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Israel dispone de nueva arma para reprimir manifestaciones

Fuentes: Prensa Latina

El ejército y la policía israelitas cuentan hoy con otra arma represiva en su arsenal, fabricada en Estados Unidos, la cual ya fue utilizada contra la población palestina. Al ingenio se le denominó El Grito, capaz de emitir un sonido de alta frecuencia insoportable para el sistema auditivo humano, a la vez que provoca vértigo […]

El ejército y la policía israelitas cuentan hoy con otra arma represiva en su arsenal, fabricada en Estados Unidos, la cual ya fue utilizada contra la población palestina.

Al ingenio se le denominó El Grito, capaz de emitir un sonido de alta frecuencia insoportable para el sistema auditivo humano, a la vez que provoca vértigo y pérdida del equilibrio.

El objetivo del nuevo engendro es que en caso de manifestación los protestantes se protejan los oídos con sus manos y no puedan defenderse.

Según el diario israelí Yedioth Ahronot, el artefacto también sería utilizado en caso de que los colonos judíos se resistan a la evacuación de la Franja de Gaza en el verano próximo.

La retirada de los israelitas de ese territorio palestino no constituye un acto de nobleza con el pueblo árabe, sino una estrategia sionista para apoderarse de otras tierras en Cisjordania, donde existen lotes fértiles y reservas de aguas.

El cotidiano subrayó que El Grito fue utilizado la primera vez contra una manifestación palestina que protestaba contra la construcción de la denominada valla de seguridad que edifica Tel Aviv en Cisjodarnia.

El muro antiárabe se anexará varias zonas palestinas donde sus pobladores, dedicados básicamente a la agricultura, perderán el 60 por ciento de las tierras cultivables.

La imponente edificación tiene más 150 kilómetros de longitud, y una altura de ocho metros.

El «Muro de la Vergüenza», llamado así por los palestinos, tendrá torres de control cada 300 metros y zanjas de dos metros de profundidad.

Contará también con carreteras de circunvalación, sensores de movimientos y barreras electrificadas.

Esta obra consagrada a la violación de los derechos del pueblo palestino fue calificada como un crimen de lesa humanidad por el extinto presidente palestino, Yasser Arafat.