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El inquebrantable Nael Barghuti

Fuentes: Voces del Mundo [Foto: Nael Barghuti habla en una conferencia sobre Palestina celebrada en Estambul el 14 de noviembre de 2025 (Jeremy Scahill)]

«Nunca perdí la esperanza, y nunca la perderé», afirmó Nael Barghuti, un palestino de 68 años de la Cisjordania ocupada que pasó más de cuatro décadas cautivo en Israel. Ha pasado un año desde que Barghuti recuperó su libertad gracias a un acuerdo de intercambio de prisioneros firmado entre Hamás e Israel en enero de 2025. Como condición para su liberación, Barghuti tuvo que aceptar el exilio y fue deportado a Egipto un mes después. «He sido optimista desde el primer día en que comencé mi lucha», afirmó. «En prisión, era optimista y creía que algún día sería libre. E incluso si hubiera muerto en prisión, habría estado satisfecho, porque los que vienen detrás de mí continuarán el camino, ya que están convencidos de que tenemos razón».

Según las estadísticas más recientes y fiables, hay aproximadamente 9.300 palestinos actualmente recluidos en prisiones israelíes. Casi la mitad de ellos no han sido acusados ni juzgados. Además, hay un número desconocido de palestinos recluidos en campos militares gestionados por el ejército israelí. Al menos 87 palestinos han sido asesinados en prisiones israelíes desde el 7 de octubre de 2023, incluidos varios casos documentados de muerte por tortura, abuso o negligencia intencionada. «Sin previo aviso, se detiene a un preso sin cargos, ya sea un chico de 15 años o una mujer. Se trata de detenciones maliciosas, realizadas simplemente para dar una lección a generaciones enteras. Se les recibe con palizas, fracturas óseas y propagación de enfermedades infecciosas», explicó Barghuti a Drop Site.

En una amplia entrevista en persona en Estambul, Barghuti reflexionó sobre su estancia en cautiverio en Israel, la tortura que sufrió junto con otros prisioneros palestinos y por qué cree que la causa palestina acabará triunfando. «No buscamos sangre ni guerras, pero no aceptaremos nada que no sea defendernos a nosotros mismos y nuestros derechos», afirmó Barghuti. «¿Por qué se prohíbe a los palestinos vivir como cualquier otro pueblo, marcharse cuando quieran, volver cuando quieran, ir al mar cuando quieran? Personalmente, solo he visto el mar una vez, en un vehículo de transporte de la prisión, y cuando me liberaron. El mar está a treinta kilómetros de mi pueblo, ¿por qué? ¿Por qué se arrancan olivos centenarios? ¿Por qué los colonos van a los pueblos a arrancar árboles, atacar a la gente y matar a sus animales? ¿Por qué la ocupación impide a las familias de los presos liberados salir a su encuentro?».

En la lucha por la liberación palestina los presos políticos ocupan un lugar de enorme orgullo e importancia nacional. Son considerados héroes de la causa y participan en el proceso de toma de decisiones de las facciones a las que pertenecen. «Los presos palestinos en las cárceles de la ocupación son uno de los grupos más respetados y estimados entre el pueblo palestino, independientemente de la facción a la que pertenezca el preso», afirmó Husam Badran, que pasó 14 años en prisiones israelíes y actualmente es el jefe de relaciones nacionales de Hamás. Declaró a Drop Site: «Creo que no hay prácticamente ningún hogar palestino que no tenga un preso palestino. En algunas familias el padre, la madre y los hijos están a veces todos en prisión al mismo tiempo. Estamos hablando de una larga experiencia desde la guerra árabe-israelí de 1967; estamos hablando de un período de casi sesenta años. Nos definimos como luchadores por la libertad, y desde luego no como terroristas, como nos describe la ocupación».

