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Egipto, la voz del pueblo y la historia

Fuentes: michelcollon.info

Traducción Susana Merino

El movimiento popular tunecino quebró un bloqueo, lo habíamos anticipado. Se produjo una inflexión, una toma de conciencia: ¡derrocar las dictaduras pacíficamente es posible! Hace falta coraje, un movimiento masivo, determinación y esperanza. Fe en Dios o en el futuro. Bajo el ahogo y la represión, se trata de reivindicar cierto concepto sobre el ser humano y su dignidad. El derecho a la irrenunciable libertad.

Los tunecinos abrieron un camino. En Argelia, en Mauritania, luego en Yemen y en Egipto las mujeres, los hombres y los jóvenes de todos los rumbos han expresado su descontento, su ira y sus deseos de ver caer a sus respectivos regímenes. En todas partes surgen chispas, dudas, los sobresaltos hasta en Siria en donde el gobierno está anunciando reformas preventivas para el caso de que ideas de movilización foráneas prendan en el pueblo.

Desde hace algunos días Egipto vive considerables conmociones Luego de treinta años ininterrumpidos de reinado después de haber instalado el estado de emergencia luego del asesinato de Anuar Al-Sadad en 1981 – Mubarak y su régimen asolan a su pueblo con su autoritarismo y su sangrienta represión. Las fuerzas del orden y del ejército han golpeado, detenido, torturado y disparado sobre la multitud multiplicando los heridos y los muertos. Era de esperar: Egipto no es Túnez y el régimen se siente ampliamente apoyado por occidente en razón de sus alianzas y de su situación geoestratégica. La administración Obama y Europa han pedido que se respete el derecho del pueblo a manifestarse pero al mismo tiempo el apoyo al régimen y el imperativo de estabilidad regional siguen siendo prioridades que no se pueden descuidar ni relativizar.

Nada pasará en Egipto ni en la región sin que los EE.UU. (e indirectamente Israel) no traten de controlar o por lo menos orientar la evolución de la situación. Resulta difícil imaginar que abandonaran al presidente Hosni Mubarak pero si la resistencia y la protesta llegan a ser realmente fuertes con tendencia a prolongarse, es bastante seguro que estarán implicados en la toma de decisiones sobre las diferentes alternativas. Las oficinas usamericanas, israelíes y europeas ya están estudiando los probables escenarios en caso de que la situación se le vaya de las manos al Raïs egipcio. No parece estar próximo un cambio profundo pero todo es posible. En todo caso tanto para Washington como para Tel-Aviv se trata de jugara a «ganador-ganador» ya se trate de tener un presidente débil (cuya política manejarán ), o de un nuevo régimen lo suficientemente sumiso puesto que ellos estarán detrás de los bastidores. Nada se ha ganado aún y el proceso de democratización será largo, doloroso y lleno de trampas y obstáculos.

El poder en Egipto como en Túnez intentó agitar la amenaza islámica centrándose en la «presencia activa» de los Hermanos Musulmanes. Ha sido a ellos a quienes primero se ha detenido con el objeto de hacer creer que eran los autores del movimiento popular. Nadie puede negar que esa organización actualmente ilegal, sigue siendo una importante fuerza opositora. Aunque sin embargo no conduce el movimiento y tampoco representa a la mayoría de la oposición. Sin dejar de tener en cuenta – que sí es evidentemente necesario estudiar y analizar críticamente ciertas posiciones de los Hermanos Musulmanes y otras organizaciones islamistas y no violentas – estas organizaciones son efectivamente no violentas y han evolucionado hacia la democracia, el tema de las mujeres y la sociedad civil. Se ha visto en Turquía que el margen de evolución de los movimientos islamistas ha sido coherente con este tipo de problemática. Una democracia digna de tal nombre debe permitir la existencia de todos los movimientos, rechazando la violencia y aceptando las reglas democráticas para todos (antes y después de las elecciones) de expresión y de participación en los debates políticos y en las elecciones.

