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El Gobierno del 20 de octubre, los trabajadores y la izquierda

Fuentes: Rebelión

Con una reacción que atestigua una considerable dotación de reflejos políticos y desmiente la condición de «noqueado» que le atribuían la mayoría de los observadores, ZP ha hecho, casi por sorpresa, una profunda remodelación de su Gobierno cuya composición y alcance merece algún comentario. El comentario que resume, en mi opinión, el sentido inmediato de […]

Con una reacción que atestigua una considerable dotación de reflejos políticos y desmiente la condición de «noqueado» que le atribuían la mayoría de los observadores, ZP ha hecho, casi por sorpresa, una profunda remodelación de su Gobierno cuya composición y alcance merece algún comentario.

  • El comentario que resume, en mi opinión, el sentido inmediato de los cambios lo ha dado Durán i Lleida al decir que «hay partido» y que el PSOE prepara todas sus baterías para jugarlo en las mejores condiciones posibles. El propio ZP parece haber confirmado el aserto cuando ha destacado como rasgo principal de los designados su capacidad de comunicar y explicar la reformas. No parece aventurado suponer que el «último tercio de la legislatura» (ZP dixit) va a ser sobre todo un duelo a cara de perro, una campaña electoral continuada en la que las autonómicas y locales adquirirán inevitablemente el carácter de primarias de las generales del 2012. El nuevo Gobierno será así en buena medida un comité de campaña del PSOE reunido en sesión permanente. Algunos rasgos de esta larga campaña pueden ser anticipados en lo que sigue.

  • Sin perjuicio de la intervención del propio ZP, parece claro que el responsable de la campaña va a ser el titular del Ministerio del Interior. Que sin abandonar esa cartera sume competencias como vicepresidente 1º y portavoz del gobierno tiene varias lecturas a cual más interesante.

  • La primera es la voluntad decidida de no soltar el filón electoral del fin de ETA y gestionarlo con el que a todas luces parece que va a ser su principal beneficiario. Con esa «renta» el PSOE pretende como mínimo neutralizar el aluvión de votos que en tempos de crisis cosecha la derecha agitando el fantasma de la inseguridad y el terrorismo. Si la capacidad de manejar los tiempos lo permite (y hay que tener en cuenta que el interés y la necesidad por concurrir a las elecciones de la izquierda abertzale, objetivamente, va a coincidir en esta ocasión con el del PSOE), es muy probable que Rubalcaba pueda presentarse con los correspondientes galardones. El fin de ETA se convierte así en el principal activo de la oferta electoral del PSOE para 2012. La gestión de ese final se va a convertir -lo está siendo ya- en el principal elemento del discurso político del Gobierno. El discurso policial («estamos derrotando a ETA») acompañará al nuevo vicepresidente y portavoz del gobierno, compensando así los posibles costes que le pueden representar la inevitabilidad de la negociación política y la legalización de la izquierda abertzale. Las detenciones del pasado viernes son la tónica que nos va a acompañar en los próximos tiempos: ejercicio de dureza al máximo con todo a aquel sector de la población cuya expresión de disenso pueda traspasar los estrechos límites definidos por la policía.

  • Todo ello a la espera de que la recuperación global y la recuperación de crecimiento por la vía de las exportaciones (ya que el consumo no podrá tirar de la demanda a causa de la política de ajuste duro) permita poder hablar de la esperanza en la recuperación del empleo. Mientras tanto la política económica no va a cambiar un ápice como lo demuestran los Presupuestos Generales del Estado para 2011 cuya aprobación se ha asegurado el Gobierno con el apoyo del PNV y Coalición Canaria. La continuidad de Sebastián con su luna de miel con las principales patronales (especialmente la del sector eléctrico) y su abandono efectivo de la política de energías renovables es reveladora al respecto. Así que la política económica -y con ella la ministra Salgado- se retiran del primer plano de la escena para gestionar con el menor ruido posible un tiempo de austeridad y reformas con la eterna justificación thatcheriana de «no hay alternativas». ZP ha experimentado lo arriesgado que resulta tener fijada la atención de la opinión pública cuando se gobierna al dictado de os mercados internacionales; hay que ofrecer a esta opinión pública y sobre todo a su «lado izquierdo»otros aspectos de la política que permitan olvidarse de las asperezas de una política d predistribución reaccionaria de rentas de os de abajo a favor de los de arriba y concentrarse en aquellos otros que tanta renta electoral ya han producido, el «lenguaje de los derechos» y el «enfrentamiento con la derecha».

