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La burguesía independentista no alcanza sus objetivos pero margina la cuestión social de la agenda política en Cataluña

Fuentes: Rebelión

Por razones de claridad es necesario realizar un doble análisis de los resultados de las elecciones catalanas de manera que pueda aclararse la dualidad de proyectos que hay en juego. El primero sería el de la capacidad de las fuerzas independentistas por alcanzar sus objetivos, el segundo sería el de la posibilidad de que un […]


Por razones de claridad es necesario realizar un doble análisis de los resultados de las elecciones catalanas de manera que pueda aclararse la dualidad de proyectos que hay en juego. El primero sería el de la capacidad de las fuerzas independentistas por alcanzar sus objetivos, el segundo sería el de la posibilidad de que un proyecto de izquierdas juegue un papel esencial en el desarrollo político del Estado español. Los dos proyectos estaban en discusión en la campaña catalana. Había un tercero que en estos momentos no nos interesa demasiado, la lucha por la hegemonía en el seno del bloque liberal-conservador español entre el PP y Ciudadanos.

La burguesía independentista catalana había creado con JxS un instrumento político para dotarse de un mayor apoyo electoral – especialmente el de la pequeña burguesía pero también el de otras clases populares – con el objetivo de lograr una mayoría absoluta en el parlamento y tener las manos libres para continuar su proyecto sin tener que depender de los independentistas de izquierdas (CUP). El proyecto de la burguesía catalana tampoco es perfectamente claro, aparentemente es la obtención de un Estado independiente encajado dentro de la UE, manteniendo el contenido neoliberal practicado por el anterior gobierno de CiU, pero si hubiese obtenido esa mayoría que anhelaba y hubiese iniciado el proceso de independencia existen dudas razonables para pensar que si se encontrase en una situación de aislamiento en Europa tal vez transformaría su proyecto de independencia por otro de obtención de un Estatuto más ambicioso a cambio de su continuación dentro del Estado español.

Sin embargo, el resultado de las elecciones han arruinado esas expectativas, los resultados de JxS no solo no les conceden la mayoría absoluta de diputados, sino que son inferiores en 9 diputados a la suma de CiU y ERC en 2012. En esta situación de debilidad para continuar con un proyecto tan ambicioso como proclamar la independencia unilateralmente, aquél solo puede continuar si consigue el apoyo de la CUP. Pero esta alianza complica extremadamente el proyecto y liderazgo del mismo por la burguesía catalana. Los objetivos de la CUP, con su política anticapitalista, contemplan una Cataluña fuera del euro y de la OTAN y, por supuesto, una política económica y social en las antípodas de la burguesía catalana de CDC. Una alianza de JxS y la CUP, aunque fuese para un difícil programa de mínimos como conseguir la independencia, sería a costa de la destrucción final de una de las dos fuerzas. Y dada la desproporción de fuerzas entre JxS y las CUP, previsiblemente sería esta última la perdedora en dicha alianza. Un complicado dilema para las CUP que va a poner a prueba la coherencia de esta formación y en el que se juega su futuro.

En relación con este proyecto el panorama continúa, por tanto, completamente abierto. Primeramente porque los resultados en votos del bloque independentista han sido inferiores al bloque no independentista (47,8% frente al 52,2%) y esta situación les debilita en el panorama interno e internacional para el reconocimiento de una independencia declarada unilateralmente y en un entorno hostil. Como apuntábamos anteriormente, si la burguesía independentista catalana se encuentra con el doble obstáculo de tener que depender de la CUP y encontrar mayor rechazo en las instancias internacionales a su declaración unilateral de independencia, seguramente una parte de ella se repliegue hacia el objetivo de conseguir un Estatuto más ambicioso para Cataluña. Pero, además, otros factores pueden jugar en este sentido si en diciembre finalmente el PP es desplazado del poder y un nuevo gobierno facilita esta última salida. Finalmente tampoco es posible descartar que una falta de acuerdo en el seno del bloque independentista aboquen a una repetición de las elecciones. Así pues, hasta finales de año se producirá un panorama incierto tanto por el pulso dentro del bloque independentista como por la campaña para las elecciones generales en España, donde la cuestión catalana se convertirá en el tema estrella marginando a la cuestión social, es decir, la agenda contra el programa neoliberal de las políticas de austeridad.

Habíamos señalado que había un segundo proyecto en juego en estas elecciones, el de la capacidad de las formaciones a la izquierda del PSOE para desplazar a éste como principal referente en el campo de la izquierda o progresista y de convertirse en alternativa de gobierno o, al menos, en factor determinante en la política española. Este proyecto no se jugaba solo en Cataluña, por supuesto, ni era su primera prueba. Las enormes expectativas de Podemos que le daban las encuestas a principios de año se han ido desinflando conforme pasaba el tiempo y se celebraban diferentes elecciones. Primero en Andalucía, luego en las autonómicas, y ahora en las catalanas, con porcentajes cada vez más bajos.

Pero en estas elecciones celebradas en Cataluña se había creado una importante expectativa, basada sobretodo en el exitoso resultado de BeC en las elecciones municipales. Con ese precedente y la alianza electoral entre Podemos, ICV y EUiA (CSQP) se pensó en la posibilidad de quedar como segunda candidatura más votada sobrepasando así al PSC y a Ciudadanos, y sirviendo también de base de lanzamiento para las elecciones generales a celebrar en diciembre, además que un resultado de este tipo hubiese significado que la cuestión social se situaría a un nivel parecido que la cuestión independentista en la agenda política de Cataluña.

Estas expectativas se han derrumbado con el resultado obtenido por CSQP (8,98% y 11 diputados), inferior al obtenido por ICV e EUiA hace tres años. El PSOE ha vuelto a demostrar por tercera vez en este año que no existen posibilidades reales de ser sobrepasado, al menos en un horizontes próximo, por Podemos o algún tipo de alianzas que construya; y la cuestión social ha quedado claramente marginada frente a la independentista, pues entre CSQP y la CUP suman solamente el 17,25% de los votos. Lo que es aún más preocupante, la cuestión social seguramente va a quedar eclipsada en los próximos meses en la campaña de las elecciones generales por la cuestión catalana y, en estas condiciones, las expectativas de las fuerzas a la izquierda del PSOE posiblemente se reducirán como ha pasado en estas elecciones del 27-S.

Los resultados de CSQP desde luego tienen su explicación principal en clave catalana, pero sobre una tendencia de fondo más amplia. Podemos está rebajando sus expectativas electorales en toda España, IU está sumida en una grave crisis, y en Europa la claudicación de Syriza ha sido un punto de inflexión en el ascenso de las fuerzas de izquierdas en el viejo continente, tras el cual parece que las nuevas formaciones y líderes se decantan más bien por un proyecto socialdemócrata renovado que por una renovación de la izquierda transformadora.

Blog del autor: http://miradacrtica.blogspot.com/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.