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José Martí y un 20 de mayo

Fuentes:

Una de las criaturas más trascendentes del mundo dejó el reino de los vivos hace 110 años. Murió en combate por haber sabido ser el mejor revolucionario del siglo XIX en América, y sin dudas su mejor intelectual. Y no como muchos dicen, para buscar muerte heroica. Nos dejó a todos sin respuestas frente a […]

Una de las criaturas más trascendentes del mundo dejó el reino de los vivos hace 110 años. Murió en combate por haber sabido ser el mejor revolucionario del siglo XIX en América, y sin dudas su mejor intelectual. Y no como muchos dicen, para buscar muerte heroica.

Nos dejó a todos sin respuestas frente a su enigmática profundidad en relación a los eventos sociales de su época y todavía no entendemos como logró concebir que la revolución, para ser cierta, debería transgredir las fronteras nacionales.

José Martí no fue sólo pionero del modernismo literario, que le obligó decir nada más y nada menos que a Rubén Darío ¡Maestro qué has hecho!, cuando hizo lo que tenia que hacer… al morir en Dos Ríos. Martí fue el promotor intelectual del sentimiento de continentalidad y de internacionalismo que han inundado estas tierras. De hecho consideró que la obra más imperecedera de Carlos Marx era la Internacional. De haberse conocido estos hombres hubiese coincidido al primer saludo.

Es verdad que el Libertador Simón Bolívar sentó las bases para la Patria Grande, pero Martí le dio a esta unión contenido social, pertinencia política, y sobre todo inevitabilidad ética. La unidad americana no fue concebida por él a través de gobiernos sino de pueblos. No confiaba en los gobiernos latinoamericanos que se preocupaban ya desde entonces por estar a tono con reglas heredadas de países viejos o trataban de imitar al Norte revuelto y brutal y no eran entonces capaces de promover esa nueva forma de hacer política.

Llamó a América a declarar su segunda y verdadera independencia. No más que la independencia social y económica que clamara Carlos Marx desde Europa. Ambos no lo supieron jamás…

De rodillas estarían los eruditos europeos, cual si se tratase de un Hegel o un Rousseau si en lugar de en América y de ser un pertinaz político, José Martí hubiese nacido en la ya asustada Europa, y si su vida estuviese dedicada al estudio pacífico de la filosofía contemplativa.

La filosofía de la praxis que perfiló exquisitamente Antonio Gramcsi y que hizo cumbre en América con el Che Guevara, tuvo cuna de alguna forma en el pensamiento de José Martí. Es más, como ha dicho Armando Hart repetidas veces la filosofía en América nació desde su mismo inicio como instrumento de la práctica. Martí fue su más elaborado exponente. La lucha que fue para Carlos Marx su idea de la felicidad, para José Martí fue tan sólo el sentido de su vida.

Y entonces ahora, al cabo de tantos años todavía nos quieren ofrecer un José Martí envuelto en una estrecha bandera nacional y cantando la rosa blanca. ¡Es criminal. ¡Claro que fue un romántico!, pero tan sólo por constituir el romanticismo el medio más agudo de penetrar en las mentes y los corazones y hacer del deber la más feliz de las alternativas.

Nunca antes se dieron la mano la acción, la ideología y la poesía como en este pequeño hombre que hizo morir de amor a más de una doncella, y que al mismo tiempo apuñaleaba con el filo de sus palabras las doctrinas del enemigo.

Los enemigos de la patria cubana siempre han sido los mismos. Creo que ni el calzón se cambian. Utilizan el mismo lenguaje inconexo, y se alían a los poderosos para tratar de sacar, a costa de dinero, el valor y el pensamiento que les falta.

Por eso no debe extrañarnos que unos cien enemigos de José Martí fusionados en 365 organizaciones llamen a un par de europeos para reunirse y decidir el «futuro democrático» de la isla de Cuba. ¡Democracia!… Ya con el caso de Posada Carriles hemos tirado al estercolero de la incoherencia la palabra «terrorismo», deberíamos hacer lo mismo con unas cuantas más.

