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El derecho al retorno es el cuerpo y alma de la causa palestina

Fuentes: The Palestinian Information Center

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Hace sesenta y un años ocurrió uno de los mayores crímenes de los anales de la historia de la humanidad cuando los judíos ashkenazíes europeos, ayudados por las potencias occidentales, tomaron Palestina, y expulsaron y dispersaron a sus habitantes originarios por los cuatro rincones del mundo.

Los bárbaros cometieron masacres generalizadas repitiendo y recreando en Palestina algunos de los episodios de genocidio que se habían producido en Europa unos pocos años antes.

Los asesinos criminales crearon Israel, una entidad manifiestamente racista y belicosa basada en la mortífera limpieza étnica, la usurpación, la desposesión y la mentira.

La creación de la funesta entidad en Palestina fue un flagrante acto de violación y seguirá siéndolo independientemente de cuántas persona sigan cantando los himnos del sionismo y glorificando la descomunal mentira. ¿Acaso un robo se vuelve legítimo al pasar 61 años o siquiera 500?

Israel es hoy un Estado bien situado desde el punto de vista material. Está bastante avanzado en los ámbitos de la ciencia y de la tecnología, y dispone de una horrible maquinaria de guerra con la que constantemente ataca salvajemente a sus víctimas palestinas y amenaza a sus vecinos, a los cercanos y a los lejanos.

La funesta entidad ejerce también una enorme influencia sobre los políticos y las políticas de Estados Unidos hasta el punto de que se ha descrito al Congreso estadounidenses como «un territorio israelí ocupado».

Además, el movimiento sionista mundial controla la mayor parte de los medios de comunicación occidentales a los que utiliza para aterrorizar a los políticos occidentales que con frecuencia se apresuran a apoyar a Israel, tenga razón o no, por temor a ser acosados con la virulenta falsa acusación de «anti-semitismo».

Ésta es la razón por la que la comunidad internacional, que está controlada y dirigida por el bloque occidental, ha sido completamente incapaz de hacer que Israel deje sus políticas similares a las de los nazis, incluyendo los frecuentes bombardeos aéreos genocidas contra Líbano y Gaza.

Igualmente, ésta es también la razón por la que Estados Unidos y Europa observan con indiferencia a Israel practicar el apartheid y «lebensraum» o la expansión territorial a expensas del pueblo palestino y se abstienen de hacer siquiera un gesto de disgusto ante el criminal racismo de Israel.

 

Es más, de no haber sido porque estadounidenses y europeos abrazan con entusiasmo el funesto sionismo hace mucho tiempo que se podría haber alcanzado una resolución justa de la difícil situación del pueblo palestino.

Entidad inmoral

Con todo, Israel siempre será un Estado privado de todo fundamento moral, una entidad cuya mera existencia sólo está justificada por su supremacía militar y la brutal opresión de sus víctimas.

De ahí que sea imperativo seguir rechazando esta entidad mientras continúe impidiendo a los refugiados palestinos retornar a sus hogares y a sus ciudades de los que fueron brutalmente desarraigados hace 61 años.

El derecho al retorno es el cuerpo y alma de la causa palestina. Es una verdad absoluta y persistente que no desaparecerá nunca. No olvidemos que la cuestión de Palestina no empezó con la ocupación israelí de Cisjordania, Gaza y Jerusalén este en 1967.

La cuestión palestina no consiste sólo en los llamados «territorios ocupados». Consiste fundamentalmente en esos palestinos errantes, los cinco millones de palestinos que fueron limpiados étnicamente de su patria ancestral porque no pertenecían a la «tribu santa»

No hay ni que decirlo, el derecho de estas absolutamente atormentadas víctimas del sionismo a retornar a su patria transciende toda otra consideración. Después de todo, un derecho humano básico invalida el «derecho» de Israel a ser un Estado judío. El apartheid no puede ser detestable en la era del apartheid sudafricana pero perfectamente kosher en Israel.

El Derecho al Retorno no se reivindica tan a menudo como imposible de implementar. La tierra de Palestina todavía puede acomodar a muchos millones de personas más. Por ello este derecho inalienable puede y debe ser implementado si el mundo es verdaderamente honesto en su búsqueda de una paz duradera y de la estabilidad en Oriente Medio.

En última instancia, el derecho a la justicia de las personas con las que más injusto se ha sido del mundo excede cualquiera de los «derechos» que los recién convertidos judíos de India y Sudamérica puedan tener a asentase en una tierra que no les pertenece ni a ellos ni a sus antepasados.

Un ladrón es un ladrón aunque vista ropas religiosas.

Otro cuestión es que, según se ha informado, el rey de Jordania Abdullah ha dicho recientemente que 57 países islámicos reconocerían a Israel si éste acepta la «Iniciativa Árabe de Paz».

Pues bien, yo no sé si los dirigentes de estos países, mucho de ellos tiranos dictadores cuya única legitimidad es la legitimidad del status quo, han autorizado al rey a hablar en su nombre.

Sin embargo, estoy absolutamente seguro de que las masas de todos estos países nunca reconocerán a Israel mientras se siga negando a los refugiados palestinos el derecho a retornar a su hogar en lo que ahora es Israel.

Además, ¿acaso tienen los Estados árabes y musulmanes, la Autoridad Palestina o siquiera Hamás, derecho a vender o a comprometer el derecho al retorno?

Éste es el primer y más importante derecho, y ninguna persona, partido o Estado bajo el sol tiene derecho a desposeer de él. Lo recuerdo para dejar claras las cosas a cualquiera que pueda pensar que el derecho al retorno es objeto de regateo en el mercado de la política del poder.

Por último, la imperecedera determinación del pueblo palestino a respetar el derecho al retorno no tienen nada que ver con hostilidad hacia el pueblo judío. No es una expresión de anti-semitismo como siguen manteniendo los perros guardianes del sionismo.

Es una cuestión de injusticia que invalida el capricho de Israel y del sionismo de disfrutar de su «complejo de superioridad».

Dadas las circunstancias geopolíticas existentes, los palestinos son obviamente incapaces hoy de ejercer su derecho a volver a su patria, la tierra santa de Palestina, ahora claramente corrompida por el derramamiento de sangre ocasionada por los sionistas y su opresión.

Pero cuando gire la rueda de la Historia, y sin lugar a dudas lo hará, el sionismo dejará de existir y los judíos engañados por la seducción de la gran mentira se sentirán abrumados por los remordimientos.

Sesenta y un años no son nada en el océano de la Historia.

Enlace con el original: http://www.palestine-info.co.uk/en/default.aspx?xyz=U6Qq7k%2bcOd87MDI46m9rUxJEpMO%2bi1s7USAQ9VdUIqIgxNfeeZrrNWH0qfhTHvt5IR6hSO7tqLJ%2fihduYEhu5XHJ%2b0JDXTLkdlefNnXVwOBIWJ26nDSLke9oxl4Ubk6%2bO6NV%2fx3QNX8%3d