Badran, antiguo comandante del brazo armado de Hamás, las Brigadas Al Qasam, en Cisjordania, describió cómo Hamás y otras facciones celebraron elecciones democráticas dentro de las prisiones y siguieron participando activamente en la toma de decisiones generales de sus movimientos en el exterior. «No cambiaría la experiencia de la prisión por todas las experiencias del mundo. Es amarga y difícil, es cierto, pero se aprende mucho de ella, a nivel humano, a nivel personal y en la comprensión de la vida. No se puede aprender esto en ningún otro lugar excepto en la cárcel, por muy difícil que sea. Tu capacidad para innovar e inventar formas de comunicarte supera la imaginación», dijo. «Sí, estudiamos, aprendimos, fuimos a la universidad, obtuvimos másteres, porque los palestinos, por naturaleza, tienen una capacidad extraordinaria para enfrentar las dificultades. El mundo no es capaz de comprender que los palestinos somos así. Este palestino forma parte hoy del órgano de toma de decisiones en la causa palestina. Entonces, ¿cómo esperas quebrarlo? ¿Y cómo esperas imponerle fuerzas internacionales, quitarle sus armas y traer a Tony Blair para que lo gobierne? ¿Cómo podría aceptar eso?», preguntó Badran.

«Toda la historia está conectada. Si quieres entender la situación actual de Palestina sólo mirando los últimos dos años, no vas a entender la causa palestina, vas a fracasar», agregó. «Tienes que irte décadas atrás y estudiar a las personalidades y líderes palestinos. Entonces, ¿cómo esperas lidiar con este tipo de liderazgo, ya sea en Hamás u otros, para que se someta, se rinda y levante bandera blanca?».

Esta semana el presidente Donald Trump siguió adelante con su Plan para Gaza y anunció la primera ronda de nombramientos para su llamada Junta de Paz. Entre ellos se encuentran su yerno Jared Kushner, inversores de capital riesgo, el ex primer ministro del Reino Unido Tony Blair y una variedad de jefes de Estado y líderes políticos no palestinos, así como figuras del mundo empresarial, algunas de ellas con estrechos vínculos con Israel. «Los Estados quieren firmar acuerdos en nombre del pueblo palestino, pero el pueblo palestino no les ha autorizado y nunca lo hará. El dinero no nos tentará y los aviones no nos asustarán. Esta resistencia continuará hasta que el pueblo palestino regrese a sus tierras y hasta que los políticos estadounidenses recuperen la razón, junto con todos los que apoyan a esta entidad», afirmó Barghouti. Añadió: «Cualquiera que realmente quiera que Estados Unidos siga siendo un Estado que defienda la justicia en el mundo debe apoyar al pueblo palestino, y no someterse a la influencia de un lobby sionista que está dañando a Estados Unidos más de lo que está dañando al resto del mundo».

«No podrán quebrar ni nuestro espíritu ni nuestra voluntad»

Cuando fue liberado el año pasado, Barghuti era el preso palestino que más tiempo llevaba encarcelado por Israel. Pasó más de 45 años entre rejas, casi 34 de ellos consecutivos. En 2009 el Libro Guinness de los Récords lo certificó como «el preso político que más tiempo ha permanecido encarcelado». El récord anterior también lo ostentaba un palestino, Said Alatabah, que cumplió más de 31 años de prisión antes de ser liberado en 2008.

Cuando tenía diez años Barghuti fue testigo de la invasión por parte de las fuerzas israelíes de la aldea de Kobar, cerca de Ramala, en Cisjordania, donde vivía su familia, durante la guerra árabe-israelí de 1967, cuando Israel inició su ocupación, que se prolongó durante décadas. Barghuti comenzó sus acciones contra la ocupación uniéndose a otros jóvenes para lanzar piedras y escribir grafitis en las paredes. Provenía de una familia con profundas raíces en la resistencia palestina. «Mi tío fue encarcelado durante la ocupación británica y el comienzo de la entidad sionista. Mi padre fue encarcelado dos veces durante la ocupación, al igual que mi madre, mi hermano, mi hermana, mi esposa y muchos otros miembros de mi familia», dijo Barghuti. «Venimos de una familia que rechaza la ocupación. Vivíamos en un pueblo sencillo, pero que acogía a refugiados de la Nakba de 1948. Sabíamos que esos refugiados tenían tierras, casas y propiedades, y que de la noche a la mañana se convirtieron en personas pobres que esperaban que las Naciones Unidas les concedieran alguna ayuda», añadió. «Lo que presenciamos de los crímenes de la ocupación y sus soldados, y las humillaciones, nos inculcó el rechazo a aceptar esta ocupación. Desde muy joven, desde 1967, vi cómo los soldados humillaban a mi padre cuando yo aún era un niño, golpeándolo delante de mí».

