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La visita de Bush: ‘Una carnicería y un río de sangre en Gaza’

De una decisión local independiente a una lucha internacionalista

Fuentes: Boletín electrónico de Kana’an

Traducido para Rebelión por Nadia Hasan y Paloma Valverde

El año 2006 fue el año de la victoria de la resistencia, una victoria que merece un análisis más profundo sobre las lecciones [extraídas] del campo político, social, y en la guerra de guerrillas. La mayoría de los árabes de Líbano participaron en la guerra, y no sólo los valientes luchadores de Hezbolá. En un análisis final, la posición de los agentes imperialistas contra los combatientes en ese país, dieron a la victoria un sabor aún más dulce. Fue el primer desafío de este tipo al ejército sionista y a las armas y políticas estadounidenses. Lo irónico es que esta victoria ha sido el blanco de muchos ataques por parte de los derrotados regímenes clientelistas [1] árabes que además minimizaron esta victoria al comprender que esta batalla podría significar el comienzo de la victoria del pueblo.

Es cierto que esta guerra no condujo a la derrota final del «animal salvaje», pero lo hirió gravemente y no cabe ninguna duda de que el «animal salvaje» se vengará con dureza. Esta agresiva política colonial e imperialista fue construida para mantener una guerra permanente con la Nación Árabe incluso si los árabes les «donan» toda Palestina y aún más. Durante todo 2007, los enemigos del pueblo se prepararon para su contraataque para liquidar a la resistencia y acabar con la causa Palestina.

De acuerdo con este punto de vista, creo que este nuevo año de 2008 será sombrío y peligroso. De lo contrario, ¿Por qué dieciséis dirigentes árabes asistirían a la Conferencia de Anápolis (noviembre de 2007) sin un plan claro y un compromiso real? El régimen sionista nunca ha dejado de asesinar palestinos a diario, incluso durante las sesiones de las conferencias de Anápolis y Paris. A pesar de esto, Abbas, dirigente de la Autoridad Palestina [AP], definió a los sionistas, quienes ocupan Palestina, como «nuestros vecinos». Es irónico que el fascista Yitzhak Shamir, primer ministro israelí, utilizara las mismas palabras: «binano we bain shkinano» (entre nosotros y nuestros vecinos).

Sin embargo, la participación de dirigentes árabes en la conferencia no fue sólo protocolaria. Es más peligrosa que la Conferencia de Madrid (octubre de 1990), que engendró los acuerdos de Oslo. La Conferencia de Madrid sentó las bases para los subsiguientes y catastróficos acuerdos de Oslo. Tristemente, muchos palestinos aún creen que el Dr. Haider Abdulshafi y Arafat contribuyeron y obtuvieron un logro tangible en esas dos problemáticas negociaciones de Madrid y Oslo. Mientras en esencia las dos conferencias estuvieron relacionadas internamente y su resultado fue el reconocimiento del régimen sionista asquenazí, es decir, del Estado judío puro que prácticamente significa el fin del derecho al retorno para los palestinos.

¿Por qué las «donaciones» van más allá de las demandas de los peticionarios?

Mientras que el autogobierno palestino (la AP) pidió 5.400 millones de dólares en la Conferencia de Paris (diciembre de 2007), los «donantes» se decidieron aportar 7,400 millones de dólares, un comportamiento que contradice todas las teorías y políticas de préstamos y de ayuda en la historia. Los donantes son los mismos imperialistas que siguen explotando a las poblaciones más pobres en la periferia, y arrastrando a cientos de millones de seres humanos a la inanición. Más aún, el régimen beneficiario es un régimen corrupto, al menos según un informe llevado a cabo por la Comisión de la Unión Europa y según muchas pruebas de la propia AP. Resulta sorprendente saber que en el pasado el [régimen] corrupto pidió más de lo que recibió y que los donantes ahora le dan más de lo que pide. Una respuesta a este fenómeno pudiera ser que [el hecho de que] el régimen de la AP es el primero en la historia que cumple las recomendaciones del Banco Mundial y del FMI.

Este problema económico encuentra su respuesta en las condiciones sociales y políticas. Las nuevas y antiguas donaciones a la dirigencia de la AP son el pago por su compromiso político, que es el reconocimiento del régimen sionista y la capitulación del derecho al retorno.

