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Siria

La muerte no tiene tregua

Fuentes: Rebelión

Dos de las ciudades donde se concentras las fuerzas rusas en Siria han sufrido ataques terroristas: Jableh y Tartus, ambas en la costa mediterránea. Arremetidas efectuadas con explosivos, reivindicadas por EIIL – Daesh en árabe – que han dejado 150 muertos y varias decenas de heridos. Estos ataques forman parte de una nueva ofensiva destinada […]

Dos de las ciudades donde se concentras las fuerzas rusas en Siria han sufrido ataques terroristas: Jableh y Tartus, ambas en la costa mediterránea. Arremetidas efectuadas con explosivos, reivindicadas por EIIL – Daesh en árabe – que han dejado 150 muertos y varias decenas de heridos.

Estos ataques forman parte de una nueva ofensiva destinada a incrementar la destrucción del Estado Sirio, presionar a Rusia e Irán y al mismo tiempo mostrar que Washington y sus aliados siguen siendo un puntal del terrorismo en la zona. Igualmente, según informes de la estadounidense Compañía de Inteligencia Strategic Forecasting INC – Stratfor calificada como la CIA en las sombras – fuerzas del EIIL, Daesh en árabe, habrían atacado la Base Aérea Militar T4 de Homs también conocida como Tiyas y donde aparentemente, media docena de helicópteros rusos MI – 24 habrían resultado destruidos.

Ofensiva de la Alianza del Terror

En la provincia siria de Latakia, en la ciudad de Jableh donde se ubican las instalaciones de la Base Aérea de Jmeimin – centro de operaciones de las fuerzas aeroespaciales rusas estacionadas en Siria – y en las cercanías de la ciudad de Tartus, donde radica la base naval de las fuerzas navales rusas en el Mediterráneo desde el año 1971, se reportaron una serie de explosiones destinadas a ejercer presión sobre el gobierno sirio y sus socios tanto de la Federación Rusa como de la República Islámica de Irán. Este último país reportó, a inicios del mes de mayo, la muerte de 13 de sus asesores, además de 21 heridos a manos de fuerzas terroristas takfirí, en Jan Tuman, localidad situada a pocos kilómetros de la ciudad de Alepo, en el sudoeste de Siria y cuyos cuerpos están siendo retenidos por estos grupos.

Para el gobierno sirio, detrás de estos ataques terroristas se encuentra una alianza terrorista: la triada conformada por los gobiernos de Turquía-Catar y Arabia Saudita – avalados por Washington y sus socios europeos – quienes han declarado abiertamente que sus objetivos es derrocar al gobierno de Bashar al Assad y que continuarán apoyando a aquellas organizaciones que desde marzo del año 2011 han agredido al pueblo sirio. Tras los ataques en Jableh y Tartus, la Cancillería Siria señaló que «los ataques terroristas contra nuestras ciudades dejando cientos de muertos y heridos son una escalada peligrosa por parte de los regímenes de odio de Riad, Ankara y Doha, que buscan ahogar los esfuerzos encaminados a acabar con el derramamiento de sangre y abortar el acuerdo sobre el cese de hostilidades».

El texto de la cartera de relaciones exteriores de Damasco también hizo extensiva sus críticas a aquellos países europeos, que siguiendo la política exterior estadounidense: Francia y Gran Bretaña, fundamentalmente, siguen considerando como «rebeldes moderados» a grupos terroristas, que actúan en el país levantino, destruyendo aldeas, pueblos, infraestructura y matando a civiles en aras de conseguir sus objetivos de fragmentar al país. A estos regímenes se une Turquía, Jordania y la entidad sionista que proporciona armas, como es el caso de los misiles antitanques MILAN, usados en el ataque a la ciudad de Jan Tuman, como también apoyo logístico de inteligencia y sanitario. Siria ha señalado que la Organización de las Naciones Unidas – ONU – debe condenar los crímenes que se cometen diariamente contra el pueblo sirio y tome medidas «contra los Estados que apoyan y financian el terrorismo, en particular, Arabia Saudita, Turquía y Catar».

