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La oposición al apartheid

Ilan Pappe y Ronnie Kasrils hablan de Palestina y de la experiencia sudafricana

Fuentes: Middle East Monitor

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

El historiador israelí Ilan Pappe y el activista sudafricano en contra del apartheid y ex ministro Ronnie Kasrils hablaron el pasado 10 de marzo en el Parlamento británico sobre la oposición al apartheid. Establecieron comparaciones entre la naturaleza opresiva del antiguo régimen de apartheid sudafricano y el actual gobierno israelí, e hicieron hincapié en el camino que Palestina tenía por delante.

Ilan Pappe: «El sionismo es un proyecto de engaño que ha tenido mucho éxito». Se puede luchar contra el engaño, aun cuando no se pueda luchar contra la ocupación

Basta con leer el título de uno de sus libros, La limpieza étnica de Palestina*, para entender por qué tantos miembros de la sociedad israelí estrechos de miras consideraron que su misión era hacer la vida imposible al valiente y franco académico, el profesor Ilan Pappe. Tuvieron tanto éxito que éste se vio obligado a abandonar Israel, su país de nacimiento. Tras las continuas amenazas de muerte y peticiones de que fuera expulsado vino a vivir a Gran Bretaña. «Nosotros hemos ganado con la pérdida de Israel», como dijimos en este programa. Actualmente profesor de historia en la Universidad de Exeter, Ilan Pappe es un judío israelí y uno de los miembros más destacados de los llamados Revisionistas o Nuevos Historiadores. Centra su trabajo en revelar los mitos del sionismo y en exponer lo que éste es verdaderamente.

«El sionismo es un proyecto de engaño que ha tenido mucho éxito», afirmó, y añadió que «el elemento más importante del que un activista debería ser consciente es el elemento del engaño. Es un elemento extremadamente importante». Para Ilan Pappe el difunto profesor palestino Edward Said fue uno de los primeros intelectuales en señalar este engaño.

Hay que encarar el engaño que utiliza Israel para encubrir sus crímenes porque puede tener ramificaciones muy graves. Por ejemplo, la misión de investigación de las Naciones Unidas que elaboró el Informe Goldstone no fue la primera comisión que investigó a Israel por sus crímenes de guerra. Tras la invasión israelí de Líbano en 1982 se creó la Comisión McBride que llegó a la conclusión de que Israel había cometido crímenes de guerra y posiblemente crímenes contra la humanidad. Sin embargo, declaró el profesor Pappe, «el Informe McBride se sepultó». En las Naciones Unidas ningún Estado occidental lo tomó en serio. Afirmó que esto demostraba el poder que tiene el engaño sionista. Sólo tres meses después de las brutales masacres israelíes en Líbano los medios de comunicación y los políticos occidentales habían aceptado las excusas de Israel y su falsa versión de lo que había ocurrido. Israel se limitó a afirmar que el problema en Líbano era un problema entre libaneses cristianos y libaneses musulmanes, y que realmente no tenía nada que ver con ellos. Los medios occidentales «digirieron» esta mentira sin tener en absoluto en cuenta los hechos. Pero el Informe Goldstone, afirma Pappe, tiene una oportunidad de correr una suerte diferente si nos damos cuenta ahora de las tácticas sionistas. Por el momento existe el peligro de que la historia se repita en el sentido de que el ataque israelí a Gaza habla por sí mismo y, sin embargo, parece que Occidente tiene la misma voluntad que en 1982 de aceptar la versión israelí de los hechos cuando [los israelíes] afirman que «tenemos poco de lo que culparnos, hay poco de lo que culparse….», simplemente, sigamos adelante [De hecho, como informamos hace unos días en MEMO, el ex presidente del Shin Bet israelí dijo exactamente en Londres el pasado 8 de marzo: «Olvidemos el pasado y sigamos adelante»].

Pappe explicó que el engaño del sionismo tiene tras de sí todo un aparato de Estado. Todos los recursos del Estado de Israel se canalizan para vender a las personas que viven ahí y a las de todo el mundo su propia «versión» de los acontecimientos para proporcionar una cobertura a la siguiente incursión militar israelí.