Dos elites y otra más

A los economistas sionistas como Ezra Sadan, Simha Bahiri, y otros, les llevó cerca de dos décadas comprender que «cualquier» desarrollo de las colonias de Cisjordania y Gaza no contradice el de la entidad sionista. Desde 1989 estos economistas han aconsejado a su gobierno la concesión de permisos para empresas palestinas. Economistas y empresarios palestinos que «teorizaron» sobre la necesidad de que la economía de Gaza y Cisjordania se volviera dependiente de la del enemigo y de expandir las empresas de subcontratas entre las dos economías, estuvieron de acuerdo con estos economistas sionistas. Esta relación entre el centro y la periferia (aunque a una escala muy pequeña) condujo a la creación de una nueva clase clientelista en Gaza y Cisjordania que reemplazó a la misma elite [existente] durante la administración jordana-egipcia de Gaza y Cisjordania con anterioridad a la ocupación de 1967.

La burocrática elite política de la OLP, que firmó los Acuerdos de Oslo y se aprovechó de los palestinos de todo el mundo y de las donaciones de dirigentes árabes -cada uno por sus propios intereses políticos-, se convirtió en una burguesía burocrática. Esta dirigencia burocrática comprendió muy pronto que su lucha nunca alcanzaría la meta de liberar Palestina y, por lo tanto, decidió comprometer la liberación nacional y aceptar un auto-gobierno limitado. La misma elite fue apoyada por la teorización de intelectuales, académicos y directores de ONG palestinas que se convirtieron en el mandarinato de la AP.

Desde los Acuerdos de Oslo (1993), estas dos elites «cobraron» mucho dinero de rentas políticas, corrupción y empresas conjuntas. Ellos allanaron el camino para la tercera elite: los capitalistas palestinos en la Shatat (la Diáspora) que entraron a Cisjordania y en la Franja de Gaza con los permisos otorgados por la ocupación israelí, al igual que otros palestinos de la OLP. Esas elites hicieron aportaciones económicas relativas para monopolizar (a través de Arafat) la mayor parte de las áreas de inversión más rentables, especialmente las telecomunicaciones y el mercado de valores.

Después de las últimas elecciones palestinas (enero de 2006) los donantes occidentales y los sionistas impusieron un férreo estado de sitio sobre Gaza y Cisjordania, al que siguió el conflicto militar en Gaza. Estos acontecimientos facilitaron el camino para que las tres elites antes mencionadas, es decir, la burocracia política, los intelectuales y los capitalistas tomaran el poder y crearan el gobierno interino del sector privado, intelectuales liberales, ONG, etc. Las tres recibieron el apoyo del imperialismo estadounidense y del régimen sionista asquenazí, motivo por el cual el actual gobierno interino quiere a toda prisa la normalización y poner en marcha las exigencias sobre seguridad impuestas por Israel, incluso cuando las fuerzas sionistas están masacrando a la población palestina de Gaza.

Algunas personas creen que este gobierno es meramente tecnócrata, lo que no es el caso. Es la imagen de este gobierno la que está tan politizada; representa la política de las tres elites que aceptan la dominación estadounidense. El actual gobierno de la AP no es sólo un gobierno de Al Fatah. Aunque algunos miembros de Al Fatah creen que después de un cierto tiempo este gobierno les devolverá el poder o hará el «trabajo sucio», en el que Al Fatah prefiere no involucrarse, creo que se mantendrán los planes políticos de este gobierno [2], que tratará de «resolver» el conflicto en forma de un pequeño Estado. Esto está relacionado con el hecho de que los sionistas han llegado a la conclusión de un pequeño Estado palestino es mejor que la situación actual, especialmente debido a que quieren imponer el programa de un Estado puramente judío. Para los sionistas, esto es mejor también que la solución de un único Estado [3].

Mientras que el gobierno de la AP sea la fuente de donaciones, esto es, la principal sino la única fuente de ingresos de los cerca de 200.000 empleados públicos, muchas de estas personas obedecerán sus órdenes y sus políticas. Algunos podrían renunciar debido a una oposición política y otros podrían retirarse. Una de las claves del poder económico actual se encuentra en la Conferencia de Paris cuando los donantes declararon estar de acuerdo en «pagar» porque el Sr. Salam Fayyad es el primer ministro.

