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Entrevista a Antoni Pardinyas, presidente de la Sociedad Coral El Micalet de Valencia

«La extrema derecha está activándose de manera bestial»

Fuentes: Rebelión

«Nos quieren echar un pulso secesionista en Valencia, ¿lo vas a permitir? Los independentistas quieren extenderse y destruir nuestra nación, Español!». Con esta convocatoria, el partido de extrema derecha España 2000 respondió el 25 de septiembre a un acto público organizado por la Plataforma pel Dret a Decidir del País Valencià, en solidaridad con la […]

«Nos quieren echar un pulso secesionista en Valencia, ¿lo vas a permitir? Los independentistas quieren extenderse y destruir nuestra nación, Español!». Con esta convocatoria, el partido de extrema derecha España 2000 respondió el 25 de septiembre a un acto público organizado por la Plataforma pel Dret a Decidir del País Valencià, en solidaridad con la iniciativa del 1-O. Cerca de un centenar de militantes y afines acudieron al reclamo: «Si quieres defender la unidad de España y mostrar tu repulsa ante los sediciosos, acude con tu bandera». Se situaron en la puerta de la Sociedad Coral el Micalet de Valencia, donde -a pesar de las amenazas y ante la presencia de un importante «cordón» policial- el acto por el derecho a decidir pudo celebrarse en una sala repleta de público. Un grupo de antifascistas trató de aproximarse al lugar donde se hallaban los ultras para hacerles frente, lo que fue impedido por la policía. Algunos de los antifascistas se desplazaron a continuación al municipio de Burjassot, donde también se recibieron amenazas ante la presencia en el Centre Social Ca Bassot del diputado de la CUP, Carles Riera.  

Los ultraderechistas cortaron dos de los carriles para el tránsito y exhibieron una pancarta negra frente a la Sociedad Coral El Micalet, con la siguiente leyenda: «Todo separatismo es un crimen que no perdonaremos». Además quemaron «estelades» (bandera independentista) y profirieron gritos como «catalanistes terroristes», «Español, defiende tu nación» o «Yo soy español»; también sonó el pasodoble «Que viva España», del artista Manolo Escobar. El acto público de la Plataforma pel Dret a Decidir del País Valencià se sumaba a otros también organizados por la plataforma -entre el 25 y el 28 de septiembre- en Alicante, Castellón y Elche. El celebrado en El Micalet contó con la presencia del presidente del Centre Internacional Escarré per a les Minories Ètniques (CIENEN), David Minoves; Anna Arqué, miembro de la International Commission of European Citizens; y Consol Barberà, de la Xarxa País Valencià pel Dret a Decidir. En primera línea de todo lo ocurrido estuvo el presidente de la Junta Directiva de la Societat Coral El Micalet, Antoni Pardinyas, que responde las preguntas a título personal. 

-¿Hubo miedo o sensación de riesgo, ante la presencia de militantes de España 2000, durante el acto de apoyo al derecho a decidir?

Miedo no, pero sí hubo dos momentos de tensión. El primero cuando tres o cuatro ultras cruzaron el «cordón» de la policía, pasaron a la acera y se acercaron a la gente. A uno casi tuve que pararlo yo; el policía me preguntó qué estaba haciendo, ya que -afirmó- ése era trabajo suyo. Después una persona que venía al acto fue identificada, al contestar a los insultos de los ultraderechistas; pero no se identificó a nadie de los que había comenzado a insultar. Otro momento tenso se produjo al intentar acercarse, por la calle Maldonado, un grupo de gente de la izquierda independentista. Entonces el grueso de ultras que estaban en la puerta del local -los más bragados-, se desplazaron corriendo hacia allá. Vi que cuatro o cinco pretendían rodear la isla de casas para «cazar» a los independentistas por detrás, pero en seguida se sumaron al grupo principal.

-En Zaragoza varios centenares de afines a la extrema derecha se concentraron el 24 de septiembre frente al pabellón Siglo XXI, donde se celebraba una asamblea impulsada por Unidos-Podemos con la presencia de 400 cargos públicos. La presidenta de las Cortes de Aragón, Violeta Barba, fue agredida con una botella que le impactó en el pecho. El diario Público informó de la presencia, en el cerco ultra, del secretario de Organización del PP de Zaragoza, José Luís Benítez Izuel. ¿Es comparable a lo ocurrido en Valencia?

Aquí se lanzaron algunas «canicas» de vidrio y otros objetos. En Zaragoza se denunció la falta de seguridad, pero en el acto de Valencia sí que hubo seis furgonetas de la policía antidisturbios en la zona más próxima a El Micalet y unos 50 agentes. No se produjeron agresiones físicas, pero sí intimidación, muchos gritos e insultos.

-¿Recuerdas, en los últimos años, otros casos de violencia por parte de la extrema derecha en la Sociedad Coral El Micalet?

En mayo de 2010, durante la selección a la orquesta de jóvenes intérpretes de los Països Catalans, se realizó en El Micalet una selección de voces e instrumentos del País Valenciano. En este caso los ultras rompieron vidrios del despacho y de la biblioteca, además de pintarnos la fachada; eran pintadas de grupos de extrema derecha «blaveros». También nos pusieron silicona en las cerraduras de las persianas. Por otro lado, en 1994 el entonces secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Àngel Colom, vino a pronunciar una conferencia y también rompieron cristales y agredieron al conserje. Teníamos fotografías de los ultras que entraron en el local, pero la policía «pasó» de todo.