En 1977 Barghuti fue arrestado por primera vez y pasó tres meses en la cárcel. En abril de 1978, justo cuando se preparaba para terminar sus exámenes finales de secundaria, Barghuti fue arrestado de nuevo, junto con su hermano Omar y su primo Fajri, pero esta vez fue acusado de estar involucrado en el asesinato de un exparacaidista israelí que trabajaba como conductor de autobús. También detuvieron a su padre. «Me torturaron delante de mi padre, y a mi padre lo torturaron delante de mí. Amenazaron con arrestar a mi madre y más tarde la arrestaron», recordó Barghuti.

Al final fue condenado a cadena perpetua, más de 18 años. «Entramos en prisión injustamente, fuimos condenados injustamente y fuimos agredidos injustamente», afirma. «No nos someteremos y no nos avergonzaremos de haber resistido, no renegaremos de nuestros actos. Quienes deben renegar de sus crímenes son los líderes de la ocupación sionista».

El joven Nael Barghuti fotografiado antes de su detención en 1978. (Foto cortesía familia Barghuti)

Cuando Barghuti ingresó en prisión se afilió inicialmente a Fatah, el partido del difunto presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, Yaser Arafat. En la década de 1990, cuando Arafat firmó los Acuerdos de Oslo y reconoció a Israel, Barghuti se unió a Hamás.

«El pueblo palestino lleva más de cien años luchando. Esto no tiene nada que ver con Hamás, Fatah ni ninguna otra organización. Cada fase tendrá sus propios nombres y etiquetas hasta que se alcancen los objetivos del pueblo palestino: el retorno y la autodeterminación. Este es un punto que ningún palestino abandonará jamás», afirmó. «Entramos en prisión y resistimos la ocupación, y no nos avergonzamos de ello. El pueblo palestino, y cualquier pueblo bajo ocupación, tiene derecho a resistir. El pueblo estadounidense resistió la injusticia británica. ¿Cómo consiguió Irlanda su libertad? Mediante el uso de todas las formas de resistencia».

Dentro de la prisión, Barghuti se ganó una reputación como líder, organizador y pensador político. Era un lector voraz de libros de historia y estudiaba idiomas extranjeros. Con el paso de los años, se le conoció como el «decano de los presos palestinos» y Abu Al-Nur, «padre de la luz». A menudo organizaba protestas y elaboraba estrategias para resistir a las autoridades penitenciarias.

«Los presos palestinos ingresamos en prisión en una época en la que la tortura era la misma que la que existe hoy en día. Llevamos a cabo múltiples huelgas de hambre con el apoyo de nuestro pueblo. A veces, la ocupación quería que mantuviéramos la calma para que el pueblo palestino no se levantara, por lo que, gracias a nuestras huelgas, conseguimos ciertas ventajas: bolígrafo, papel, cuadernos, libros y ropa de cama, mantas», afirmó. «Todo lo que hay dentro de las prisiones se consiguió gracias a nuestras huelgas de hambre. Nuestra organización era disciplinada porque somos presos políticos: no aceptamos vivir la vida de un preso criminal».

Foto sin fecha de Nael Barghouti en prisión distribuida por grupos de defensa de los presos palestinos.

Durante décadas Barghuti estuvo encarcelado junto a otros palestinos de alto perfil, entre ellos Yahya Sinwar, que se convertiría en el líder de Hamás en Gaza y fue uno de los principales artífices de los atentados del 7 de octubre. Sinwar murió en octubre de 2024 en combate en Gaza. «Si quisiéramos hablar del mártir Yahya, yo lo conocí y conviví con él. Era una de las personas más humanas que he conocido jamás», dijo Barghuti. Recordó cómo ambos estudiaron hebreo y que Sinwar había traducido las memorias de varios jefes de inteligencia israelíes del hebreo al árabe y había animado a otros presos a estudiar la historia y las tácticas de Israel.