Para fortalecer al nuevo gobierno se necesitaron dos conferencias: la Conferencia de Paris (diciembre de 2007, para conseguir apoyo económico) en la que al nuevo gobierno se le prometió que recibiría más de lo que había solicitado, y la Conferencia de Anápolis (noviembre de 2007) para llevar a cabo las políticas de normalización a escala nacional árabe, la integración del régimen sionista asquenazí en la Nación Árabe en forma de una integración mediante la dominación. Es por ello que 16 regímenes clientelistas árabes asistieron a la conferencia donde dieron luz verde para un Estado judío puro, para desmantelar el derecho al retorno del pueblo palestino y dejar la puerta entreabierta para la expulsión de los palestinos de 1948 que viven dentro de la entidad sionista. Esto apoya nuestro análisis de que cualquier movimiento en la cuestión palestina, positivo o negativo, está profundamente ligado a lo árabe. Por este motivo, el 13 de enero Abbas señaló que: «[…] Ahora cualquier paso que demos está íntimamente unido al de los dirigentes árabes».

Este es el resultado final del deterioro de políticas y de la causa nacional en la Nación Árabe. Desde 1967 a 1973, organizaciones izquierdistas palestinas repitieron constantemente que deberían intervenir en los asuntos internos de los regímenes árabes. Después, la izquierda degeneró y se encaminó hacia la extrema «derecha». Sin embargo, los regímenes árabes nunca dejaron de interferir en la cuestión palestina. Pero los dirigentes de la OLP no quieren ninguna participación de los regímenes radicales árabes, motivo por el que los líderes de la OLP lanzaron la consigna de la «Decisión Nacional Palestina Independiente» que está oficialmente en contra de todos los regímenes árabes, esencialmente en contra de aquellos [regímenes] árabes que están en contra de comprometerse con el régimen sionista asquenazí.

¿Por qué Abbas invita a los árabes a ser «socios igual a igual»? Porque los regímenes árabes han llegado a la situación de interiorización de la derrota.

La manipulación y la industria del Estado

Muchos, sino todos los palestinos, calificaron al movimiento de resistencia de «revolución» palestina, un nombre que no tiene ningún apoyo sobre el terreno. De hecho, la cuestión palestina necesita más que una revolución, necesita una revolución internacional. La revolución no es sólo la lucha militar. Más que eso, el objetivo de la revolución es cambiar la situación actual y si fracasa en lograrlo nunca se adapta y acepta la misma situación que rechazó. El movimiento de resistencia palestino nunca fue capaz de liberar Palestina ni de cambiar la situación política, social, cultural y económica para los palestinos.

Cuando la OLP no consiguió ni el cambio ni la victoria, se vio en la necesidad de sustituir algunas cosas y mantener controladas a las masas y reencaminar sus actividades. Esta «triquiñuela» pronto se puso en marcha en Beirut, cuando la OLP actuaba como un Estado: a los militantes se les trataba como si fueran un ejército formal, se abrieron oficinas administrativas y mucha ayuda económica por parte de los regímenes reaccionarios árabes inundaron a los líderes de la OLP. ¡Todo esto tuvo lugar cuando la OLP se encontraba fuera de Cisjordania y la Franja de Gaza!

Hay dos preguntas sobre la OLP que me han desconcertado durante toda mi vida. ¿De dónde obtuvo esta dirigencia todo ese dinero desde el primer día de su existencia, y por qué se usó principalmente en «comprar» lealtades y aumentar la corrupción [4] si la OLP era una revolución en sí misma?

Con anterioridad a 1982, el «Estado Fakhani» [5] en Beirut marcó el comienzo de un giro desde la liberación de la Nación Árabe y el Estado democrático secular hacia la creación de una autoridad nacional en Cisjordania y la Franja de Gaza. Muchas organizaciones palestinas, como por ejemplo el Frente Popular de Liberación Palestina (FPLP) y el Frente Democrático por la Liberación de Palestina (FDLP) adoptaron consignas del tipo: ¡Construid un Estado en cualquier trozo de tierra liberada!

En 1988, sin liberación, la OLP declaró un Estado palestino en su conferencia de Argelia. Esta fue la primera manipulación directa del pueblo al que se orientó, aunque gradualmente, para pasar de la recuperación de su patria a exigir un «Estado». Este «Estado» tuvo más embajadas de las que tenían los Estados de verdad. La pregunta sigue siendo, ¿de dónde provino todo ese dinero?

