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El Show estadounidense de los asentamientos

Fuentes: Rebelión

Traducido para Rebelión por Andrés Prado

Durante décadas los EEUU han estado reiterando su posición acerca del asunto de los asentamientos israelíes en la tierra palestina ocupada en 1967 y diciendo que estos asentamientos son un obstáculo para la paz. Hemos estado escuchando estas declaraciones una y otra vez de diferentes presidentes estadounidenses y de diferentes figuras de sucesivas administraciones. Sin embargo Israel ha continuado construyendo asentamientos y los EEUU no han tomado ninguna medida para conminar a Israel a lo contrario. Lo que resulta evidente con el paso de los años es que EEUU simplemente se opone verbalmente a la construcción de asentamientos pero aumenta su cooperación con Israel en casi todos los niveles, particularmente los estratégicos.

Medidas estadounidenses

Sólo el presidente Bush senior decidió no proveer a Israel de garantías financieras en los primeros años de la década de los 90 debido a la marcha de los asentamientos, pero esta medida no fue suficientemente fuerte para parar a Israel y demostró ser un fracaso. Israel continuó, la medida estadounidense desapareció y las demandas desde todas las partes contra los asentamientos continuaron. Los árabes han estado quejándose todo el tiempo y han pedido a EEUU que ejerza presión sobre Israel pero han obtenido tan sólo palabras tranquilizadoras.

Probablemente EEUU cree sinceramente que los asentamientos son un obstáculo para la paz pero ese obstáculo no merece más que oposición verbal. Y cuando es comparado con los intereses vitales de EEUU en el área, intereses que Israel ayuda a satisfacer, ese obstáculo no significa mucho. Ciertamente, los intereses estratégicos son prioritarios a los intereses de menor importancia, y las medidas están fuera de toda consideración cuando aquéllos corren el peligro de verse afectados.

Los regímenes árabes, unos perdedores que han demostrado ser extremadamente incapaces y reacios a hacer el trabajo ellos mismos, son demasiado débiles para presionar a los EEUU para que dé pasos tangibles contra Israel; y si tuvieran la fuerza suficiente, no necesitarían refugiarse en EEUU y echarían a Israel por la fuerza. La debilidad de los árabes, y su dependencia de EEUU en asuntos de seguridad, económicos y financieros, ha servido de estímulo a EEUU para dar a Israel el tiempo que necesite para crear una sociedad judía en Cisjordania.

Lo que quiero decir, en términos prácticos, es que los EEUU nunca han mantenido una postura seria contra los asentamientos israelíes y han dado a Israel el apoyo necesario a través de distintos canales, más allá de los medios de comnicación de masas. EEUU proporciona asistencia financiera, económica, militar, política y diplomática a Israel, y si fuera en serio podríamos haber visto ya pasos prácticos contra Israel. Esta política estadounidense habla por sí misma en lo que se refiere al así llamado muro de seguridad. Los EEUU fueron consultados antes de que Israel empezase a construir el muro e Israel no empezó el proyecto sin el consentimiento estadounidense. Según Israel procedía a construirlo, EEUU jugó a las aclaraciones. Atendiendo a algunas quejas palestinas pidieron a Israel minimizar el sufrimiento palestino todo lo posible, verbigracia: hasta que la seguridad de Israel se vea amenazada. Por eso Israel decidió liberar el pueblo de Baqa Ash-Sharqiyya cerca de la ciudad de Tulkarm y también un kilómetro cuadrado de tierra cerca de Ramala.

Obama en contra de los asentamientos

Ahora es el presidente Obama el que ha hecho fuertes y firmes declaraciones contra los asentamientos. Lo dejó claro en su discurso de El Cairo, y pidió a Israel el facilitar el camino hacia la paz. Al principio Obama estaba en contra de los asentamientos, después empezó a hablar de una paralización en el desarrollo de los asentamientos y ahora habla de una paralización temporal. Sus firmes expresiones han estado tambaleándose y es muy posible que la hora en la que empiece a hablar como su predecesor esté al llegar.