«Aprendimos sobre la vida sionista en prisión a través del idioma hebreo, sí. Llegamos a conocerlos y llegamos a conocer el alcance de su criminalidad», dijo. «No debería sorprender que en prisión los entendiéramos, los estudiáramos y llegáramos a conocer su criminalidad a través de sus propios libros y de lo que escribían en su prensa», añadió. «Sinwar y sus hermanos y compañeros aprendieron y comprendieron que este enemigo no puede coexistir con esta región mientras mantenga una ideología sionista racista. Esta es la verdad».

Sinwar y Barghuti fueron liberados en 2011 como parte de un acuerdo de intercambio por el soldado israelí Gilad Shalit, que había sido capturado por combatientes de Hamás en 2006. Más de 1.000 palestinos fueron liberados en el acuerdo. Sinwar, que permaneció más de 20 años cautivo en Israel, desempeñó un papel fundamental en la negociación del acuerdo desde la cárcel.

Yahya Sinwar, el líder asesinado de Hamás, saluda desde un autobús que transporta a prisioneros palestinos liberados el 18 de octubre de 2011 a la Franja de Gaza. (Foto: Mohammed Abed/AFP)

Tras su liberación, Sinwar regresó a Gaza y se convirtió en el líder político de Hamás. «Comprendía más profundamente cómo influir en la ocupación. Por eso, tras salir de prisión, tenía claro que debíamos hacer algo para que la ocupación tuviera en cuenta su presencia continuada», afirmó Badran, que compartió celda con Sinwar durante años. «Decidió dar ejemplo a todos los líderes palestinos de que el verdadero líder es aquel que vive entre su pueblo, expuesto al peligro como ellos, que lucha como ellos luchan, que es martirizado como ellos son martirizados y que pasa hambre como ellos pasan hambre».

Cuando Sinwar ascendió al liderazgo de Hamás en Gaza tras su liberación de la cárcel, Barghuti regresó a su pueblo de Kobar el 18 de octubre de 2011. Tras casi 34 años de cautiverio intentó construir una vida en un mundo en el que no había vivido durante más de tres décadas. Un mes después de recuperar su libertad se casó con Iman Nafi, que también había cumplido 10 años de prisión, entre 1987 y 1997. «Nael es un héroe palestino. Conozco su heroísmo, su firmeza y su liderazgo en prisión desde hace muchos años. Es una persona especial. Pertenece a una escuela revolucionaria verdadera y auténtica que proviene de la propia tierra. Conozco muchos detalles sobre su vida, por lo que he leído y oído», escribió Nafi en un ensayo publicado en el libro de 2019 These Chains Will Be Broken: Palestinian Stories of Struggle and Defiance in Israeli Prisons [Estas cadenas se romperán: historias palestinas de lucha y rebeldía en las cárceles israelíes]. «Cuando vino a pedirme la mano, le dije a mi familia que aceptaba sin dudarlo».

Al igual que Barghuti, Nafi fue detenida cuando aún estaba en el instituto. «Como preso liberado, considero mi matrimonio con otra presa liberada una victoria contra la prisión, un desafío a quienes nos privaron de nuestra libertad y un triunfo del espíritu de fe y esperanza», dijo Barghuti el día de su boda. «La idea de que Nael saliera de prisión y él y yo pudiéramos estar juntos da al pueblo palestino la esperanza de que todos podamos ser libres y felices», dijo Nafi. Barghuti se matriculó en la Universidad Abierta de Al Quds y cultivó sus tierras junto con su hermano Omar, que también fue liberado en el acuerdo de Shalit. «El mundo ha cambiado y se ha desarrollado mucho desde que me fui. Pero cuanto más dura la ocupación, peor están las cosas», declaró Barghuti poco después de su liberación. «No me reciben como persona, sino como una idea, un símbolo para los palestinos».