Éste es el lado deprimente de la cuestión. Sin embargo, en un tono más optimista Pappe indicó que puede que los palestinos no dispongan del poderío militar, de la fuerza económica o ni siquiera de recursos básicos, pero tienen de su parte activistas y académicos, de tal modo que se puede y se debe luchar contra el engaño, aun cuando no se pueda luchar físicamente contra la ocupación. Existe al menos un ámbito en la lucha entre el sionismo y los palestinos en el que hay un campo de juego aún mayor y en el que los palestinos están ganando: Israel frente a Palestina también es rico frente a pobre; fuerza diplomática (a Israel lo apoya una superpotencia) frente a un movimiento nacional fragmentado; poderío militar frente a una población civil. Con todo, cuando se llega a conocer [los hechos], Palestina gana el balance de poder. Gracias a la difusión del genuino conocimiento y de una narración histórica verdadera, al movimiento de solidaridad con Palestina, a Internet, a la información honesta de los medios, etc, «Israel ha perdido».

¿Deslegitimar a Israel? Es el momento de un «cambio de régimen»

Israel se está tomando muy en serio la llamada campaña para «deslegitimar a Israel». A los israelíes que salen del país incluso se les suministra un «kit» especial en el aeropuerto que se supone que les ayudará a ser embajadores de su país en el extranjero. Pero, afirma Pappe, realmente no existe una campaña para deslegitimar a Israel. Es una amenaza imaginaria que han creado los israelíes. «Nada puede justificar 10.000 presos políticos, muchos de ellos niños». Nada en ningún código moral o ético puede justificar 40 años de ocupación. «No se puede mantener una justificación ética durante de 40 años». Por ello, en vez de enfrentarse a las cuestiones éticas, morales y prácticas que amenazan a Israel, «crean una amenaza imaginaria contra Israel», la amenaza del Movimiento de Solidaridad con Palestina e incluso la «amenaza de Ilan Pappe».

En los últimos siete u ocho años [los israelíes] se han centrado en la amenaza del «antisemitismo», pero ahora muchos de sus críticos son los propios judíos, por lo que se están dando cuenta de que este lamento ya no funciona. Ahora están sustituyendo este lamento por una supuesta amenaza a la propia «existencia de Israel». Si una persona osa criticar a Israel hablando de suprimir el muro de separación o de liberara a los presos detenidos ilegalmente, se revuelven y afirman que esta persona «está poniendo en tela de juicio el derecho básico de Israel a existir», lo cual no es cierto. En opinión de Pappe, aunque el «Estado» de Israel pueda tener derecho a existir, eso no significa que el «régimen» en Israel tenga derecho a existir. Los regímenes cambian constantemente, señaló, y para regocijo de la audiencia indicó que Occidente es un firme defensor del «cambio de régimen» ya sea en Iraq o en cualquier otra parte del mundo. Los israelíes afirman adherirse a los altos principios de los valores éticos, lo que es una gran noticia porque si verdaderamente es el caso, ellos mismo deberían ser los primeros en pedir un cambio de régimen en Tel Aviv.

Israel se encuentra en un estado de «pánico»

«Estamos llegando a un punto en que la derrota israelí en la batalla de la información y de la narrativa hará que el régimen israelí sea aún más violento en contra de los palestinos», predijo Pappe. Estableció la analogía de que incluso el régimen de apartheid sudafricano se hizo más cruel en sus políticas hacia el final. Argumentó que el «deseo de Netanyahu de desobedecer a Estados Unidos» (aludiendo a su negativa a congelar la construcción de colonias ilegales) no era una táctica calculada diseñada para poner en evidencia a Estados Unidos, sino que «es su pánico». Estamos «muy cerca del momento de la verdad» e «Israel no tiene otra opción»; al menos, no hay más opciones diplomáticas, no hay más estratagemas. Es evidente que sus actuales políticas no funcionan. No tienen una salida diplomática pero tampoco pueden reconocer la derrota, así que en sus cabezas «puede que la solución sea una guerra contra Irán» o quizás contra Líbano o «quizá nos ayuden los palestino e inicien una tercera intifada».