El presidente Obama ha unido la paralización de la construcción de asentamientos con la normalización de las relaciones entre árabes e israelíes. Continúa pidiendo a los regímenes árabes que normalicen sus relaciones mientras Israel paraliza la construcción de nuevas colonias. Por supuesto, lo que Obama no ha dicho es que estos regímenes han estado normalizando relaciones con Israel durante largo tiempo, pero él quiere que lo anuncien y que sigan un plan bien organizado de normalización de relaciones a nivel básico. Los regímenes de Egipto, Jordania, Marruecos, Túnez, Qatar, Bahrain y Emiratos han estado normalizando sus relaciones, incluso los saudíes han cooperado con los israelíes en asuntos diplomáticos y de seguridad. Los pueblos árabes normalmente se han opuesto al proceso de normalización y los regímenes tienen la dificultad de publicitar lo que han estado haciendo cubierta o encubiertamente durante años.

Obama sólo quiere que los gobiernos árabes sigan los pasos de la Autoridad Palestina que se ha estado coordinando con los israelíes en asuntos de seguridad contra la población palestina. Quiere que los gobiernos árabes tengan el coraje de ser francos y honrados con su propia gente y decirles que no hay otra opción que la de aceptar a Israel como una parte natural del área árabe-islámica y establecer con ella relaciones normales.

Si Israel da pasos que puedan hacer que parezca que los regímenes árabes han estado consiguiendo algo para los palestinos hacia la consecución de un estado palestino, entonces estos podrán estar abiertamente a favor de la normalización. Así que lo que el presidente estadounidense está pidiendo a Israel que haga es conceder un poquito por un rato a cambio de algo que Israel ha estado buscando alcanzar durante años. Pero el mayor problema de Obama es que Israel está convencida de que los árabes cederán finalmente sin obtener nada a cambio. Estos árabes, de acuerdo con la apreciación israelí, empezaron con la retórica de borrar a Israel del mapa y ahora terminarán con la demanda de poner freno al desarrollo de asentamientos en Cisjordania. Así, el show de Obama tiene como fin fortalecer la argumentación de los regímenes árabes en favor de Israel.

Obstáculos que afronta el show

Hay grandes obstáculos que se enfrentan a Obama en relación a este asunto de los asentamientos, los cuales resumo como los siguientes:

  1. El actual primer ministro israelí no va a ceder por consideraciones internas. Su coalición está sostenida por la ideología y cualquier desviación puede hacer derrumbarse al gobierno.
  1. Israel es suficientemente fuerte en los EEUU como para afrontar presiones verbales de la administración. Están los lobbies judío y sionista, muy bien organizados, el congreso de EEUU y el apoyo de un buen porcentaje de la población estadounidense.
  1. Los regímenes árabes no se atreven a dar pasos abiertamente visibles hacia la normalización porque todo el área está siendo testigo del desarrollo de una nueva estructura de poder con cambios en la balanza de poder. La no declarada alianza árabe-israelí-estadounidense encara un reto real del no declarado eje iraní-sirio-hezbolá y los regímenes árabes se enfrentan a amenzas reales y tangibles.
  1. Los árabes no están en la posición de poner presión sobre la administración estadounidense debido a su dependencia de los EEUU e incluso de Israel en lo que respecta a algunos asuntos de seguridad.
  1. Los palestinos son muy débiles y aparentemente han vendido sus derechos nacionales a cambio de privilegios personales como altos salarios y coches nuevos. Son incapaces de avergonzar a Obama o movilizar partidarios en los EEUU.
  1. Obama descubrirá que los regímenes árabes son simplemente meras marionetas que no pueden tomar iniciativas y que son simplemente dictaduras muy odiadas por su propia gente. Estas dictaduras son inestables y no pueden sobrevivir sin aplicar crueles medidas contra su propia gente .

    Netanyahu mueve ficha

    Netanyahu reconoce que él es un primer ministro en un mundo de interacción desenfrenada y dependencia mutua. Por eso dio un astuto pero engañoso paso al ratificar la construcción de cientos de nuevas casas con la promesa ambigua de paralizar temporalmente la construcción de nuevos asentamientos. Así dio permiso para construir las nuevas casas que serán levantadas durante el tiempo que dure la paralización.

    Israel paralizó la construcción de nuevos asentamientos en el pasado durante seis meses pero ello no evitó que construyese nuevos asentamientos o nuevas casas. Mientras la otra parte sea débil y no pueda con el reto, la política israelí se mantendrá y seguirá royendo la tierra de Cisjordania. Y el mayor problema de Obama es la debilidad de los regímenes árabes, no la tozudez de los israelíes.

    Sattar Kassem es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Al-Najah de Nablus. Este artículo es una comunicación personal a Rebelión. Véase, asimismo en Rebelión, la entrevista que le concedió a Silvia Cattori.