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El blanqueo mizrajím, la nueva cara de la propaganda israelí

Fuentes: 972mag

Foto: judíos estadounidenses participan en la anual ‘Celebrate Israel Parade’ de la ciudad de Nueva York.  (Gili Getz)

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Un nuevo tipo de activismo pro-Israel está aprovechando la opresión de los judíos mizrajíes para justificar la subyugación de los palestinos.

Los judíos mizrajíes han recibido una atención mundial creciente en los últimos años. Finalmente, más y más personas reconocen que no todos los judíos en Israel son de ascendencia europea, que muchos llegaron de países del Medio Oriente y musulmanes, donde eran minorías religiosas, y que las generaciones sucesivas se han enfrentado a la discriminación desde su llegada al país.

No se puede exagerar la importancia de este mayor reconocimiento, el resultado de décadas de trabajo dedicado de activistas y académicos mizrajíes. La discriminación contra los mizrajíes en Israel es un fenómeno a menudo negado y poco estudiado, y aumentar la conciencia de sus experiencias y circunstancias únicas es un paso crucial en la lucha contra la marginación de los judíos originarios de los países árabes, los mizrajíes.

Sin embargo, a medida que la atención internacional ha aumentado también ha traído consigo una nueva ola de voces de mizrajíes que insisten en utilizar su identidad para los propósitos de hasbará o relaciones públicas para el Gobierno israelí. Según estos puntos de vista, reconocer la historia de los mizrajíes lleva inevitablemente a comprender que los palestinos se equivocan al considerar a los israelíes como opresores privilegiados. Este argumento es equivocado y engañoso.

Si la década pasada vio el surgimiento del blanqueo rosado (el énfasis en los derechos LGBTQ limitados en Israel para representar al país como una democracia moderna e ilustrada), estas nuevas voces mizrajíes brindan una ventana a una tendencia emergente de lavado usando la narrativa mizrají para tratar de mejorar la imagen de Israel en todo el mundo bajo la apariencia de «autenticidad». Al hacerlo estos activistas intentan distanciar la imagen del país de la del colonizador europeo blanco, al tiempo que sitúan a los judíos de mizrajíes como la última víctima racializada en la región y utilizan su marginación pasada y presente como argumento decisivo contra las demandas palestinas.

Judíos mizrajíes, palestinos y afroamericanos

Se ha acelerado en los últimos años la tendencia del blanqueo de los judíos orientales, sobre todo cuando los activistas mizrajíes en la secretaría de Hasbará han tratado de combatir la solidaridad entre movimientos palestinos y afroamericanos. Durante la última media década el movimiento Black Lives Matter ha expresado su solidaridad con la lucha palestina por la libertad y la justicia, mientras que los palestinos han expresado de manera similar su compromiso con la lucha por la justicia racial en los Estados Unidos.

Israelis and Palestinians protest in Jerusalem against the killing of Iyad Halak by Israeli Border Police as well as the killing of George Floyd by Minneapolis police, May 30, 2020. (Oren Ziv)

Israelíes y palestinos protestan en Jerusalén contra el asesinato de Iyad Halak a manos de la policía fronteriza israelí y el asesinato de George Floyd por la policía de Minneapolis, 30 de mayo de 2020. (Oren Ziv)

El apoyo y las similitudes entre los dos grupos se vieron impulsados ​​por el reciente tiroteo y asesinato de Iyad al-Hallaq, un hombre palestino autista de 32 años, por la Policía de Fronteras de Israel, ocurrido menos de una semana después del asesinato policial de George Floyd en Minneapolis. En manifestaciones que protestaban por el asesinato de al-Hallaq los activistas portaban carteles que hacían referencia a Floyd y al movimiento BLM.