Han tenido que llamar a diputados europeos para que les ayuden a resolver el «futuro» de Cuba…

Sí, los extranjeros de valor se han dado siempre en Cuba abrazo y han tenido el honor de decidir nuestros destinos como dudo haya ocurrido igual en otro país:

Desde el indio Hatuey, el Inglesito, y sobre todo Máximo Gómez que este año anda cumpliendo centenario de su muerte y que fue ese general generoso que confío en Martí como organizador de nuestra segunda guerra de independencia, a pesar de su juventud. ¡Para ya no hablar de aquel argentino que no sólo intervino en nuestras luchas emancipadoras, sino que tuvo a bien diseñar modelos económicos, para hacer avanzar a la república de Cuba y con ella también al socialismo mundial!

Nuestra historia está llena de europeos, que a diferencia de estos escuálidos diputados dieron su fuerza, su corazón y su vida por «mejorar el futuro de la isla» y me da mucha pena, por ejemplo con la enamorada España de la que muchos de sus mejores hijos sí dieron sus impresionantes aportes a nuestra felicidad..Una vez que terminó de manera triste su revolución, los cubanos heredemos sin dudas muchos de sus audaces conceptos organizativos para nuestro Movimiento 26 de Julio, que anda cumpliendo 50 años.

De Alemania habrán venido algunos que ni de Carlos ni de Rosa, habrán leído una palabra. Alemania por más de una razón forma parte indisoluble de este país.

Mas, por alguna rara razón, quiero detenerme en Polonia

Carlos Roloff deberá estar enfermo de dolor en su muerte ante tanta ignominia, desvainando feroz su machete. Él sí tuvo el derecho de intervenir en nuestros asuntos. Confiamos lo suficiente en su amor, para otorgarle por derecho constitucional a erigirse Presidente, siendo extranjero… Por eso es el valiente polaco Carlos Roloff, entre otros, quien custodia en Cuba el honor de Polonia, ¡Es esa la Polonia que está con nosotros! ¡Y la Cuba de José Martí; esa irredenta república internacional, es la que está al lado del pueblo polaco!.

A ese pueblo que no le bastó sufrir guerras imperiales, intervenciones, campos desoladores de exterminio humano, sino tuvo que sufrir una burocracia estalinista feroz, herencia indiscutible de la sociedad que hoy quiere embrutecer a ese pueblo, enajenarlo, empobrecerlo y ahogarlo en la miseria como una triste criada de Europa.

Los cubanos le debemos mucho a Carlos Roloff, y no lo decimos lo suficiente, pocos confiaron tanto en José Martí como ese bravo guerrero, y en pocos confió este como en el bravo polaco, que no tuvo que aprender mucho castellano para poder ser teóricamente nuestro presidente.

¡Mucho de la historia del mundo hubiese cambiado si Carlos Roloff hubiese llegado a la silla presidencial! Poco hubiesen hecho los yankis con ese martiano medular en el poder.

Y al recordar lo que él hizo por Cuba, y de la forma única en que ayudó a José Martí, los cubanos sabemos que la valiente Polonia no está representada por esos tipejos que tuvimos a bien montar en un avión de regreso, sino por hombres y mujeres derechos, que amaron a Cuba y a su revolución como suyas y tal como lo hizo Roloff intervinieron en nuestros destinos sin tener que mirar una sola vez sus pasaportes, y sin tener que solicitar un solo centavo.

Dijo Martí refiriéndoos de Carlos «Roloff (…) el vehemente y fiel polaco, el cubano indomable, y fidelísimo que trajo a la guerra de la libertad la guerra de un país donde el no había nacido su juventud y su fortuna (…): que con lágrimas viriles (…) recordó con el arma cubana en el cinto, la agonía de Polonia.»

Y continúa el más lúcido de todos los cubanos:

«En Roloff veíamos su patria imperedecera, él había aprendido (…) la necesidad de fiarse del propio brazo más que de la esperanza canija en el auxilio del interés ajeno.»

Y así pues, sin pensar en Martí, ni en Roloff, un par de polacos y unos europeos más, quisieron venir a Cuba para traicionar al Apostol. Porque ¡sí son disidentes, esos que se dicen cubanos! Pero son disidentes de su patria y son disidentes de la justicia, y disidentes de los niños que hemos salvado de la muerte, en Cuba, en Venezuela, en Haití.

¡Sí son disidentes, pero son disidentes de la vergüenza!

