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Entrevista a Carles Peris

«La PAC siempre ha beneficiado más a los latifundistas y ha ido orientada a la producción»

Fuentes: El Salto

El secretario general de la Unió Llauradora i Ramadera mantiene una actitud crítica con las políticas europeas en materia agraria, pero alejada de las estridencias de la extrema derecha que hemos podido ver en estos días.

Carles Peris, un agricultor de cítricos de Les Alqueries, en la comarca de la Plana Baixa, está al frente de la Unió Llauradora i Ramadera, una organización que representa, desde hace casi medio siglo, a 11.000 agricultores y ganaderos de todo el País Valencià.

En la movilización convocada por ustedes el 7 de febrero en el Puerto de Castellón, la policía impidió el acceso a los tractores y desalojó a los agricultores. Sorprende que intervinieran contra ustedes y no contra otras marchas que se suponían “espontáneas «, sin respaldo de organizaciones agrarias.

Siempre pedimos autorización para que la gente salga a la calle con responsabilidad y seguridad, que es nuestro objetivo como organización agraria. Nos sorprendió que, desde el primer momento, nos ponían muchas dificultades para poder acceder con los tractores, cuando habíamos solicitado en tiempo y forma un corte efectivo de la entrada del puerto de Castellón y teníamos la autorización hasta las 14:00 y fuimos desalojados por la fuerza antes de esa hora.

Otras movilizaciones sin autorización no tuvieron esa reacción. Así que no queda otra más que calificar la actuación policial de nefasta y pedir la dimisión de la subdelegada de gobierno.

¿Cuáles son los motivos por los que se están movilizando?

Todos los días hay explotaciones agrícolas y ganaderas que tienen que cerrar. Están en una situación muy crítica, con precios bajos en origen y una inflación disparada, donde el consumidor está pagando precios más que razonables por los productos agrarios y donde aquel que genera el valor, que es el productor, es el que menos recibe.

Tenemos un aumento de costes de producción por una coyuntura mundial, por ejemplo, la guerra de Ucrania, que ha hecho que los insumos básicos para producir suban. El tercer factor negativo es que nos estamos esforzando en producir cada vez de forma más segura, con un producto de proximidad lo más sostenible posible, y quienes vienen a competir con nosotros lo hacen con estándares inferiores y sin compromisos con la Agenda 2030. Al final es una suma de factores negativos que acaba por estallar. Porque nosotros producimos en la forma y con los estándares más estrictos a nivel mundial, tenemos unos objetivos de desarrollo sostenible a través de la Agenda 2030 o el Pacto Verde, que otros no cumplen, y esa es la gota que colma el vaso.

¿Cree que se han primado los intereses del comercio por encima de los de la agricultura?

Sin duda, la UE prima el comercio antes que el sector agrario y ganadero y la productividad de nuestros sectores. Al final están alineados claramente con los intereses de las grandes multinacionales de alimentación, que cada vez están más participadas por fondos de inversión, y que no tienen un arraigo al territorio ni a la UE, ya que son fondos de inversión mundiales de varias zonas o de varios países. Lo llevamos viendo muchos años, en los acuerdos internacionales con países terceros del comercio no se priman los estudios de impacto sobre los sectores agrarios y ganaderos y así nos va. Es fundamental tener una ordenación en un acuerdo internacional. Si un país no es deficitario produciendo un producto ¿para qué firmamos traerlo de la otra punta del mundo en un contexto climático que está cambiando? Nosotros no somos proteccionistas, ni trumpistas, pero hagámoslo con ordenación: lo que no sea deficitario tendrán que intentar traerlo de fuera, pero ordenado y equilibrado.

¿Cuál es la problemática específica en el campo valenciano?

