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La guerra contra Siria

Fuentes: Rebelión

Nos encontramos en un momento, que puede llegar a convertirse en una etapa histórica de cambios rápidos e impredecibles para la región, un sentimiento de indignación se propaga por todo el mundo árabe. Según la escritora egipcia Nawal Al Saadawi, «se trata en realidad de una nueva clase de imperialismo, ahora no sólo nos roban […]

Nos encontramos en un momento, que puede llegar a convertirse en una etapa histórica de cambios rápidos e impredecibles para la región, un sentimiento de indignación se propaga por todo el mundo árabe. Según la escritora egipcia Nawal Al Saadawi, «se trata en realidad de una nueva clase de imperialismo, ahora no sólo nos roban nuestras tierras y nuestros recursos, sino que también somos privados de nuestras propias luchas y de nuestra dignidad».

Bajo la hegemonía de los Estados Unidos, cuya superioridad militar es aplastante, países como Reino Unido, Francia, Alemania y otros se tornaron cómplices de una estrategia de dominación mundial. Invocando pretextos falsos como la existencia de armas de destrucción masiva y la lucha contra Al Qaeda, Washington y sus aliados invadieron y ocuparon Iraq y Afganistán y sus fuerzas armadas practicaron ahí crímenes contra la humanidad sin precedentes en la historia.

El mundo entero observa minuto a minuto, la peligrosa escalada de violencia que puede desembocar en un gran conflicto regional. Se verían implicados en él no sólo Israel, Estados Unidos, Siria, Líbano e Irán, sino también Turquía, que sueña recuperar la gloria del imperio Otomano, Arabia Saudí y el Concejo de Cooperación del Golfo e Irak que podría dividirse en tres partes (una región kurda, una sunní en el centro y un sur chii), un conflicto que se extenderá a Pakistán, a toda el Asia Central y el Cáucaso ruso (Chechenia y Daghistan).

Se habla de una leyenda maya, que incluso le pone fecha al Apocalipsis, en todo caso y alejándonos de la fábula y en un contexto de recesión económica, de grave crisis financiera y social, de conflictos bélicos y crisis políticas graves, los peligros de una guerra generalizada estarán latentes este año, que será testigo además de elecciones decisivas en muchos países claves.

Haciéndonos eco de lo dicho por Eduardo Galeano durante la guerra de Iraq: «El presidente del planeta anuncia su próximo crimen en nombre de Dios y de la democracia, así calumnia a Dios y calumnia también, a la democracia, que a duras penas ha sobrevivido en el mundo a pesar de las dictaduras que Estados Unidos vienen sembrando en todas partes desde hace más de un siglo».

Es importante mencionar que el verdadero motivo de cualquier intervención norteamericana, no podía escapar a los que conocen los mecanismos del sistema, El ex presidente Nixon, en un comentario sobre la primera guerra del Golfo y liberado del «derecho de reserva» a causa de su retiro, escribió en el New York Times del 7 de enero de 1991: «no vamos allá (al Golfo) para defender la democracia porque Kuwait no es un país democrático y no hay ningún país democrático en esa región. No vamos allá a defender la legalidad internacional, vamos allá y es nuestro deber ir, porque no permitiremos que toquen nuestros intereses vitales».

La opción estratégica del imperio hace hincapié en la importancia vital de mantener y reforzar en todo el tercer mundo, un ambiente político favorable a sus intereses, esto es causa de reflexión militar permanente sobre los medios de «intervención apropiados». Estados Unidos ha estado siempre preocupado por resolver el dilema de como dominar eficazmente a los pueblos en cualquier parte del mundo, en ese contexto tenemos que tomar en cuenta un asunto importante:

Estados Unidos necesita aplicar una estrategia política y militar, dirigida a someter y debilitar a las naciones en desarrollo y combatir los movimientos de liberación nacional y todas las formas organizadas de protesta ciudadana. Actualmente el «Plan Gran Medio Oriente» y el «Plan Colombia» o mas recientemente el «Plan Regional Andino», son dos ejemplos de dicha estrategia dirigidos a detener los procesos soberanos de cambio en Siria e Irán en el Medio Oriente y en Venezuela, Ecuador y Bolivia, en el continente americano.