Carlos Roloff y todos sus valientes seguidores van a tener que trabajar mucho por mi patria, para que ese sabor dulce de la Polonia buena no se confunda con la pestilencia cobarde de las últimas declaraciones de Lech Walesa realizó sobre nosotros recientemente en Madrid. Todavía se cree que fue el destructor del comunismo en Polonia ¡Pobre! El no tiene capacidad para destruir ni una covacha

Tal parecería que tanto éste polaco como aquel otro Karol o mejor conocido por Juan Pablo II que fue enterrado abrumado en incienso y oro, se disputan el «glorioso» premio de haber destruido el socialismo.

Dijo Walesa recientemente en España:

«En Cuba habría que prepararse bien para lo que pasará cuando muera Castro. Ya se cae hasta en los escenarios, así que no aguantará mucho en pie. La única salida que le queda es pegarse un tiro, pero no es lo suficientemente hombre. Sé por propia experiencia lo difícil que es pasar de un régimen comunista a uno capitalista. A la inversa es muy sencillo, basta con encerrar a unos cuantos empresarios».

Es curioso ver lo que fue un «sindicalista» protegiendo ahora a empresarios.

Que no tema Walesa nos sabrán ayudar los mejores polacos y mejores hombres del mundo en no convertirnos en una triste nación en América como sucedió con la hermosa Polonia.

Walesa celebraba el 25 aniversario de «Solidaridad». Lo que pudo hacer el fuerte movimiento sindicalista polaco; lo que hubiese significado una derrota al estalinismo, y por tanto un triunfo muy necesario para el socialismo… se convirtió cual helado derretido en premio al capitalismo. ¡Cuántos obreros polacos y europeos esperaban ver triunfar el auténtico socialismo en aquel valiente país! Sigo creyendo que allí pudimos vencer.

Pero estamos a tiempo; el enemigo mientras más poderoso, es más imbécil. Y en ese momento en que nos necesite la Polonia de Roloff estará José Martí a su lado y Julio Antonio Mella y el Che!

No creo en la imparcialidad tan cacareada, la cual asume que la injusticia es… sencillamente posible… y democrática. Que unos se mueran para que otros tengan yates de lujo… es democrático e imparcial y para colmo de cinismo nos citan a Dios. A Cristo no pueden citarlo, porque sencillamente no hubo criatura viviente más parcializada por la pobreza que el Jesús de Nazaret.

Con esos disidentes no tenemos absolutamente nada que discutir, y si alguna vez con la ayuda del imperialismo creen que van a construir una Cuba nueva, para anexarla a Estados Unidos, empezaremos de nuevo. Machete en mano, y estarán los verdaderos representantes de Europa y del mundo a nuestro lado. El polaco Carlos Roloff entre ellos.

Seguirá un ciclo idéntico. Así que más valdría ahorrar vidas y dinero para empeñar en hacer una Cuba diferente

Y por suerte Dios coloca a los hombres de bien juntos y mantienen a los enemigos del mundo lejos de su corazón., incluyendo al Papa. El cual por cierto no lo he visto pronunciarse por el asesino Posada Carriles que anduvo suelto por Miami con la complicidad tácita de un gobierno que se dice cristiano. Y por otro lado prohíbe la misa que se le ofrecía los domingos Monseñor Romero en el Salvador. Pero este ahora no es el tema.

En más de una ocasión he manifestado mi animadversión a la diplomacia., que en lugar de estar tan ofendida porque corriéramos a los eurodiputados de Cuba, debería preguntarse que sucede en las cárceles iraquíes, incluyendo la cárcel que tienen en NUESTRO Guantánamo, donde creo recordar que están algunas de las palmas más altas de la isla.

No han tenido siquiera el rubor de esperar un par de días para acusar al Maestro. Lo que sucedió este 20 de Mayo cuando nuestro escuálidos financiados por el gobierno más corrupto de la historia creyeron poder reunirse, no merecen ni siquiera un comentario. Pudieron mejor ir a ver la casita de tejas rojas donde nació el mejor de los americanos posibles, pero no, quisieron marchar gritando ofensas contra nuestro apóstol, pues quien a estas alturas aspire a que el gobierno de los Estados Unidos domine la hermosa isla de Cuba, está cometiendo un acto de lesa humanidad y la mayor traición contra José Martí.. Que no lo permitiríamos.

