. Con el tiempo, además, han ido radicalizando sus posiciones contra el proyecto por sus contactos con diferentes movimientos sociales.

También han recibido el apoyo más o menos explícito de diferentes partidos, desde ERC hasta el PP -un dirigente de CIU llegó incluso a encadenarse simbólicamente- que han forzado, por ejemplo, que el Pleno municipal de Barcelona votase por el cambio de trazado. Esta coyuntura -en un momento en que el túnel no está ni siquiera empezado- permite pensar a mucha gente que el trazado es modificable y es probable que las movilizaciones se intensifiquen.

Sants y Gornal

Por donde sí ha pasado el AVE sin demasiadas protestas es por el sur del Área Metropolitana de Barcelona. El consenso político y mediático con que cuenta el proyecto ha sido determinante a la hora de que los habitantes aguantasen estoicamente meses de ruidos, calles cortadas y averías del servicio de Cercanías. Pero ha habido más. Tanto en los barrios del Gornal (L’Hospitalet de Llobregat) como en Sants (Barcelona) las obras se vincularon al soterramiento de las vías que parten ambos barrios. Pero ahora que el AVE ya está hecho parece que no hay tanta prisa para acabar el resto de las obras. En Gornal han llegado a sacar la maquinaria pesada sin ni siquiera empezar el parque prometido. En Sants la situación aún es más dramática. En lugar de soterrar las vías se está construyendo un «cajón» de hasta 14 metros de altura que, en vez de las vías, lo que va a dejar en el subsuelo son varías calles, escuelas y a los vecinos de hasta el segundo y tercer piso, sin resolver los problemas de movilidad en el barrio. No sería de extrañar que ante esta situación la gente decidiera volver a salir a la calle.