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Los ideales del gol

La pelota no se mancha

Fuentes: Diagonal

Imaginemos por un momento que Mercadona, El Corte Inglés, Carrefour y alguna empresa similar más tienen una deuda inmensa con la Hacienda pública. ¿Llamaríamos a eso «la deuda de la alimentación»? ¿Hablaríamos de «la crisis de la distribución»? Pues eso sucede con el fútbol y la bochornosa deuda que tienen las Sociedades Anónimas Deportivas con […]

Imaginemos por un momento que Mercadona, El Corte Inglés, Carrefour y alguna empresa similar más tienen una deuda inmensa con la Hacienda pública. ¿Llamaríamos a eso «la deuda de la alimentación»? ¿Hablaríamos de «la crisis de la distribución»? Pues eso sucede con el fútbol y la bochornosa deuda que tienen las Sociedades Anónimas Deportivas con el fisco.

Desde una perspectiva lógica (algo siempre difícil cuando hablamos de fútbol), en el supuesto anterior hablaríamos de una crisis del modelo de distribución, del fin de las grandes superficies, de la deuda de los Roig y compañía… Por eso se hace tan absurdo hablar de «la deuda del fútbol». El fútbol no tiene ninguna deuda, porque «el fútbol» no son las SAD ni el espectáculo salsarosista, por mucho que los focos mediáticos se empeñen. En todo caso deberíamos hablar de este sistema caduco, de un modelo de propiedad que permite y alienta la irresponsabilidad, o de una gestión que entronca con la tradición de las mafias, y así de paso quitarles ese escudo que es «el fútbol».

En un emotivo discurso el día de su despedida, Diego Armando Maradona se disculpaba por una vida plagada de excesos y errores, reclamando que ya había pagado por ello, para acabar pidiendo entre lágrimas que no relacionasen todo eso con el fútbol, porque «la pelota no se mancha». Por supuesto, no esperemos que los dueños de las SAD hagan lo mismo, que acepten sus errores, paguen por ellos, y digan que no se relacionen todos esos chanchullos indignos con el balompié. Y no lo harán porque ellos, a diferencia de Maradona, no son amantes del fútbol, son simplemente empresarios que encontraron en el balón una excusa, la única excusa que el Estado aceptaría para generar esos fraudes legales sin responsabilidades judiciales. Por eso ellos no pueden ser «el fútbol».

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/culturas/la-pelota-no-se-mancha.html