Compartimos muchas de las problemáticas de nuestros compañeros a nivel europeo: las formas de producción, los acuerdos con países terceros y luego aquí sí que añadiría que la PAC (la Política Agrícola Común) de todos los países de la UE dirigida al sector agrario y al medio rural, no contempla nuestro modelo mediterráneo. Que es más social y humano, ya que consta principalmente de pequeños y medianos agricultores muy integrados en el cooperativismo. Nuestra agricultura es más exigente que la de centro Europa, principalmente cerealistas con cultivos más sencillos de hacer. Aquí necesitas hacer una fruta u hortaliza de mucha calidad para poder salir al mercado. No puedes hacer frutas que tengan una rascadita o una mancha de una plaga. Es un nivel muy exigente porque hemos acostumbrado al mercado hacer un producto perfecto para la vista. La PAC no está adaptada a la realidad productiva de muchos sectores agrarios valencianos, incluso sectores como la fruta de verano o las hortalizas están fuera de la PAC. La PAC siempre ha beneficiado más a los latifundistas y ha ido orientada a la producción y no a la superficie. Por ejemplo, el sector valenciano del olivar percibe menos dinero que otras regiones que reciben 300 o 400 euros más por hectárea, si yo tengo la misma superficie que un andaluz no percibo lo mismo. Pensamos que la ayuda debería de venir ligada a la producción y no a la superficie.

Una cosa es conservar a los profesionales agrarios medianos y pequeños que te garanticen tener la agroalimentación más repartida. Y otra es una agroalimentación en manos de grandes multinacionales que luego en un futuro lo manejen todo. Yo creo que ése no es el sistema que necesitamos los europeos.

Carles Peris - 3
Foto: Carles Peris, en una protesta. Archivo El Salto

¿Qué pasa con las naranjas?

Valencia es una variedad de naranja, se denomina Valencia, aunque se produzca en otra parte. Muchas veces los grandes supermercados juegan a destacar naranja de Valencia. Esa malla es una naranja Valencia, pero el origen es Sudáfrica o Egipto o Turquía. Tú no puedes denunciar que te están engañando porque te está vendiendo una naranja Valencia, que han destacado en grande para que tú piques, y sin embargo el origen en pequeñito pone que es de Sudáfrica o Egipto o Turquía. El problema es que ese producto no cumple las mismas normas que los europeos, ni sociales ni ambientales. Nosotros acabamos quemándonos por eso, porque es imposible competir con países que no cumplen ningún requisito como nosotros. Si a mí me cuesta producir una naranja 28 o 30 céntimos, ellos con 12 o 15 céntimos la producen y la traen de la otra parte del mundo. Egipto está colocando, en plena campaña, naranjas a 0,46 en un mercado central español. ¿Cómo es posible? Porque la condicionalidad social en cuanto a salarios es muy inferior y la ambiental también, aquí nadie hace milagros.

Países competidores como Egipto o Sudáfrica tienen enfermedades o plagas que una vez entran en el territorio europeo ya no las puedes erradicar, plagas que nosotros no tenemos. Si no hacen protocolos de importación seguros con el tratamiento en frío para las naranjas te introducen una plaga de estas y vas a convivir siempre con ella; lo que comporta más tratamientos, más problemas para el productor y perder una parte de la cosecha.

Tienen que enfriar las naranjas en el barco y durante todo el viaje, entre 21 y 26 días, viajar a bajo cero, es el único sistema que es inocuo para matar las plagas. El tratamiento en frío es un sistema caro y los importadores o los exportadores no quieren utilizarlo porque encarece. Otra vez preocupados solo del comercio y no de la protección de la sanidad vegetal europea.

¿Y ahí es donde entran sus críticas a los puertos españoles y valencianos?

Nosotros nos hemos puesto muy duros en lo de los puertos. Los puertos cobran unas tasas de utilidad pública por contenedor, ya que son puertos estatales. Se está bonificando la mercancía o el barco cargado de naranjas en campaña en los puertos españoles. Bonificaciones de entre un 15%, el que menos que es Cartagena, al 40% de Castellón que es el que más bonifica. Con esto facilitan que venga la fruta de fuera y que puedan entrar plagas o enfermedades. Porque no se puede controlar todo, es imposible controlar todas las frutas ya que solo hacen controles aleatorios.

¿Qué ganan con esto los puertos?

Tráfico de mercancía. Ellos ganan dinero por contenedor… por tránsito. Cuando tú aumentas el tránsito, a lo mejor una naviera decide abrir una línea contigo o amplias el puerto.