Afortunadamente, sin embargo, la victoria que se logró en Sudáfrica se repetirá en Palestina. Pappe urgió a todos los presentes a tender la mano a la propia sociedad israelí, no al gobierno, sino a las ONG y a los individuos que puedan presionar para el cambio. Debemos comprometernos con ellos, afirmó, para lograr un cambio de régimen de manera que los judíos puedan vivir pacíficamente con los palestinos.

Ronnie Kasrils: paralelismos entre el colonialismo y apartheid israelí y sudafricano, y la desposesión del pueblo originario

Ronnie Kasrils empezó en un tono optimista señalando que judíos e israelíes, como Ilan Pappe, están siguiendo los pasos del pequeño grupo de blancos sudafricanos que se alzaron en favor de la imparcialidad y la justicia durante los días más oscuros de la era del apartheid en Sudáfrica. Puede que entonces se les vilipendiara, pero después, cuando ganó la justicia, fueron elogiados. Y de forma similar, señaló al profesor Pappe, cuando gane la justicia en el caso de Palestina, sus compatriotas se quitarán el sombrero ante usted por alzar su voz en contra del régimen israelí.

Kasrils afirmó que se pueden rastrear muy atrás en el tiempo los paralelismos de Israel con el gobierno sudafricano del apartheid. Leyó una cita de 1961 y preguntó a la audiencia si podían identificar a la persona que afirmó: «Israel, como Sudáfrica, es un Estado de apartheid». La pronunció el dr. Hendrick Verwoerd, primer ministro sudafricano en la década de 1960 y arquitecto del apartheid. Verwoerd pudo hacer esa comparación ya en el año 1961 porque, incluso entonces, pudo ver las similitudes entre la naturaleza étnica, de derecha y nacionalista de ambos Estados. También entendió que ambos Estados tenían que ver con el «exclusivismo» en el sentido de que «excluían» al pueblo originario. Israel es para los judíos y la Sudáfrica del apartheid bajo el Partido Nacionalista era para los blancos, sin tener en cuenta los derechos del pueblo originario. No son considerados ciudadanos y no tienen derechos. Las leyes promulgadas por quienes están en el poder proporcionan un monopolio de poder, derechos y privilegios a un grupo sobre otro tanto en el antiguo régimen sudafricano como Israel. Todos los colonos privan a los habitantes originarios de sus derechos y los expulsan de su tierra. «El genocidio colonial es espantoso», afirmó Kasrils. A los holandeses e ingleses les costó tres siglos completar la colonización de Sudáfrica, pero en Israel este proceso ha sido mucho más rápido. Es una anacronía que este este colonialismo echara raíces en 1948, tras la Segunda Guerra Mundial, y es sorprendente que siga existiendo hoy en el siglo XXI.

El «pueblo elegido»

Ronnie Kasrils afirmó que el aspecto del «pueblo elegido» es otra similitud patente entre el modo de pensar de ambos regímenes. Los boers [término utilizado para describir a los afrikaneres blancos] utilizaban la misma táctica que han utilizado los sionistas.

[En ese momento del discurso de Kasrils un sionista se levantó, interrumpió al orador y gritó «mentira», al tiempo que alzaba una pancarta con la bandera israelí con las palabra «mentiras» o «mentirosos» garabateadas en ella. La policía lo expulsó de la sala].

Impertérrito y de buen humor, Kasrils continuó con su analogía. Según ellos, tanto los blancos sudafricanos de la época del apartheid como los sionistas israelíes, cada uno de ellos tienen un pacto con Dios que «actúa como un agente inmobiliario» y decide dar a estas personas esta o aquella tierra sin tener en cuenta a sus habitantes originarios.

También expresó su preocupación por la ideología racista con la que se alimenta a los niños en la escuela a consecuencia de esta mentalidad. En relación con los niños en las escuelas sionistas afirmó que «el punto hasta el cual actualmente se les está lavando el cerebro es verdaderamente alarmante».

