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La carta (fraguista) de la Tercera Autoridad del Estado

Fuentes: Rebelión

En cualquier país democrático donde se cultivase la decencia y la veracidad no fuera asunto jupiterino, Manuel Fraga sería conocido por la ciudadanía como un político profesional de dilatada carrera y altas responsabilidades en diversas instituciones del fascismo español que, tras la muerte de su principal mentor, el criminal y golpista general africanista, ocupó posiciones […]

En cualquier país democrático donde se cultivase la decencia y la veracidad no fuera asunto jupiterino, Manuel Fraga sería conocido por la ciudadanía como un político profesional de dilatada carrera y altas responsabilidades en diversas instituciones del fascismo español que, tras la muerte de su principal mentor, el criminal y golpista general africanista, ocupó posiciones de derecha extrema conservadora en organizaciones que intentaron abonar, con importante éxitos en su haber, el «atado y bien atado».

Ahora, a sus casi 90 años, el «ex ministro» ha anunciado el abandono de la política activa y su renuncia a presentarse a las próximas elecciones legislativas. Uno de los últimos dinosaurios del fascismo español, como en el caso del que fuera su máximo representante, es altamente probable que fallezca tranquilamente en su cama. Con comodidades, con honores y sin autocrítica ni propósito de enmienda.

Con motivo de su abandono, la tercera autoridad del Estado borbónico le ha dirigido una carta pública, fechada el pasado 7 de septiembre, en la que se expresa en los siguientes términos [1]: «… siempre (sic) [2] te he visto como un gran español y un patriota de bien. Colaboraste para que llegase la democracia y trabajaste para que los extremismos se encauzaran en medida muy relevante… En España, como bien sabes, no se lleva demasiado hablar bien del adversario, y más en política. Creo sinceramente que esta limitación nos empequeñece. Por ello, creo que este es un momento oportuno para no escatimar los merecidos elogios a quienes, como tú, los merecen» [todas las cursivas son mías]. Sigue el texto con expresiones similares. José Bono, Patriota Español adinerado [3], también desde siempre, asegura que la principal tarea de Fraga ha sido ayudar a construir una España en la que quepan todos, sin sectarismos ni exclusiones. Después de desearle buena salud, el aprecio de su familia y destacar otra vez su fecunda trayectoria política, el presidente del Congreso de Diputados, el máximo órgano «de representación» de la muy demediada democracia hispánica (¡No nos representan, que no nos representan! 15M), se despide en estos términos: «Así lo pido también al Señor, al mismo que ambos reconocemos como camino y vida» [4].

¿Este ha sido Fraga? ¿De verdad? Con apenas 30 años, Manuel Fraga inició su trayectoria política como director del Instituto de Cultura Hispánica en 1951, cuando en el Camp de la Bota de Barcelona se seguía fusilando a obreros cenetistas, socialistas y comunistas y a defensores de la legalidad republicana. Unos dos mil en trece años, más de 30.000 en el País Valencia en ese mismo período. Francia estaba más lejos. Fue quizá una de sus etapas más «aperturistas».

Once años después, en 1962, fue nombrado ministro de Información y Turismo por Franco en 1962. Fue por aquel entonces, siendo él ministro, cuando Julián Grimau fue condenado a muerte; cuando se inundó al país con los lema «25 años de paz» y «España es diferente!»; cuando mintió a la ciudadanía española con el baño en el Mediterráneo, lejos de Palomares, tras el accidente nuclear; cuando el asesinato de Ruano; cuando el Estado de excepción de 1969… Las hazañas bélico-fascistas fueron acumulándose. Luego vino su Ministerio del Interior con Arias Navarro, el justamente conocido como carnicero de Málaga, y los cinco obreros asesinados en los sucesos de Vitoria y las dos muertes en Montejurra.

En tanto que ministro portavoz del gobierno franquista, fue don Manuel quien informó de la ejecución de presos políticos. Es el caso del luchador comunista antifranquista Julián Grimau, fusilado en 1963. Habló de él, en rueda de prensa, como de «ese caballerete» cuando Grimau estaba detenido y condenado a muerte [5]. Fraga, desde luego, justificó el asesinato de Estado y a fecha de hoy, 2011, aún no ha expresado arrepentimiento o crítica alguna. A lo hecho, pecho, y el asesinado bien asesinado está [6].

Aún más, pocos años después, siendo aún ministro del gobierno fascista del general golpista, llamó por teléfono al padre del estudiante Enrique Ruano, asesinado por la temible BPS, la policía política del fascismo español, nuestra DINA, para amenazarle con detener a su otra hija, también militante antifranquista como su hermano, si no cesaba en sus protestas contra lo sucedido. Torcuato Luca de Tena, entonces director del ABC, ha confesado que Manuel Fraga Iribarne le ordenó publicar anotaciones manipuladas del diario íntimo de Enrique Ruano. Se trataba de que apareciese como persona inestable que se había suicidado. ¡Todo un angelito este don Manuel! ¡Todo un patriota siempre a la altura de las circunstancias!

Por si hubiera alguna duda de su fidelidad política, en 1973, en la terna que presentó el Consejo del Reino fascista al general Franco para que designara presidente de gobierno, figuraron Carrero Blanco, Raimundo Fernández-Cuesta y el patriota don Manuel. Ese mismo año fue nombrado embajador en el Reino Unido de la España franquista. El cargo lo ejerció hasta la muerte de Franco, sin que nada dijera, nada de nada, contra los últimos asesinatos del fascismo en septiembre de 1975. Seguía siendo un patriota. Hasta el final.

De él es la frase, bajo su mandato en el Ministerio del Interior en 1976 en gobierno de Arias Navarro, «La calle es mía». Luego vinieron Vitoria, cinco obreros asesinados, y Montejurra, dos muertos y varios heridos tiroteados por militantes de la extrema derecha internacional con beneplácito de las policías españolas. Más hazañas bélicas en su haber.

Lo otro es más conocido. Los sietes jinetes del Apocalipsis franquista, Alianza Popular, Partido Popular, presidente fundador del principal partido de la oposición, además de Padre de la Constitución que intentó ubicar siempre (of course) en posiciones conservadoras, católico-apostólicas, monárquicas y militaristas.

¿Es de extrañar que dentro de algunos años el ministro fascista Manuel Fraga, que jamás ha hablado críticamente de su larga trayectoria franquista, sea enterrado con honores de Estado? ¿No es posible, dicen, no puede ser? Recuerden uno de sus lemas: ¡España es diferente!

Nota:

[1] Público, 10 de septiembre de 2011, p. 21.

[2] Este «siempre» de Bono merece ocupar un lugar destacado en la historia universal de la infamia.

[3] Uno de los diez políticos profesionales que han declarado poseer más dinero en acciones, el presidente de las Cortes ha declarado tener 1,634 millones de euros en acciones (Hípica Almenara SL y Atalaya 52 SL). Además de su parcela en Alicante, un apartamento,…

[4] No es imposible que «camino» sea un guiño opusdeista.

[5] Algunas de las informaciones están extraídas de un lugar tan poco sospechoso de beligerancia antifascista como Wikipedia en castellano.

[6] Vienen en mente las palabras de la viuda de Grimau poco después del asesinato. ¡Las dos Españas de Machado!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.