Nosotros pedimos que no bonifiquen las naranjas. Bonifica otros tipos de producto: las piñas, la madera o los mangos, pero no naranjas en plena campaña. Los puertos estén alineados con los intereses económicos y estrategias comerciales. Esto es una agresión en toda regla a un sector sensible, que es una identidad de los valencianos, y nuestros propios puertos aún les ponen la alfombra roja. Así que ahí tenemos que presionar a tope para conseguir que los consejos de administración de los puertos anuncien que van a retirar esas bonificaciones a la naranja.

¿Está funcionando la ley de la cadena alimentaria? ¿Cómo podemos hacer para que sea rentable coger el fruto del árbol? Hay un estudio de FACUA que dice que los alimentos se encarecen hasta un 875% desde el campo hasta llegar al supermercado ¿Cómo puede ser que el señor Roig cada día sea más rico y ustedes cada día más pobres? ¿Qué es lo que está fallando?

La ley de la cadena agroalimentaria evidentemente no funciona, se ha reformado pero continúa sin dar sus frutos. Continuamos en precios bajos en origen y el consumidor pagando un precio más que razonable. No funciona primero porque las sanciones que contemplan la ley en las malas praxis, o bien de contratos por debajo de lo que cuesta producir o en los etiquetados en los grandes supermercados, son sanciones muy bajas. Les compensa más pagar la sanción que hacerlo bien. Si no hay mecanismos sancionadores con una cantidad económica muchísimo mayor de la actual no van a revertir esas malas praxis. Hay una posición de dominio en las grandes superficies, llámese Mercadona o Carrefour o la que sea, bestial, es la fórmula de vida más capitalista que tenemos en estos momentos. La mayoría, el 70-75% de productos agroalimentarios, salen a través de las grandes superficies. Ellos son los que ponen el precio y tú entras, y si no entras tú entra el otro, y si no lo importarán de fuera. Tienen todas las facilidades del mundo y los acuerdos comerciales han facilitado que haya una gran flexibilidad para traer productos agroalimentarios de cualquier sitio del mundo. Los agricultores no traemos productos de fuera, no deslocalizamos inversiones en países que producen muchísimo más barato para garantizar un servicio todo el año, eso lo hacen los grandes y ahí es donde se desequilibra la cosa.

¿Qué opinión le merece la instrumentalización que está haciendo la extrema derecha de las tractoradas?

Una cosa es la gente que sale porque está indignada, porque siente que está en una mala situación y luego están los que capitalizan las movilizaciones. Como el denominado movimiento 6F, que desde el primer momento se veía que era una maniobra de la extrema derecha para capitalizar el descontento. De una mala situación del sector agrario y ganadero ellos quieren hacer su propia campaña desvirtuando las reivindicaciones.

La extrema derecha acaba acaparando ciertos movimientos por el descontento de la gente y también por la falta de respuesta de las administraciones ante aquellas organizaciones que sí que tienen un trabajo continuo durante todo el año. Tú propones, tienes tu acción continuada, pero la administración no te da una respuesta y consigues pocos éxitos. Lo que hemos visto es que, si tú haces un trabajo en el día a día, con una interlocución con la administración; la administración ni te escucha, ni ejecuta, ni gestiona aquello que tú le dices. Pero en el momento que hay un foco de conflicto y que la presión es muy fuerte en la calle entonces reaccionan. Si la gente se da cuenta de que la única manera de tener un anuncio concreto por parte de la administración es ese, vamos a estar continuamente en conflictos, más o menos agresivos o más fuera de lo normal, y eso es un problema.

¿Y las críticas a la Agenda 2030 las comparten?

Muchos de los puntos que estamos reivindicando no son una propuesta de ahora, en la Unió llevamos años trabajando dentro de los objetivos de la Agenda 2030 o el Pacto Verde. Objetivos que pueden ser loables, pero que al final son muy ambiciosos y no están adaptados a la realidad de los productores europeos. Si la administración nos hubiera escuchado antes, hubiéramos propuesto unos objetivos más escalonados y no tan exigentes, donde al mismo tiempo que nos exige a nosotros exigiría también a los agricultores de países terceros. Si hubieran ido equilibrando el sistema productivo no habríamos llegado a este extremo. Lo que sucede es que solo reaccionan cuando ven que la presión ejercida es tan grande que tienen que hacer algún tipo de anuncio. Por eso el anuncio ahora, con las movilizaciones, de que no van a reducir el 50% del uso de fitosanitarios en la UE.

La Agenda 2030 son unos objetivos de desarrollo excesivamente ambiciosos, hechos desde los despachos sin contar con el sector agrario ni con los profesionales agraristas como los Colegios de Ingenieros Agrónomos, que hoy por hoy parece que no pintan nada. Tenemos una Agenda 2030 que está totalmente desequilibrada y la tenemos que reorientar para poder adaptarnos y poder seguir el camino de mejora, ahí está la clave. La Agenda 2030 no nos está arruinando, nuestra organización lleva casi 50 años y siempre ha habido movilizaciones, todos mis antecesores han salido a la calle, todos han defendido la agricultura y han tenido momentos muy complicados en que los precios eran bajos y ni existía la Agenda 2030.

Son mensajes fáciles de desmontar, pero mensajes simplistas que entran muy fácil. Yo tengo que estar 25 minutos explicando de qué va la Agenda 2030 para que la gente lo entienda, sin embargo, el otro va y dice la 2030 nos arruina y ya.

¿Se puede ser negacionista de cambio climático cuando están sufriendo sequias, granizadas, Danas?

El sector agrario y ganadero posiblemente sea el sector económico que más está padeciendo los efectos del cambio climático. Cada vez hay más incidencias meteorológicas y temperaturas inusuales que son factores negativos para la productividad. Prácticamente ningún sector agrario este año ha producido de una forma normal, están produciendo todos por bajo de la media de los últimos cinco y diez años. Es una lectura clara de que ya no somos capaces de producir como antes. Pero existe un conflicto entre la parte ambientalista y la parte agraria. La parte ambiental es la que marca todas las líneas de futuro y la parte agraria es como si no tuviera peso ni importancia. Yo creo que ahí es donde está el secreto, hay que reequilibrar, ensamblar y contar con la parte agraria y con la parte ambiental para poder seguir asumiendo compromisos. El bloque europeo tiene las normas más restrictivas a nivel mundial para producir, lo estamos haciendo mejor que nadie. El problema es que las reglas del juego no son las mismas para todos y un consumidor europeo debería de tener un producto, fuera de donde fueran, con los mismos estándares de producción.

Los mayores garantes del medio ambiente y del territorio son los agricultores y ganaderos porque son los que están en el mundo rural. Si un agricultor o un ganadero desaparece eso se convierte en tierra abandonada. Quién no contamine que levante el dedo, cualquier persona en su día a día contamina. La actividad económica genera contaminación, pero nosotros podemos resolver el CO2 en muchos cultivos, aunque parece que todos los focos están en nosotros y no en la industria u otros sectores contaminantes.

El 15, 21 y 22 de febrero han convocado movilizaciones.

Estamos en la recta final de las movilizaciones, ahora el sector agrario lo que necesita es salir a reivindicar aquellas cosas justas con un criterio más claro. Nosotros vamos a salir “a la valenciana”, es decir todas las organizaciones agrarias más las cooperativas, que es un ente muy transversal que no genera ningún tipo de dudas ni de rechazo. Eso es lo que le hace falta al sector ahora: salir a la calle a mostrar que tenemos unos problemas, pero canalizarlos con unas propuestas concretas que tenemos que hacer llegar a la administración. Pero claro, necesitamos que la administración actúe porque si no aparecen los oportunistas. Ahora está hablando todos… hablan los políticos, hablan los titulares, los tertulianos, habla todo el mundo de la agricultura. A mí me parece muy bien que hablen de agricultura, que se analice la agricultura, pero al final acabas desvirtuando el mensaje porque muchos hablan y no saben.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/agricultura/entrevista-carles-peris-secretario-sindicato-campo-unio-llauradora-ramadera