De concretarse los planes para dominar y balcanizar el Medio oriente, el siguiente paso seria ejecutar el plan cuyo objeto es detener los procesos de cambio en Sudamérica y conducir a la región hacia una descomposición demográfica (el caso Santa Cruz en Bolivia y el Zulia en Venezuela son dos ejemplos que saltan a la mente).

Israel y el Líbano

Las guerras de Israel contra el Líbano forman parte de una operación inseparable de los objetivos estratégicos del imperio en la región, si estos objetivos se mantienen (y aún se mantienen), consideramos, que aunque se haya logrado un cese al fuego y aunque se firmen acuerdos para mantener la paz, agresiones similares o tal vez peores se esperan en cualquier momento. Al margen de lo dicho anteriormente, es importante destacar que Israel además de servir los propósitos del imperio norteamericano, ha expresado reiteradamente que el agua en el sur del Líbano es vital para su supervivencia. En 1918 Ben Zevi y David Ben Gurion declaran, que el norte del estado Judío es Monte Líbano y en 1919 Lord Balfour, Lord Percy y Luis Brandeís, declaran entre otras cosas, que «Palestina tiene que ser económicamente posible, por lo tanto tiene que controlar las fuentes de agua en el norte (o sea en el Libano)». En 1954 Israel amenaza al Líbano con represalias, si usa las aguas de sus propios ríos para el desarrollo agrícola del sur del país, estas amenazas fueron hechas en presencia de Eric Jonson, el enviado del presidente de Estados Unidos Eisenhower. Aunque parezca increíble, esta prohibición se mantuvo vigente hasta mayo del año 2000, fecha en la que Israel fue derrotada y obligada a salir del Líbano por la resistencia libanesa.

Durante la primera década del presente siglo, el plan original era, invadir al Líbano (2006) y convertirlo en cabeza de playa contra Siria, al fracasar esto, se decidió dirigir los esfuerzos para desestabilizar a Siria, son acciones que se mueven todas en la misma dirección: prepararse para una nueva guerra, en la que el objetivo será destruir la resistencia nacional como factor político y militar de todo el Oriente Medio. Parte del plan es debilitar el papel de Rusia en Asia central, limitarle las fuentes de petróleo a China e incluir a Irán dentro del plan de balcanización de la región.

Damasco ha estado bajo presión para que capitule ante los mandatos de Washington y la Unión Europea desde el año 2003, esto ha sido parte de un proceso de larga data. Cambio de régimen o subordinación voluntaria son los objetivos. Esto incluye subordinación de la política exterior de Siria, rompiendo su alianza estratégica con Irán y con el bloque de resistencia. Siria se había negado a someterse a esos mandatos, lo cual condujo a la grave crisis que vive en la actualidad.

La Liga de Estados Árabes y los planes del Imperialismo

La Liga de Estados Árabes ha sido incapaz durante 66 años de cumplir sus objetivos dentro o fuera del mundo árabe, sus únicos logros han sido siempre, la de emitir comunicados para «condenar, advertir, apoyar, aplaudir, amenazar, rechazar», la formación usual de «comités» de seguimiento y lanzar consignas hechas para apaciguar una u otra nación empobrecida y oprimida. La Liga de Estados Árabes, que nunca logro un consenso entre sus miembros, ahora, «despierta sorpresivamente de su largo letargo» para condenar el régimen sirio, «sus crímenes contra el pueblo» y la «falta de democracia en el país», la misma redacta una resolución pidiendo la renuncia del Presidente Bashar Al Assad y la somete a la consideración del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el objeto de lograr una intervención internacional contra Siria. Este plan fue un fracaso debido al doble veto de Rusia y China, esta organización regional que solo logró consenso una sola vez en su historia para conspirar contra un país hermano, no logró su objetivo.

Temores de una conflagración regional

El doble veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU, la suspensión de la misión de los observadores de la Liga Árabe, la creciente violencia, sobre todo en Homs, Hama y algunos suburbios de Damasco, todo genera temores en el mundo, de que una insurrección armada respaldada por Occidente, trate de repetir lo sucedido en Libia. La caída de Siria en un círculo vicioso de violencia, abriría la puerta a una conflagración regional aún más tenebrosa.