  • Todos los comentaristas han subrayado el doble guiño al electorado de izquierda que suponen los nombramientos de Valeriano Gómez y Rosa Aguilar (por este orden). Se trata, en el primer caso, de contestar al éxito de la Huelga General del 29S explorando las posibilidades para desarrollar la Reforma Laboral de forma que pueda ser digerida con los menores costes posibles por los aparatos sindicales, cuyo concurso se considera imprescindible para galvanizar al electorado de aquí al 2012. Eso puede contribuir ala reducción del ruido sobre la política económica del que se ha hablado más arriba. En el caso de Medio Ambiente, no creo que el objetivo esté calculado para mucho más allá de las elecciones, confiando en que la entrada de una persona procedente del PCE y de IU pueda neutralizar la antecitada y temida fuga de votos. Así que no se puede esperar un cambio de orientación en la política real del Gobierno en los próximos tiempos pero sería absurdo desdeñar a estas alturas la importancia de la «política de comunicación y legitimación», el arma más poderosa en manos de un Gobierno acorralado por los malos datos del crecimiento y el empleo.

  • Así que vamos a tener sesiones intensivas de «pedagogía política», un período prolongado e ininterrumpido de campaña en el que el Gobierno intentará recuperar una parte al menos del capital perdido en estos dos años de legislatura presentando el rumbo político dictado por el FMI,el BCE y los «mercados internacionales» como el único posible y el que a la larga terminará resultando beneficioso para la mayoría de la población.

  • Pero no es posible mantener el pulso político de un Gobierno durante quince meses con solo palabras y pedagogía por hábil que sea Rubalcaba y activos los 15 portavoces en que a decir suya se deben convertir los ministros. Se ha mencionado antes la necesidad del concurso sindical para hacer tragar las duras medidas dictadas y las que quedan por dictar en materia de pensiones. Esa necesidad abre un espacio para la negociación que puede ser aprovechado por los sindicatos y por la izquierda para mejorar su posición relativa y arrancar concesiones al Gobierno, no para mejorar el grado de legitimación ante sus afiliados y su imagen electoral, respectivamente. La condición para «sacar renta» de esas negociaciones es combinar de forma adecuada las mismas con una dinámica de movilizaciones que permita visualizar a la población trabajadora su presencia en el curso de las decisiones de política social que deben ser adoptadas en los próximos meses.

  • Una dinámica de movilización social no tiene por qué implicar necesariamente el recurso de (otra) HG, aunque el ejemplo francés es elocuente de la capacidad de resistencia y tesón que pueden tener los trabajadores y la población en trance de precarización cuando hay objetivos claros y determinación en la lucha. La HG del 29S ha probado que una movilización de alto contenido político no precisa ser enfocada exclusivamente contra el gobierno de turno, por más que deba comenzar por señalar las responsabilidades que le competen en la política combatida. En su condición carroñera, los medios de la derecha acusaban a los convocantes de la huelga de indefinición y equivocidad al no señalar claramente contra quién se hacía la misma. La experiencia misma de la huelga y el sentimiento que animaba a sus más activos participantes estaba claramente más allá de la crítica al Gobierno ,por importante que fuera. La misma experiencia francesa está poniendo de manifiesto al dimensión de autoconstrucción social y política que están teniendo las movilizaciones, con independencia de que se consiga ó no echar abajo las reformas de Sarkozy. No es la población trabajadora la que puede espera sacar beneficio de un enfrentamiento con el Gobierno sino el capital financiero y la derecha política que se dispone a aplicar a partir del 2012 una durísima política de redistribución de rentas y poder a favor de las minorías pudientes de este país.