Nael Barghuti (izquierda) con su hermano Omar (derecha) trabajando en sus tierras en la aldea de Kobar, Palestina, en diciembre de 2013. Unos meses más tarde, Barghuti fue detenido de nuevo por Israel. Foto: Abbas Momani/AFP

El 12 de junio de 2014 tres colonos israelíes fueron secuestrados cerca de un asentamiento ilegal en las afueras de Hebrón. Israel acusó a Hamás de ser responsable y lanzó una amplia acción militar en toda la Cisjordania ocupada, con el nombre en clave de Operación Guardián del Hermano, y detuvo a más de 350 palestinos. Entre ellos se encontraban unos 70 palestinos liberados en el acuerdo de Shalit de 2011. El 18 de junio las fuerzas israelíes irrumpieron en Kobar y detuvieron a Barghuti alegando que había violado los términos de su liberación tras pronunciar un discurso en la Universidad de Birzeit y citando rumores de que estaba considerando aceptar un cargo ministerial en un posible gobierno de unidad entre Fatah y Hamás. Barghuti rechazó sus justificaciones y denunció que su detención era otro acto de castigo colectivo.

Los fiscales, alegando que tenían pruebas secretas, solicitaron que se le volviera a imponer la cadena perpetua. Un año más tarde un tribunal militar de la prisión de Ofer dictaminó que las acusaciones de que Barghuti había «cometido un delito contra las leyes de seguridad» eran infundadas, pero, no obstante, el tribunal lo condenó a 30 meses de prisión, alegando que información secreta de los servicios de inteligencia demostraba que estaba involucrado en la «financiación del terrorismo». A Barghuti no se le permitió ver las supuestas pruebas. En 2017, citando de nuevo archivos secretos, el tribunal militar revocó su decisión y volvió a imponer a Barghuti la cadena perpetua original. Permaneció en cautividad hasta que Hamás e Israel firmaron un acuerdo de alto el fuego en enero de 2025. Fue liberado de prisión con la condición de que viviera en el exilio.

Barghuti, cuya libertad se logró mediante negociaciones tras la Operación Inundación de Al Aqsa, recuerda haber escuchado la noticia de los ataques liderados por Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023. «Sinceramente, sentí lo mismo que sintieron los israelíes en 1967, cuando en seis horas la fuerza aérea árabe fue destruida y las tierras árabes fueron ocupadas. Los israelíes se sintieron felices y arrogantes. Yo no sentí arrogancia. A pesar de nuestras capacidades limitadas y sencillas y de vivir bajo asedio —no tenemos F 16, no tenemos misiles Patriot—, este ejército arrogante, que va a Yemen y bombardea Yemen, bombardea Iraq, bombardea Irán, se enfrentó a gente sencilla que salió del asedio diciendo: «Basta»», recordó Barghouti. «Sí, nos sentimos orgullosos de ello, sí. Aunque deseamos que esta inundación nunca hubiera tenido que ocurrir, que ya fuéramos libres y no necesitáramos de tales batallas. Pero mañana habrá otra inundación, y otra, hasta que esta ocupación y esta injusticia lleguen a su fin».

Barghuti dijo también que poco después de los ataques del 7 de octubre los guardias israelíes dentro de la prisión comenzaron a intensificar los abusos y torturas a los prisioneros palestinos. «La política israelí contra los prisioneros utilizaba todos los métodos de represión: palizas, humillaciones, perros, gas lacrimógeno, granadas aturdidoras y hambre. Personalmente, yo perdí 22 kilos de peso. Me envenenaron deliberadamente más de tres veces, a mí y a los que vivían conmigo en la misma sección», dijo. «Fue un envenenamiento intencionado: algunos guardias echaron sustancias en la comida y todos los que la comieron sufrieron diarreas y no nos dieron ningún medicamento. A los que contrajeron enfermedades contagiosas como la sarna los llevaron a habitaciones con presos sanos para que la enfermedad se propagara, y se propagó de forma intencionada y sistemática. Esto demuestra una mentalidad fascista».