Oslo marcó el momento decisivo en el que muchos de los militantes supieron que si no volvían a Cisjordania y a Gaza se enfrentarían a un futuro de hambre y desempleo. Algunos de ellos podrían ser encarcelados por la policía de este régimen árabe o de aquel. Es una nueva ecuación: un Estado diminuto con un diminuto derecho al retorno, en este caso el retorno de los líderes con su política, mandarinato y no el retorno del pueblo palestino.

La liberación de Palestina ha sido completamente silenciada y sustituida por consignas carentes de significado como: «el Estado independiente con la ciudad santa de Jerusalén como su capital». ¿Qué tamaño tiene ese Estado? Ningún palestino o árabe lo sabe, y ¡Jerusalén se convirtió en Palestina! La pregunta es: Si provengo de Nazaret o de Haifa, ¿qué obtendré de la diminuta Jerusalén más que un lugar donde rezar? Y si no soy religioso, ¿cuál es el significado de la reivindicación de Jerusalén Oriental y la pérdida de toda Palestina?, más importante aún, ¿cuál es el destino de la región y el mundo si el régimen sionista asquenazí se mantiene como una base para saquear a los pueblos?

Por ello, el énfasis en el Estado y en Jerusalén es un «curso de formación» para que el pueblo minimice sus derechos y olvide indirectamente, y después directamente, el Derecho al Retorno. Nuestro pueblo está atrapado, como los alumnos en una escuela, para aniquilarle la memoria colectiva y los derechos o para lavarle el cerebro y hacer una reeducación colectiva.

Todo se hace evidente cuando el presidente de Estados Unidos [EEUU], que fue acorralado para responder preguntas sin estar «preparado» para las respuestas o para lo que conscientemente quería decir. En su última visita a Ramala resumió el futuro de la siguiente manera:

  • Israel será un Estado exclusivamente judío

  • Se entregará «Estado» para los palestinos en Gaza y Cisjordania; sus distintas partes estarán conectadas geográficamente. Nadie sabe en cuánto de Cisjordania y la Franja de Gaza. Este Estado será un Estado seguro, que servirá a la industria de la seguridad israelí [6].

  • Se terminará con el Derecho al Retorno

  • Los refugiados palestinos deben aceptar compensaciones.

  • Naciones Unidas ya no es relevante para la cuestión palestina. (Mientras Bush neutraliza a Naciones Unidas, las clases dirigentes formales, ¿por qué no compartimos la lucha con las clases populares del mundo?

  • Los regímenes árabes aceptan los planes de EEUU y al régimen sionista asquenazí.

Esto da una respuesta de por qué toda esa propaganda se concentra en el ‘Estado’ palestino, incluso los sionistas y los estadounidenses hablan de él. De manera paralela, el régimen sionista asquenazí continúa con su política de asesinatos, destrucción, matanzas, robo de tierras, etc.; una política que tiene tres objetivos:

1.- La expulsión de la población en Gaza y Cisjordania, que sirve al objetivo sionista último de ocupar una Palestina ‘desocupada’.

2. Desmoralizar a los palestinos, puesto que esas políticas se llevan a cabo mientras el dirigente palestino y los dirigentes árabes dan la bienvenida a Bush y a Olmert.

3. Apoyar a los árabes que están por la normalización.

Es de reseñar que el logro de estos objetivos se está produciendo de manera gradual, incluso si no se ponen de manifiesto de manera llamativa.

El truco del ‘Estado’ palestino es una manipulación psicológica y material magníficamente orquestada. Da a muchos la oportunidad de creer que el papel del Estado es garantizar la seguridad de las personas, pese al hecho de que el caos actual se diseñó de forma deliberada para provocar una crisis, una crisis distinta a la de la propia ocupación. Tras un período de tiempo, la AP garantizará el orden, como pretendieron hacer en Nablus, y la gente se sentirá a gusto. La pregunta es ¿quién empezó este caos en Gaza y Cisjordania? La corrupción de la AP es un ejemplo. La AP utiliza a las fuerzas policiales para mantener la seguridad. Esos policías están concienciados de que su papel es el de apoyar al régimen y reprimir las manifestaciones contra el régimen que les da de comer, cuando la mayoría de los palestinos están sin trabajo. Aunque los policías provienen de las clases populares apoyan al régimen y se les manipula hasta el extremo de que ellos creen que son el propio régimen. Por consiguiente, el policía está preparado para reprimir pero, seguramente, no esté preparado para sacrificar su vida si se enfrentan a un pueblo revolucionario. Otra vez nos hacemos la pregunta, ¿quién es el revolucionario? ¿El policía arabo-palestino o el ciudadano francés que apoya a los palestinos incluso con el boicot de los productos hechos en Israel? Los policías siempre están dispuestos a caer en el fascismo. Su educación es escasa y nunca han tenido acceso a una cultura revolucionaria. Este es el por qué siempre están dispuestos a convertirse en fascistas. Esto es lo que les ocurrió a los manifestantes que se oponían a la visita de Bush a Ramala.

