El movimiento ecologista nació sobre todo como oposición a la energía nuclear, forma de producción eléctrica que empezó a imponerse y extenderse en los años 1960. Luego también a otras formas de producción energética que suponían mucha contaminación (y no tanto por sus impactos en la fase extractiva) como los combustibles fósiles: petróleo, carbón. La necesidad de plantear una alternativa, de ofrecer las mismas prestaciones que esas energías a partir de otras se convirtió en un frente de esa lucha.
Conforme esas energías nocivas incidían también en el ámbito mundial y conocíamos y sufríamos el calentamiento global, esas alternativas se hicieron también necesarias para superar la dependencia de esas energías nocivas. Y con la implantación de normas pensadas en frenar la crisis climática, se intensificó la propuesta de esas supuestas alternativas. Recordemos que muchas de aquellas propuestas ya nacieron viciadas y que supusieron grandes impactos ambientales y sociales en el Sur Global: cultivos para bio-combustibles, sumideros de carbono, REDD+, etc.


