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Estrategias discursivas para ganar las elecciones: la izquierda y la patria

Fuentes: Rebelión

Los comicios electorales de este 28A se presentan especialmente difíciles para Unidas Podemos. Desde las pasadas elecciones en las que se obtendría la tercera posición con algo más de un 21% de los votos, más de 5 millones de votantes, la caída de la formación morada y sus confluencias en las diferentes encuestas ha sido […]

Los comicios electorales de este 28A se presentan especialmente difíciles para Unidas Podemos. Desde las pasadas elecciones en las que se obtendría la tercera posición con algo más de un 21% de los votos, más de 5 millones de votantes, la caída de la formación morada y sus confluencias en las diferentes encuestas ha sido demoledora. Se estiman unos resultados que dejarían a la formación como cuarta o quinta fuerza política a nivel nacional, con un porcentaje de votos entre el 10% y el 15%. Tendencia que se materializó en las elecciones autonómicas andaluzas y que sigue irrefrenable hasta la fecha. Dicha tendencia debe ser estudiada, analizada con detalle, con el fin de encontrar un diagnóstico y estrategia eficaces con los cuales seamos capaces de maniobrar en estos últimos compases de la campaña electoral. Por ello, me dispongo a analizar los principales factores que han contribuido a desarrollar esta tendencia, así como a esbozar una estrategia discursiva que se adapte a la situación actual.

Echando la vista atrás y analizando el contexto presente, podemos agrupar en tres los factores que han generado esta tendencia a la baja en los pronósticos electorales: la fracturación interna del partido y sus confluencias, una marca y líderes quemados por la llamada «máquina del fango» o «campaña del miedo» mediática y, finalmente, la falta de un discurso correctamente adaptado a un contexto político dominado por el nacionalismo, el feminismo y el carácter plebiscitario, basado en el «o ellos o nosotros» de los bloques izquierda-derecha, de estas elecciones. Analicemos pues dichos factores:

-La división interna del partido y sus confluencias: hablamos aquí de casos como la marcha de Errejón en Madrid o la falta de acuerdo con agrupaciones políticas que antaño formarían parte de la coalición, véase Compromis en la Comunidad Valenciana o En Marea en Galicia. Evidentemente, siempre que se produzca la deserción de un integrante o partido que perteneciera a la coalición, se producirá cierta pérdida de votos relacionados con las personas afines a dichas figuras a las que la coalición no es capaz de atraer sin ellas. A excepción de que la atracción que generaran a un cierto tipo de votantes sea compensada por la aversión que generaban a otros, lo cual no ocurre en los casos que nos atañen. Además, estas divisiones pueden provocar tanto los efectos directos antes descritos en las localidades y autonomías en las que se produce la fractura como efectos indirectos a nivel nacional. La imagen de división, disputa y ambiente enrarecido que proyecta la situación a militantes, votantes y no votantes, puede producir abstención, perdida de potenciales votantes y un trasvase de votos, principalmente, a partidos cercanos ideológicamente.

-La influencia del trato mediático a la imagen de la marca y de las principales caras del partido: probablemente este sea el factor que mejor explica la actual situación de UP. El trato que los medios han dado a la formación ha sido, en general, muy negativo. Podemos identificar, principalmente, tres estrategias comunicativas dañinas, a las que, por lo tanto, hemos de hacer frente:

+Castificación: básicamente consistió, y consiste, en sacar a la luz todo tipo de trapos sucios (reales o inventados, decisiones personales, faltas administrativas…) sobre los integrantes de Podemos y exagerarlos con el objetivo de igualar todos los partidos a la baja, convertir la nueva política en casta, acabando con el discurso político basado en el eje gente-casta y su capacidad de transversalidad y performatividad político-social. Buenos ejemplos podrían ser desde la falta administrativa de Echenique respecto a su asistente doméstico al falso informe PISA.

+Caricaturización: este es uno de los mantras preferidos de la derecha, que tal vez encuentra su origen en la guerra fría o los chistes de Reagan. La idea consiste en ridiculizar a la izquierda como utópica, irreal, agresiva, excéntrica, vaga y provocadora de grandes desastres, principalmente económicos, allá donde alcanza el poder. Los ejemplos de este caso podrían ser desde las críticas a la renta básica universal basadas en describir la medida como una «utopía para vagos» acompañada de un tono catastrofista referido al desastre apocalíptico que, discursivamente, la medida provocaría. Hasta el fin de la Semana Santa como fiesta nacional, un comentario crítico con la falta de verdadera laicidad estatal, fue exagerado para convertirse en la medida propia de un grupo político que odia a su país y sus costumbres.

+Invisivilización: el tiempo en espacios mediáticos que se dedica a UP es, de forma selectiva, inferior al del resto de partidos, a excepción de los momentos en los cuales ha sido capaz de dirigir la atención mediática de forma intencionada (recuérdese a Pablo Iglesias regalando la serie Juego de Tronos al Rey Felipe VI). Inciso en la selectividad de este hecho, ya que, si es para realizar alguna de las prácticas antes descritas, la formación morada sí ocupa las portadas de los periódicos o el prime time televisivo de forma muy superior a sus rivales políticos. El ejemplo perfecto lo podemos encontrar en la diferencia entre el espacio televisivo ocupado por las dos coca colas de Ramón Espinar frente a las corruptelas o fraudes fiscales realizados por integrantes de otros partidos, prácticamente desaparecidos de la esfera mediática.

Para cerrar este apartado, es importante aclarar que no se puede reducir la explicación de la debacle electoral al control que ejerce el capital sobre los medios de comunicación, no es que sea un argumento falso, sino que es un hecho que se da por sentado desde el principio. Sabemos a qué jugamos, en qué tablero y cuáles son las reglas desde que iniciamos la partida, si aceptamos jugar no podemos quejarnos de las condiciones a mitad de la partida, por el contrario, sí podemos analizarlas para dar con una solución efectiva. En cualquier caso, es necesario remarcar que estas prácticas nos han dejado un líder político quemado, casi siempre el peor valorado en el CIS, así como una marca desgastada.

-La falta de un discurso correctamente adaptado al contexto político: una estrategia discursiva no es nada si no se encuentra cohesionada con la sociedad, cultura y contexto en la que se aplica. La España actual, una en la que, por ejemplo, un partido como VOX tiene extensos apoyos en la sociedad civil, no es la España del 15M. Por tanto, hemos de atender a la situación actual para comprender a la sociedad a la que nos dirigimos. Existen tres hechos sociológicos clave para entender la psique social entorno a estas elecciones del 28A:

+Nacionalismo: el conflicto catalán, un conflicto que ha realizado una escalada paulatina y que se halla en la actualidad en su punto más álgido, junto con la inoperancia del gobierno de Rajoy, los discursos incendiarios de independentistas catalanes y las derechas nacionales y, por justa que sea, la lucha por la memoria histórica llevada a cabo por Sánchez, han polarizado la sociedad entorno a debates de corte nacionalista. Esta situación ha abierto la ventana política a VOX, un partido que ha sabido leer, al igual que lo haría Podemos en el 15M, el deseo social por una alternativa frente al caos, prometiendo orden y justicia, y bebiendo parte de las prácticas populistas-conservadoras propias de derechas como la de Trump o Bolsonaro. Este contexto y su nuevo actor político están implicando que el contenido discursivo se centre, más aun, en la idea de patria y el independentismo catalán. Si en las elecciones catalanas de 2017 Podemos evitó hablar del conflicto independentista, centrando su discurso en el contenido social, siendo por ello recompensado en las elecciones nacionales del 20D, esto conllevó su desaparición en la esfera mediática y unos pobres resultados en dichas elecciones catalanas. En la actualidad, ese mismo conflicto, ligado al sentimiento patriota-nacionalista, se ha extendido con fuerza al ámbito nacional, convirtiéndose en uno de los temas centrales de la campaña, lo cual obliga a UP a luchar el concepto de patria o asumir su desaparición mediática, así como asumir la pérdida de aquellos votantes para los cuales el sentimiento patriótico sea un motivo capital para votar, colectivo que no podemos infravalorar.

El sentimiento, universal, de pertenencia a un grupo ha sido histórica y culturalmente articulado mediante el concepto de nación o patria. Debido a la dictadura franquista y a una incompleta transición, la izquierda de este país, tanto la institucional como la militante, cedió el discurso patriota a la derecha, por una parte, por confundir el patriotismo con el nacionalismo y, por otra, por confundir y generalizar la identidad nacional franquista con la identidad nacional de la totalidad del pueblo español. Es necesario diseñar un nuevo concepto de patria seductor y generador de una nueva identidad nacional.

+Feminismo: es el otro gran movimiento social que ha marcado los últimos compases políticos, prueba de ello han sido las tremendas cifras de asistencia al 8M en toda España. La principal traba es que ideológicamente se desvincula de partidos políticos y sindicatos, lo cual implica cierta complejidad a la hora de calcular su peso electoral, sirva de ejemplo el resultado de Teresa Rodríguez en Andalucía con una campaña que tomó el feminismo como uno de sus ejes principales. En cualquier caso, UP ha encontrado en el feminismo su principal esperanza, llegando a cambiar la marca de Unidos a Unidas Podemos, tanto a corto plazo como a medio, debido a su capacidad de performatividad social, y esto debe seguir siendo así: desde un punto de vista electoral el discurso feminista pone en evidencia a las derechas, aunque también haya cierto nicho electoral en el antifeminismo, y destaca el papel de UP, junto al PSOE, como principal aliado institucional del movimiento. El cambio de marca y las actuaciones mediáticas de Irene Montero deben tener su recompensa. E, incluso si tocara techo su rentabilidad electoral, merecerá mantener el discurso, tanto por justicia social, como por su capacidad para movilizar, a corto plazo, y crear nueva militancia a medio y largo plazo, por su capacidad performativa.

+Elecciones plebiscitarias: debido a los diferentes ejes de polarización política las elecciones han tomado un carácter plebiscitario, es decir, implican una elección entre un bloque u otro. El eje izquierda-derecha vuelve a marcar las elecciones y aglutina dentro de cada bloque un conjunto de decisiones que lo definen. Es decir, al bloque de izquierdas, formado teóricamente por UP y PSOE, se le caracterizará, en mayor o menor medida, como no nacionalista, feminista, promotor de medidas económicas sociales… En cuanto al bloque de derechas, formado por PP, Cs y Vox, lógicamente, se le definirá como todo lo contrario, aunque enmascarado con cierto positivismo, será nacionalista, defensor de las tradiciones, igualitarista (machista), economicista… Ante esta situación se abren dos análisis electorales, un estudio por bloques y otro por partidos, que subyace al anterior.

A nivel inter-bloque es evidente a qué bando votarán las personas que se definen como extrema izquierda o izquierda, al igual que las que lo hacen como extrema derecha o derecha, por lo que atraer a las personas indecisas, a las que se consideran de centro, centro izquierda o centro derecha y al perfil abstencionista, supone la verdadera batalla por decantar la balanza en favor del gobierno de un bloque u otro. Bajo este contexto, las principales tácticas discursivas pasan por reproducir un discurso del miedo al otro bloque, ensalzando los peores mitos del bloque enemigo, con el objetivo de asegurar los votantes fieles, disputar a los indecisos y movilizar los abstencionistas. Ejemplos de ello serían el discurso del «trifachito» o el de la confrontación entre partidos constitucionalistas y «no» constitucionalistas. A su vez, existe otra estrategia basada en que la sobriedad discursiva atraiga al centro político: si el centro puede decantar la victoria entre bloques, y padece aversión a los extremos, debe ser atraído bajo una estética inofensiva, sirva como ejemplo el discurso del sentido común de Cs o el del afán por el diálogo del PSOE, y abordando las preocupaciones más populares, véase nacionalismo y feminismo, aunque también entrarían el paro, la economía, la ecología…

La batalla intra-bloque se libra bajo otras condiciones, basadas principalmente en aglutinar el voto útil posicionando al partido como protagonista de su bloque. Para ello se debe marcar la agenda mediática, monopolizando y adueñándose del discurso inter-bloque, utilizar un discurso que coloque al partido como dura oposición al bloque rival y diferenciarse positivamente de los partidos intra-bloque. Respecto a este eje electoral encontramos que, en el bloque de izquierdas, el PSOE casi monopoliza la esfera mediática y enarbola el discurso del voto útil. Frente a ello, UP procura atraer al votante más claramente definido de izquierda diferenciándose del PSOE bajo el discurso de que es su presión institucional la que logra avances sociales como la subida del SMI, discurso que, cuando se identifica como un ataque intra-bloque, puede desmovilizar a sus votantes o incluso generar un trasvase contrario a sus objetivos, debido, una vez más, a la imagen de división que proyecta dentro de la izquierda. Es necesario, para UP, luchar por aumentar la representatividad y recuperar el protagonismo en los medios de comunicación, lograr un discurso diferenciador que no genere una imagen de división y, tal vez, enarbolar un discurso opositor a las tres derechas que logre una polarización de la que saquemos verdadero rédito electoral, pues esta podría llegar a beneficiar más a nuestros rivales del bloque de derechas alimentando su discurso antipodemos-anticomunista. Para ello, la oposición de UP a ese bloque debe, además de criticarlo, anular sus ataques, contraargumentando o imposibilitando la utilización de un discurso que nos achaque, por ejemplo, agresividad, antipatriotismo o catastrofismo económico.

UNA PROPUESTA DISCURSIVA ADAPTADA AL CONTEXTO POLÍTICO

Ya conocemos las principales variables que actúan, influyen, en el panorama político y electoral actual. A continuación, me dispongo a la proposición del boceto de un discurso capaz de dar respuesta a varios de estos factores.

El eje principal se centrará en entrar de forma directa a competir el discurso nacionalista, generando un sano discurso de patria que sea capaz de disputar un concepto tradicionalmente cedido a la derecha. Imaginemos a Pablo Iglesias, con toda la fuerza y pasión que puede llegar a transmitir en un mitin político, utilizando la siguiente formula:

«Nadie ama más a España que una persona que…»

Lo extiendo con diferentes, y en parte aleatorios, ejemplos:

«Nadie ama más a España que una persona que acude a parar el desahucio de una vecina desconocida de Extremadura. Nadie ama más a España que una persona que exige que en Andalucía exista una buena sanidad para sus compatriotas. Nadie ama más a España que una persona que quiere dotar a los cuerpos de bomberos de recursos para proteger nuestros parques naturales en Galicia. Nadie ama más a España que una persona que quiere que en Castilla la Mancha nuestros hijos tengan acceso a una educación de calidad y becas comedor. Nadie ama más a España que una persona que se niega a que en la comunidad Valenciana ningún joven se quede sin acceder a la universidad porque le deniegan una beca, ni tampoco que un recién graduado tenga que emigrar, pues ellos son el futuro de nuestro país. Nadie ama más a España que una persona que quiere solucionar el conflicto en Cataluña de forma pacifista, dialogando con sus compatriotas. Nadie ama más a España que una persona que quiere que se suba el SMI para que los trabajadores de este país vivan con dignidad, pues a ellos les debemos el presente. Nadie ama más a España que una persona que quiere subir las pensiones de nuestros abuelos, pues a ellos les debemos el pasado de este país, pues ellos son quienes lucharon para levantarlo. Nadie ama más a España que una persona que quiere dejar de llorar a las compañeras asesinadas por violencia de género. Nadie ama más a España que quien exige no más muertos en el Mediterráneo, vías seguras para quién huye del horror. Nadie ama más a España que una persona que desea igualdad, libertad y sororidad. Nadie ama más a la España feminista que Unidas Podemos»

Recordemos el marco teórico bajo el que he analizado el contexto político de este periodo electoral y observemos las ventajas del discurso:

1. Disputa el concepto de patria de forma efectiva: cuando se rivaliza por la propiedad de un significante, se asume la entrada en un terreno político ajeno, a menudo porque el rival nos arrastra a la temática en la que se encuentra cómodo, lo cual suele implicar una victoria para este. En este caso, somos nosotros los que, por iniciativa propia, decidimos entrar a disputar dicho significante, la patria, y la efectividad de nuestra conquista dependerá de la actitud con la que entremos a la confrontación del término: si lo hiciéramos con timidez o de forma dubitativa, proyectaremos una imagen de incomodidad que significará nuestra derrota. Un buen ejemplo sería como la actitud insegura e incómoda de Ciudadanos al entrar a resignificar el feminismo mediante su feminismo «liberal» ha supuesto su derrota en esta batalla. Por ello, este eje discursivo se basa en una actitud vencedora y directa que no proyecta un intento de apropiación del significante sino un hecho ya consumado: el sentimiento patriota es nuestro.

2. Altera la correlación de fuerzas y disputa al votante indeciso interbloque: el sentimiento patriota está capitalizado, principalmente, por la derecha. Entrar a disputar este término implica alterar la correlación de fuerzas interbloques, aumentando las posibilidades de gobierno del bloque de izquierdas, en la medida en la que seamos capaces de atraer a ciertos perfiles de votantes (tal vez centro y centro derecha, así como el perfil «obrero» de derechas).

3. Mediáticamente puede recuperar el protagonismo intrabloque: coloca a UP como principal oposición a las tres derechas, invisivilizando al PSOE en el debate por la idea de nación, ya que da la vuelta al guion establecido y nos etiqueta como patriotas y a las derechas como antipatriotas. Dentro del votante intrabloque, seduce a la izquierda que se autodenomina patriota.

4. Es una forma de superar al PSOE sin generar sensación de división: recuperando el protagonismo no es necesario diferenciarnos del PSOE como la muleta útil, lo cual además de dar publicidad como protagonista al PSOE, genera una imagen de izquierda dividida, que se enfrenta entre ella en lugar de hablar a su verdadero enemigo: la derecha.

5. Acaba con la invisivilización y otorga control mediático: un discurso con esta fuerza que disputa un terreno tradicionalmente abandonado por la izquierda aparecerá, de forma rompedora, en la escena mediática, permitiendo al partido volver a tener poder para introducir sus debates en la agenda de los principales medios de comunicación.

6. Rompe con la caricaturización impuesta y autoimpuesta: acaba con una de las caricaturas que la derecha nos ha impuesto: el mito de la izquierda antipatriota. Y ofrece un discurso patriota a una militancia que, demasiado a menudo, se autoetiquetaba a placer del enemigo.

7. Ilusiona y empodera a los militantes: por su carácter rompedor, puede ilusionar a un perfil de votante y exvotante desencantado, y, a su vez, dotarlo de un argumentario para el boca a boca. Una de las claves del antiguo discurso gente-casta era la capacidad para movilizar a la militancia, así como ofrecerle un discurso de fácil uso en la calle y el día a día. El planteamiento real de este discurso no es más que el de relanzar el eje gente-casta bajo la idea de la patria. Es decir, se basa en articular al concepto de patriota, lo que ya se articuló al concepto gente, así como unir el concepto antipapatriota al término casta.

8. Mantiene la movilización en torno al enemigo común: no altera la concepción de elecciones plebiscitarias, «o trifachito o nosotros», que tanto puede movilizar al perfil abstencionista.

9. Permite unir en un solo discurso la patria, el feminismo y las elecciones plebiscitarias.

10. Introduce la temática social en el discurso mainstream: si en algo nos encontramos cómodos es en la denuncia de los recortes y reclamando las necesidades de nuestra gente, con este discurso, bajo la idea de patria, se permite introducir temas de urgencia social (desahucios, parados, precariedad…).

11. Es populista y transversal, alude a cualquier tipo de votante: ya que habla a sentimientos y colectivos concretos, tiene la capacidad de llegar a tantos perfiles de votantes como fórmulas realicemos, permitiéndonos cambiar la profesión, situación laboral, el género, la localidad… Por ejemplo: «nadie ama más a España que el médico (ingenier@, parad@, pensionista, estudiante, obrer@, am@ de casa, joven, adulto, madre, padre, abuel@…) de Huelva (Madrid, León, Barcelona…) que…».

12. No solo pide el voto, también agradece: es posible que agradecer a nuestros jóvenes luchar por el futuro de este país, a nuestros adultos luchar por el presente y a nuestros ancianos haber luchado en el pasado, genere un sentimiento de agradecimiento que cristalice en un voto de gratitud recíproca.

