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La ley del «retorno»: ¿Quién tiene derecho a la ciudadanía israelí?

Fuentes: Axis of Logic

Traducido para Rebelión por Felisa Sastre

A pesar de su importancia, la ley de inmigración israelí (oficialmente Law of Return) es muy desconocida. Según la ideología judía, todos lo judíos que viven fuera de Sión, son exiliados que están en la diáspora. Los judíos ortodoxos anti sionistas esperan con paciencia que Dios intervenga y lleve a los judíos de vuelta a Sión, mientras los sionistas consideran al Estado de Israel como el «auténtico» Sión. Por ello, su objetivo es conseguir que la diáspora judía «vuelva» a Israel.

La ley de retorno constituye el núcleo del Estado judío. Pero, antes de examinarla, me gustaría dejar claro que existe una diferencia entre la existencia de Israel como Estado y su existencia como un Estado judío. Un Estado israelí sería un Estado que «pertenece» a sus ciudadanos pero Israel no es un Estado para los israelíes sino para los judíos (tanto si viven o no en Israel). Israel tiene una ley fundamental que prohíbe la participación en las elecciones «democráticas»a los candidatos que aspiran a transformar el carácter del Estado de Israel. En ella se afirma:

«No participará en las elecciones a la Knesset una candidatura cuyos objetivos o actuaciones, expresa o implícitamente, incluyan alguno de los fines:

  1. La negación de la existencia del Estado de Israel como Estado del pueblo judío.

  2. La negación del carácter democrático del Estado.

  3. La incitación al racismo.

Aunque el segundo y tercer apartados pueden discutirse sobre si son compatibles o no con el principio del gobierno de la mayoría y la libertad de expresión, el primero demuestra que Israel no es una verdadera democracia, habida cuenta de que a los israelíes (judíos o no) que se oponen al carácter no democrático del Estado se les prohíbe presentarse a las elecciones. En otras palabras, se puede estar a favor de un Estado israelí, es decir, un Estado para el pueblo israelí, y al mismo tiempo oponerse al Estado judío.

Aprobada en 1950, la Ley de Retorno, establece que:

  1. «Todos los judíos tienen derecho a venir a este país como oleh (cualquiera que tiene derecho a inmigrar).

  2. (a) La aliyah (el derecho al retorno) se ejercitará mediante un visado de inmigración. (b) El visado de inmigración se concederá a todo judío que haya expresado su deseo de asentarse en Israel, salvo que el Ministerio de Inmigración considere que el solicitante

    • está comprometido en actividades dirigidas contra el pueblo judío o

    • pueda poner en peligro la salud pública o la seguridad del Estado».

Según esto, ¿quién es judío?. La ley define al judío como «una persona cuya madre es judía o se ha convertido al judaísmo y no forma parte de otra comunidad religiosa». Precepto que se adapta a la ley religiosa judía, por la cual una persona es judía debido a la sangre de su madre. Pero más aún, la enmienda añade que este derecho se concede también al hijo y al nieto de un judío; a la esposa de un judío; a la mujer del hijo de un judío y a la mujer de un nieto de un judío, salvo a aquellos que habiendo sido judíos han cambiado voluntariamente de religión».

¿Resulta confuso? Pongámoslo en lenguaje más sencillo: Si yo, por ejemplo, tras buscar en mi árbol genealógico, encontrara que la abuela materna de mi padre era judía, tendría, consecuentemente, derecho a «volver» a mi «patria». Algo parecido ocurrió realmente hace pocos años cuando el entonces miembro del Parlamento Europeo, Per Gahrton, visitó Israel con una delegación del mismo, y se reunió con su colega israelí. Gahrton aprovechó la oportunidad para preguntar si él tendría la posibilidad de acogerse al derecho de inmigrar a Israel puesto que la madre de su abuela materna era una judía de Amsterdam, Holanda. Hizo alusión, asimismo, a que en él no existían huellas de su origen judío (lo que, por cierto, no tenía importancia alguna para el caso). Se quedó sorprendido ante la respuesta contundente: Sí, Usted, de acuerdo con ley mosaica, es judío y tiene el derecho de inmigrar a Israel. Mientras tanto, un palestino expulsado de su hogar en 1948 no tiene posibilidad de volver.

Algo todavía más absurdo (si eso fuera posible) sucedió a principios de este año. El noticiario de la Fox informó de que «Israel ha decidido adoptar a unos 6.000 indios que reclaman tener ancestros judíos (1). Los indios se creían descendientes de una de las diez tribus de Israel que se diseminaron por el mundo tras la invasión asiria del reino de Israel el año 722 A.C. Tras el envío desde Israel de un grupo de jueces rabínicos para convertir oficialmente a los indios al judaísmo ortodoxo, se les permitió a todos «volver» a Israel. Este es un caso extremo, probablemente debido al «problema» demográfico que plantea el que existan demasiados gentiles en la zona controlada por Israel. Sin embargo, es un buen ejemplo de la injusticia y el racismo de los que son culpables los sionistas.

En julio de 2005, Haaretz, informaba de que la Knesset había decidido «conceder la ciudadanía a los palestinos casados con ciudadanos israelíes si los hombres palestinos tenían al menos 35 años y si las mujeres eran mayores de 25» (2). Merece la pena mencionar que un sueco convertido al judaísmo puede adquirir la ciudadanía en el momento de su conversión. Si cualquier otro país regulara que los judíos no pueden convertirse en ciudadanos en las mismas condiciones que otros, ¿se hablaría de antisemitismo? Lo más probable es que así fuera. Pero, cuando se trata de Israel, de forma sorprendente, la gente comprende sus leyes y políticas racistas.

Continuando con el tema, los refugiados palestinos fueron expulsados de su patria principalmente porque no eran judíos. De haberlo sido, no hubieran sido desalojados de sus tierras- sin importar cuál fuera su opinión sobre el sionismo. A los palestinos judíos anti sionistas, en 1948 se les permitió permanecer y se les concedió la ciudadanía israelí.

Se ha acusado, con toda razón, a la Ley de Retorno de ser racista y discriminatoria. Pero a pesar de ello, su propósito inicial era en parte salvar a los refugiados judíos. Me he reunido con muchos judíos inmigrantes en Israel pero muy pocos de ellos eran refugiados. Muy al contrario, habían abandonado la tierra en la que habían nacido voluntariamente y emigrado a Israel por razones religiosas e ideológicas. La triste realidad es que el Estado judío ha creado muchos, muchos más refugiados de los que ha salvado.

4 de enero de 2006

Notas

(1) Israel to Adopt ‘Lost Tribe’; Fox New, 1 de abril de 2005.
http://www.foxnews.com/story/0,2933,152146,00.html

(2)MKs pass bill, pare down family reunification for Palestinians; Haaretz online; 28 de julio de 2005. http://www.haaretz.com/hasen/spages/604523.html

Las leyes israelíes que se mencionan se pueden encontrar en inglés en:
http://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Politics/Other_Law_Law_of_Return.html (Law of Return) y
http://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Politics/Basic_Law_Knesset.html (Basic Law: The Knesset)

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