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Es tan fácil salir de Cuba como de cualquier otro país del mundo

Fuentes: www.comunicacionpopular.com.ar/Rebelión

El argumento más frecuente y pretendidamente fuerte utilizado por los detractores de la revolución cubana señala la «imposibilidad» de salir de la isla como medida certera de su falta de democracia, y presenta a la foto del balsero «escapando» de Cuba como evidencia concluyente de un descontento generalizado que sólo podría ser explicado por un […]

El argumento más frecuente y pretendidamente fuerte utilizado por los detractores de la revolución cubana señala la «imposibilidad» de salir de la isla como medida certera de su falta de democracia, y presenta a la foto del balsero «escapando» de Cuba como evidencia concluyente de un descontento generalizado que sólo podría ser explicado por un régimen insensible y tiránico que encarcela a sus ciudadanos condenándolos a vivir por la fuerza en un modelo económico y social netamente injusto. El fracaso del modelo socialista empujaría a sus habitantes a poner en riesgo su vida lanzándose con precarias embarcaciones en aguas repletas de tiburones con la esperanza de que EEUU, país noble y magnánimo, los recoja solidariamente en calidad de «exiliados».

La carencia casi absoluta de información objetiva sobre cuáles son las leyes y reglas que rigen al socialismo cubano y la abundancia de opiniones infundadas con claro sesgo anti-cubano que desde los grandes medios de comunicación emanan hace que la mayor parte de la opinión mundial viva en una confusión sobre el tema que roza con la fantasía, en donde muchos suponen que, por alguna razón, el malvado dictador Castro prohíbe por decreto-ley a los habitantes de la isla pasar más allá de los límites fronterizos por macabras razones que nunca nadie explicita. Es por esto que es posible inferir que las posiciones políticas que se toman con respecto al proceso revolucionario serían muy distintas si el acceso a la información no estuviese obstaculizado por fuertes intereses económicos que obtienen grandes ganancias de tal desinformación y que con sus acciones limitan la posibilidad de que los ciudadanos elaboren posiciones propias.

Lo cierto es que en la legislación cubana no existe ningún impedimento para salir del país temporal o definitivamente. En el año 2008, sólo por dar un ejemplo, más de 200.000 cubanos realizaron viajes temporales al exterior. Aquellos interesados en salir del país deben tramitar su pasaporte en la Dirección de Inmigración y Extranjería y luego solicitar un permiso de salida. Dada la tremenda escases de divisas provocada por el bloqueo (el que genera un constante déficit de balanza comercial sólo saldado por el ingreso de divisas del turismo), el permiso para salidas temporales se otorga a quienes realmente lo necesitan por trabajo u otros motivos realmente prioritarios. Los que quieran vacacionar fuera del país deben demostrar que algún familiar o amigo del exterior solventará sus gastos a través de una invitación formulada por estos. Entonces, sí existe una fuerte limitación para que en la práctica una muy baja proporción de cubanos pueda vacacionar en el exterior, y es la económica. No se trata de un capricho. Nadie que haya analizado medianamente la estructura económica cubana niega que, de levantarse el bloqueo económico que EEUU mantiene con la isla hace más de cuatro décadas, bloqueo que genera perjuicios anuales estimados en 100 millones de dólares, el bienestar general de la población se incrementaría notablemente y con ello muchos más cubanos tendrían el aparente «derecho humano» de acceder a lujos tales como vacacionar en el exterior, tener televisor LCD de 50 pulgadas o cualquier otro consumo suntuario que se utilice como índice de democracia desde la óptica consumista – capitalista. Queda claro entonces que una de las medidas más utilizadas para medir y hacer examen de democracia a la isla (la imposibilidad de salir del país) es simple y directamente falsa.

Cuando uno analiza las cifras de movimientos turísticos alrededor del mundo observa que, en la práctica, por obvios motivos económicos, no resultan ser sólo los cubanos sino la mayor parte de la población mundial quien tiene vedada de facto la posibilidad de salir de su país. El capitalismo es un sistema que se especializa en otorgar libertades que por derecho se establecen, pero que por economía se prohíben.
Según cifras del Banco Mundial, sólo en 15% de las personas más ricas del planeta pueden darse el lujo de vacacionar en lejanas y afrodisíacas playas del exterior, promedio que esconde marcadas diferencias entre las distintas regiones del mundo.

Al ser el turismo emisivo un consumo suntuario, no resulta extraño observar que la supuesta necesidad-libertad-derecho- de salir del país queda prácticamente reducida a la diminuta jurisdicción de los países más ricos y poderosos del mundo.

Cuanto más rico es un país, mayor es la proporción de la población que puede salir del mismo. Bajo esta realidad, si estudiamos cómo se relaciona la riqueza de cada país (midiéndola en PBI Per Cápita PPA) con los datos de turismo emisivo surgen datos verdaderamente notables.

Mientras el turismo emisivo cubano se ajusta a la perfección a los valores esperables dado su nivel de riqueza, resulta ser justamente EEUU uno de los países con menor turismo emisivo teniendo en cuenta su gran poderío económico. Por ende, medida la democracia con su propia vara, resulta ser uno de los países más antidemocráticos del mundo.

En la mayoría de los países, democracia significa que la inmensa mayoría viva completamente desposeída, pero con la posibilidad legal y teórica de visitar los grandes manantiales del consumo. Democracia es tener el derecho a soñar con exquisitos banquetes mientras se come de los restos de la basura ajena. Es dormir en la calle y soñar con palacios. Es tener que aceptar que la extrema desigualdad y miseria no es producto de la injusticia sino de la falta de esfuerzo. Si quiere consumir hágalo, ninguna ley ni juez se lo impide.

Clave de lectura del gráfico 2: la recta representa la relación promedio (positiva) entre riqueza medida en PBI Per Cápita PPA y turismo emisivo (en %) para una muestra de 127 países para los que se disponen datos.  Cada punto representa un país, y la distancia de cada punto hacia la recta es el desvío positivo o negativo con respecto al valor esperado de turismo emisivo dado el nivel de riqueza. Los países más cercanos a la recta son los que más se ajustan al nivel esperado de salidas dado su riqueza.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.