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En memoria del juez Navarro

Fuentes: Rebelión

En nuestra monarquía de mercado los derechos del capital tienen más fuerza que los derechos de las personas y de los pueblos


El pasado sábado 28 de Abril murió en Almería Joaquín Navarro Estevan a los 68 años de edad. Las dolorosas circunstancias de su muerte y la complejidad de su biografía política refuerzan la trayectoria de un hombre de bien. Para recordarle en su dimensión ética y democrática, podemos citar su último libro «25 años sin constitución»[1]. Dicho libro entra de lleno en un rasgo crucial de la sociedad española: la perpetuación del franquismo tras la máscara de la monarquía parlamentaria. Esta continuidad se manifiesta en la fusión de los poderes ejecutivo y judicial; las actividades d elictivas generalizadas en la clase política; las leyes «a medida» y con aplicación retroactiva; los tribunales de excepción; la interpretación expansiva – o contractiva – de las leyes según convenga; la imposición de penas » ad hominem» al margen del código penal; la vulneración sistemática de las garantías jurídicas y procesales de las personas detenidas y presas; la violación de la libertad de sufragio, participación política, asociación, expresión, manifestación, sindicación y negociación colectiva.

En nuestra monarquía de mercado los derechos del capital tienen más fuerza que los derechos de las personas y de los pueblos. En nombre de la Economía Global, las privatizaciones y la precariedad suspenden, para millones de personas, los derechos constitucionales a un empleo, un salario y una vivienda digna. Los propios poderes públicos entregan a la voracidad empresarial la protección pública de la seguridad alimentaria, la salud, la vejez y la educación. Como sangriento tributo a los aumentos de competitividad que impone la economía globalizada, en el estado español pierden la vida todos los años más de tres mil personas por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales perfectamente evitables.

Los partidos constitucionalistas administran este caos y se benefician de él. El PSOE, la nueva derecha, es rehén de la derecha de siempre, el PP, que conserva el pelo de la dehesa del golpismo, el fascismo cristiano, el machismo y la homofobia. A su vez, el PSOE ha vampirizado a la izquierda política y social. Desde dentro de este bipartidismo es imposible una verdadera democracia. Los grandes problemas de vivienda, salud, empleo y terrorismo tienen su solución con más democracia, no con menos. Pero eso implica desestabilizar la España «que va bien». La España de la especulación, las hipotecas de por vida, la precariedad, la degradación cultural, el tráfico de influencias, los beneficios obscenos de constructoras, bancos y multinacionales. Con derecho de autodeterminación, es decir, con democracia, se acabaría el problema de ETA en 24 horas. Con una intervención política en las condiciones laborales y en el uso del suelo se acabaría el problema del empleo precario y de la vivienda en dos años. Pero eso exigiría la existencia de una izquierda real sustentada en movimientos populares autónomos del poder. La muerte de la movilización popular a manos de la izquierda cómplice es también la muerte de la propia izquierda.

Veamos como lo dice el propio Joaquín Navarro: «Abundan en nuestro país políticos e intelectuales que defienden el discurso de la resignación oligárquica. Que entienden que el sistema es suficientemente democrático y que no hay que «tocarlo». Que piensan que es preciso asimilar la corrupción de las oligarquías y tragarse el triste fantasma de la monarquía que las integra y las alienta. Y que sienten un verdadero pavor a que la libertad política, el gobierno representativo de las leyes y el control del poder exijan una reforma total de la Constitución, presupuesto indispensable para la regeneración de las instituciones y de la convivencia. Es el miedo a la libertad del ciudadano acostumbrado a la servidumbre voluntaria». Descanse en paz.

[1] Editorial Foca. 2003. 172 páginas.