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La misión de la Liga Árabe a Siria se convierte en el centro de demandas de intervención militar

Fuentes: WSWS

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

La visita de observadores de la Liga Árabe a Homs, Hama, Idlib, Deraa, el suburbio Douma de Damasco y otras zonas de conflicto se ha convertido en el centro de demandas concertadas para que las potencias occidentales intervengan con medios militares en la actual guerra civil en Siria.

La misión fue refrendada por Siria, siguiendo un plan de la Liga Árabe que pide la retirada de fuerzas militares, un alto a la violencia contra civiles y la liberación de detenidos.

El opositor Consejo Nacional Sirio (SNC, por sus siglas en inglés), reaccionó inicialmente con una campaña mediática hecha para desacreditar la misión. Se escenificaron manifestaciones en todos los sitios visitados por los observadores.

Los monitores de la Liga Árabe están claramente bajo órdenes de Washington de producir un informe hostil sobre el régimen del presidente Bashir al-Assad. El martes, el Departamento de Estado advirtió que «si el régimen sirio sigue resistiendo y desdeñando los esfuerzos de la Liga Árabe, la comunidad internacional considerará otros medios para proteger a los civiles sirios».

No hay motivos para dar por sentado que la Liga Árabe desilusionará a EE.UU. El jefe de los observadores, el jefe de los servicios de inteligencia sudaneses, general Mustafa al-Dabi, ha sido denunciado por su participación en crímenes de guerra en Darfur, especialmente después que dijo que «la situación parece reconfortante» en su visita inicial a Homs. Pero el gobierno islamista de Sudán fue encargado de la misión como recompensa por su apoyo a la guerra para derrocar al coronel Muamar Gadafi en Libia.

El viernes, en medio de masivas manifestaciones de la oposición después de las oraciones en varias ciudades, hubo un marcado cambio en el tono hacia la misión. Washington instó a los críticos a que permitan que los monitores terminen su trabajo, y el empresario Rami Abdul Rahman, jefe del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, basado en el Reino Unido, describió la presencia de la Liga Árabe como «el único rayo de luz» para los sirios.

La revista Foreign Policy escribió esta semana que «altos funcionarios en el gobierno del presidente Barack Obama preparan silenciosamente opciones sobre cómo ayudar a la oposición siria», incluida la opción de establecer una zona de exclusión aérea. El Consejo Nacional de Seguridad de EE.UU. (NSC) «ha iniciado un proceso informal, silencioso, entre agencias», dirigido por el director sénior del NSC, Steve Simon.

A mediados de diciembre, la ex denunciante del FBI, Sibel Edmonds, escribió que soldados de EE.UU. han sido estacionados en las fronteras de Jordania y Siria.

Foreign Policy cita un documento de orientación política del Consejo Nacional Sirio, titulado «Área Segura para Siria», que presenta el argumento para la intervención armada. La revista no explica que el documento fue producido por el Centro de Investigación Estratégica y Comunicación, cuyo jefe, Ausama Monajed, estuvo previamente a cargo de Barada TV, una red satelital financiada por el gobierno de EE.UU., basada en Londres.

Un frente árabe a favor de operaciones militares con el objetivo de deponer a Assad es considerado políticamente oportuno por Washington y otras potencias occidentales. Eso privaría a su objetivo final, Irán, de su principal aliado regional y ayudaría a consolidar la hegemonía estadounidense en todo Medio Oriente, en detrimento de Rusia y China.

El jefe del SNC, Burhan Ghalioun, ha dejado en claro que el SNC considera que el plan de la Liga Árabe tiene el objetivo de distraer la atención para preparar una intervención imperialista. Instó a la Liga Árabe y a las Naciones Unidas «a defender a los sirios estableciendo áreas aisladas y seguras dentro de Siria».

El «plan para desactivar la crisis» de la Liga Árabe es un «buen» plan, dijo, «pero no creo que la Liga Árabe tenga realmente los medios» para imponerlo. «Es mejor si el Consejo de Seguridad de la ONU toma este plan [de la Liga Árabe], lo adopta y provee los medios para su aplicación. Eso le daría más fuerza.»

