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La postergada independencia de Palestina

Fuentes: www.suhailakeljerusalem.com

La distorsión en la historia da lugar al equívoco. La segunda Guerra Mundial dejó rasgos imborrables. El fuego del holocausto nazi perforó las conciencias dormidas de Europa, convirtiéndose en coparticipes de la estrategia colonial sionista que encendió la mecha del holocausto palestino, la caída de su patria y su pueblo echado al mar. El derecho […]

La distorsión en la historia da lugar al equívoco. La segunda Guerra Mundial dejó rasgos imborrables. El fuego del holocausto nazi perforó las conciencias dormidas de Europa, convirtiéndose en coparticipes de la estrategia colonial sionista que encendió la mecha del holocausto palestino, la caída de su patria y su pueblo echado al mar.

El derecho a la memoria le asiste a todo pueblo sometido. Este derecho lo tiene el pueblo palestino que sufrió la injusticia, la degradación y la humillación de la potencia ocupante.

El sonido de las piedras se interpuso a la potencia nuclear israelí. En diciembre de 1987 el pueblo palestino lanzó la Intifada contra la ocupación y el colonialismo sionista israelí. Esta acción nacional, permitió al mundo tomar conciencia de la lucha de liberación del pueblo palestino y dio lugar al Consejo Nacional Palestino (Parlamento), durante la sesión de Jerusalén y los Mártires, desde el exilio en Argelia, proclamar a la cero hora un minuto del 15 de noviembre de 1988, la «Declaración de Independencia del Estado de Palestina con Jerusalén como capital», en voz del presidente Yasser Arafat. Esta histórica determinación nacional coronó la heroica Intifada palestina y abrió su corazón de dignidad y esperanza.

Entre los párrafos de la Declaración, la palabra de Arafat se fortaleció al expresar firmemente: «Nuestros corazones están elevados e irradiados por la luz de la sagrada Intifada, de aquellos que han resistido y combatido en las luchas de los campamentos, en la diáspora, en el exilio, de aquellos que han alzado el estandarte de la liberación, de nuestra niñez, nuestra ancianidad, nuestra juventud, nuestros heridos, nuestros encarcelados y detenidos, de todos aquellos que confirmaron sus lazos con nuestra sagrada tierra en los campamentos, las aldeas y ciudades. Expresamos un especial tributo a nuestras valientes mujeres palestinas, ellas son las que guardan y sostienen la vida, ellas son quienes guardan la llama eterna de nuestro pueblo. Expresamos nuestro juramento a las almas de todos nuestros Mártires, a la totalidad de nuestro Pueblo Árabe Palestino, a todos los pueblos libres y honorables en todas las partes: Juramos que nuestra lucha continuará hasta terminar con la ocupación y hasta fortificar la fundamentación de nuestra soberanía e independencia….Por lo tanto, llamamos a nuestro gran pueblo a reunirse alrededor de la Bandera de Palestina, a defenderla y cuidarla, para que aquí sea eternamente el símbolo de nuestra libertad y dignidad en esa Patria, que es la Patria de los libres, por ahora y por siempre».

Naciones Unidas adoptó la proclamación el 15 de diciembre de 1988 en su resolución 43/177, al considerar: «Recordando su resolución 181 (II), del 29 de noviembre de 1947, en la que, entre otras cosas, pidió la creación de un Estado árabe y un Estado judío en Palestina… Consciente de la proclamación del Estado de Palestina por el Consejo Nacional de Palestina en línea con la resolución de la Asamblea General 181 (II) y en el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino…Afirmando la necesidad urgente de lograr una solución justa y amplia en el Oriente Medio que, entre otras cosas, prevé la coexistencia pacífica de todos los Estados de la región». Casi de inmediato un centenar de países la reconocieron.

 

Con impunidad. Israel la rechazó y mantuvo su política de puño de hierro en contra de la población civil y el liderazgo palestino de Yasser Arafat. La resolución de la ONU quedó convertida en tina sobre papel, al igual que la nacional proclama palestina.

La legalidad de la milenaria Palestina a su independencia, es de antes de su partición por la ONU en 1947 y la creación de Israel en 1948. En el artículo 22 de la Sociedad de las Naciones de 1919 y el tratado de Laussana de 1923, reconocieron entre las naciones árabes, el derecho de Palestina a su independencia

No se puede ignorar el tsunami impuesto al pueblo palestino desde la creación de Israel hace 62 años y la ocupación de 1967, hasta llegar a la actual tragedia, rodeados de muros de apartheid, centenares de ilegales asentamientos que asfixian su geografía, la destrucción de sus hogares y los crímenes masivos.

La mala exégesis de Israel de negar los derechos del Estado Palestino soberano, con su capital Jerusalén e ignorar y prohibir los derechos legítimos de los refugiados palestinos a su retorno, la frustración, será larga y dolorosa.

Habar hoy del Estado Palestino es políticamente correcto, no así en la práctica. Pasaron 22 años. El portavoz de la independencia, el mártir Yasser Arafat, fue envenenado por el criminal de guerra Ariel Sharon, muriendo en el exilio el 11 de noviembre de 2004, mientras, el pueblo palestino sigue sometido a la ocupación y la legítima independencia del Estado de Palestina continua indiferente para la comunidad internacional.

(*) Suhail Hani Daher Akel fue el primer Embajador del Estado de Palestina en la Argentina

cid:image006.png@01CB84DD.F198C170 cid:image006.png@01CB84DD.F198C170 cid:image006.png@01CB84DD.F198C170 © Copyright, Suhail Hani Daher Akel, Se puede publicar, traducir o distribuir sin modificar el contenido y citando la fuente y el autor.

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