El apartheid sudafricano «es leve en comparación con lo que están padeciendo los palestinos»

Cualquier sudafricano que va hoy a Palestina y visita Cisjordania y Gaza, o a los palestinos que viven en el Estado de Israel «vuelve conmocionado y, moviendo la cabeza, afirma que esto es mucho peor que el apartheid que conocimos nosotros». Gran cantidad de sudafricanos afirman que «lo que nosotros padecimos es leve en comparación con lo que están padeciendo los palestinos».

Kasrils habló a la audiencia de una visita que hizo a Cisjordania en la que conoció al difunto presidente palestino Yasser Arafat. Arafat dijo a quienes se habían reunido para mirar a su alrededor que podrían ver que Cisjordania era exactamente igual que un bantustán sudafricano [los «homelands», patrias, creados por el apartheid para las diferentes tribus], a lo que Kasrils replicó: «No, presidente, no es como un bantustán». Siguió un sorprendido silencio antes de que aclarara lo que acababa de afirmar diciendo: «Como ve, señor presidente, los bantustanes en Sudáfrica nunca tuvieron vallas a su alrededor». Siguió estableciendo diferencias explicándole que «nunca se enviaron tanques a los bantustanes». Sí, hubo detenciones, tortura y asesinatos, explicó a la audiencia, pero a consecuencia de acciones de la policía, no a consecuencia de operaciones militares a gran escala sancionadas por el gobierno. Además, continuó, cuando hubo toques de queda en Sudáfrica, éstos podían durar un fin de semana o una semana, o dos, o incluso seis, pero nunca nada parecido a lo que estamos viendo en Cisjordania o Gaza. ¡Gaza lleva más de 1.000 días bajo asedio! Nosotros, los «sudafricanos, estamos horrorizados con lo que vemos que está ocurriendo».

Palestina necesita el apoyo de la «humanidad progresista» para «detener la locura del racista y canalla Estado de Israel»

Ronnie Kasrils acabó como había empezado, con una nota positiva. Explicó que los cambios en Sudáfrica nunca se habrían producido de no haber sido por el «apoyo de la humanidad progresista» y afirmó que «Palestina necesita el apoyo de la «humanidad progresista» para detener la locura del racista y canalla Estado de Israel» y añadió que en la Palestina de hoy «están dadas las circunstancias y se están dando aun más para emular las lecciones del movimiento en contra del apartheid». Necesitamos usar el boicot, las desinversiones y sanciones (BDS); necesitamos aislar a Israel; tenemos que invitar a la Unión Europea a que asuma sus responsabilidades y a todos los ciudadanos a que presionen a sus gobiernos para que hagan lo mismo. Elogió al Tribunal Russell sobre Palestina que tuvo lugar recientemente en Barcelona y nos aseguró que las personas que luchan por la justicia se acabarán imponiendo.

Si no «detenemos la locura del racista y canalla Estado de Israel», afirmó, no son sólo los palestinos los que están en apuros, sino que esto llegará más lejos y llegará a nuestras puertas en Gran Bretaña. Israel habla de ataques nucleares a Irán. ¿Esto nos mantendrá a salvo? «Nos enfrentamos al ascenso de un monstruo», señaló. «Cuando las cosas se ponen mal para los canallas que están en el poder es cuando se comportan de la manera más monstruosa. En el pasado la humanidad se alzó y debemos alzarnos de nuevo». Urgió a apoyar a grupos como la Campaña de Solidaridad con Palestina, a trabajar juntos por la justicia y a apoyar al pueblo palestino.

Los numerosos sionistas mezclados entre la audiencia dispuestos a interrumpir hicieron cuanto pudieron para desbaratar la conferencia de la forma más descortés, pero no lograron restar valor a los convincentes discursos.

* La limpieza étnica de Palestina, Barcelona, Crítica, 2008; traducción de Luis Noriega

Fuente: http://www.middleeastmonitor.org.uk/articles/62-europe/772-opposing-apartheid-palestine-and-the-experience-of-south-africa-with-ilan-pappe-and-ronnie-kasrils%0A%20%20