La Organización de Naciones Unidas – ONU – a través de su Secretario General, Ban Ki-moon, efectivamente condenó el ataque terrorista, que pone nuevamente en entredicho el cese de hostilidades que se ha pactado en las Conversaciones de Ginebra. Pero, no se expresó crítica alguna, condena o llamados a que las comprobadas acusaciones de complicidad contra los regímenes de apoyan, financian, avalan y protegen al terrorismo takfirí, cesen de manera tal que se pueda avanzar en un proceso efectivo del fin de hostilidades en el Levante mediterráneo. Conflicto, que en el caso Sirio, ha costado la muerte de 400 mil ciudadanos de ese país, el desplazamiento de 9 millones de personas y la generación de 5 millones de refugiados, especialmente en países vecinos y parte de ellos tratando de llegar a suelo europeo.

El Vicepresidente del prokurdo Partido Democrático de los Pueblos- HDP por sus siglas en turco – Figen Yuksekdag, que radica en Turquía y representa a parte importante de la población kurda en ese país, reafirmó las palabras del gobierno sirio al señalar que «el gobierno de Ankara, aliado con las Monarquías de Catar y de la Casa al Saud tratan a toda costa de mantener la guerra en Siria». El gobierno turco, incluso, trata en sus hospitales a los miembros del grupo terrorista EIIL – Daesh en árabe – y parte de los campos de refugiados en Turquía se usa como campos de entrenamiento, para núcleos terroristas, que después se infiltran a territorio sirio desde la frontera con Turquía.

La guerra de agresión contra el pueblo sirio se enmarca en los objetivos hegemónicos de Washington y sus aliados, tanto europeos como de Oriente Medio: Turquía, Israel, Arabia Saudita y las Monarquías ribereñas del Golfo Pérsico, que pretenden invisibilizar el actuar de Hezbolá en su lucha contra el sionismo en la región, cercar a la República islámica de Irán, impedir su desarrollo natural en la región en la cual está inserta y al mismo tiempo frenar el avance de la Federación Rusa hacia el occidente. Este último país se ha visto sometido a una enorme presión política, económica y militar a través de una estrategia de sanciones de Occidente, la ampliación de la OTAN en sus fronteras y el apoyo al gobierno ultraderechista de Kiev, en el conflicto que se lleva a cabo en la región del Donbass. La tensión se ha dejado sentir en los últimos días, que obligó a Moscú a desplegar dos nuevas divisiones en el Distrito Militar occidental y una tercera División en el Distrito Sur. Esto, como una manera de contrarrestar el aumento de tropas y medios de guerra que la OTAN en sus fronteras rusas, según señaló el representante permanente de Rusia ante la alianza atlántica, Alexánder Grushkó.

El Presidente Ruso, Vladimir Putin, tras los atentados en Latakia y que involucraron como objetivos indirectos a la Base Aérea de Jmeimin y la Base Naval de Tartus, ambas con personal militar ruso, expresó sus condolencias al presidente sirio Bashar al Assad. Un comunicado emitido por el Kremlin consigna a que «El Presidente Valdimir Putin subraya que esta tragedia es una nueva prueba de la naturaleza bárbara e inhumana de los grupos terroristas que desencadenaron una guerra sangrienta contra el pueblo de Siria». El mandatario Ruso ha señalado que estos atentados no frenarán la colaboración de su país con Siria, para erradicar el flagelo del terrorismo de un país socio amigo de Rusia1: «los terroristas se han manchado las manos de sangre y no podrán evitar el castigo».

