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La madre, la esposa y un hijo de cinco años de un palestino mueren en un ataque israelí contra un "terrorista" • Otra hija de tres años queda tetrapléjica por el bombardeo

Israel mató a mi familia

Fuentes: alquds-palestina.org

La nota hecha pública por el Gobierno israelí es escueta: «En una operación de las fuerzas de seguridad, el Ejército ha llevado a cabo un ataque aéreo contra un vehículo en el que viajaba Mohamed Dahduh, un terrorista dirigente de la Yihad Islámica buscado por su implicación en el lanzamiento de cohetes, incluyendo katiushas, contra […]

La nota hecha pública por el Gobierno israelí es escueta: «En una operación de las fuerzas de seguridad, el Ejército ha llevado a cabo un ataque aéreo contra un vehículo en el que viajaba Mohamed Dahduh, un terrorista dirigente de la Yihad Islámica buscado por su implicación en el lanzamiento de cohetes, incluyendo katiushas, contra Israel, y por otras actividades terroristas». Handi Amán no ha emitido ningún comunicado de prensa, pero si lo hubiera hecho el texto diría que su madre, su esposa y su hijo de cinco y años y medio murieron en el asesinato menos selectivo que nunca con el que Israel mató el sábado a Dahduh.

Es la de los daños colaterales de las «operaciones antiterroristas» israelís una historia repetida y frecuente en los territorios ocupados, pero la de Handi –28 años, miembro de Fuerza 17, la guardia del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbás– es especialmente trágica. El sábado, tres horas antes de que algún militar israelí apretara el botón que lanzó una bomba contra el coche de Dahduh, Handi recibió las llaves de su flamante coche nuevo, un Mitsubishi Lancer, un motivo de gran alegría para toda la familia. Tanta euforia que a media tarde la familia casi al completo no pudo resistir la tentación de subirse al coche para visitar a las hermanas de Handi y mostrarles el nuevo vehículo.

Niños en el regazo
Conducía un tío de Handi, y a su lado viajaban el propio Handi y su hijo pequeño de dos años y medio, Momen. Detrás, iban de izquierda a derecha la madre, Naima, la esposa, Hanan, y un cuñado, Nahed. Las dos mujeres llevaban en su regazo a Mohaned, de cinco años y medio, y a la pequeña Mariyah, de tres y medio. Cerca de las seis y media de la tarde, el coche del activista de la Yihad Islámica voló por los aires justo cuando el Mitsubishi de los Amán circulaba detrás suyo en una calle repleta de tráfico. «Los que estaban en la parte izquierda de mi coche murieron o resultaron gravemente heridos», explicaba ayer Handi, con lágrimas en los ojos, en el velatorio que se ofició en frente de su casa en Gaza, muy cercana al lugar de la tragedia.

Murió el «terrorista» Mohamed Dahduh. Pero también murieron Naima. Y Hanan. Y Mohaned. Y ayer, en la unidad de cuidados intensivos del hospital Shifa de Gaza, la pequeña Mariyah –intubada, con restos de esquirlas clavados en su cuerpecito– recibía los cuidados de unos médicos que movían negativamente la cabeza cuando se les preguntaba por su estado. «Si sobrevive, quedará tetrapléjica, ya que una esquirla o un fragmento de un coche le impactó en las cervicales y su espina dorsal ha quedado irremediablemente dañada», informó el doctor Mazen, quien añadió: «Casi es mejor que se muera, dado su estado». En estado grave y también tetrapléjico se encuentra, con idénticas lesiones, el cuñado, Nahed.
Horas después, los grandes ojos oscuros del pequeño Momen se escondían tras los hombros de su padre. Handi no podía ni quería reprimir las lágrimas en el tradicional velatorio popular con el que los palestinos honran a las familias de los muertos. «Momen necesita una madre. ¿Quién va a cuidar de él?», se preguntaba Handi, sin que nadie encontrara una respuesta adecuada que paliara su dolor por cuatriplicado. «Le había prometido a Mohaned una bicicleta si aprobaba sus primeros exámenes, que empezaban hoy» (ayer para el lector), decía el desolado padre de un corrillo a otro.

Una investigación El ministro de Defensa israelí y responsable político de la muerte de parte de la familia Amán, Amir Peretz, habló sin que nadie se lo pidiera de la tragedia de Handi y anunció la apertura de la consabida investigación, un proceso que no debe de ser demasiado eficaz porque la muerte de inocentes en los asesinatos selectivos israelís no cesa, pese a lo cual el Estado hebreo no renuncia a esta táctica. Peretz también dijo que durante su mandato «la vida de los niños será una prioridad». Pero no se refería a las vidas de Mohaned y de Mariyah, sino a la de los niños israelís después de que ayer un cohete artesanal Qasam disparado desde Gaza impactara en un escuela de Sderot sin causar víctimas.

Poco de todo esto le importa a Handi, que ayer era un hombre roto, incapaz de encontrar respuestas a tantas preguntas. «Israel mató a mi familia: mi mujer, mi madre y mi hijo. No sé si mi otra hija sobrevivirá y nadie dice nada, nadie lo denuncia. Imagínese que esto ocurre en España o en Israel… Todo el mundo estaría condenándolo. Pero a nosotros nadie nos tiene en cuenta porque somos palestinos. ¿Qué otra explicación puede haber?» Quienes le oían bajaban la cabeza y asentían mientras de fondo se oían los disparos de los milicianos que protagonizaron el séquito fúnebre de Naima, Hanan y Mohaned, los últimos daños colaterales a apuntar en la larga lista de esta Intifada.