El derrumbe de la situación de seguridad en Siria, creará un estado de caos creciente que se extenderá desde Iraq hasta el Mediterráneo. El incremento de la presencia militar de la OTAN en el Mediterráneo y en particular de la Sexta Flota norteamericana, los preparativos militares en Israel, incluyendo las maniobras conjuntas israelíes norteamericanas, que incluirán todo su territorio y la crisis política libanesa que no se ha resuelto sino que sigue latente (los constantes enfrentamientos en la ciudad de Trípoli), apuntan a una escalada de la guerra tanto en Siria como en el Líbano. Washington percibe el cambio de régimen en Siria como un paso crucial para atacar a Irán, por lo tanto esto va más allá de Siria, tiene que ver con la destrucción del régimen iraní. Doblegar a Siria permitiría a los Estados Unidos seguir adelante en su proyecto para un «Nuevo Oriente Medio». Documentos norteamericanos afirman que Siria era el siguiente paso a dar en dicho proyecto, después de la ocupación de Irak. Una intervención militar es el último recurso, que será antecedido de todo un período de presiones y de intervenciones de todo género.

Paralelo a esto, observamos que los Estados Unidos e Israel aceleran los preparativos para una guerra contra Irán, los siguientes datos pueden corroborar esta realidad.

· Estados Unidos, tiene bases militares e instalaciones en la zona de Oriente Medio (alrededor de 60) con un Comando Central en Qatar.

· Ya ha enviado a Israel más de 8.000 pilotos y técnicos aéreos del ejército estadounidense.

· A los países vecinos de Irán cerca del Estrecho de Ormuz ha enviado reservistas de la Fuerza Aérea, aviones, 110 pilotos de combate.

· Más de 15.000 marines se han replegado a Kuwait, una buena parte pertenecen a las tropas retiradas de Irak.

· Al mismo tiempo, en colaboración con los servicios secretos de la Mossad, viene financiando a grupos terroristas dentro de Irán, a ellos se les atribuye el asesinato durante los dos últimos años, de los cinco científicos iraníes, cosa que varios senadores estadounidenses han celebrado como una acción formidable.

· Estados Unidos sigue reforzando el Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudita, Qatar, Bahrein, Kuwait, Omán y Los Emiratos Árabes Unidos) con armas y con un sistema de escudos antimisiles.

· La quinta flota de Estados Unidos en el Golfo Pérsico se ha reforzado aumentando el número de portaaviones, varios de ellos nucleares.

· En noviembre de 2011, ha probado un nuevo misil hipersónico de «Ataque Global Inmediato», lanzado a una velocidad de 6 mil km/hora, que puede alcanzar cualquier parte del mundo.

· La Fuerza aérea dispone de una nueva bomba llamada «Penetrador Masivo de Artillería», armada con una cabeza de uranio, capaz de penetrar 60 metros de hormigón (38 m. de roca dura). Esta bomba tiene el poder destructivo de una pequeña bomba nuclear. El Pentágono ha pagado 330 millones de dólares para poder producir 20 de estos artefactos.

· En el presente, el Pentágono pone énfasis en una guerra robotizada con aviones no tripulados, con el uso de mini-drones MALDI.

· Después de haberse reunido en diciembre pasado, altos mandos de Estados Unidos e Israel, han comenzado a realizar maniobras militares conjuntas de defensa, guiadas por radar.

· Israel está haciendo simulacros sorpresa para comprobar la disponibilidad de su ejército y asegurar la continuidad de su Gobierno, en el caso de una evacuación y reubicación del mismo.

Lo dicho hace entender que el gasto de defensa de Estados Unidos, que llega a un 50 % del gasto militar mundial, se haya doblado en el último decenio, alcanzando la cifra de $ 553.000.000.000, esto sin los créditos adicionales.

La mayoría de los observadores y analistas políticos de la región, ven que el Gobierno sirio con todos sus componentes, están convencidos de que sea cual fuese su actitud, la decisión de Estados Unidos de liquidar al régimen ya esta tomada y que no se conformará con soluciones a medias y que la única manera de evitar eso es enfrentarse a los designios de los Estados Unidos.