Los eventos en Siria reproducen de cerca los preparativos para la campaña militar para derrocar a Gadafi en Libia, y el SNC actúa como una fachada para las operaciones de las fuerzas de EE.UU., Gran Bretaña y Francia y las de los regímenes del Golfo.

El 27 de diciembre, el sitio derechista israelí en la web DEBKAfile afirmó que Qatar está creando una «fuerza suní de intervención de terroristas libios e iraquíes contra Assad».

Escribió: «La nueva fuerza altamente móvil incluye al Ejército Libre Sirio, anti-Assad, cuyos miembros han aumentado a 20.000 combatientes, armados y financiados por Qatar y que ahora se forman en batallones y brigadas militares en sus bases en Turquía… Los gobernantes qataríes y saudíes aprobaron un programa urgente para que el jefe del estado mayor qatarí, general Hamas Ali al-Attiya, consolide esa fuerza móvil suní musulmana de agentes vinculados a al Qaida para su rápido despliegue en la frontera turco-siria.»

DEBKAfile informa que la fuerza asciende a 2.500, incluidos 1.000 miembros del Grupo Combatiente Islámico en Libia (IFGL), y mil combatientes de Ansar al-Sunna iraquí.

El informe no puede ser verificado, pero corresponde a declaraciones hechas este mes por Sir David Richards de Gran Bretaña, jefe del estado mayor de defensa, al Instituto Real de Servicio Unido en Londres. Insistió en que la «clave» para el éxito de la intervención libia, que provee un modelo para política futura del Reino Unido, fue «la integración de soldados de Qatar, de los Emiratos Árabes Unidos y de Jordania en la operación».

Estos países han compuesto el elemento terrestre clave para la guerra en Libia, dijo Richards. «Sin ellos y el liderazgo de sus jefes de la defensa», declaró, «especialmente el inmenso entendimiento que contribuyeron a la campaña, es improbable que las milicias del CNT [Consejo Nacional de Transición] habrían podido actuar como el elemento terrestre sin el cual el resultado correcto hubiera sido imposible».

Qatar admitió por primera vez su papel en el suministro de tropas terrestres a Libia a fines de octubre. El jefe de estado mayor, general Hamad bin Ali al-Atiya, dijo: «Estuvimos con [el CNT] y la cantidad de qataríes en el terreno fueron cientos en cada región. El entrenamiento y las comunicaciones habían estado en manos qataríes… Actuamos como el vínculo entre los rebeldes y las fuerzas de la OTAN.»

El Wall Street Journal del 17 de octubre informó: «Con la bendición de las agencias de inteligencia occidentales, Qatar llevó por avión por lo menos 18 embarques de armas a las fuerzas rebeldes contra Gadafi en la primavera y el verano», la mayoría directamente a «milicias dirigidas por dirigentes islamistas».

Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania también estuvieron activos en la intervención libia.

En noviembre, Richards dijo a Sky News que Gran Bretaña tiene planes de contingencia en caso que el programa nuclear de Irán o el deterioro de la situación en Siria requirieran acción. «Tenemos muchos planes en el armario, y hablamos con otras naciones que inevitablemente estarían involucradas en ellos para que en caso que la situación deteriorara a un nivel en el cual haya que utilizar fuerza armada, podamos hacerlo rápida y eficientemente», dijo.

El 29 de diciembre, Reuters difundió un informe de un testigo presencial sobre la verdadera situación en el terreno en Homs. La describió como «una cruel lucha sectaria… que está desgarrando Homs y eclipsa la protesta pacífica. Las calles están bloqueadas por puntos de control y algunos vecindarios divididos por trincheras. Los secuestros suceden casi a diario.»

El Ejército Libre Sirio «lanza ataques con cada vez más frecuencia», escribió Reuters, mientras en vecindarios alauitas hombres armados y fuerzas de seguridad han formado sus propios escuadrones.

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Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article30133.htm