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El golpe palaciego de Erdogan

Fuentes: Hebdo L´Anticapitaliste

Cuando el CHP (Partido Republicano del Pueblo) de centro izquierda se alía con la extrema derecha y el AKP para el levantamiento de la inmunidad parlamentaria de los diputados del HDP prokurdo, cuando el periodista opositor Can Dündar sufre una tentativa de asesinato ante el Palacio de Justicia en el que el mismo día ha […]

Cuando el CHP (Partido Republicano del Pueblo) de centro izquierda se alía con la extrema derecha y el AKP para el levantamiento de la inmunidad parlamentaria de los diputados del HDP prokurdo, cuando el periodista opositor Can Dündar sufre una tentativa de asesinato ante el Palacio de Justicia en el que el mismo día ha sido condenado a más de cinco años de prisión por divulgación de secreto de Estado, y cuando Daesh golpea regularmente la frontera turca desde hace varias semanas causando la muerte de veinte personas, el AKP está sacudido por una crisis interna sin precedentes…

La ruptura entre Erdogan y Davutoglu se ha consumado. Tras la hermandad de Gülen, del antiguo presidente de la República Abdullah Gül y de las principales figuras del estado mayor inicial del AKP, ahora le toca al Primer Ministro Ahmet Davutoglu ser apartado por decisión personal de Erdogan.

Múltiples desacuerdos

A lo largo de los últimos meses se habían vuelto cada vez más perceptibles las divergencias entre los dos hombres. En la mayor parte de los casos éstas no eran enormes pero si suficientemente importantes como para poder ser aceptadas por Erdogan en su búsqueda de consolidar su posición de jefe único, desde su llegada a la presidencia de la República en agosto de 2014. Fue entonces cuando había nombrado a Davutoglu como su sucesor en la presidencia del AKP y por tanto como jefe de gobierno. Ministro de Asuntos Exteriores de 2009 a 2014 e iniciador de la política exterior que tenía por objetivo hacer de Turquía el polo hegemónico de Medio Oriente, el profesor Davutoglu fue también el principal responsable del intervencionismo en Siria.

Las divergencias estaban más en el estilo de gobierno que en los objetivos a alcanzar. Ya en la revuelta de Gezi, Davutoglu se había mostrado menos ambicioso que Erdogan a la hora de reprimir salvajemente las manifestaciones. Como consecuencia de la revelación de los asuntos de corrupción a finales de 2013, se había pronunciado a favor de que los ministros responsables de ello fueran llevados ante el Tribunal Supremo. Davutoglu había intentado también formar a su guisa listas de candidaturas para las elecciones legislativas del 7 de junio y del 1 de noviembre de 2015, intentando contrarrestar las intervenciones de Erdogan. Más recientemente, se había pronunciado contra la detención provisional de los periodistas que habían revelado el apoyo militar a los yihadistas en Siria y de los universitarios firmantes de la petición contra las operaciones militares en el Kurdistán de Turquía, mientras que Erdogan declaraba de forma grotesca que estos últimos, «si fueran culpables, debían ser detenidos en el proceso»… Igualmente, hace algunas semana, el Primer Ministro había afirmado que si el PKK volvía a su posición de mayo de 2013, es decir del comienzo del proceso de paz, «entonces todo podría ser discutido», opinión inmediatamente contestada por Erdogan que ha declarado que «no había nada que negociar».

La desgracia

Al final, el que Davutoglu, sobre todo a través de las «sucias» negociaciones con Merkel sobre las personas migrantes, sea alabado por la opinión pública internacional como hombre político responsable y consecuente frente a la locura de grandeza del jefe del Estado turco ha marcado una etapa decisiva en la ruptura. Como signo anunciador de su destitución, Davutoglu ha visto como se le retiraba el poder de nombrar a los responsables regionales del AKP por el comité ejecutivo de su partido. Tras una reunión privada con Erdogan la semana pasada, declaraba no presentarse en el congreso extraordinario del AKP que debería celebrarse próximamente, lo que significa el fin de su mandato.

Ahmet Davutoglu había aceptado ser el «segundo hombre» pero, no obstante, aspiraba a ser más que una marioneta y a tener también algo que decir. Paga hoy el precio. Un precio que ha merecido contribuyendo en gran medida a la escalada militar en Siria y en Kurdistán, a la polarización cultural-confesional de la sociedad, y preparando con su lealtad hacia el «Rais» (el «Duce»…) el camino que conduce al infierno autocrático-islámico erdoganiano.


Uraz Aydin. Profesor en la Universidad de Marmara, en Estambul. Colaborador habitual de la revista de la sección de la Cuarta Internacional en Turquía.

Hebdo L´Anticapitaliste 336. https://npa2009.org/actualite/inter…

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR