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Belloch argumenta que si fuera por discrepancias con una ideología, habría que "revisar todo el callejero"

Finalmente el fundador del Opus Dei tendrá su calle en Zaragoza

Fuentes: elPlural

Pese a las críticas recibidas por parte de los concejales de IU y CHA, el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, aprobó en el pleno del pasado viernes la creación de una calle dedicada a José María Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus Dei. «Si tuviéramos que quitar el nombre de las calles de […]

Pese a las críticas recibidas por parte de los concejales de IU y CHA, el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, aprobó en el pleno del pasado viernes la creación de una calle dedicada a José María Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus Dei. «Si tuviéramos que quitar el nombre de las calles de todos con los que no estamos de acuerdo ideológicamente, habría que revisar la práctica totalidad del callejero», argumentó, según recoge Heraldo de Aragón.

«Alcaldada» El consistorio, que tiene pendiente la retirada de 43 nombres de calles relacionadas con el franquismo en virtud de la Ley de Memoria Histórica, ha resuelto esta adjudicación «con el expediente más rápido de la historia», según opinó el portavoz municipal de CHA, Juan Martín, que calificó el homenaje al líder espiritual del Opus como una «alcaldada», ya que a su juicio el personaje «no reúne ni uno solo de los valores» que le harían merecedor de una calle.

«Control de las almas en el franquismo» Para la CHA, «este señor no amparó ni la tolerancia, ni la igualdad, ni el respeto por las mujeres, ni la laicidad», sino que «fue el responsable del control de las almas durante el franquismo». También el portavoz de IU en el Ayuntamiento, José Manuel Alonso, se refirió a la vida ligada a la dictadura de Escrivá de Balaguer, y lamentó que el consistorio sea «tolerante» y asuma «valores que no son propios de democracia». En este sentido, se preguntó cuándo España reconocerá que el «sangriento» golpe de Estado y la dictadura «no son valores válidos» en la época actual. «El resto de países lo han hecho, no hay calles dedicadas a Hitler, y nadie se siente orgulloso de él», argumentó.

Propuesta «sensata y razonable» Sin embargo, el alcalde socialista insistió en que la propuesta es «sensata y razonable», ya que el fundador del Opus tiene numerosos méritos aunque ideológicamente no se esté de acuerdo con él. Sobre su cercanía con el régimen franquista, Belloch se limitó a recordar que Balaguer falleció en 1975, por lo que «no podía asumir los valores constitucionales, esa sería una posibilidad metafísica».

«Tolerancia y respeto»

«Si tuviéramos que quitar los nombres de las calles de todos con los que no estuviéramos de acuerdo, habría que revisar la práctica totalidad del callejero», añadió. Lo mismo apoyó el consejero de Grandes Proyectos y Cultura, Jerónimo Blasco, que recordó que durante la transición se llegó a una «ejercicio de tolerancia y respeto» con todas las personas con las que «no hay por qué coincidir ideológicamente».

Aragonés ilustre Entre los méritos de Escrivá de Balaguer, citó el ser «uno de los tres aragoneses más conocidos en el mundo, ha publicado nueve millones de libros, ha creado trece universidades y más de cien centros escolares de formación». Además, señaló que el Vaticano «lo declaró Santo y ha creado un centro de peregrinación en Aragón (Torreciudad), que atrae a más de 500.000 turistas al año».

«¿Por qué no?»

Tanto PAR como PP se mostraron de acuerdo con los argumentos de los socialistas. La portavoz popular, Dolores Serrat, recordó que Escrivá «es un santo aragonés, y en sus intervenciones en el mundo siempre defendió ser aragonés», por lo que «por qué no va a tener una calle en la capital de Aragón, que era su tierra».

Movimientos laicos en contra Al comienzo del pleno, la asociación Movimiento Hacia un Estado Laico (MHUEL) leyó un texto en el que criticaban la moción advirtiendo que el colectivo «no entiende ni acepta» la decisión, como tampoco comparte que «se reconozcan honores al fundador de una organización opuesta directamente a la aconfesionalidad el Estado español y la laicidad de sus instituciones». «El pueblo zaragozano no merece tener en ninguna de sus calles el nombre de un sostén incondicional de la dictadura franquista, fundador de una organización donde tiene cobijo lo más reaccionario de nuestro país», añadió.