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La divinidad material del apartheid sionista

Fuentes: Rebelión

Antes del establecimiento sionista en Palestina, los banqueros Rothschild, Rokefeler y demás, habían previsto el crimen de guerra, por eso negociaron con el imperio británico y después con el estadounidense: la zona debía volver a quedar bajo control del gran capital occidental, las materias primas que lo han hecho fuerte no puede hacer fuertes a […]

Antes del establecimiento sionista en Palestina, los banqueros Rothschild, Rokefeler y demás, habían previsto el crimen de guerra, por eso negociaron con el imperio británico y después con el estadounidense: la zona debía volver a quedar bajo control del gran capital occidental, las materias primas que lo han hecho fuerte no puede hacer fuertes a los pueblos que son sus dueños.

El capital financiero sionista encontró en la publicidad entre los creyentes judíos más recalcitrantes y atrasados el caldo con el que alimentar la alienación excluyente, su propaganda sobre los mitos caló como sistema educativo, tomaba como pilar fundamental el mantra de haber sido elegidos por Dios, y como seleccionados divinos se atribuían el derecho de apropiarse de Palestina, expulsar a sus habitantes y someter a los pueblos de la región a su dominio. En esa propaganda incluyeron el término «goyim», término que en la Metopedia, sin ir más lejos, se nos expone que «es la forma despectiva para referirse a los gentiles o no judíos. El vocablo surge por onomatopeya, de la imitación del sonido que producen los cerdos, y se refieren a las demás razas, naciones o pueblos». Un término como ese para definir al resto de la población nos informa sobre lo que son los sionazis, y lo concreta la frase del gran escritor Camus: «Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a éste mundo». Su carácter racista es la base de su educación y más declaradamente lo han escrito en el frontispicio de su parlamento, recojo un párrafo de un pequeño artículo donde se informa de semejante detalle, aparecido en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=36052: «el Ministerio de Educación lo ha incluido en su programa del curso 2005-2006 y deben aprender de memoria el texto que figura en la entrada del Parlamento (Kneset). Dice así: ‘La compasión hacia un no judío está prohibida, si le ves caer en un río o estar en peligro, te está prohibido salvarle porque todas las naciones son enemigas de los judíos y cuando un no judío entra en un foso, el judío debería cerrar el foso sobre él con una gran piedra, hasta que se muera, para que los enemigos pierdan un miembro y los judíos puedan preservar su sueño de la Tierra Prometida, ¡el Gran Israel!’. Está extraída del Talmud» .

Con esa dedicatoria al resto de la humanidad hay poco que añadir, los sionazis consideran que somos seres infrahumanos, así lo afirman y reafirman en el resto del artículo. No distinguen entre clases, el racismo ocupa el primer lugar en la idea mitológica de la que parten y con la que se deforman. Un ejemplo más de su fascismo: «Nuestra raza es la raza maestra. Nosotros somos dioses sobre este planeta. Somos tan diferentes de las razas inferiores como ellos son de los insectos. De hecho comparados con nuestra raza, las otras son bestias, ganado como mucho. Las demás razas son consideradas como excremento humano. Nuestro reino terrenal será gobernado con vara de hierro por nuestro líder. Las masas lamerán nuestros pies y nos servirán como nuestros esclavos». La declaración aquí expuesta es de Menahen Begin, Primer Ministro sionista.

La exposición mitológica última de los sionazis había desechado países como Uganda y, en Argentina, La Paragonia, lugares sobre los que preparaban relatos en los que incluían llegadas de antecesores suyos, pero finalmente escogieron Palestina. Sobre Palestina vendieron la consigna de retornar a la tierra de sus ancestros para juntar a la raza judía, concepto que está puesto en cuestión y habría que decir o nombrar religión judía. La excusa de éstos servía para encubrir los intereses imperialistas occidentales sobre el Medio Oriente, intereses que para ser conseguidos debían ponerse como meta primera la destrucción del mundo anticolonialista que los pueblos, en largas luchas, han conseguido, y ese cambio anti civilizatorio que buscan los sionazis sólo pueden atraparlo mediante guerras que deberían concluir en el sometimiento a ellos.

A pesar de la propaganda teológica racista tan poderosa, encontramos judíos que denuncian la gran mentira y los crímenes que han cometido y arrastran los dirigentes del ente sionista, es el caso de un responsable religioso de nombre Israel Uis, éste Hajam, autoridad religiosa, rechaza de plano la idea de que Israel sea un estado judío. Más aún, les propongo que entren en la página http://www.breakingthesilence.org.il, en ella explican los soldados israelíes lo que hacen diariamente con el Pueblo Palestino. Merece la pena saber de lo que tratamos aquí: ésta es la divinidad material del apartheid sionista.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: «Gaza 51 días», «Palestina. Crónicas de vida y Resistencia», «Dietario de Crisis», «Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero», y «Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios». Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.