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Doña María Dolores de Cospedal y los ciudadanos votantes del PP

Fuentes: Rebelión

Julio Anguita afirmó el pasado domingo, ¡el 14 de abril!, que él no condenaba los escraches. España, señaló, es una sociedad bastante hipócrita: «Estamos en una sociedad farisaica, hipócrita, que se rasga las vestiduras ante una acción que puede ocasionar determinados impactos negativos sobre los hijos de los diputados, pero ¿y el impacto negativo de […]


Julio Anguita afirmó el pasado domingo, ¡el 14 de abril!, que él no condenaba los escraches. España, señaló, es una sociedad bastante hipócrita: «Estamos en una sociedad farisaica, hipócrita, que se rasga las vestiduras ante una acción que puede ocasionar determinados impactos negativos sobre los hijos de los diputados, pero ¿y el impacto negativo de las fuerzas del orden público cuando arrancan una familia, incluidos niños, y les ponen en la calle?» [1]. Razonable y prudente. Como siempre, sin dejar cabos sueltos. ¡Si don Felipe Gas Natural, entre reunión y reunión del Consejo de Administración de la gasística catalana, tuviera un poco de tiempo haría bien en pensar con calma estas palabras! [2]. Esperanza vana por supuesto.

Preguntado por la comparación de la secretaria general del PP, doña María Dolores de Cospedal -quien había calificado a los escraches de «nazismo puro»-, Anguita, el portavoz del Frente Cívico Somos Mayoría, comentó: «De una señora que es incapaz de explicar la basura de su partido no quiero hablar». ¡Qué hubiera dicho Anguita de las últimas «declaraciones» de la presidenta-secretaria, esta vez en sede parlamentaria?

Según Carmen del Río y Luis Izquierdo en La Vanguardia [3], durante la reunión que mantuvo el martes 16 de abril con los diputados de su partido, doña Cospedal afirmó cosas del siguiente tenor: los votantes del PP «llegan mal a final de mes pero pagan la hipoteca»; «pueden quedarse sin comer pero pagan la hipoteca». En cambio, otros -es decir, los otros ciudadanos, los desahuciados por ejemplo, los que no votamos el partido (neofranquista) de Aznar, Rajoy, Aguirre, Posadas y Rato-, con excusas vagas, no hacen lo mismo. No pagan, no pagamos, no dejamos de comer, no nos sacrificamos, no cumplimos la ley y el orden. Comme il faut.

Poco después, ante el revuelo causado y antes de su viaje a China, ha venido el desmentido [4]. La pillaron. Donde Doña Cospedal dijo peineta ahora dice poniente.

Cayo Lara ha comentado las palabras de la Secretaria: «Ha perdido la cabeza» [5]. Es una forma de hablar; acaso no la mejor. Hay personas que, desgraciadamente, pierden la cabeza y jamás dicen barbaridades como aquella. Bien mirado, doña Cospedal no pierde (casi) nunca la cabeza, la tiene muy en su sitio. Eso sí, muy orientada a sus intereses insaciables y hacia la derecha-derecha… E incluso más allá, como Buzz Lightyear, en algunos momentos.

J. C. Escudier, por su parte -«El jardín de Cospedal y los hipotecados del PP» [6]- ha recordado a nuestro presidente republicano. «Decía Azaña que la tontería es la planta que mejor se desarrolla y, a juzgar por las apariencias, Dolores de Cospedal está consiguiendo con un avanzado sistema de cultivos hidropónicos hacerle la competencia a los jardines colgantes de Babilonia y hasta a la mismísima selva amazónica. Tras la enredadera que mostró al gran público hace dos meses a cuenta del sueldo que su partido le seguía pagando a Bárcenas […], la dirigente conservadora ha preferido reservar a los suyos su última revelación botánica: los desahuciados no son votantes del PP».

¿Así, pues, se ha metido en un peligroso jardín no controlado la Secretaria General? ¿Hay alguna relación entre su comparación nazismo-escraches con su línea de demarcación «votante del PP» (ciudadano/a sacrificado y cumplidor) versus «no votante del PP» (un jeta-cara amparado en excusas imprecisas)? ¿Es perder la cabeza pensar en una relación así?

