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Centros infantiles tienen prohibido el acceso a medicamentos y tecnología

El bloqueo estadounidense se ensaña con los hospitales cubanos

Fuentes: Rebelión

El Cardiocentro Pediátrico William Soler de Altahabana, inaugurado por Fidel Castro hace 21 años con el objetivo fundamental de ofrecer atención a niños y niñas con malformaciones congénitas del corazón, en un nuevo gesto de evidente inhumanidad ha sido incluido por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en una extraña categoría: la de Hospital […]

El Cardiocentro Pediátrico William Soler de Altahabana, inaugurado por Fidel Castro hace 21 años con el objetivo fundamental de ofrecer atención a niños y niñas con malformaciones congénitas del corazón, en un nuevo gesto de evidente inhumanidad ha sido incluido por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en una extraña categoría: la de Hospital Denegado.

Los primeros síntomas de esa medida, que obstaculiza aún más la adquisición de medicamentos y dispositivos para tratamientos de enfermedades cardíacas –que en ocasiones solo son fabricados por empresas o filiales norteamericanas–, es la reciente prohibición de que las compañías AGA y Numed vendan al Cardiocentro dispositivos y catéteres que son utilizados por los especialistas para la realización de la técnica conocida como Cateterismo Intervencionista.

Ese avanzado proceder mínimamente invasivo se practica con muy buenos resultados en el Cardiocentro, para el cierre de defectos de comunicación entre cavidades del corazón, la dilatación de válvulas cardíacas estrechas, entre otros, que evitan tener que llevar al paciente al salón de operaciones para practicarle una intervención quirúrgica a «corazón abierto».

Desde el pasado año, según fuentes consultadas del Ministerio de Salud Pública, el Departamento de Comercio de Estados Unidos comenzó a alistar los más importantes hospitales del sistema nacional de salud cubano como Hospitales Denegados, en un nuevo y criminal intento por estrangular el desarrollo de la atención médica en nuestro país.

Este no es un problema político, valoró el cirujano cardiovascular Doctor en Ciencias Médicas Eugenio Selman-Housein Sosa, director del Cardiocentro William Soler, sino ético, humano y moral, que en su opinión denigra al gobierno norteamericano.

El especialista indicó que desde finales del pasado año se vienen produciendo, dentro de los mecanismos de licencia establecidos por el Departamento del Tesoro de ese país, cambios en la implementación e interpretación de las leyes, para impedir la adquisición de instrumental, equipos y medicamentos por la institución que dirige.

El Cardiocentro William Soler, a través de una Red Cardiopediátrica Nacional, bajo la Dirección del Programa Materno-Infantil del Ministerio de Salud Pública, ha organizado en estas más de dos décadas de existencia, la atención a los niños aquejados de enfermedades del corazón, lo que ha permitido la disminución en un 75% de la tasa de mortalidad por cardiopatías en edades pediátricas. Ello se traduce en la incorporación a la vida útil de cientos de niños, muchos de los cuales son adultos en la actualidad.

Desde 1986 hasta la fecha, en el Cardiocentro William Soler, Centro de Referencia Nacional, se han realizado más de 6 500 operaciones del corazón, incluyendo a recién nacidos, un 60% de las cuales se han practicado a «corazón abierto».

Esa prestigiosa institución pediátrica, que brinda seguridad y felicidad a las familias cubanas, muestra logros reconocidos mundialmente en el tratamiento de las anomalías congénitas cardiovasculares y, también, en la introducción de nuevas técnicas diagnósticas, terapéuticas y de rehabilitación. De ello es fruto la amplia gama de trabajos científicos, docentes y de investigación que han presentado sus especialistas en congresos y eventos nacionales e internacionales.

No es de extrañar por eso la sistemática negativa a la concesión de visas para que sus profesionales puedan asistir a encuentros científicos en suelo norteamericano, alegando el socorrido pretexto de que «la entrada podría ir en detrimento de los intereses de Estados Unidos».

Tal es el caso de dos destacadas científicas del Cardiocentro William Soler, las profesoras Herminia Palenzuela López, especialista en Cardiopediatría y vicedirectora médica de la institución, y Dunia Benítez Ramos, quien se desempeña como intensivista cardiovascular, encargada de la atención de niños en estado de gravedad.

Ambas especialistas coincidieron en afirmar que cualquier persona de buena voluntad puede calificar esas prohibiciones como «inmorales» y «antiéticas», porque la participación en encuentros científicos internacionales –en los que se reúnen en general lo que más brilla y vale en los temas médicos que se debaten– enriquece los conocimientos en diversos campos del saber y contribuye a una mejor atención de los pacientes.

Estos intercambios son esenciales para todos los especialistas, y fundamentalmente para los dedicados a la cardiología y cirugía cardiovascular pediátrica, que requieren una sistemática actualización y entrenamiento, acotó la doctora Palenzuela.

A todas luces, en tema de tan alta sensibilidad como el abordado, lo que eufemísticamente quieren llamar ahora Hospitales Denegados, constituye la reafirmación de las nuevas y criminales acciones que se siguen tejiendo bajo el oscuro manto del bloqueo que mantiene Estados Unidos contra nuestro país desde hace casi medio siglo.