«Nos rompieron las manos, las piernas y las costillas, pero no nos rompieron el espíritu ni la voluntad», añadió Barghuti. «Más de una vez utilizaron contra mí perros con collares de hierro: les daban órdenes. Me rompieron los hombros. Mi espalda estaba cubierta de sangre, por las cadenas de hierro y las ataduras de plástico. Hambre. Frío: durante dos meses enteros caminé descalzo en el frío. Descalzo», recordó. «La ropa que llevaba puesta… Todos los guardias me llamaban un «sin techo». Creo que hay fotografías que tomaron, se jactaban de ello. La comida: la pateaban con los pies, escupían sobre ella, escupían dentro de la comida. Estas son cosas que sucedieron».

Solidaridad con otros presos palestinos

Nael Barghuti celebra su libertad el 18 de octubre de 2011, tras permanecer cautivo en Israel durante casi 34 años consecutivos. (Foto: Husein Shejaeya/Creative Commons)

Desde su liberación en febrero de 2025 Barghuti ha dedicado su tiempo a defender la libertad de otros presos, exigir que se permita reunir a las familias de los que se han visto obligados a exiliarse y promover la causa de la liberación palestina. Cuando fue liberado Israel denegó a su esposa los documentos de salida para reunirse con él en Egipto. Según la Sociedad de Prisioneros Palestinos, Israel impide sistemáticamente que las familias se reúnan con sus seres queridos una vez que estos son liberados y obligados al exilio, y la organización califica esta práctica israelí de «venganza colectiva».

«¿Por qué, en este momento, se impide a las familias de los prisioneros palestinos que fueron liberados en virtud de un acuerdo reunirse con sus hijos? ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué se impide a las esposas, hijos e hijas de los detenidos reunirse con sus hijos en las visitas? ¿Por qué?», preguntó Barghuti. « Lo hacen con todos los presos que han sido exiliados: sus familias son castigadas con la prohibición de reunirse con ellos».

Desde 1967 Israel también mantiene la práctica de retener los cadáveres de los palestinos que mueren en prisión y negarse a permitir que sus familias los entierren. Las estimaciones conservadoras indican que hay más de 700 cadáveres retenidos en tumbas numeradas o refrigeradores, aunque estas estimaciones no incluyen a muchos de los palestinos muertos en Gaza cuyos cadáveres fueron trasladados a Israel desde el 7 de octubre. En uno de los casos Israel ha seguido reteniendo el cadáver de un palestino que murió en huelga de hambre en prisión en 1980. «Hay docenas, incluso cientos, de víctimas palestinas hasta el día de hoy en tumbas numeradas y en prisiones secretas, y a la Cruz Roja no se le permite verlas. Comercian con cadáveres, y eso va en contra de todo lo que es humano», dijo Barghuti.

Los pensamientos de Barghuti nunca se alejan de sus compañeros que siguen cautivos, entre ellos presos políticos de alto perfil como Marwan Barghuti, el líder palestino más popular. «Estos presos, y docenas como ellos, son héroes del pueblo palestino», afirmó. «Pero si estos presos fueran juzgados bajo un sistema legal justo, no habrían recibido —ni podrían haber recibido— las condenas que se les impusieron. Desafío al derecho internacional: si realmente quiere resolver la cuestión de los detenidos palestinos, debe revisar todos sus casos».

Hanan Barghouti, hermana de Nael, de 60 años, ha sido «detenida administrativamente» por las fuerzas israelíes en tres ocasiones sin cargos ni juicio en los últimos dos años. Destacada organizadora de movilizaciones en apoyo a los presos palestinos, Hanan fue detenida por primera vez en septiembre de 2023 y puesta en libertad en noviembre de 2023 como parte del intercambio de presos «Flood of the Free» [La inundación de los libres] durante la tregua temporal entre Hamás e Israel. Tras su liberación en 2023 Hanan recordó cómo un oficial israelí la amenazó para que no apareciera en los medios de comunicación ni permitiera celebraciones por su libertad recordándole que cuatro de sus hijos también se encontraban bajo detención administrativa. Ella le dijo a Al-Araby’s Al-Yadid que lo confrontó como un «sádico opresor». Al reflexionar sobre el coste de la resistencia, dijo: «El precio es alto y doloroso, y hay un mar de sangre, pero esta sangre regará la tierra, y la tierra florecerá en todos los colores».