A la luz de estos actos Nave Dromi, la directora israelí del Foro de Oriente Medio y el Proyecto de Victoria de Israel, una iniciativa conservadora dedicada a «respaldar una victoria de Israel sobre los palestinos» como la forma de resolver el «conflicto árabe-israelí», utilizó un reciente artículo de opinión para argumentar en contra de establecer posibles paralelismos entre las experiencias de los afroamericanos y las de los palestinos. Cualquier intento de discutir la ocupación israelí y la opresión de los palestinos a través de una lente racial, escribe Dromi, olvida un aspecto crucial, la existencia de judíos mizrajíes. Reconocer que no todos los judíos son europeos blancos, argumenta, debería socavar cualquier esfuerzo por «secuestrar» la conversación de Estados Unidos sobre la raza y aplicarla al contexto israelí.

Dromi no está sola. Hen Mazzig, otro destacado activista de la hasbará a quien los grupos proisraelíes pagaron por recorrer los campus en los Estados Unidos, argumentó el año pasado que reconocer la existencia de los mizrajíes en Israel desbarata los intentos de «enmarcar el conflicto israelí-palestino en términos de raza». Los que buscan hacerlo, argumenta Mazzig, tienden a «definir a los israelíes como judíos asquenazíes solamente», a pesar de que la mayoría del país está compuesta por judíos mizrajíes. Muchos fueron perseguidos, atacados y marginados en el «mundo musulmán «antes de su llegada a Israel.

Tanto Dromi como Mazzig tienen razón al afirmar que los judíos provenientes de países árabes han sufrido históricamente violencia y desplazamiento como minorías religiosas en sus países de origen. Sin embargo, esto de alguna manera lleva a Mazzig a negar el dominio que Israel posee con respecto a los palestinos y a Dromi a hacer la afirmación infundada de que los mizrajíes «de alguna manera, a veces ven un privilegio árabe musulmán como similar a lo que una persona de color podría ver en una persona blanca en los EE.UU.»

Yemenite immigrants to Israel at the Beit Lid Transit Camp, near Netanya, July 27, 1950. (Seymour Katcoff/GPO)

Inmigrantes yemenitas llegados a Israel en el campamento de tránsito de Beit Lid, cerca de Netanya, el 27 de julio de 1950. (Seymour Katcoff / GPO)

No es de extrañar que ambos escritores se obsesionen con el pasado. Si los dos hubieran elegido honestamente lidiar con el estado actual de los judíos mizrajíes podrían haberse sorprendido al descubrir que la mayoría de ellos ya no viven como minorías en «el mundo musulmán» sino en Israel, un país judío que discrimina activamente a otros grupos minoritarios. Además habrían visto que a pesar de la discriminación contiua hoy en Israel de los judíos mizrajíes, no obstante, están significativamente mejor que los palestinos bajo el dominio israelí.

Argumentos que utilizan eventos como el Farhud -la masacre de 1941 contra los judíos en Irak- para disminuir el reclamo palestino de justicia, arma la historia de los judíos mizrajíes contra la lucha palestina. Tales argumentos se basan en la fusión extremadamente problemática de cientos de millones de personas que viven en países tan diversos como Irak, Irán y Marruecos bajo el término general de «el mundo musulmán». Solo a través de un paradigma que considera idénticas a todas las poblaciones del Medio Oriente y el norte de África se puede compensar la opresión de los palestinos citando el daño cometido contra los judíos en Irak a cientos de kilómetros de distancia y décadas antes. Y solo asumiendo que los palestinos en 2020 son completamente intercambiables con las multitudes iraquíes judías de hace más de 70 años se puede afirmar seriamente que los judíos mizrajíes ven a los palestinos hoy como privilegiados o de alguna manera equivalentes a los estadounidenses blancos.

“Una muralla de Europa frente a Asia”’

Fácilmente uno podría confundir los intentos de Dromi y Mazzig de introducir las experiencias e historia de los judíos mizrajíesi en la conversación global más amplia como una defensa genuina en su nombre. Pero la narrativa que promueven en realidad funciona directamente contra los intereses de ellos, porque la raza no solo es relevante para el contexto palestino, sino que también es una lente útil a través de la cual podemos entender la historia de los judíos mizrajíes en Israel, así como la de los judíos etíopes, los solicitantes de asilo africanos y muchas otras comunidades desfavorecidas.

