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La humillante marcha atrás de Abbas en el “Día de la Independencia de Palestina”

Fuentes: Middle East Monitor

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Foto de Portada: El presidente de la AP, Mahmud Abbas, en Ramala, Cisjordania, el 24 de noviembre de 2020 (Foto: Issam Rimawi/Anadolu Agency)

No fue precisamente una sorpresa que la Autoridad Palestina recuperara su coordinación de seguridad con las fuerzas de ocupación israelíes. Sin embargo, lo sorprendente fue que algunas personas se extrañaran de que el presidente de la Autoridad Palestina, cuyo mandato terminó hace años, hubiera intensificado sus amenazas de poner fin a dicha coordinación de seguridad con Israel, cancelara los Acuerdos de Oslo y el reconocimiento de Israel y volviera a la resistencia popular contra la ocupación. Sin embargo, como dice el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Mahmud Abbas siempre se sube al árbol y luego se ve obligado a bajar. Y sí, ha bajado, pero ¿cuándo lo hizo realmente?

Abbas trepó en mayo, cuando Netanyahu anunció la anexión de Cisjordania. Ahora su descenso se produce a continuación del anuncio de 1.257 nuevas unidades de asentamientos ilegales en un área peligrosamente estratégica como parte de un plan sionista para aislar la Jerusalén Oriental ocupada de sus alrededores palestinos, y así  completar la judaización de la Ciudad Santa para que nunca pueda ser la capital de cualquier futuro Estado palestino. Ya sabemos que las fuerzas de seguridad palestinas protegerán este y otros asentamientos y colonos coloniales, como hacen con los demás.

Todo esto es solo una variación del “acuerdo” para fragmentar Palestina y su pueblo y borrar su presencia de su propia tierra. Sí, Israel está violando las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y las leyes y convenciones internacionales, pero la organización internacional nunca ha hecho realmente justicia a los palestinos, que han sufrido la mayor usurpación concebible ante los ojos y oídos del mundo. Nadie ha respondido al grito de socorro de Palestina. De hecho, la ONU y la “comunidad internacional” no han hecho otra cosa que legitimar la ocupación de Israel y pisotear los derechos palestinos.

Por tanto, el descenso de Abbas fue toda una ironía, sobre todo porque eligió hacer tal movimiento en el simbólico Día de la Independencia de Palestina. De lo más lamentable. La Declaración de Independencia de 1988, con Jerusalén como capital, fue un importante acontecimiento histórico anunciado en Argelia; constituyó la base estratégica sobre la que se construyó el camino hacia la estatalidad palestina. Decenas de países reconocieron el derecho de los palestinos a la independencia en base a esta declaración, pero no fue más que un sueño que no se ha cumplido, gracias, en gran parte, a los líderes del movimiento Fatah. Lo iniciaron todo con la Declaración de Independencia del Consejo Nacional Palestino y a esto le siguió la actuación del difunto Yasser Arafat firmando los engaños de Oslo, lo que a su vez llevó a la pérdida de lo que quedaba de la Palestina histórica. Ahora Abbas está liquidando el sueño con el retorno a la coordinación de seguridad con el enemigo israelí en su aniversario y reemplazándolo con una pesadilla.

Muchos desconocen que fue el poeta palestino Mahmud Darwish quien escribió la Declaración de Independencia, razón por la cual era tan esperanzadora y revolucionaria. Cuando la dolorosa realidad se adorna con los sueños de los poetas, me alineo plenamente con todos los soñadores y la recuperación de toda nuestra Palestina. Para nosotros no es solo un área geográfica, sino una larga historia arraigada en las profundidades de la tierra que da fe de la lucha de un pueblo que derramó su sangre sobre su suelo, todo ello desperdiciado por los líderes de los Acuerdos de Oslo mientras brindaban por su pírrica victoria. ¡Qué grotesco que los portavoces de la Autoridad Palestina declararan que restablecer la coordinación de seguridad con el enemigo israelí es una victoria para los palestinos!

La ironía se acumula sobre la ironía en todo esto. La Autoridad Palestina y muchos otros se quejaron amargamente de los acuerdos de normalización entre Israel y algunos países árabes, y los describieron como una “puñalada por la espalda” al pueblo palestino (que lo es). Palestina, insistían, es la cuestión central de los árabes, pero hoy alardean de su “independencia” y los embajadores de la Autoridad Palestina que regresan a los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin vitorean la histórica victoria. ¡Vivir para ver!

Una ausencia de agallas tan vergonzosa y humillante dentro de la AP ha animado a los países árabes a apresurarse a normalizar las relaciones con Israel. Ven que la autoridad creada en Oslo colabora con la ocupación y vende todo lo palestino a cambio de unas  migajas de la mesa del ocupante colonial. La coordinación de seguridad por parte de la Autoridad Palestina es peor que todos los acuerdos de normalización juntos; obedecer a Israel es más vergonzoso que cualquier cosa que hayan hecho los árabes normalizadores.