Aniquilar el terrorismo como única opción

Para las autoridades iraníes y en especial para Seyed Alí Jamenei, resulta claro que la lucha contra el terrorismo, sobre todo en el Levante Mediterráneo, el Magreb y Asia Central, no cuenta y no contará con la voluntad de occidente para erradicar este flagelo. El líder de la nación persa sostuvo, en una entrevista con el Primer Ministro de la India, Narendra Modi que «la lucha contra el terrorismo, que desafortunadamente se atribuye al islam, debe ser realizada por los musulmanes y los países islámicos, y por supuesto, en esta lucha deben participar los Estados islámicos que no son aliados de Estados Unidos y Occidente, debido a que estos no tienen ninguna intención de luchar verdadera y efectivamente contra los terroristas. El terrorismo es una enfermedad peligrosa y como cualquier padecimiento contagioso, este flagelo debe ser contrarrestado y contenido. En ese plano Irán se mantiene firme en su lucha contra el terrorismo«.

Las palabras de Alí Jamenei reafirman su postura, expresada en reunión sostenida con la Presidenta de Corea del Sur, Park Geun-Hye donde señaló que «la división que hace Estados Unidos entre bueno y malo, respecto del terrorismo no es acertado y la historia ha mostrado que Washington no es ni ha sido sincero en la lucha que supuestamente lleva a cabo contra el terrorismo. Cualquier tipo de terrorismo es malo y amenaza a los pueblos y la seguridad de los países» concluyó el líder religioso de la nación persa.

Con el ataque perpetrado en Jableh y Tartus, las autoridades rusas se están planteando, con grandes posibilidades que se concrete en breve plazo, el retorno de sus bombarderos SU 24, SU 25, SU 30 y SU 34 y 35, estacionados en Jmeimin, que tantos efectos positivos tuvieron en sus ataques de aniquilamiento contra los grupos terroristas en Siria. Esto, porque ha quedado claro que Washington y sus aliados, principalmente turcos y saudí siguen entregando armas a las bandas terroristas que combaten al gobierno sirio, incluyendo en ese apoyo a las grupos takfirí de EIIL – Daesh en árabe – y el Frente al Nusra. En clara contravención a los acuerdos del 27 de febrero del 2016, que permitieron generar un alto al fuego transitorio que no incluía a los movimientos salafistas. La decisión rusa implicaría la llegada de Aviones MIG 29, SU 33 y Helicópteros de ataque a bordo del Portaviones Almirante Kuznetsov durante el mes de julio de tal forma de evitar un freno a las operaciones destinadas a eliminar a los movimientos takfirí por parte del Ejército Sirio, que han tenido un retroceso en las últimas semanas y que permitió los ataques en la Provincia de Latakia, que es considerado un reducto seguro de las fuerzas gubernamentales.

En un interesante trabajo, el analista Thierry Meyssan, Director de Red Voltaire, señaló que investigaciones llevadas a cabo por la Revista de Defensa Jane´s publicada en el mes de abril se denunció que Estados Unidos a través de terceros países estaba entregando armas a las fuerzas terroristas que operan tanto en Siria como en Irak. «Según Jane´s el US Navy Military Sealift Command, la rama de la Marina de Guerra Estadounidense a cargo del transporte logístico había hecho un pedido para el transporte de armamento desde Rumania hasta Turquía y Jordania…que pasaría por Bulgaria lo que demuestra nuestra información del papel desempeñado por Bulgaria en el abastecimiento de armas a los grupos terroristas. Un pedido de 3 mil toneladas de armas que incluye fusiles Kalachnikov, explosivos y lanzacohetes Faktoria. La Revista Janes´s precisa que si Estados Unidos escogió estos Faktoria, es porque se parecen a los cohetes Fagot mejorados, que forman parte del Ejército Árabe Sirio lo que permitiría atribuir a las fuerzas de gobierno los crímenes que los terroristas puedan perpetrar con esos cohetes».

Dicho armamento, transportada por la empresa Transatlantic Line, arrendó el carguero Geysir y zarpó desde Constanta – en Rumania – dejando la mitad de su carga en Turquía en manos de los servicios secretos turcos – el MIT – que se encargó de entregar esas armas a fuerzas del Frente al Nusra. La otra mitad fue llevada al puerto jordano de Aqaba, lugar donde las fuerzas estadounidenses estacionadas allí hicieron entrega de este armamento a las fuerzas terroristas agrupadas en lo que occidente hipócritamente denomina «rebeldes moderados». Recordemos que ni los ejércitos turco ni jordano usan armas de origen ruso por lo que, coincidentemente con la entrega de esas armas, fuerzas de la rama de Al Qaeda en Siria – el denominado Frente al Nusra – ha agrupado cerca de 6 mil miembros en la norteña provincia siria de Alepo, para atacar las posiciones del Ejército Árabe Sirio.

Esa realidad, denunciada por medios que difícilmente podríamos calificar de amigos de Rusia, Siria o Irán, deben determinar una opinión de organismos como las Naciones Unidas, de la Unión Europa – donde miembros de esa organización participan activamente en el tráfico y entrega de armas a grupos terroristas que después son acusados de ejecutar acciones en territorio europeo. De otro modo seguiremos en esta farsa de declaraciones y conductas hipócritas donde Estados unidos, Gran Bretaña, Francia y autoridades de la OTAN declaran que es necesaria avanzar en el cese de hostilidades en Siria, mientras por la espalda siguen acuchillando al pueblo sirio, generando más muerte, más destrucción y elevando el número de víctimas del pueblo sirio.

En ese escenario, se hace imprescindible que la alianza entre Siria, Irán, la Federación Rusa y la república islámica de Irán, donde participa activamente Hezbolá, siga manteniendo su activo combate contra las bandas terroristas. No se puede esperar nada bueno de un occidente, que suele actuar con esta doble moral y que no va a frenar sus objetivos de fragmentar no sólo Siria, sino que Irak y todos aquellos países que no le sean útiles en su afanes de de dominio, tanto del Magreb, del Levante Mediterráneo como de Asia central. La propia sobrevivencia de Rusia e Irán se juega en el campo de batalla que se libra en el Levante Mediterráneo y así lo entienden sus máximas autoridades, que han declarado «Siria no será abandonada».

Alí Akbar Velayati, Director del Centro de Estudios Estratégicos de Irán, en un encuentro con autoridades del instituto Ruso de Estudios Estratégicos, señaló a principios del mes de mayo, que tanto Teherán como Moscú tiene la firme decisión de fortalecer sus vínculos estratégicos: «la cooperación entre Rusia e Irán con el gobierno sirio pueden devolver la estabilidad a Siria. Bashar al Assad es la línea roja de Irán y nuestro país resistirá ante los planes nefastos que buscan desintegrar este país».

En una hermosa canción del cantautor cubano Silvio Rodríguez, «El elegido» este sostiene, frente a la justicia de ciertas acciones, por más paradójicas que puedan presentarse, la necesidad de comprender que la guerra en ocasiones es la paz del futuro, que lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida. Y ello implica, ¡como no¡ ir matando canallas con nombres de Daesh, Frente al Nusra, su grupo afiliado Ahrar al-Sham. Todas ellas bandas takfirí, a las cuales hay que aniquilar con cañones de futuro, de otra forma la muerte no tendrá tregua en una tierra que ha visto morir al 2,5% de su población: casi medio millón de ciudadanos.

Crímenes que han contado con la complicidad criminal de Washington, sus socios de la Unión Europea y de Oriente Medio como la entidad sionista, Turquía y Arabia Saudi. Frente a ese contubernio criminal se requiere, con absoluta certeza, que la Federación Rusa, la república islámica de Irán, Hezbolá, el Ejército Árabe Sirio y los voluntarios que luchan a favor del pueblo sirio, no abandonen a una sociedad que combate fieramente por seguir creyendo que existe un futuro para este hermosos país del Levante Mediterráneo.

Articulo del Autor cedido por Hispantv.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.