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Guerras actuales y gasto militar

Fuentes: Gara

El colectivo antimilitarista Gasteizkoak acabamos de publicar el informe sobre el gasto militar correspondiente al año 2006. En esta ocasión en colaboración con STEE-EILAS y relacionado con la escasez de presupuestos para mejorar la calidad de la educación. El viejo eslogan «gastos militares para gastos sociales». Las cantidades que se aportan son muy elevadas y, […]

El colectivo antimilitarista Gasteizkoak acabamos de publicar el informe sobre el gasto militar correspondiente al año 2006. En esta ocasión en colaboración con STEE-EILAS y relacionado con la escasez de presupuestos para mejorar la calidad de la educación. El viejo eslogan «gastos militares para gastos sociales».

Las cantidades que se aportan son muy elevadas y, lo que es peor, siguen creciendo progresivamente año tras año: En la CAPV, el gasto militar calculado para el 2006 es de 1.656,78 millones de euros. Y si miramos al Estado español, la cantidad asciende a la friolera de 21.208,19 millones.

A modo de conclusión constatamos que con ese gasto militar se podrían cubrir los 1.191,15 millones de euros que STEE-EILAS calcula grosso modo como necesarios para cubrir las necesidades de la Enseñanza No Universitaria, y aún sobrarían 500 millones.

Algunas comparaciones más puntuales pueden, sin embargo, resultar significativas. Así, la aportación de la CAPV (6,24 %) a los gastos de Personal del Presupuesto del Ministerio de Defensa es de 262,84 millones de euros. Con esos sueldos militares se podrían cubrir de sobra los 229,22 millones calculados como necesarios para contratar más profesorado y con ello mejorar la ratio número de alumnos/ aula, reducir la carga lectiva, aumentar el profesorado de apoyo… La elección parece clara: consigamos más plazas docentes eliminando sueldos militares.

De la misma manera se calcula en 677,4 millones de euros la cantidad necesaria para hacer frente a la construcción de nuevos centros educativos, obras de rehabilitación, dotación de material mobiliario… en la Enseñanza No Universitaria. Esa cantidad se cubriría simplemente con que la CAPV dejara de aportar su contribución a dos programas con- cretos de armamento: el Avión de Combate Europeo EF-2000 (547,12 millones) y la Fragata F-100 (130,33 millones). Teniendo en cuenta que la CAPV contribuye anualmente a los principales programas españoles de armamentos asciende a 1.142,36 millones de euros, ¿contribuimos a financiar aviones para la guerra o construimos las nuevas escuelas que necesitamos?

Son cantidades muy altas, sin duda. Y están calculadas con bastante rigor. Pero es evidente que el gasto militar real es mucho más elevado y muy difícil de descifrar. Esto es debido a la absorbente militarización que se da en la mayoría de las órbitas del poder, de la política, de la economía.

Hoy por hoy, con la globalización y el gobierno del mundo por parte del Imperio de EEUU, todos y todas sabemos que el poder está en manos de las multinacionales del armamento y del petróleo. Y desconocemos las cantidades ingentes que gastan en desarrollo tecnológico para sus proyectos de sofisticadas armas, en las innumerables formas de aumentar el control social sobre las poblaciones, etc.

Son gastos militares los destinados a la investigación, fundamentalmente militar, en detrimento de la civil de utilidad social. Y esto con el apoyo de la mayoría de los estados y de buena parte de las grandes y pequeñas universidades del mundo. Son también gastos militares (aunque no estén incluidos en los datos que aportamos) los dedicados por muchos medios de comunicación a la guerra psicológica y de intoxicación que mantienen continuamente. Todo al servicio del Imperio y del Poder Mundial en la sombra (esos verdaderos grupos de poder compuestos por puñados de personas cuyas riquezas e influencias determinan, por encima del poder político, las decisiones que afectan al mundo).

En nombre de la seguridad y del progreso tenemos guerras manifiestamente declaradas. Pero también otras muchas que intentan camuflarnos con diferentes disfraces. Así, nos encontramos con las guerras humanitarias, las guerras comerciales, los bloqueos, las guerras tecnológicas por el control de recursos, guerras geoestratégicas por el dominio del planeta tierra… Todo ello hace que nos encontremos ante lo que se puede llamar Estado-guerra, dirigido por el Imperio.

Cuando EEUU declaró la guerra a Irak con sus absurdos engaños, Europa, la ONU y la mayoría de los países del mundo se opusieron. Pero hemos visto, estamos viendo, cómo después y por detrás, están colaborando en el botín de la guerra, del petróleo, de la reconstrucción del país destrozado. Y sobre todo en el gran negocio de la fabricación y comercio de armamento.

Con la excusa de la seguridad y de la lucha contra el terrorismo, aceptamos el inmenso montante del gasto militar en el mundo. Aunque sea a cambio de que no haya dinero ni medios para solucionar los grandes problemas, que sobre todo se ceban en los países más pobres: la emigración forzada, el hambre, la contaminación, las muertes por enfermedades fácilmente curables, la esquilmación de recursos naturales… En definitiva, la muerte progresiva, o asesinato, de tres cuartas partes del planeta.

Decía Carlo Frabetti en «Rebelión»: «El terrorismo es la guerra de los pobres, pero en cambio, la guerra es el terrorismo de los poderosos, el terrorismo de los ricos». Intentan vendernos que el objetivo fundamental de la política estadounidense es hacer frente a la amenaza terrorista. Evidentemente esto no es más que un pretexto en su esfuerzo por expandir y fortalecer el modelo capitalista estadounidense hasta el último rincón del planeta. A Bush sólo le preocupa defender la cuenta corriente de sus amistades petroleras, armamentistas…

Finalmente, quiero hacer una llamada de atención a la población de Euskal Herria, que puede entender este mensaje mejor que nadie: ni las guerras ni los grandes males que padece hoy la humanidad se solucionarán de la mano ni de los estados ni de los partidos; sólo lo lograrán los pueblos que luchan y no delegan en quienes les dirigen.

* Estitxu Martínez de Guevara – En nombre del colectivo Gasteizkoak