Un tenebroso Año Nuevo

Los palestinos y los árabes han iniciado el año nuevo de 2008 divididos en dos grupos:

1.- Las clases dirigentes y los regímenes que apoyan el imperialismo y al régimen sionista asquenazí, niegan el derecho al retorno, normalizan relaciones con el núcleo del sistema capitalista y con el régimen sionista asquenazí, subyugados al ‘Gran Oriente Próximo’, y que siguen por un lado con su dependencia y, por el otro, con la represión. Están dispuestos incluso a luchar con Irán. No es extraño: lucharon contra Iraq.

2. Los movimientos de resistencia -las clases populares que están contra el primer grupo- animados por la victoria de Hezbolá de 2006.

Los palestinos cuyo programa político es un ‘Estado’ donado por Bush van ahora contrarreloj. Están integrando completamente la economía de Gaza y Cisjordania en la de los sionistas con la construcción conjunta de infraestructuras, rogando por la paz, la no-vioencia, etc. El régimen clientelista decidió no esperar a los políticos para normalizar; quieren arrastrar a los políticos tras ellos para llegar a un punto de no retorno. Esto no es raro. La paz para el capital creará su propia clase dirigente cuyos intereses están integrados en los del sistema mundial y en los del núcleo sionista en la región. El sector privado es del que se sirven los países donantes y a quienes alaban sin cesar.

En los últimos tiempos se han producido dos hechos de importancia: La creación del consejo conjunto de comercio israelo-palestino y la creación de un nuevo ejército de seguridad para la AP formado por 500.000 hombres, elegidos (libres de toda sospecha revolucionaria) y entrenados por expertos estadounidenses en Jordania. Ellos conformarán la maquinaria del ‘Estado de seguridad’ del sistema fascista al que en Kana’an Online hicimos referencia años atrás.

De las ONG a las OG (organizaciones gubernamentales) y a los gobiernos no gubernamentales

De manera paralela a las arriba mencionadas, se está produciendo otra campaña; es la campaña de los regímenes occidentales, los regímenes de los clásicos países imperialistas y de los gobiernos que defino como «gobiernos no gubernamentales»: Noruega, Suecia y Dinamarca, que no tienen una historia vergonzosa directa en nuestra región pero que sirven a los viejos imperialistas en la zona como si fueran ONG al servicio de instituciones gubernamentales.

El imperialismo empezó su nueva penetración en nuestra cultura y espíritu revolucionario mediante las ONG que pretendía promover el desarrollo y el trabajo humanitario pero que servían a la normalización con la ocupación israelí, abogaban por la coexistencia con el régimen colonial sionista, etc.

EEUU no es el único país que apoya la paz para el capital, refuerza la normalización, acusa cualquier parte que no reconozca al régimen sionista asquenazí que ocupa Palestina de ser terrorista e intenta por todos los medios presionar a los palestinos y a los árabes para que acepten este reconocimiento e ignoren la resistencia, el desarrollo, la unidad árabe, la democracia y el socialismo.

Después de años en que las ONG limpiaron la cara de los regímenes imperialistas, ahora estos regímenes trabajar directamente sin máscara en Gaza y Cisjordania, con el pretexto de promover el desarrollo, la construcción de emporios capitalistas israelo-palestinos para explotar a los trabajadores palestinos y ofrecer a la AP más de lo que pidió. EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Canadá y Japón [7], e incluso la lumpen -imperialista Turquía, manipulan a nuestro pueblo con falsos proyectos para normalizar y aceptar el Estado de Oslostan [8].