-El Micalet, una entidad comprometida con los valores de la izquierda…

(Respuesta a título personal) Es una sociedad totalmente plural, en la que contamos con socios de diferentes pensamientos e ideologías. Además el posicionamiento de la entidad es -para entendernos- no partidista. Pero está claro que quienes estamos en la junta directiva somos gente de izquierdas, valencianista e incluso algunos, independentistas. Si El Micalet es un referente en Valencia, no lo es tanto por las actividades políticas como por contar con un instituto musical, corales, una joven orquesta, grupo de danza o aula de teatro. Además es un espacio que acoge a muchos colectivos que no disponen de sede, o que prefieren reunirse aquí. Desde 1973, el primer año de presidencia de Frederic Jordan, El Micalet está abierto a la pluralidad de expresiones y el respeto al que piensa de modo diferente. Hoy continúa en esta línea.

-Por otro lado, según el diario El País, el plan del Ministerio del Interior para el referéndum del 1-O incluye trasladar 10.000 policías y guardias civiles a Cataluña; tres de cuatro antidisturbios ya están desplegados, incluido el llamado «Camión botijo» contra las algaradas, adquirido por Interior en 2014 y hasta el momento no utilizado. ¿Qué te sugiere esta fotografía? 

Es la desesperación de un gobierno que no pensaba que fuera a llegarse a este punto, y ahora no encuentra más remedio que la fuerza. Este desplazamiento masivo y tan potente a Cataluña es una manera de meterle miedo a la gente. La «brigada de piolín» (por la imagen en uno de los barcos policiales desplazados a Barcelona. Nota del entrevistador) es un efecto de todo ello. Y lo están haciendo a costa de dejar desprotegido al resto del estado, como se vio en Zaragoza. Además, creo que está activándose de manera bestial -y por la ausencia de medios policiales- la extrema derecha, los «salvadores» de la patria: reviven cuando ven que los necesitan, y en un momento dado cumplen su función. Otra cosa son los Mossos d’Esquadra. Me parece razonable que se nieguen a seguir las órdenes que les llegan de fuera, ya que el Gobierno central no está cumpliendo con la legislación como debiera.

-Otra estampa de estos días es la de convoyes de la guardia civil y policías saliendo entre vítores y gritos de «a por ellos» en dirección a Cataluña. Tales muestras de efusividad se han producido en Córdoba, Huelva, Almería, Málaga, Guadalajara, Santander o Toledo. ¿Te recuerda al pasado?

Es el discurso que necesitan para reforzar su actuación. La idea de que el pueblo los envía a salvar la sacrosanta unidad de España; sí, esta «unidad de destino en lo universal» suena anterior a 1975. Pero también es cierto que los artículos de la Constitución referidos a la unidad e indivisibilidad del estado, y la obligación por parte del ejército de garantizarlas, vino impuesta por la Junta de Jefes de Estado Mayor del Ejército. Es algo que está escrito en los libros de historia. Asimismo cualquier actuación del PP y el PSOE en Cataluña y el País Vasco busca más votos en la Castilla profunda.

– Entre el 30 de septiembre y el uno de octubre, diferentes organizaciones falangistas han convocado concentraciones en Barcelona, Madrid, Valencia, Valladolid y Zaragoza…

Es lógico que traten de aprovechar el momento y la debilidad del PP. Si en toda Europa hay partidos de extrema derecha que están entrando en las instituciones por la vía electoral, y en el estado español no ocurre, es porque ese espacio está cubierto. Normalmente las crisis son el «caldo de cultivo» de la extrema derecha, es cuando mejor cuaja el discurso xenófobo, la discriminación del diferente y el poner en valor lo propio, «yo por delante de».  

-¿Te posicionas respecto a la consulta del primero de octubre?

Defiendo el derecho a decidir de cualquier pueblo. Si ahora toca el catalán…

-Pero según el discurso oficial, el referéndum ha de celebrarse con garantías, de manera no unilateral y cumpliendo con las leyes; además, se argumenta, la soberanía reside en el conjunto del pueblo español.

Todo esto es el mismo discurso de siempre: ir alargando las cosas en el tiempo, para que sea más difícil llegar al punto que se pretende. Si viviéramos en 1707 en Valencia, 1714 en Cataluña o 1715 en Baleares, (año de la pérdida de los fueros. Nota del entrevistador), la gente tendría un sentimiento y una memoria mucho mayor que 300 años después. Hay muchas personas ya asimiladas. Por eso el Estado confía en el paso del tiempo. Sin embargo, si hace tres años hubieran convocado el referéndum, posiblemente no habría salido el «sí». Pero la represión de todos estos años y el ninguneo a todas las demandas -incluso de diálogo- planteadas por el gobierno de Cataluña… Ese sentimiento que ha ido creciendo en el pueblo catalán es el que, precisamente, llevará a que gane el «sí» cuando se celebre el referéndum.

-¿Vive hoy Cataluña en un «estado de excepción»?

Totalmente, ¿quién puede negarlo?

-Por último, hay quien afirma que con el derecho a decidir y el referéndum se ahonda en el riesgo de fractura social. ¿Qué opinas?

Por el hecho de plantear una consulta para ver si quieres independizarte, no se fractura el pueblo catalán. Está igual de dividido y con formas diferentes de pensar antes que después del referéndum. Además hay mucha gente de la sociedad civil que sólo sigue el discurso que le embuten.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.