Por razones de geoestrategia, de seguridad y de gestión del conflicto palestino-israelí, todo lleva a creer que la democracia real, transparente y sin corrupción ni manipulación, no llegará mañana a Egipto. Todo quedará bajo control aunque un régimen más abierto que el de Mubarak llegara a instalarse (que es lo que se debe apoyar y esperar). Le tocará al pueblo seguir luchando por el respeto de sus derechos y su dignidad. Desde donde estamos, en occidente , deberemos acompañar y apoyar a esos movimientos populares en Africa, en NorAfrica y Medio Oriente y hasta en Asia cuando rechacen la dictadura y la represión y quieran vivir libres. Es un deber moral.

Es lo que debemos exigir igualmente a nuestros gobiernos occidentales. El presidente Obama fue presentado como la alternativa a George Bush y a su administración neoconservadora y bélica y se esperaba de él una nueva forma de hacer política. Tal sucedió a nivel verbal (y al de algunas acciones faro) tanto en el plano interior como en el internacional, con el destacado discurso de El Cairo del 4 de junio de 2009. Se había prometido una nueva era. Si la elección de Barak Obama permitió quebrar el bloqueo simbólico del racismo en los EE.UU. – con la elección del primer presidente afro-americano (solo se trata hasta ahora de un símbolo)- quisiéramos ahora que él rompa el bloqueo de la ceguera usamericana y europea frente al mundo árabe y de las sociedades mayoritariamente musulmanas. Es hora de escoger los principios de justicia y libertad, de democracia real y de respeto a los pueblos antes de mantener puestas en escena de apoyo a la democratización y a las manifestaciones populares mientras que se socavan los sistemas y la colaboración con los dictadores no es un secreto para nadie. La verdadera renovación de la era Obama hubiera sido la del respeto a los pueblos más allá de las palabras y no solo el cambio de tono y la retórica,

Tal vez sea todavía demasiado pronto. Y sin embargo. Para quién estudia la evolución del mundo en general, y del Africa , de Medio oriente y de Asia en particular, parece evidente que está en tren de producirse un desplazamiento del centro de gravedad de las relaciones internacionales.

En apariencia lentamente, a escala de las próximas elecciones en EE.UU. y en Europa pero con particular celeridad en relación a la Historia y a las transformaciones sociales. Los poderes chinos, indio y más ampliamente aún asiáticos ( sin olvidar la América latina y del Sur) se están instalando tanto en el paisaje político como económico y ellas no arrastran ni el mismo pasivo histórico que Occidente ni se nutren con las mismas relaciones ni los mismos prejuicios frente al mundo árabe y las sociedades en su mayoría musulmanas.

Por otra parte sus relaciones con Israel son de muy diferente naturaleza que las que tienen los EE.UU. y los países europeos. Occidente no podrá seguir equivocándose indefinidamente sin costos, ni empecinarse escogiendo su terreno sobre la base de -alianzas geoestratégicas y económicas a despecho de principios humanos elementales. Porque el riesgo de trastocamiento de las relaciones de fuerza y de alianzas podrían descalificar poco a poco a los EE.UU. y Europa y aislar aún más a Israel. Y no solo es porque se trata de nuevos poderes y de nuevas potencias, sino también porque los gobiernos de los EE.UU como los de Europa e Israel, han elegido repetidamente traicionar sus propios principios humanos para privilegiar en cambio sus intereses económicos, de seguridad y estratégicos. Un día la Historia se da vuelta y aparecen nuevas fuerzas que trastocan las relaciones de fuerza y recuerdan a los poderosos de ayer que hubiera sido mejor usar su poder de un modo diferente.

Una lección que demasiados dirigentes y gobernantes embriagados por sus dictatoriales o aún democráticos poderes, aprenden desgraciadamente demasiado tarde.

Fuente : michelcollon.info – Investig’Action