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El dilema democrático de Israel

¿Elecciones libres e imparciales en Palestina? Israel hará cuánto pueda por pararlas

Fuentes: Semanario Al-Ahram

En el aluvión de declaraciones hechas por funcionarios israelíes a continuación de la muerte del presidente de la OLP Yasser Arafat sólo una cosa ha emergido con claridad y es la ambivalencia israelí sobre la celebración de elecciones libres e imparciales para escoger un nuevo liderazgo palestino. Con Israel ocupando la mayor parte de Cisjordania […]

En el aluvión de declaraciones hechas por funcionarios israelíes a continuación de la muerte del presidente de la OLP Yasser Arafat sólo una cosa ha emergido con claridad y es la ambivalencia israelí sobre la celebración de elecciones libres e imparciales para escoger un nuevo liderazgo palestino.

Con Israel ocupando la mayor parte de Cisjordania y controlando la Franja de Gaza estas elecciones van a tener que organizarse a la sombra de los tanques israelíes mientras que aquellos en proceso de campaña electoral van a tener que negociar los omnipresentes bloqueos de carreteras. Es difícilmente una situación conducente al ejercicio de la democracia.

Los observadores palestinos e israelíes están de acuerdo en que la muerte de Arafat, largamente deseada por Sharon y sus aliados de derechas, especialmente por la poderosa clase dirigente militar, ha creado un considerable dilema para el gobierno israelí.

«Israel ha estado diciéndole al mundo durante años que Arafat era el principal obstáculo para la paz. Ahora Arafat está muerto, lo que significa que el principal obstáculo para la paz ha sido eliminado. Así pues, lógicamente Israel ahora debería moverse hacia el camino de la paz,» dice el columnista y analista político con base en Ramallah, Samih Shabib. » Pero no es eso lo que va a pasar, no de ninguna forma significativa. Sharon y su gobierno se aferrarán a otra excusa. El asunto real no es este o aquel líder , sino el rechazo de Israel a llegar a un acuerdo con los derechos palestinos. Israel prefiere el territorio a la paz y esto es lo que la comunidad internacional de forma creciente, va a entender.»

La primera prueba del dilema israelí post-Arafat serán las elecciones palestinas. Los EE.UU., Europa y todos los palestinos quieren ver que se celebran verdaderas elecciones democráticas.

El portavoz del Consejo Legislativo Palestino Rawhi Fattouh, que juró como presidente provisional la semana pasada, ha anunciado que tendrán lugar el 9 de Enero. El presidente Bush, hablando durante una conferencia de prensa conjunta con el Primer Ministro visitante, Tony Blair, puso el acento el sábado en que la «democracia» era la condición sin «qua non» no sólo para un proceso de paz con éxito sino también para la realización efectiva del Estado Palestino.

Israel ha estado vigilando estos acontecimientos con creciente alarma. Sharon, barriendo a un lado las exigencias internacionales de que Israel muestre buena voluntad hacia el evolucionado liderazgo palestino, fue citado diciendo que la «desaparición de un mal liderazgo no significa que uno bueno haya aparecido.»

Es un comentario destacado. Sharon sabe bien que la consecuencia de elecciones libres en Cisjordania, en la Franja de Gaza y Jerusalén Este no serán favorables a Israel y que cualquiera que sea elegido estará maldispuesto a aceptar los dictados israelíes en temas centrales tales como el status de Jerusalén, el derecho de retorno y los asentamientos israelíes. También sabe que una postura de rechazo manifiesto tarde o temprano invitará a la condena internacional, poniendo a Israel en una difícil solución vis-â-vis con la comunidad internacional.

Israel y los EE.UU. no pueden hacer su pastel y comérselo. La democracia es la democracia y a los palestinos debe permitírseles elegir a sus representantes sin importar los puntos vista políticos de esos representantes,» dice Ali Jarbawi, jefe del Comité Electoral Palestino y profesor de Ciencia Política en la Universidad de Bir Zeit

A Jarbawi le preocupa que Israel pronto este fundiendo pretextos para impedir o diluir las elecciones palestinas. «Sharon está siempre con el tema del terrorismo de forma miserable en un esfuerzo por arrojar la pelota al patio palestino. El sabe perfectamente que una paz verdadera no puede llegar a bajo precio, y su gobierno no tiene voluntad de pagar. Este es el punto crucial del asunto.»

Muchos intelectuales israelíes no pueden ocultar su recelo sobre la posibilidad de que el pueblo palestino celebre elecciones libres . Ira Sharkansky, profesor de ciencia política en la Universidad Hebrea de Jerusalén, habló por muchos cuando dijo al semanario Al-Ahram que mientras que reconocía la importancia de celebrar elecciones libres en Cisjordania y Gaza, no estaba seguro que produjeran » la gente acertada».

Un liderazgo palestino con fe en las aspiraciones nacionales palestinas e incuestionable para las masas de palestinos es algo que Israel va a encontrar difícil de digerir, y muchos temen que Sharon hará el mayor esfuerzo para asegurarse que las elecciones ni sean libres ni sean imparciales. Para tal fin Israel tiene un buen número de cartas, no la reducción del encarcelamiento de los 7.000-8.000 presos políticos palestinos, muchos de ellos líderes políticos popular tanto a nivel local como nacional. Hay informaciones de que Marwan Al- Barghouti, el encarcelado secretario general de de Fatah, ya ha indicado que piensa presentarse como candidato a presidente de la Autoridad Palestina.

funcionarios israelíes, incluyendo al Ministro de Exteriores Silvan Shalom, han descartado la posibilidad de le liberar a Barghouti. Ni, Shalom dijo, Israel permitiría votar en Jerusalén Este.

Nada de esto ha sorprendido al profesor Adul-Sattar Qassem, un candidato a la presidencia palestina: » No se puede confiar en que Israel permita elecciones libres en Palestina,» dice, » porque Israel está interesado en una cosa: la parición de un liderazgo colaboracionista que ceda los derechos palestinos. Pero eso no sucederá nunca.»

18 Noviembre 2004
Traducción: Carlos Sanchis