Si bien Mazzig afirma que Israel «no es un país de europeos blancos privilegiados y poderosos», el Estado se fundó -de hecho- con ideales europeos blancos con la esperanza declarada de traer Europa al Medio Oriente [1]. Comprender el papel que históricamente ha jugado la raza en el movimiento sionista nos permite reconocer los esfuerzos realizados por los fundadores de Israel para convencer al mundo de que Israel es realmente un país de europeos blancos. Según su propia narrativa, Israel debía «formar parte de una muralla de Europa frente a Asia, un puesto de avanzada de la civilización en oposición a la barbarie», en palabras de Theodor Herzl, considerado el padre del movimiento sionista moderno.

Israeli Jews protest for the recognition and investigation of the systematic kidnapping of Yemeni Jewish children from their parents by Israeli hospitals and institutions during the 1950's, West Jerusalem, June 21, 2017. (Shiraz Grinbaum/Activestills.org)

Judíos israelíes manifiestan por el reconocimiento y la investigación del secuestro sistemático de niños judíos yemeníes de sus padres por parte de hospitales e instituciones israelíes durante la década de 1950, Jerusalén Oeste, 21 de junio de 2017. (Shiraz Grinbaum/ Activestills.org)

Esta narrativa, que considera a los no europeos como bárbaros, ha impulsado gran parte del trato que los no europeos, tanto palestinos como judíos mizrajíes, han sufrido bajo el Estado israelí. Imbuidos en esta mentalidad, los líderes israelíes enviaron a muchos judíos miizrajíes a vivir en campamentos de tránsito miserables al llegar a Israel, a veces durante años, en la creencia de que no necesitaban ni merecían algo mejor [2]. Se consideró que las madres no estaban cualificadas para criar a sus propios hijos [3], y muchos niños fueron transferidos posteriormente a internados o hogares de guarda [4]. En algunos casos los bebés mizrajíes, particularmente los hijos de nuevos inmigrantes de Yemen, fueron arrebatados por la fuerza a sus familias y nunca más se supo de ellos.

Los intentos de los judíos mizrajíes de resistirse a ese trato fueron violentamente reprimidos por la policía y llevaron a que fueran etiquetados de patológicamente agresivos y violentos [5]. Incluso hoy en día los datos revelan persistentes brechas educativas, de ingresos y de empleo [6]. Para contar la historia de la marginación de los judíos orientales no es necesario volver al Irak de los años cuarenta. Esta sigue siendo la historia de muchos judíos mizrajíes en el Israel de hoy.

Adoptar una lente racial para estudiar la violencia policial puede ayudarnos a reconocer la dinámica racista que permitió que dos policías israelíes mataran a Iyad al-Hallaq, incluido el desprecio total por la vida palestina, la presunción inmediata de culpa y la sensación de amenaza asociada con los cuerpos de los palestinos y la suposición de que -probablemente- la policía saldría indemne.

Esta misma lente también puede ayudarnos a comprender los asesinatos de Shahar Maman y Shirel Habura, dos hombres mizrajíes que fueron asesinados a tiros por la policía israelí en incidentes que no necesariamente debían terminar con sus vidas. También puede ayudar a explicar el asesinato de Solomon Teka, un adolescente israelí etíope desarmado que recibió un disparo de un oficial de policía fuera de servicio el año pasado, lo que provocó protestas masivas en todo el país por parte de la comunidad etíope israelí.

