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Firme compromiso con la resolución civil del conflicto

Fuentes: Editorial Gara

Pese a la espectacularidad que ha acompañado a la presentación pública de la oferta política renovada de Batasuna, la propuesta no aparenta ser una mera pose publicitaria, ni una respuesta coyuntural para obtener protagonismo en la escena mediática. Tanto por los contenidos del documento, como por el proceso de explicación de los mismos que se […]

Pese a la espectacularidad que ha acompañado a la presentación pública de la oferta política renovada de Batasuna, la propuesta no aparenta ser una mera pose publicitaria, ni una respuesta coyuntural para obtener protagonismo en la escena mediática. Tanto por los contenidos del documento, como por el proceso de explicación de los mismos que se está dando entre las bases de la izquierda abertzale, se observa que se trata de una reflexión profunda y compartida, a la que se llega desde la convicción de que la lucha de los últimos veinticinco años ha desgastado los marcos autonómicos y posibilita arriesgar en la búsqueda de un proceso de paz que, como se señala en el escrito, «supere definitivamente el escenario de enfrentamiento político y armado en nuestro pueblo».

Quienes todavía viven enquistados en una estrategia represiva impropia de los actuales tiempos o quienes han hecho de la obsesión por Batasuna su único discurso tratarán de desactivar, por la vía de seguir demandando lo imposible, la oferta lanzada ayer ante un Velódromo abarrotado.Sin embargo, y a pesar de las cautelas con las que debe tomarse cualquier declaración de buenas intenciones, el análisis objetivo de la propuesta evidencia la combinación de principios que han sido constantes en la trayectoria histórica de la izquierda abertzale, con innovaciones que en el contexto de este sector político deben ser entendidas como pasos valientes.

Así, ha de considerarse novedoso y significativo el que una propuesta de estas características, que se sitúa a la altura estratégica de la Alternativa KAS y de la Alternativa Democrática, sea elaborada por Batasuna, que viene a cobrar pleno protagonismo político. Este paso se profundiza cuando se fijan dos acuerdos en el proceso de resolución del conflicto y el papel que se atribuye al acuerdo entre ETA y los estados español y francés es el referido a «desmilitarización del conflicto», «presos, deportados y refugiados» y «víctimas». Esta disección es de una importancia política incuestionable y demuestra el calado de la apuesta por una vía civil de salida al conflicto. Ahí está también el «compromiso para dirimir las diferencias durante el proceso de manera pacífica y democrática», enmarcada en la exigencia de que «la utilización de las vías exclusivamente políticas y democráticas permitirán la materialización, sin límites ni restricciones, de todos los proyectos políticos».

También es novedoso y significativo que el punto de partida sea «nuestra realidad actual» ­entendida como referencia a la división político-administrativa de Euskal Herria­, por cuanto rompe con la idea de que «la izquierda abertzale está siempre en el todo o nada», cliché que tantas veces se ha utilizado para caricaturizar sus posiciones. Batasuna deja claro que su apuesta es por un proceso, que partiendo de lo que hay pueda llegar hasta allí donde, debidamente consultada, quiera la ciudadanía vasca, contando ­y esto también resulta importante y novedoso­ «con la adhesión y el respeto de las distintas sensibilidades existentes en el pueblo vasco».

La oferta política renovada demanda la necesidad de que todos los agentes políticos y sociales se impliquen ­porque todos son necesarios­ en «sacar el conflicto de las calles y llevarlo a la mesa de negociación y de diálogo». Una propuesta de contar con todos en la que también hizo hincapié ETA en su última comunicación pública, en cuyos nueve puntos puede encontrarse una línea de reflexión coincidente con la expresada por Batasuna.

Euskal Herria se encuentra ante una oportunidad histórica para encauzar el conflicto con los estados por caminos democráticos. Pero se equivoca quien piense que esto es tarea exclusiva de la izquierda abertzale. En estos momentos es preciso que todos asuman ­asumamos­ riesgos y compromisos.