Palestinians protest normalisation with Israel in Gaza on 15 September 2020 [SAID KHATIB/AFP/Getty Images]

Los palestinos protestan en Gaza contra la normalización con Israel, 15 septiembre 2020. [SAID KHATIB/AFP/Getty Images]

Sí, Palestina es la cuestión central de los árabes, o lo fue, pero ¿quién la redujo a una cuestión puramente palestina? ¿Quién la puso específicamente bajo el control de la OLP, que está dirigida por la organización Fatah y es la única que decide su destino?

Históricamente, Palestina fue una causa islámica, luego la convirtieron en una cuestión puramente árabe tras del establecimiento de la Liga Árabe. Entonces ese cuerpo desdentado la redujo al control de la OLP y convirtió a la organización en el único representante del pueblo palestino. Esa organización descuidó los derechos palestinos y desperdició una larga historia de lucha, vendiendo la sangre de los mártires en los Acuerdos de Oslo en aras de una “Autoridad Nacional Palestina” sin nación ni autoridad real. La Autoridad Palestina no es más que una rama de los servicios de seguridad israelíes para proteger a los israelíes, incluidos los colonos, y para mantener la estabilidad en el Estado ocupante.

La realidad es que, incluso mientras Abbas estaba subido en su árbol, la coordinación de seguridad no se detuvo ni un minuto. Las afirmaciones en sentido contrario fueron parte de la farsa que permitió que la ira de los palestinos por la decisión de anexión de Israel disminuyera. La anexión no se ha cancelado, por supuesto, simplemente se pospone. Mientras tanto, lo que Abbas ha llamado la “sagrada” coordinación de seguridad sigue siendo el secreto de la continuada existencia de la Autoridad Palestina pagada con el dinero israelí manchado por la sangre de los mártires.

Para que toda esta farsa se desarrollara de la manera que Abbas quería, tenía que ir precedida por un anuncio histórico sobre la reconciliación palestina y la celebración de elecciones legislativas y presidenciales. Hamas se lo creyó y se reunió con los líderes de Fatah en Turquía, donde acordaron celebrar elecciones dentro de seis meses. “Es difícil creer que la reconciliación sea posible entre dos partes que marchan en dirección opuesta», escribí en aquel momento, “aunque rezo para que el partido que va en contra de la historia, la geografía y la religión cambie su camino y siga al otro. Esto al menos crearía un punto de encuentro en el que la reconciliación no solo sería posible, sino también una obligación”.

Hamás cayó en la trampa de Abbas, lo que le dio cobertura nacional para mejorar su posición negociadora con los líderes israelí y estadounidense. Una vez que Trump perdió las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la reconciliación desapareció junto con las falsas promesas. Esencialmente, Abbas usó a Hamas y al resto de las facciones de la resistencia como un hombre del saco para asustar a los israelíes y estadounidenses y poder bajar de su árbol.

Algunos medios de comunicación han informado de reuniones secretas entre la Autoridad Palestina y el liderazgo israelí y de los mensajes intercambiados entre los dos. El jefe del Estado Mayor israelí, Aviv Kochavi, participó en una de estas reuniones y el ministro de Defensa Benny Gantz supervisó personalmente las comunicaciones con los palestinos. El 17 de noviembre  el jefe de la Autoridad General de Asuntos Civiles, Hussein Al-Sheikh, se reunió con el Coordinador de Actividades Gubernamentales de Israel en los Territorios [Palestinos] (COGAT, por sus siglas en inglés), Kamil Abu Rukun, para discutir el restablecimiento de la seguridad y la coordinación civil con Israel, recomponiendo la situación a como estaba antes del 19 de mayo.

Estas reuniones se llevaban a cabo en secreto, mientras que el drama de la reconciliación palestina estaba sobre el escenario para que todo el mundo pudiera verlo. Su último acto fue la reunión en El Cairo de mediados de noviembre.

El engaño y la malicia de la Autoridad Palestina son sus posiciones predeterminadas, ya que nació del engaño y se alimentó de la sumisión. Sin embargo, lo que es realmente sorprendente es la posición de Hamas y el resto de facciones palestinas que aceptaron esta humillación y bofetada de la AP.

“Si Abbas es verdaderamente sincero al reconciliarse con Hamas”, escribí en mi artículo antes mencionado, “por el bien de la unidad del pueblo palestino, y no simplemente para bloquear el camino de su rival, Mohammed Dahlan, a quien los israelíes y sus aliados árabes sionistas están preparando para que le suceda, debe romper los Acuerdos y quitarse el abrigo de Oslo. Debe llevar un rifle al hombro y ponerse la kufiya palestina, un símbolo de orgullo y dignidad, para curar la brecha y reunir a su pueblo. Esto les permitirá mantenerse firmes frente a los desafíos actuales, en particular frente a los términos injustos del llamado acuerdo del siglo. ¿Lo hará? Probablemente no lo hará, pero si lo hace, me quitaré el sombrero y me inclinaré ante él con toda la gente libre del mundo con aprecio y respeto”.

Bueno, no necesito comprarme un sombrero, porque Mahmud Abbas se mantuvo fiel a las formas y traicionó a su pueblo. Ahora más que nunca ese pueblo se merece un cambio de liderazgo.

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Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.