Noruega allanó el camino para los acuerdos de Oslo, Suecia hizo lo propio para la creación del consejo conjunto de comercio israelo-palestino, mientras que Dinamarca está ocupada con el ataque al profeta Mohamed. Una criminal y vergonzosa división del trabajo. Es lo de siempre en esos regímenes con una herencia de siglos de saqueos y bloqueos al desarrollo en el exterior.

Gaza: montones de carne y ríos de sangre

Muchos consideran que el control de Gaza por parte de Hamás en el último año es un golpe de Estado, al mismo tiempo que muchos consideran que sobre Hamás se ha impuesto un golpe de Estado internacional y gradual, así como el asedio a los palestinos de Gaza y Cisjordania tras la victoria de Hamás en las elecciones.

En realidad, toda Palestina está en crisis y Gaza es sólo una parte, pero ¿por qué se concentra en Gaza el ataque contra Hamás y por qué todos los regímenes del mundo quieren arrancar el poder a Hamás? Porque la AP necesita desesperadamente implicar a la opinión pública en sus asuntos internos y mantenerse lo más lejos posible de los catastróficos avances hacia la normalización, de los acuerdos de seguridad y de la negociación con el régimen sionista asquenazí que tuvieron lugar al mismo tiempo que sus crímenes en Gaza y Cisjordania. Como se ha señalado arriba, en pocas horas el régimen sionista asquenazí asesinó a 20 civiles en Gaza e hirió a cerca de 70. El régimen sionista logró imponer una separación entre sus campañas de sangre contra los civiles y las llamadas negociaciones de paz. El régimen estadounidense intenta manipular a la opinión mundial con sus campañas contra el llamado ‘terrorismo’. Resulta irónico ver cómo la AP se comporta como si la masacre de Gaza tuviera lugar en otro planeta. Además, ahora utilizan a Gaza como una justificación para seguir con la ocupación israelí. Podría incluso justificar el retraso de los sionistas para el ‘Estado’ prometido por Bush con el pretexto de que después de la retirada del régimen sionista asquenazí, Hamás dominará también Cisjordania.

La justificación sionista de sus masacres en Gaza -los mal llamados misiles- es falsa. La verdadera razón es que quieren que Hamás reconozca al régimen sionista. Todos los grupos que reconocen al régimen sionista asquenazí están ahora enfrentados a Hamás. Para ellos, es el último obstáculo en el ‘idílico’ camino hacia el reconocimiento del régimen sionista asquenazí y la catapulta del derecho al retorno. Esto explica el silencio mortal del régimen palestino, de los regímenes árabes e internacionales, incluido Naciones Unidas, en un momento en el que los habitantes de Gaza se enfrentan a una masacre deliberada que se lleva a cabo mediante el asesinato, el bloqueo y el cierre de fronteras.

Avances distintos, distintos análisis

La contrarrevolución continúa su agresión contra las naciones en la periferia y contra las clases populares en el centro del sistema capitalista mundial. Todavía es capaz de generar mayor poder de matar, explotar y manipular. Sus aliados en los países periféricos aumentan, especialmente en países árabes y en Palestina con los renegados que están en el poder. En el interior, los palestinos de Gaza y Cisjordania cada vez están más divididos entre los potentados o los que se han convertido en potentados y una mayoría que cada vez más cae en la miseria.

El objetivo de la AP es generar desde esos dos grupos una nueva posición política, es decir, mantenerlos ocupados en asuntos internos de forma que acepten cualquier solución política, incluso si se presenta en la forma del Estado transferible de Bush. Los potentados quieren ‘tranquilidad’ porque quieren trabajar en sus negocios y las clases populares podrían aceptar esa ‘tranquilidad’ para poder soportar la dureza de su vida cotidiana. Para estos últimos, las clases populares -la mayoría de la población-, el plan de los renegados podría funcionar por la fuerza y en un contexto temporal. La gente se cansará de luchar hasta un punto, lo que sería un golpe de suerte para la contrarrevolución llegado el momento, pero cualquier degeneración no durará y se producirá una nueva Intifada.

El actual deterioro del movimiento de liberación palestina es un golpe de suerte para que el bando de los que buscan acuerdos llegue a una solución con el régimen sionista apoyado por los gobernantes árabes clientelistas y por los regímenes capitalistas, especialmente en Occidente. La obligación del movimiento de resistencia palestino y de los revolucionarios árabes e internacionales es llevar la lucha a la esfera internacional.

