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El PCE al servicio de IU fortalece al PCE

Fuentes: La Nueva España

Los últimos procesos electorales, 14-M y 13-J, han generado en el seno del PCE y de IU un fuerte debate, que, simplificando, se centra en quienes responsabilizan de los fracasos electorales a la improvisación política, a la derechización de IU, así como el carácter subalterno de nuestra organización del PSOE y, como responsables máximos, a […]

Los últimos procesos electorales, 14-M y 13-J, han generado en el seno del PCE y de IU un fuerte debate, que, simplificando, se centra en quienes responsabilizan de los fracasos electorales a la improvisación política, a la derechización de IU, así como el carácter subalterno de nuestra organización del PSOE y, como responsables máximos, a la mayoría en la dirección y, en especial, al coordinador Gaspar Llamazares, por lo cual piden la dimisión de la dirección y del coordinador general y que asuma la dirección del proceso hacia la asamblea extraordinaria una gestora. La otra posición, en la que me encuentro, analiza el resultado partiendo, en primer lugar, del escaso tiempo transcurrido entre las elecciones generales y las europeas, por lo que el PSOE no sufrió ningún desgaste, además de haber realizado algunas actuaciones desde el Gobierno -como la retirada de las tropas de Irak y el reconocimiento de las parejas de gays, lesbianas y transexuales, así como el proyecto de ley sobre Violencia de Género- que obtuvieron un fuerte impacto entre el electorado progresista; otro elemento a destacar fue la fuerte abstención. La juventud fue quien más aportó a la misma; a esto debemos añadir que a Europa, en no pocas ocasiones, se le ve como la causante de muchos de nuestros problemas: deslocalizaciones empresariales, límites presupuestarios, reconversión de sectores, cierres de empresas, recortes en la agricultura, la ganadería y un largo etcétera.

Quienes más padecen esas políticas son los trabajadores/as, y dentro de éstos, los jóvenes que ven con impotencia cómo las instituciones, en ocasiones, juegan un papel subsidiario de las políticas de las grandes multinacionales, lo que favorece que se pierda el interés por votar, al llegar al convencimiento de que no te va a resolver ninguno de tus problemas.

¿Son sólo razones externas las causantes de nuestro mal resultado electoral? Ni mucho menos. Somos una organización que ganamos apoyos para la pequeña política y para la movilización; en las elecciones municipales es donde obtenemos mejores resultados, no hay conflicto donde no estemos o reclamen nuestra presencia, pero en la medida que aumenta la responsabilidad de la institución disminuye el nivel de nuestros apoyos, elecciones autonómicas y generales, lo que parece indicar que para la política doméstica, la más próxima, nos ven eficaces, honrados, de fiar, pero para «la alta política» ya no nos ven igual, somos de riesgo, buscan posiciones más conservadoras que se lleven mejor con el sistema.

Otro factor que marca nuestra posición electoral es nuestra imagen pública: una organización dividida y enfrentada, con discursos que se contraponen, dudando públicamente de la organización y de sus dirigentes no estimula que digamos la ilusión de nuestros potenciales votantes. La lealtad a la organización debe de ser una condición indiscutible de todo militante, que no significa que no existan en el seno de IU diferentes posiciones, que se deben de manifestar con total libertad, pero una vez debatido y acordado, ésa es nuestra política y nos vincula a todos, sin que por ello nadie deba renunciar a seguir defendiendo sus posiciones cuando de nuevo se reabra el debate.

Las alianzas son otro de los frentes que tenemos que mejorar; a mi juicio, parece más que se buscan aliados para proyectar la imagen de que somos muchos y lo que a veces se produce, hacia el interno y el externo de la organización, es lo contrario, muchas siglas y poco contenido, teniendo que explicar demasiado las razones de la misma, reforzando con ello la imagen de debilidad del proyecto. No significa en absoluto que se cuestionen las alianzas, todo lo contrario, el peor servicio que se le puede hacer es que no se hagan de la forma adecuada, sin la debida participación de la organización, imprescindible para generar ilusión. Una organización sin ilusión está seca, sin vidaÉ debemos corregir en el futuro estas formas de hacer las cosas.

Otro flanco débil que tenemos es el organizativo. Somos una organización política pequeña y por ello claramente insuficiente para hacer frente a los innumerables retos que nos marcamos, nos proponemos cambiar esta sociedad por otra más justa e igualitaria; es un posicionamiento que la mayoría de la gente ni se lo plantea, por lo que tenemos que hacer un trabajo de explicación que nos permita acercar nuestras posiciones a una mayoría para el cambio; pegarnos a la gente para ver cuáles son sus inquietudes, sus problemas específicos y a través de lo concreto vincularlos a lo global. Tenemos que estar en las instituciones y no de cualquier forma, debemos hacerlo de otra manera y mejor que los demás, favoreciendo la participación, la movilización social. Para hacer ese trabajo necesitamos una organización abierta, flexible en las formas de participación interna; el concepto de militancia está sufriendo una fuerte transformación. Los nuevos sistemas de trabajo con horarios muy cambiantes, las relaciones familiares, el ocio son realidades que nos obligan a adecuarnos; ya no es el afiliado, el amigo, el que tiene que adaptarse a la organización, es la organización la que ha de hacer un esfuerzo por acercarse al militante.

Es conveniente, a mi juicio, dejar claro de una vez por todas el falso debate si somos poco rojos o muy rojos, verdes o menos verdes. Estoy seguro de que la inmensa mayoría de la sociedad, la que nos vota y la que aspiramos a que nos vote, nos ve suficientemente rojos y no pocos, muy rojos; nos identifican con el movimiento obrero más que a ninguna otra fuerza política; ése no es nuestro problema y menos aún la causa de nuestro fracaso electoral. A nuestra izquierda en nuestro país no hay ninguna fuerza política y el resto de Europa tiene una situación parecida. ¿En qué estudios se basan quienes defienden esa posición?; todo parece indicar que hablan de su aspiración personal, muy respetable, pero quienes queremos cambiar la sociedad desde las instituciones y con la gente, no nos parece que ese camino sea el más acertado para ir donde queremos.

No voy a finalizar mi reflexión sin referirme al tan traído y llevado tema verde. Considero que deberíamos reforzar más este frente; el rojo, como dije anteriormente, está suficientemente identificado con IU. Es necesario reforzar el referente verde porque en la sociedad que vivimos los temas relacionados con la naturaleza y el medio ambiente, además de ser frentes estratégicos para hacer frente al sistema a través de su modelo de desarrollo, comprometen en la lucha a un amplio núcleo de la misma; a mi juicio, razones suficientes para que nos preocupemos especialmente de este frente de trabajo y no lo utilicemos como campo de batalla.

Guillermo Ballina, responsable de organización de Izquierda Unida y del Partido Comunista de Asturias.