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Integristas «typical Spanish»

Fuentes: Rebelión

Una vez asentada como sinónimo de «taliban» la acepción: «Fanático intransigente. Rigorista absoluto en la aplicación de sus ideas. No deja que los perjuicios ocasionados a los demás modifiquen sus acciones», resulta curioso observar hasta que punto el término «talibanismo» le viene como anillo al dedo a la política económica, social e ideológica llevada a […]


Una vez asentada como sinónimo de «taliban» la acepción:

«Fanático intransigente. Rigorista absoluto en la aplicación de sus ideas. No deja que los perjuicios ocasionados a los demás modifiquen sus acciones»,

resulta curioso observar hasta que punto el término «talibanismo» le viene como anillo al dedo a la política económica, social e ideológica llevada a cabo en los últimos meses por el partido de Derecha Extrema que (des)gobierna España.

En efecto, uno de los puntales de su apuesta ha sido utilizar el aparato del estado como ariete para sustituir un sistema de valores consensuado (sociedad plural, democrática, igualitaria…) por un sistema de creencias impuesto que tiene como señas de identidad la vuelta a un catolicismo añejo y reconoce como única opción económica la diseñada por un capitalismo «made in USA», desprovisto de cualquier vertiente social.

Ejerciendo un poder sin límites no por la mayoría absoluta de votos que nunca obtuvieron (en realidad el 44’62% del 71’69% de electores), sino por la deformación que la injusta Ley Electoral vigente introduce en nuestro sistema político, se están aplicando desde el Gobierno a demoler concienzudamente los derechos reconocidos por la actual Constitución del 78 y dejarlos en papel mojado.

Para ello:

  • Desvían sin pudor fondos públicos para sus mezquitas, perdón, iglesias. Gracias a la financiación estatal éstas reciben anualmente miles de millones de euros (asignación vía IRPF, exenciones tributarias IBI,patrimonio, obras…, pagos a la enseñanza tanto a profesores como a centros, subvenciones a gastos y eventos de toda laya), lo que les permite ser inmunes a cualquier crisis.

A cambio, la otrora parlanchina Conferencia Episcopal -a la hora de pontificar sobre matrimonio, sexo y costumbres-, hace silencio cartujo y no se pronuncia en la dramática situación social que estamos viviendo.

  • Su -por el momento- frustrado objetivo de darle a la Biblia en la enseñanza un status similar al del Corán en los países islámicos, lo intentan suplir privilegiando centros Concertados y su «Ideario», obligando a los que queremos la Enseñanza Pública a pagarles esta opción ideológica con nuestros impuestos (¿para evitar disimulos innecesarios piensan recuperar la «chizya»?) y no haciendo lo que es lógico: «Quien quiera enseñanza privada que la pague de su bolsillo».

Conscientes del papel que tiene ésta en la formación de mentalidades (bien libres y críticas, bien sumisas), no se conforman con el regalo que supone incrustar su cosmovisión particular en el curriculum académico y darle barniz científico, obtienen de propina grandes beneficios económicos (400 millones en el último año analizado, ¿la educación era un derecho universal o un negocio?) y quedar fuera -teóricamente, otra cosa serían las «malas prácticas»- de los copagos y repagos que con tanto gusto aplican a la sanidad Pública.

Ni que decir tiene que los privilegios se obtienen devaluando la Enseñanza Pública, la educación integradora y laica.

  • Están imponiendo el precepto obligatorio de la limosna. Eso sí, disfrazándolo de caridad y buenas obras. Es cierto que para conseguirlo previamente han incrementado de forma exponencial el número de pobres y arrancado de cuajo el concepto de «justicia social» que hacía a las personas, por serlo, depositarias de Derechos inalienables.

En la misma línea, pronto estarán en condiciones de imponernos, gracias a los recortes, dos meses de ayuno voluntario (junio y diciembre) en los que nos bastará con tomar una «sopa boba» sustitutiva de las pagas extra.

  • Proclaman en todos sus medios de difusión ideológica la profesión de fe: «No hay más Dios que el Mercado y Merkel es su profeta». Son sumisos a la voluntad de ambos y acatan sin rechistar los sacrificios que deben imponernos a los incrédulos.

  • Cegados por el ideal de Cruzada, están desplazado una ley del hombre en la que nunca creyeron -Constitución de 1978- por la «ley divina». Tras compincharse con el PSOE para modificar con nocturnidad, alevosía y extrema rapidezlos artículos de la Carta Magna ,hoy cualquier jeque del tres al cuarto, llámese «ayatollah» Gallardón o «mulá» Wert se siente legitimado para modificar una ley, sea esta la del Aborto o la que impide la discriminación educativa por motivos de sexo.

  • Al no alcanzar el grado necesario de Ilustración, han perfeccionado el papel de déspotas, lo que implica considerar que el poder, una vez obtenido, no emana del pueblo y puede ejercerse por la gracia de Dios, no siendo por tanto necesario rendir cuentas a los electores ni cumplir el programa que se pregonó.

  • Como salida, ofrecen a la juventud la peregrinación a Alemania al menos una vez en la vida, aunque sea bajo la fórmula de «minijob». La emigración forzosa vuelve a unir, cuarenta años después, las trayectorias vitales de abuelos y nietos.

Podríamos seguir cual Plutarco rellenando páginas y páginas de paralelismos. No hace falta. Basta que en la próxima ofrenda al apóstol Santiago, mientras griten el «Cierra España» miren en un mapa y descubran lo cerca que, sin ser conscientes, les pilla Afganistán.

Juan Rivera, Colectivo Prometeo

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.