Promover la lucha palestina se convierte en una obligación para los revolucionarios internacionales, no como una cuestión de caridad e incluso de solidaridad. Nosotros, los palestinos, tenemos que explicar a las clases populares del mundo en general y a las fuerzas revolucionarias en particular que nuestra lucha nunca fue y nunca será -y eso no cambiará- una mera lucha por tener una vida mejor o para sobrellevar el día a día. Además, no es una lucha de árabes o musulmanes contra judíos o contra Occidente, pese a que mucha gente que lucha está motivada por factores nacionales y religiosos. Por el contrario, nuestra lucha es la lucha de un pueblo que fue expulsado de su tierra hace 60 años y lucha por regresar; nuestra lucha es también una lucha internacional porque es una lucha contra el imperialismo que genera todas las catástrofes en nuestra región y amenaza la paz del mundo.

Puesto que este es el caso del régimen sionista asquenazí, creemos que el papel de todos los revolucionarios en el mundo es el de participar de esta lucha, cada uno de acuerdo con sus posibilidades y su preparación. No debemos limitar nuestra lucha a los palestinos o a los árabes (musulmanes y cristianos). Puesto que el mundo está dividido entre revolucionarios y contrarrevolucionarios, la lucha palestina debe ser una lucha internacional y el corazón de la revolución mundial.

No obstante, para proteger a las clases populares de la manipulación de la burguesía palestina, sionista árabe y de los regímenes capitalistas occidentales, nosotros debemos, otra vez, explicar lo más claro posible que la lucha palestina nunca se produjo por comida, vivienda o ropa. Esta lucha es por el derecho al retorno del pueblo palestino a su tierra ocupada en 1948. Es una lucha nacional contra un régimen colonial al que las clases dirigentes capitalistas apoyan y arman hasta los dientes. La derrota del régimen sionista asquenazí será la batalla más importante para derrotar al imperialismo en la región y al capitalismo en esta era de globalización.

Por ello, la participación en la lucha debe mantenerse firme contra la falsa solución de los dos Estados, es decir, de un Estado judío’puro’ -una forma racista de Estado que nunca ha existido en la historia- y un diminuto ‘Estado’ cedido a los palestinos por el presidente del régimen imperialista de EEUU.

La solución de los dos Estados abre la puerta a muchos intelectuales que actúan como humanitarios, liberales, etc., pero que finalmente, directa o indirectamente, sirven a los planes sionistas e imperialistas. Esas personas que promueven la tolerancia y el perdón, el cual -si se materializa- es un engaño para que el pueblo palestino abandone la lucha armada y su derecho al retorno [8].

Por último, la solución de un Estado nunca ha sido legitimada desde el fracaso de Oslostan, los actos terroristas del régimen sionista asquenazí o la división e incluso las luchas internas palestinas. Es la única solución que niega la paz para la solución final. Pero, ¿qué clase de Estado es ese? Muchos defienden que es un Estado democrático, secular o un Estado para todos sus ciudadanos. No hay un Estado sobre la tierra que no sea, de una forma u otra, para todos sus ciudadanos. La pregunta es ¿hasta qué punto es para todos? El Estado sionista es un Estado para todos los ciudadanos en materia de cárceles, pasaportes, etc. Por este motivo es por lo que quienes defienden un Estado democrático secular son o sionistas izquierdistas -que nunca han tenido el valor de trascender el sionismo- o árabes que son inferiores hasta el punto de que siempre están dentro de los límites que han marcado sus supervisores sionistas o judíos.

Cualquier solución de un Estado no puede ser otra que la de un Estado socialista; un Estado que garantice el derecho al retorno, que nacionalice la tierra y la industria y que acabe con el criminal aparato militar sionista.

Quienes rezan para que se repita la experiencia de Sudáfrica, caen en tres graves errores:

1. Intentan aplicar unas determinadas condiciones a una situación que es diferente.

2. Olvidan el hecho de que el régimen sionista asquenazí está muy cerca y aún se le necesita en el centro de los países capitalistas de cara a futuras agresiones. En otras palabras, la relación entre el centro del capitalismo y el régimen sionista es más profunda y más complicada de la que había con la antigua Sudáfrica blanca.