El Petróleo

Además, existe una dimensión oculta que se relaciona directamente con la guerra del Líbano, la crisis actual en Siria y las amenazas contra Irán, se trata del control de las fuentes de energía y la protección de los corredores de transporte de petróleo y oleoductos desde el mar Caspio hasta el Mediterráneo.

Dice Michel Chossudovsky, en un articulo publicado el 14 de agosto de 2006 en Global Research: «Un dia antes de los ataques al Libano en julio de 2006, se inauguró el oleoducto BTC (Baku-Tiflis-Ceyhan), que une el mar Caspio con el Mediterráneo oriental. Dicho oleoducto es propiedad de la British Petroleum (BP), Chevron, Conoco Phillips, la francesa Total y la italiana ENI. El ministro de Energía e Infraestructura de Israel, Binyamin Ben-Eliezer estaba presente junto con una delegación de altos funcionarios israelíes del petróleo, el presidente de Turquía, Ahmet Necdet Sezer, ofició de anfitrión. El oleoducto BTC (o BTCA, Baku-Tiflis-Ceyhan- Askalan en Israel), contornea totalmente el territorio de la Federación Rusa. Transita a través de las antiguas repúblicas soviéticas de Azerbaijan y Georgia, las cuales se han convertido en «protectorados» de Estados Unidos… La extensión de la guerra a Siria e Irán ha sido contemplada ya por los planificadores militares de EEUU e Israel, esta agenda militar ampliada está íntimamente relacionada con el petróleo y los oleoductos estratégicos».

La situación actual en Siria

Pero a pesar de todas las presiones y ataques militares, el régimen del Presidente Bashar Al Assad no ha caído después de once meses de agresión, por las siguientes razones:

1. La mayoría de la población siria todavía lo apoya.

2. Cuenta con un ejército unido y que no ha sufrido ninguna deserción entre los altos rangos.

3. Ningún diplomático sirio se ha pronunciado hasta ahora en contra del Gobierno.

4. La elite empresarial y la clase media en las principales ciudades, Damasco y Aleppo, sunníes seculares y todas las minorías cristianos, kurdos, turkumanos y drusos se han pronunciado a favor del Gobierno y en contra de la injerencia externa. Incluso los sirios favorables al cambio de régimen, pero no islamistas de línea dura, rechazan las sanciones occidentales y los bombardeos humanitarios al estilo de la OTAN.

5. Los actos de violencia se han limitado a una geografía limitada del territorio nacional.

Al Assad está apoyado por Irán, por el gobierno de Bagdad, por el Líbano (la mayoría representada en el Gobierno) y sobre todo por Rusia, China, el grupo BRICS y el ALBA, esto significa que no se estrangulará la economía de Siria, (además, el país está acostumbrado a vivir con sanciones y no tiene que preocuparse por una deuda nacional). Todos los amigos de esta nación rechazan y condenan cualquier tipo de injerencia extranjera.

El Consejo Nacional Sirio (CNS), un grupo aglutinador dirigido por el exiliado en París Burhan Galyun, pretende representar a todas las fuerzas opositoras. Dentro de Siria su credibilidad es sospechosa. El CNS coordina sus acciones con el Ejército Libre Sirio (ELS), compuesto de desertores del ejército y que esta infiltrado directamente por mercenarios Yihadistas provenientes de Libia, Iraq, Afganistán y el Golfo.

La oposición armada no tiene un comando central, es esencialmente local. La oposición civil está dividida y no tiene ningún programa político aparte de la consigna «el pueblo quiere la caída del régimen», imitando el lema de la Plaza Tahrir en Egipto.