En marzo de 2024 las fuerzas israelíes la detuvieron de nuevo y la mantuvieron recluida durante nueve meses, lo que supone una violación por parte de Israel de los términos del acuerdo de intercambio de noviembre de 2023. El 30 de septiembre de 2025 fue detenida por tercera vez en virtud de una nueva orden administrativa y, según la Oficina de Información de los Presos, está siendo objeto de represión, abusos y privación de alimentos en la prisión israelí de Damon. Barghuti dijo a Drop Site que Hanan fue detenida poco después de hablar con ella por teléfono.

«Hoy, mi hermana, mi propia hermana, está en prisión. ¿Por qué? Porque habló conmigo por teléfono», dijo Barghuti. «¿Te lo puedes imaginar? La han detenido en virtud de una ley administrativa que se remonta al periodo de la ocupación británica. Mi hermana está encarcelada simplemente por haber hablado con su hermano. ¿Qué justicia es esta?».

Los políticos israelíes han intensificado recientemente sus amenazas de comenzar a ejecutar a prisioneros palestinos, y las condiciones dentro de las prisiones han empeorado drásticamente, ya que la tortura y las ejecuciones extrajudiciales se han intensificado desde el 7 de octubre. En noviembre la Knesset israelí presentó un proyecto de ley que introduce la pena de muerte para aquellos que considera terroristas, una medida que se espera que se aplique casi exclusivamente a los palestinos que viven bajo la ocupación. El proyecto de ley otorga inmunidad al Estado, permite las condenas a muerte sin la solicitud de un fiscal e impone el aislamiento total a los condenados. Aprobado en primera lectura por 39 votos a favor y 16 en contra, la votación fue celebrada por el ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, que llevaba un pin con forma de soga, y declaró que «los terroristas sólo serán liberados en el infierno».

Barghuti sostiene que el aumento de los abusos, las torturas y las amenazas de comenzar las ejecuciones impedirán negociaciones significativas hacia una paz más amplia, dada la importancia de los prisioneros para la lucha palestina. «Han dejado el expediente de los prisioneros como una mecha para futuros enfrentamientos. Si los liberan, creo que la región podría disfrutar de un largo período de calma. Estos prisioneros son parte inseparable de la lucha palestina. Si los mantienen encarcelados, empujarán a muchas generaciones, y a los hijos de las generaciones futuras, a luchar por su liberación, y el ciclo continuará sin cambios», afirmó. «La estupidez es uno de los soldados de Dios desplegados en las mentes de estos criminales, y en última instancia contribuirá al fin de esta entidad. Parte de su estupidez, animosidad y criminalidad contribuirá a su caída ante los ojos de los pueblos del mundo, no sólo ante los ojos de nuestro pueblo».

De manera sorprendente, la vida de Barghuti es una metáfora de toda la lucha palestina. «Soportamos palizas y humillaciones, pero nuestro espíritu y nuestra voluntad no se quebraron, y nunca se quebrarán bajo ninguna tortura. Aguantamos porque somos personas de convicciones. Incluso cuando se nos impedía rezar y se nos prohibía practicar nuestros rituales religiosos, rezábamos en secreto, al igual que los cristianos rezaban en secreto bajo los imperios bizantino y romano cuando eran perseguidos», afirmó. «Nos aferramos a la esperanza, seguimos teniendo esperanza y seguiremos teniéndola. El carcelero nunca nos derrotará, sin importar los métodos que utilice, porque somos un pueblo con una causa justa», añadió Barghuti. «Merecemos un Estado bajo el sol, un Estado con científicos, poetas, escritores y artistas, como cualquier otro país del mundo».

Jeremy Scahill es periodista de Drop Site News y fue cofundador de The Intercept. Es reportero de investigación, corresponsal de guerra y autor de “Dirty Wars: The World Is a Battlefield” y “Blackwater: The Rise of the World’s Most Powerful Mercenary Army”. Ha informado desde Afganistán, Iraq, Somalia, Yemen, Nigeria, la antigua Yugoslavia y otros lugares del mundo. Jawa Ahmad es investigador de temas de Oriente Próximo en Drop Site News.

Texto en inglés: Drop Site News, traducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/01/20/el-inquebrantable-nael-barghuti/