3.- Debido a que el nuevo régimen de Sudáfrica es secular y democrático, no un régimen socialista, ha fracasado en la solución de los asuntos relacionados con la propiedad de la tierra, el complejo militar y la justicia social. Por ese motivo, Nelson Mandela fue leal con su raza, pero no con su clase.

Notas:

1. Término que hace referencia a los regímenes subyugados a los poderes imperialistas. El autor, sin embargo, utiliza el término «regímenes compradores», término muy utilizado por Samin Amir en sus escritos. Hemos preferido, no obstante, utilizar la acepción «clientelistas» por considerarla más universal [N. de las T].

2. El comienzo de esta corriente, a [cuyos autores] los que denomino «intelectuales al servicio de otros» se produjo a mediados de 1970.

3. La solución de un único Estado es muy discutida. Mientras muchos árabes y judíos la rechazan desde un punto de vista chauvinista, también la rechazan respetadas figuras como Noam Chomsky sin una razón clara más allá de que cree que los judíos se disolverán entre los árabes Sin embargo, si la solución de un único Estado tiene cualquier otra forma distinta de la de un proceso de liberación de Palestina para y como parte de una Nación Árabe socialista, será un Estado con dos clases nacionales: la clase alta, la judía, y la clase baja los árabes palestinos.

4. En junio de 1968, en la prisión de Nablus, «Abu Nabil», dirigente de Al Fatah, me dijo que éramos una estructura armada. Soy oficial y nosotros recibimos salarios todos los meses. Este hecho se produjo durante una pelea que sostuve con él porque critiqué a Abu Ammar (Yasser Arafat). En ese encuentro supe por primera vez que su apodo era Al-Jityar.

5. Nombre que recibe el Estado (también denominado República Fakhani) que Arafat contruyó en la zona de Beirut que controlaba antes de 1982 [Nota de las T].

6. «…Dennis trató de sentar las bases para Wye, reuniéndose antes con Mohammad Dahlan, el jefe de la seguridad palestina, en la playa de Gaza. El mensaje de Dennis fue esencialmente el mismo que le dio a Arafat dos años antes: «[…] Los palestinos tienen que estar listos para hacer concesiones a los israelíes en el campo de la seguridad. Han de tener en cuenta las preocupaciones israelíes como no se ha hecho hasta ahora». Luego enumeró cómo lo harían. La respuesta de Dahlan fue predecible. «No», él nunca aceptaría esto. Lo verían como un traidor, etc., etc. Bueno, le dijo Dennis, cambiaremos las palabras, pero no alteraremos la esencia. Dahlan aceptó esto -¿de verdad no tuvo otra opción?- pero Dennis seguía incómodo. Sin una propuesta sobre seguridad, no podría influir en Bibi Netanyahu quien, en la primavera de 1996, sucedió como primer ministro a Simon Peres, y sin presionar no se iba a poder hacer nada. (George Tenet, At the Center of the Storm: My Years at the CIA. Harper Collins Publishers, 2007, p. 57).

7. Hay que señalar que los representantes de la Unión Europea en zonas de influencia de la AP, siempre están invocando su autoridad e incluso negando que haya corrupción. Una de las últimas mentiras es que Colin Smith, el representante de la policía de la Unión Europea es que los policías palestinos son muy expertos y neutrales. Pocos días antes de esta declaración, la policía palestina cargó contra una manifestación autorizada contra los crímenes del régimen de George W. Bush en Palestina, Iraq y en el mundo. Muchas personas resultaron detenidas y heridas e incluso un miembro del consejo nacional palestino resultó también herido.

8. Juego de palabras que hace referencia a la Palestina después de los acuerdos de Oslo y que proviene de Hamastán (la denominación despectiva que los israelíes aplican a Gaza tras el triunfo de Hamás) y Fatahtan para Cisjordania [N. de las T].

9. Muchos intelectuales palestinos y árabes forman parte, de hecho, de esta categoría. El difunto Edward Said mediante su propuesta de utilizar nuevas ideas para solucionar el conflicto, y otros árabes como el nuevo grupo denominado «los árabes racionales». Lo mismo se aplica al tan conocido lingüista humanitario Noam Chomsky que se opone a la solución de un único Estado.

Fuente: http://www.kanaanonline.org/articles/01403.pdf

* Adel Samara, economista y director de Ka’anan Bulletin, es palestino y reside en Ramala.