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De Irak al Líbano, Israel ataca a sus vecinos con impunidad

Fuentes: Middle East Eye

Traducido del inglés para Rebelión por J.M.

Con una elección a la vuelta de la esquina, Netanyahu ha lanzado una demostración regional de fuerza, sabiendo seguro que sus objetivos son demasiado débiles para tomar represalias antes de la votación de septiembre.

 

Un centro de medios de Hezbolá en Beirut dañado en el reciente ataque israelí (AFP)

 

Es temporada de elecciones nuevamente en Israel y el primer ministro Benjamin Netanyahu está mostrando sus músculos militares. La segunda elección de este año está programada para el 17 de septiembre, luego de que la anterior no lograra armar una coalición gobernante.

Encuestas recientes muestran que los dos partidos principales, Likud y la alianza Azul y Blanca, corren codo a codo con alrededor de 30 asientos cada uno en la Knesset de un total de 120. Tal resultado dificultaría que cualquiera de las partes forme una coalición de gobierno.

Al mismo tiempo, la propia carrera política de Netanyahu permanece bajo una nube de acusaciones de soborno, fraude y abuso de confianza. ¿Está buscando aumentar su popularidad a través de la agresión a los palestinos y los países árabes vecinos, o hay una amenaza mayor que merezca las últimas acciones de Israel?

Seguridad versus juegos electorales

Algunos dirían que los recientes ataques a objetivos en Gaza, Irak, Siria y Líbano están relacionados con la seguridad de Israel más que con los juegos electorales. Afirmarían que Netanyahu tiene razón al continuar degradando el poder militar de Irán, donde sea que esté, y que Israel está actuando en Gaza en defensa propia contra los ataques periódicos con cohetes de Hamás.

Sin embargo es el asedio continuo de Israel, ahora en su decimotercer año, lo que ha resultado en el sufrimiento continuo de dos millones de personas que viven en la prisión al aire libre que es Gaza. Israel no ha implementado acuerdos para aflojar el asedio, lo que pondría fin al movimiento de protesta de la Gran Marcha del Retorno.

Es difícil ver a partir de la información disponible públicamente qué nueva amenaza contra Israel surgió para justificar estos ataques.

Esa frustración, junto con los ataques mortales de Israel a manifestantes pacíficos, podría explicar la falta de silencio entre Israel y Gaza. Ha habido pocos cambios en la dinámica entre Israel y Hamás –respaldado por Irán– que justificaría los recientes o cualquier otro ataque.

Mientras tanto, el mes pasado, por primera vez en los últimos años, Israel atacó lo que afirmó eran objetivos iraníes en Irak. Aunque Irak inicialmente mantuvo estos ataques en secreto, el silencio se rompió después de que Israel atacara una base de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF), la agrupación paraguas de las milicias mayoritariamente chiítas de Irak. El PMF culpó a Israel y a los Estados Unidos, alegando que este último había permitido que cuatro drones israelíes ingresaran a la región para llevar a cabo misiones en territorio iraquí.

En un paso inusual, Estados Unidos negó la responsabilidad de los recientes ataques y prometió cooperar con las investigaciones iraquíes. Es difícil ver a partir de la información disponible públicamente qué nueva amenaza surgió contra Israel para justificar también estos ataques.

«Mátalo a él primero»

Después de los ataques a Irak, Israel atacó la semana pasada lo que afirmó era un grupo de miembros de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní y el movimiento aliado chiíta de Hezbolá en Líbano en Aqraba, cerca de Damasco. Israel dijo que había abortado un ataque con drones iraníes contra áreas en el norte del país.

Después del ataque israelí, Netanyahu señaló en Twitter: «Irán no tiene inmunidad en ningún lado. Nuestras fuerzas operan en todos los sectores contra la agresión iraní. Si alguien se levanta para matarte, mátalo primero.

Si bien el ministerio de Defensa sirio confirmó los ataques israelíes, dijo que muchos de los misiles entrantes habían sido interceptados. Un alto comandante de la Guardia Revolucionaria negó que los objetivos iraníes hayan sido alcanzados, y dijo que sus centros de asesoramiento militar «no han sido dañados».