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La amenaza de Al Qaeda precipita la conferencia de paz sobre Siria en Ginebra

Fuentes: Cuarto Poder

La seria amenaza de que los grupos vinculados a Al Qaeda se hagan con el control de Siria, un país de gran valor estratégico ya que abre las puertas del Mediterráneo a Oriente Medio, está consiguiendo lo que hasta ahora parecía imposible: convocar la denominada Conferencia de Paz Ginebra-2. Hasta el principal grupo de la […]

La seria amenaza de que los grupos vinculados a Al Qaeda se hagan con el control de Siria, un país de gran valor estratégico ya que abre las puertas del Mediterráneo a Oriente Medio, está consiguiendo lo que hasta ahora parecía imposible: convocar la denominada Conferencia de Paz Ginebra-2.

Hasta el principal grupo de la oposición siria -la Coalición Nacional- ha cambiado su férrea negativa a participar en cualquier negociación mientras Basar al Asad esté en el poder. Tras la reunión de los Países Amigos de Siria celebrada en Londres esta semana, Ahmad Jarba, presidente de la alianza opositora apoyada por EEUU, Europa, Turquía, Arabia Saudí y Qatar, explicó que estarían en la conferencia internacional si se «garantizaba» que, una vez formado un gobierno provisional, Bachar al Asad no tendrá papel político alguno en el futuro. Parece solo un matiz pero, sin embargo, se trata de un cambio cualitativo porque ahora acepta la participación en las negociaciones sin poner como condición previa la desaparición del régimen.

En realidad ha sido ese peligro de que Siria caiga bajo la órbita de Al Qaeda el que ha modificado el curso y carácter de los acontecimientos. El propio Ahmed Jarba lo reconoció a finales de septiembre: «Los grupos asociados a Al Qaeda nos han robado la Revolución». Tal declaración suponía admitir algo que hacía tiempo era innegable: el Ejército Libre de Siria (ELS), brazo armado de la Coalición Nacional, ha perdido la capacidad de maniobra tanto política como militarmente.

De hecho, sus cada vez más menguadas brigadas están siendo expulsadas de los principales territorios controlados por los rebeldes: en Idlib y Lataquia, ambas fronterizas con Turquía en la zona mediterránea, en las estratégicas aduanas, también con Turquía, de Azaz y Tel Abiad, en Alepo -segunda ciudad del país-, en el estratégico corredor del Eúfrates, donde se encuentran las importantes ciudades de Raqa y Deir Erzor e, incluso, en la emblemática región de Dara, junto a la frontera jordana, donde hace dos años y medio se inició la revuelta popular.

En estos momentos, la única fuerza, dentro del campo rebelde, que está haciendo frente a los yihadistas de Al Nusra, del Estado Islámico de Irak y Siria y otros grupos afines son las Unidades de Defensa Popular, -las YPG kurdas-, que llevan casi un año combatiendo a estos grupos a lo largo de un frente de 600 kilómetros en el norte de Siria, donde la población kurda es mayoritaria. Resulta, en este sentido, muy significativo que grupos del ELS, huyendo del empuje islamista, hayan encontrado refugio en plazas fuertes kurdas, como ha ocurrido, por ejemplo, en Afrín.

En la actualidad, por lo tanto, hay que hablar de tres guerras civiles distintas: la de los rebeldes contra el Gobierno; la interna dentro de las filas de la rebelión, entre el ELS y los yihadistas, y, finalmente, la que enfrenta a estos yihadistas con los kurdos. Atrás han quedado los tiempos en que la Coalición Nacional y Turquía sacaban la cara por Al Nusra cuando Estados Unidos y varios países europeos calificaron a este importante grupo rebelde como «organización terrorista».

La principal consecuencia de esta compleja situación es que la rebelión siria ha quedado notablemente debilitada al perder importantes apoyos internos y externos. Ante un hipotético triunfo yihadista, muchos sectores de la población siria, inicialmente dispuestos a respaldar la rebelión, le han vuelto la espalda, prefiriendo que el actual régimen se mantenga antes que quedar sometidos bajo la versión más radical y oscurantista de la ley islámica. La «marcha atrás» de Estados Unidos y Europa tanto en el proyectado ataque por el uso de arma químicas como en el prometido envío de armas sofisticadas a los rebeldes tendría el mismo motivo.

La otra consecuencia, indisolublemente unida a la anterior, es que el régimen de Damasco se ha visto reforzado cuando hace solo unas semanas tenía los días contados, desapareciendo cualquier esperanza de una victoria militar rebelde. El Ejército regular cosecha victoria tras victoria y difunde imágenes propagandísticas mostrando cómo está derrotando a los «terroristas», calificativo que usa para referirse a la oposición armada. Esta es la situación que obliga a la Coalición Nacional a cambiar su rígida negativa a la negociación y sentarse en la conferencia internacional auspiciada por EEUU y Rusia.

El 9 de noviembre deberá tomar una postura clara cuando su consejo supremo se reúna en Istanbul y la decisión no puede ser otra que participar en Ginebra-2, a no ser que quiera arriesgarse a desaparecer del escenario político sirio o exponerse a su desintegración. Los rumores de que algunos mandos del ELS, desertores del Ejército regular, habrían retomado los contactos con el régimen, incluso aunque no fueran ciertos, son más que reveladores sobre la delicada posición por la que atraviesa la oposición siria.

Fuente original: http://www.cuartopoder.es/terramedia/la-amenaza-de-al-qaeda-precipita-la-conferencia-de-paz-sobre-siria-en-ginebra/5428