Los Observadores de la Liga Árabe

Los partidarios de la intervención contra Siria, de la Liga de Estados Árabes, se han dado cuenta de que cometieron un error al enviar una misión de observación in situ. Los observadores de los 22 países miembros de la Liga Árabe, comprobaron la diferencia existente entre la versión de los hechos que defienden los occidentales y las monarquías del Golfo y la realidad en el lugar de los hechos. Así que la presidencia de la Liga Árabe, decidió enterrar el informe de sus propios observadores, informe que ni siquiera ha sido presentado ante Consejo de Seguridad de la ONU, a pesar de que se suponía que las nuevas discusiones sobre la crisis siria, debían basarse precisamente en ese documento. El problema es que el contenido del informe contradice varios aspectos de la versión atlantista y las reglas de la propaganda de guerra determinan, que hay que acallar todas las voces que no coincidan con el punto de vista que se pretende imponer y como los observadores se niegan a confirmar el guión de la OTAN sobre los hechos en Siria, estos se convierten ahora en testigos incómodos.

Comunicado del ALBA  

Cabe destacar que los Estados miembros del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) emitieron un comunicado publicado al término de la 11ª cumbre de la organización, los 9 Estados miembros condenaron el domingo 5 de febrero de 2012 la «política sistemática de injerencia y desestabilización» que trata de «imponer por la fuerza un cambio de régimen al pueblo sirio».

La resolución de los miembros del ALBA sobre Siria condena «los actos de violencia que grupos armados han desatado contra el pueblo de esa nación». Los jefes de Estado de los países miembros de la organización latinoamericana de integración, expresaron además su apoyo a la «política nacional de reformas iniciada por el Gobierno del presidente Bachar Al-Assad, tendiente a encontrar una solución política a la crisis actual», «dentro del respeto de la soberanía del pueblo sirio y la integridad territorial de Siria».

«Las potencias atlantistas y los países del Golfo, así como sus medios de comunicación, acusan al gobierno sirio de haber desatado una represión sangrienta contra pacíficas manifestaciones. Por su parte, el gobierno sirio señala que esas mismas potencias occidentales están respaldando a los grupos armados que realizan las operaciones de sabotaje que ya han costado la vida a varios miles de ciudadanos sirios, tanto civiles como militares. Los observadores de la Liga Árabe invalidaron recientemente las acusaciones de sus propios gobiernos y confirmaron parcialmente las denuncias del Estado sirio.

El cinismo que implica la aplicación de una estrategia de desestabilización de ese tipo puede provocar incredulidad en la opinión pública europea, pero no sucede lo mismo en América Latina. El recuerdo de la acción desestabilizadora de los «Contras» (en Nicaragua) sigue presente en la memoria colectiva de toda Latinoamérica y su similitud con la situación siria salta inmediatamente a la vista para cualquier latinoamericano».

La Guerra Mediática

En realidad, todas las guerras de agresión contra naciones soberanas son demenciales, mucho más las guerras de nuestros días. Sin embargo, con su poder mediático el imperio logra ocultar esa demencia y presentarla como una necesidad imperiosa.

El nazi Goebbels decía que una mentira a fuerza de ser repetida aparece al final como verdad, el no se podía imaginar que la perversa propaganda nazi parezca un juego, comparada con el siniestro engranaje de desinformación montado para servir la estrategia imperial en la actualidad. En la época de la información instantánea, una gigantesca máquina mediática científicamente montada y controlada por laboratorios ideológicos del imperialismo, bombardea los pueblos con un discurso e imágenes que deforman la realidad. A través de las pantallas del Jaseera, Al Arabia, la BBC, France 24, CNN y muchas otras, la guerra en Siria se inició, mucho antes de que hubiera ningún incidente sobre el terreno (quienes vivíamos en ese momento en Siria somos testigos de ello).

Promover la alienación de las masas, manipular la consciencia social es un objetivo permanente del imperialismo. La ofensiva mediática busca anular la combatividad de los pueblos mediante la transmisión de un cúmulo gigante de información manipulada. Es en ese contexto, las actuales guerras del imperio, son precedidas por bombardeos contra las conciencias, concebidos para neutralizar eventuales reacciones a las agresiones militares, presentándolas como iniciativas inseparables de la defensa de la democracia y de la paz. La satanización de líderes transformados en verdugos de sus pueblos, se volvió rutina en esas campañas. Así paso con Gaddafi en Libia, que el año 2010 era aún recibido con abrazos por los líderes europeos, pasó de repente a ser calificado de monstruo acusado de crímenes contra la humanidad.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.