  • La solución del llamado «problema vasco» puede estar próxima a partir de la determinación con la que la izquierda abertzale ha planteado la exclusividad de los medios políticos en el camino de la autodeterminación nacional. El Gobierno y el PSOE no pueden dejar pasar esta oportunidad para gestionar el fin de la violencia en una clave que no pueda ser vivida para una parte importante del pueblo vasco como una derrota sin condiciones. Es seguro que pretenden cobrar las rentas del fin de ETA entre el electorado más españolista, se equivocarían si además pretendieran hacerlo cerrando el paso a la representación de esa parte de la sociedad vasca, cuyas dimensiones se pueden ampliar con el fin de la lucha armada.

  • El PSOE tiene su peripecia que deberá arreglar como pueda. La suerte de la misma no es en absoluto indiferente al mejoramiento de la situación de los trabajadores y los precarios, del conjunto de la población más castigada y amenazada por la crisis. Pero no es el problema de las organizaciones comprometidas en la defensa de los intereses trabajadores y de las que postulan propuestas inequívocamente anticapitalistas. La inteligencia y el sentido táctico no son incompatibles con la firmeza y la intransigencia en la defensa de los intereses sociales y de las propuestas de cada una de ellas.

  • En el campo de la izquierda vuelve a abrirse un tiempo de oportunidades y de responsabilidades. Las crisis convergentes en la actualidad están poniendo de manifiesto el agotamiento del capitalismo como organización social los daños y sufrimientos que su perpetuación produce a a los ecosistemas y a las poblaciones. Solo la ausencia de alternativas socialmente significativas y creíbles hacen posible que la solución a los males del neoiberalismo sea… más neoliberalismo. La actitud general de los trabajadores en relación con la crisis es esperar y confiar en que pase lo peor y volver a la situación anterior.Eso explica las elevadas expectativas de voto del PP también entre los trabajadores La izquierda y los sindicatos tiene la responsabilidad de decirles que ese tiempo ya no volverá, que el tiempo del crédito fácil y el hiperconsumo no va a volver, que el futuro próximo está escrito con las privaciones, el desempleo y la superexplotación de los trabajadores que lo tengan.

  • Ese ejercicio de pedagogía deberá hacerse cuidando de no sembrar la desesperación y el nihilismo reaccionario que pueden ser el caldo de cultivo para el desarrollo de modalidades diversas del fascismo, el racismo y la xenofobia. No hay atajos para esta labor imprescindible de educación política y por tanto es preciso someter a crítica algunas actitudes de hostilidad contra los sindicatos que evidencian una cierta incapacidad para entender la importancia del diálogo en el seno de la izquierda social y que acaso pudieran contribir a la expansión de la ofensiva antisindical en la que parecen de nuevo embarcados la derecha polítca y mediática y las organizaciones empresariales. Ha sido mucha y muy intensa la erosión de la sociabilidad y la identidad obrera durante estas décadas de hegemonía neoliberal y está muy avanzado el proceso de colonización del imaginario social por los valores del individualismo, la insolidaridad y la ideología securitaria. Todos los esfuerzos van a ser pocos y hay trabajo para todas las izquierdas (incluyendo, con su permiso, la indispensable contribución del movimiento libertario cuya presencia el 29S merece ser destacada).

  • La última condición es la reapertura inmediata de los canales de comunicación en el campo que, a falta de mejor expresión, venimos llamando la izquierda social. Ninguna de sus organizaciones, sean más grandes o pequeñas, tiene la propuesta definitiva para superar el grave bache en que nos hallamos sumidos desde hace años. El 29S como tantas veces en la historia de los eventos en los que la izquierda social ha salido con ventura, carece de referencia política para su transformación en una dinámica de reversión de las tendencias reaccionarias que lo han motivado. Ningún esfuerzo de refundación, encuentro, reagrupamiento y hasta formación de un nuevo partido es baldío pero ninguno es suficiente por sí solo. Un amplio movimiento de respuesta a las atrocidades del capitalismo y a las políticas de los gobiernos que como el español pretenden obligarnos a aceptarlas puede y debe ser construido mediante el encuentro de cuantos impugnamos su lógica civilizatoria.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.