¡Qué se vayan a la Florida a cacarear estupideces! ¡Sí! soy sectaria. Quien no ame esta obra, y la trate de mejorar, nos está sobrando, pues el que lo haga no ama a los hombres. Patria es Humanidad. Y Cuba es una de esas patrias donde se lucha por amar a la Humanidad.

Pascual Serrano fue explicito en relación a los eurodiputados y los que pretenden ser «imparciales», medios de difusión, que son sin dudas el arma más pervertida del enemigo. Dijo recientemente en Rebelión:» Nos preguntamos por qué no tiene legitimidad un país soberano a decidir qué activistas políticos extranjeros pueden entrar y a qué actividades, de igual modo que regular el acceso de periodistas a sus fronteras.»

Yo le diría a Serrano que los políticos extranjeros tienen el derecho de entrar en Cuba, mientras sean como Máximo Gómez, el Che, Roloff y tantos más. Pero coincido plenamente con él que esos, precisamente acá no deberían venir ni a tomar el sol.

La imparcialidad ya no existe, al menos en el siglo XXI (dudo que en cualquier otro siglo) no hay términos medios. Estos medios de difusión que se asustan con los eurodiputados que corrimos del país no mencionan las arbitrariedades a que son sometidas las familias de cinco cubanos encarcelados injustamente en los Estados Unidos, no mencionan que de manera impune ese gobierno ha tenido localizado por meses a un terrorista, según sus propias definiciones, terrorismo en nombre del cual han asesinado a pueblos enteros. La imparcialidad no menciona que esos disidentes que pretenden reunirse en mi país son anexionistas de nuevo tipo, que no les importa el destino de nuestros niños ni de nuestras palmas.

Sé que dirán en Miami que ellos son los que aman a Martí, pero lo único que se les ocurre en lugar de publicar sus obras completas es proponer utilizar su nombre para una emisora enemiga de Cuba o para una marca de vestuario.

Pero qué bien! Dios ciega al que quiere perder. Ya no hay nada oculto. Con esta nueva iniciativa se desmantelan de tal manera que no les queda ni el corpiño. No merecería esta nueva iniciativa ni de un plumazo. Pero la humanidad padece de amnesia, vulgaridad y susto… y todos debemos ser tolerantes con nosotros mismos so pena que en un par de lustros nos empiece de verdad a crecer la nariz y las orejas. Entonces paciencia:

Sí. He vuelto a mirar con ojos dolorosos las pocas imágenes fotográficas de aquel hombre menudo. Su único trajecito negro. Curioso, poco había reparado en la imagen física de Martí. Poco antes de morir le escribió a una de las personas que más amaba

«Y es como la elegancia mi María, que está en el buen gusto y no en el costo. La elegancia del vestido-la grande y verdadera, está en la altivez y fortaleza del alma. Un alma honrada inteligente y libre, da al cuerpo más elegancia y poderío a la mujer, que las modas más caras de las tiendas. Mucha tienda poca alma. Quien tiene mucho afuera tiene poco adentro, y quiere disimular lo poco. Quien siente su belleza, la belleza interior no busca afuera belleza prestada: se sabe hermosa y la belleza echa luz.»

Sería cuestión de mercado y publicidad cómo el nombre de una persona que despreciaba tanto la carrera de la moda se convierta en un Pierre Cardin o Cristian Dior… Claro, todo es posible en este mundo que acusa de violación de los derechos humanos a un país pobre y asediado que hace escuelas para un solo niño en las montañas o invade de médicos el mundo… y no condena a los pervertidos que horrorizan al mundo con la sodomía de sus cárceles… tal vez andemos en Alicia y el país de las maravillas y vivamos el mundo «al revés». Y tendremos que ver la imagen de Martí en los calzoncillos de un militar norteamericano nacido en la Florida mientras humilla sexualmente a unos hombres encapuchados. Todo en nombre de la Libertad.

Creo que hasta ahí no habrá de llegar la tolerancia ética del mundo

Y son estos mismos lo que pretenden reunirse a solucionar los problemas de Cuba con la triste complicidad de unos europeos serviles al enemigo…

Y que el mundo vea esto y se escandalice de que no los necesitemos por pretender dañarnos… constituye en realidad el verdadero escándalo, y no a la inversa.