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Guerrilleros en Santa Cruz de Moya

Fuentes: Rebelión

El homenaje a la guerrilla antifascista (o antifranquista) en Santa Cruz de Moya, cada primer domingo de octubre, se ha dividido este año en dos, y con enfrentamientos y confusiones. Esto no es bueno. Se frotarán las manos los Aznar, Acebes, algún obispo facha. Cui prodest? Déjenme, en este reencuentro con la columna, intentar no […]

El homenaje a la guerrilla antifascista (o antifranquista) en Santa Cruz de Moya, cada primer domingo de octubre, se ha dividido este año en dos, y con enfrentamientos y confusiones. Esto no es bueno. Se frotarán las manos los Aznar, Acebes, algún obispo facha. Cui prodest? Déjenme, en este reencuentro con la columna, intentar no decir «mi» verdad. Creo, con Machado, que hay que buscar «la» verdad. Aunque el campo esté minado.

El acto al que llevo acudiendo bastantes años no es una fiesta, ni una cita protocolaria. Es una mañana dedicada al derecho a la verdad, a la restitución, a la justicia, a reivindicar la memoria de los más olvidados y traicionados -por la dictadura, y por la democracia- de todos los combatientes republicanos y antifascistas. No es un ejercicio de nostalgia, sino de dignidad. De recuerdo, sí, mas también de exigencia de un pleno reconocimiento jurídico y político, porque en el Estado de Derecho que tenemos hay guetos, agujeros negros, alguno clamoroso como éste de los guerrilleros o últimos soldados de la República. En toda Europa, la ex comunista y la occidental, los resistentes antifascistas son héroes, lucen medallas, tienen pensiones por su heroico combate. En nuestra mágica España, son bandoleros. Hay reconciliaciones y reconciliaciones, como suegras y suegras, o suegros. Se diría que los que mandan en el hispano Estado tratan de ganar tiempo, a ver si se mueren ya todos de una vez. En efecto, van muriendo.

El acto que conozco lustro y medio ha sido, igualmente, un día republicano, remembranza de la legalidad y legitimidad de la República, que dos veces llegó democráticamente y dos veces la fusilaron con las armas pagadas por el pueblo para defenderla, y luego pisotearon su memoria. La segunda vez lo hizo un régimen condenado, desde los mismo años de la guerrilla, por Naciones Unidas, régimen terrorista y bonapartista, ferozmente antidemocrático, cuyos cachorros siguen persiguiendo por «omisión activa» a los guerrilleros de hace seis décadas. Éstos son hechos, y los ancianos «maquis», a su edad, son cualquier cosa menos exaltados. Por eso pienso que, en lo fundamental, coinciden, coincido, con el Ayuntamiento de Santa Cruz, con «La Gavilla Verde», con casi todos los que han participado en la polémica, puede que incluso con Javier Rodrigo, pese a su espantosa, insultante carta. Por eso creo que hemos de ir a un acto, no dos, en que quepamos todos.

Mas ese día de octubre tiene unos protagonistas por definición: los guerrilleros. No las instituciones ni asociaciones (yo pertenezco a alguna) que luchan por la justicia y reparación, ni los altos políticos. Ojalá haya actos institucionales… cuando nuestros resistentes sean reconocidos por el Estado y Gobierno español como merecen, y como en todo el resto de Europa. No aceptamos trágalas, falsos equilibrios tipo Bono, pasudo-reconciliaciones que incluyan guetos. ¿Creen ustedes, mirando otra cara de la cuestión, que hay reconciliación íntegra mientras no se anulen los asesinatos jurídicos y secuestros jurídicos (fusilamientos, prisión) de los tribunales de Franco?

En cuanto a la «Gavilla», muchos aplaudimos su sostenido esfuerzo. Encomio sus jornadas, aunque nunca hayan querido a servidor en sus mesas, ni como supuesto experto militar ni en cuanto presunto especialista en Derecho Político. Es bastante más lo que nos une, en el camino de rescatar la memoria. Pero no corresponde al Ayuntamiento «organizar» el acto de los guerrilleros, ni decir quién lo organiza. Seria un acto distinto al de los pasados años. Nos forzaría a seguir con dos actos. Seguro que hay una fórmula en que entremos todos, sin diluir la esencia de una reunión reivindicativa de la dignidad y la justicia. Y no me gusta lo de «Día del Guerrillero»: ¿También de Viriato e Indíbil, del cura Merino? No, sino de los guerrilleros antifascistas.