13. Nos une en la diversidad: en relación con el punto anterior, tiene la capacidad de respetar las características propias de los sujetos a los que elude, permitiendo que mantengan su definición como sujetos únicos, sujetos neoliberales, definidos por múltiples etiquetas. Pero los une bajo el sentimiento universal y necesario de pertenencia a un grupo, o sea los une bajo la etiqueta de patriotas.

14. Recupera votos perdidos por la división interna del partido: el discurso tiene la capacidad de seducir al sector crítico que reclama un discurso transversal, un perfil que, actualmente, puede haber decidido abstenerse o votar a otras opciones políticas.

15. Puede competir con partidos de corte regionalista-nacionalista: debido a la capacidad del discurso a dirigirse desde el ámbito nacional a problemas concretos y locales, respetando la plurinacionalidad. Cuántos votos de Compromis o En Marea se pueden recuperar si nuestro discurso incluye la formula «Nadie ama más a España que una persona que quiere que en la Comunidad Valenciana (o Galicia) …», el ejemplo se puede repetir en todas las comunidades y localidades españolas, y puede utilizar la demanda social que sea de interés capital para esa población electoral concreta. Siguiendo el ejemplo anterior, podríamos defender la importancia del plurilingüismo en Valencia para seducir, desde la política nacional, a un perfil regionalista sin generar contradicciones en nuestro electorado, pues ahora, defender la riqueza lingüística de este país es patriota, sea resignificado. Además, no solo compite con los partidos que hemos denominado como intrabloque, pensemos en la capacidad atracción que tiene este discurso para los votantes de centro-centro derecha de, por ejemplo, el PNV en el País Vasco.

Me permito añadir otra estrategia dentro de la lógica provincial: Cuando atendemos a las encuestas electorales para las elecciones nacionales, desde un punto de vista provincial, podemos observar como en muchas provincias, principalmente en las pequeñas, UP no obtiene ningún escaño. Si, además, atendemos también a cuál es la última fuerza electoral en obtener un escaño en dichas provincias, podremos observar que normalmente es una de las tres derechas, muy a menudo Vox. Bajo estas circunstancias, se abre la posibilidad de un discurso que apele al voto útil y polarizado, que reste un escaño a las derechas y lo sume a UP. En caso de que se dieran estas circunstancias, este discurso solo debe ser utilizado a nivel provincial y en los últimos compases de la campaña, pues nos presenta como una fuerza política débil y podría ser utilizada por nuestro rival político intrabloque, el PSOE, para apelar al voto útil a nivel nacional.

16. Puede utilizarse en dos tiempos, posee una contraargumentación fuerte: una vez disputemos la idea de patria-nación, las tres derechas no tardarán en responder, intentando devolvernos a nuestra caricatura antipatriota. Será entonces cuando sea necesaria una contraargumentación, la cual puede estar basada en el mismo discurso, esta vez en negativo. Último ejemplo:

«Que no nos digan que no amamos a nuestro país los que roban las arcas públicas, los que vacían las huchas de nuestros pensionistas que han trabajado toda su vida para levantar este país, que no nos digan que no amamos a nuestro país los que, con cuentas en Suiza, rescatan a los bancos y desahucian españoles. Y que no nos digan que aman a España los que utilizan un discurso incendiario contra Cataluña, que promueven la catalanofobia para crecer electoralmente en lugar de promover un diálogo pacífico que nos una como país.»

17. ¿Libertad, igualdad y sororidad?: es la más especulativa de las propuestas, se basa en hacer alusión, con adaptación feminista, a los sentimientos proeuropeos, a menudo de cierto complejo europeísta, de nuestra sociedad. Así como a la Revolución Francesa, probablemente la revolución más famosa y valorada entre un amplio perfil de votante. En cualquier caso, es una consigna que puede ser eliminada del discurso sin afectar al resto de su estructura.

Finalmente, cierro el análisis con mi más sincero deseo: espero que sea de utilidad para liberar a las clases oprimidas de esta sociedad, a las paradas, las precarias y las explotadas, a las maltratadas y asesinadas, a las que pasan hambre y frío, a las que mueren en el Mediterráneo…

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.