Ethiopians and supporters take part in a protest against police violence and discrimination following the death of 19-year-old Ethiopian Solomon Teka who was shot and killed by an off-duty police officer, Tel Aviv, July 8, 2019. (Tomer Neuberg/Flash90)

Etíopes y simpatizantes participan en una protesta contra la violencia y la discriminación policiales luego de la muerte del etíope Solomon Teka, de 19 años, asesinado a tiros por un oficial de policía fuera de servicio, Tel Aviv, el 8 de julio de 2019. (Tomer Neuberg / Flash90)

Un examen realizado el año pasado reveló que entre 2014 y 2019 casi todos los ciudadanos israelíes asesinados por la policía eran personas de color. De los 14 muertos nueve eran palestinos, tres fueron identificados como mizrajíes, uno era de origen ruso y uno etíope.

Todos estos incidentes y datos no solo demuestran la prescindibilidad de los cuerpos de los no blancos y la violencia incrustada en los regímenes que se construyen alrededor de lo blanco, además de que también nos permiten establecer paralelismos importantes entre la violencia contra los afroamericanos y el prototipo desplegado contra las personas de color en Israel-Palestina

Quizás eso es exactamente lo que es tan aterrador en estos paralelismos, reconocer el papel que juega la raza en Israel-Palestina podría comenzar a derribar los muros de separación que se han construido entre los judíos mizrajíes y los palestinos, muros que hacen que sea más fácil controlar a ambos.

Las voces que buscan lavar la responsabilidad de Israel con respecto a los mizrajíes por sus acciones y reescribir la realidad al poner a los palestinos en el papel de supremacistas blancos están utilizando la misma idea de raza para sabotear cualquier posibilidad de justicia racial. Hacerlo es una apropiación de las voces de Black y mizrajíes para la continua subyugación de los palestinos. Debe ser reconocido como la propaganda que es.

Notas:

[1] Dafna Hirsch, «Estamos aquí para traer a Occidente»: Educación sobre higiene y construcción de la cultura en la Sociedad Judía del Mandato Palestino (2014) (hebreo).

[2] Hablando de la necesidad de proporcionar mejores viviendas a los inmigrantes polacos se cita a Yehuda Braginsky, del Departamento de Absorción, diciendo: “[Tomaremos esas casas que ya hemos asignado a los norteafricanos y yemenitas y se las daremos a los polacos…» En esa misma discusión el líder sionista Itzhak Greenbaum también declaró que «…En lugar de poner a los judíos polacos en esta situación [de duras condiciones de vida] sería mejor hacerlo con los judíos de Turquía y Libia. Eso no será difícil para ellos». Tom Segev, 1949: Los primeros israelíes 178 (Arlen N. Weinstein tran., 1998).

[3] Dafna Hirsch, véase la nota 1 a pie de página; Benny Nurieli, Los niños deben ser salvados: OSE y los judíos del norte de África, en Sionism and Empire 269 (Yehuda Shenhav ed., 2015) (hebreo).

[4] Tammy Razi, Los niños abandonados: el patio trasero del mandato Tel-Aviv (2009). El sesgo en las decisiones con respecto a la eliminación de niños por el sistema de bienestar infantil también se encontró en los últimos años, ver Guy Enosh y Taki Bayer-Topilsky, Razonamiento y sesgo: heurística en evaluaciones de seguridad y decisiones de colocación para niños en riesgo, 45 British Journal of Social Trabajo 771 (2015).

[5] Sami Shalom Chetrit, La lucha de los mizrajíes en Israel: entre opresión y liberación, identificación y alternativa, 1948–2003 48 (2004) (hebreo).

[6] Yinon Cohen, Noah Lewin-Epstein &Amit Lazarus, Mizrahi-Ashkenazi Educational Gaps in the Third Generation, 59 Research in Social Stratification and Mobility (febrero de 2019); Tamar Kricheli-Katz, Issi Rosen-Avi y Neta Ziv, Jerarquía y estratificación en la profesión legal israelí, 52 (2) Law&Society Rev. (2018)

Lihi Yona es profesora de doctorado en la Facultad de Derecho de Columbia y se centra en el derecho laboral y la teoría racial en Israel y los Estados Unidos.

Fuente: https://www.972mag.com/mizrahi-washing-hasbara-israel-propaganda/

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelión.org como fuente de la traducción.

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