Tal vez no. Una conjetura nada arriesgada:

Aparte de la posible metedura de pata no controlada, inconsciente o poco consciente si se quiere (por lo demás extraña-muy extraña: se trató de una intervención, suponemos preparada, ante su grupo y en sede parlamentaria), hay algunos rasgos de la cosmovisión de una dirigente política sin muchos escrúpulos y de derecha muy extrema -secretaria general de un partido que conserva en su seno (y en posiciones nada marginales) parte sustantiva de la derecha extremísima fascistoide española- que parecen asomar tras estas declaraciones.

¿Qué rasgos? Estos por ejemplo: los suyos, los votantes del Partido Popular, aparte de los privilegiados que pagan hipotecas [7] y lo que haga falta (cuando pagan, eso sí, que no es siempre, como es sabido y sufrido), están hechos de una pasta conservadora especial: sacrificio, sumisión, orden, ahorro si es el caso, cumplimiento de la ley,… Las supuestas virtudes del rancio conservadurismo católico español. Los otros, la otra España, la España roja, pobre y descreída, está inmersa en el lodazal de siempre: anarquía, insumisión, rebeldía anárquica, pereza, vagancia, malos modos, incumplimiento de la ley y alejamiento de todo orden…Como en los viejos tiempos, como siempre han pensado. La España buena, la suya, cumple la ley (y lo que haga falta) dando un paso al frente y se somete al orden establecido (el suyo, el de los suyos por supuesto). La otra, la España explotada, enrojecida, desviada, izquierdista, sigue como siempre: envuelta en irresponsables acciones y omisiones, en las calles, batallando estúpidamente y abonando sueños estúpidos, quimeras pueriles, de dignidad y resistencia. Necesitan, necesitamos piensan, más palo, más bolas de goma, más ley (represiva) y más orden (que en el fondo es desorden). Todo lo que doña María Dolores de Cospedal tan bien representa y tanto hace suyo.

Esa España que, como quería don Antonio Machado, sigue helando el corazón e insultando hasta el vómito. Por eso, en el fondo e incluso en las formas, son tan amigos del señor Capriles por ejemplo. 

Notas:

[1] http://www.publico.es/453663/anguita-sobre-cospedal-no-sabe-explicar-la-basura-de-su-partido

[2] El añadido de Anguita tampoco estuvo nada mal: «No empecemos como las damas de la buena caridad del siglo XIX que le daban limosna a los pobres y les pedían que fueran limpitos y que hablasen bien. Es un discurso repugnante, por eso yo no condeno los escraches».

[3] Carmen del Riego, Luis Izquierdo: «Cospedal: El votant del PP deixa de menjar…», La Vanguardia, 17 d’abril de 2013, p. 16.

[4] Argumentos filisteos desde luego. Horas después de publicarse la noticia, doña Cospedal la desmintió en su cuenta de Twitter: «Las afirmaciones que hoy se me atribuyen no son ciertas ni textuales, ni responden al espíritu de mi intervención de ayer». La Vanguardia precisó que el desmentido de la dirigente conservadora se refería en concreto a este paso: «Nuestros votantes dejan de comer antes de no pagar la hipoteca». La Vanguardia insiste en que doña Cospedal aseguró ante sus compañeros de partido que «los votantes del PP se ajustan el cinturón pero pagan la hipoteca». No es lo mismo, es cierto,… pero es lo mismo.

[5] http://www.publico.es/453853/cayo-lara-cospedal-ha-perdido-la-cabeza

[6] http://blogs.publico.es/escudier/2013/04/el-jardin-de-cospedal-y-la-famelica-legion-del-pp/

[7] A veces a tocateja. De Guindos es un ejemplo conocido. Y por casi medio millón de euros declarados.

[8] Pregunten, pregunten a don Felip Puig que está muy puesto en el tema.

Salvador López Arnal es miembro del Frente Cívico Somos Mayoría y del CEMS (Centre d’Estudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.