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La israelí Anat Kamm se enfrenta a la cadena perpetua por pasar documentos secretos a la prensa

La soldado que destapó las órdenes ocultas del ejército

Fuentes: Público

PíLa ex soldado Anat Kamm tiene 23 años y un alto coeficiente intelectual. Realizó una gran parte de su servicio militar en la Jefatura Central del Ejército, como asistente del general Yair Naveh. Su posición le dio acceso a documentos secretos que estaban en los ordenadores más seguros de la jefatura. Poco antes de terminar […]

PíLa ex soldado Anat Kamm tiene 23 años y un alto coeficiente intelectual. Realizó una gran parte de su servicio militar en la Jefatura Central del Ejército, como asistente del general Yair Naveh. Su posición le dio acceso a documentos secretos que estaban en los ordenadores más seguros de la jefatura. Poco antes de terminar el servicio militar, Anat consiguió copiarlos y transferirlos a su ordenador personal.

Luego entró en contacto con el periodista del diario israelí Haaretz Uri Blau y le transmitió toda la información que poseía, más de 2.000 documentos. Su intención era denunciar públicamente los «crímenes de guerra» que regularmente comete el ejército en los territorios ocupados, no sólo en contra de la legislación internacional, sino también en contra de los dictámenes del Tribunal Supremo. Por ello, a la ex soldado la pueden condenar incluso a la cadena perpetua en el peor de los casos.

Blau, por su parte, se encuentra ahora en Londres. No quiere volver a Israel hasta asegurarse de que no lo llevarán del aeropuerto de Tel Aviv a una celda de la prisión más cercana. En su nombre, los abogados de Haaretz están negociando con los abogados militares una salida honrosa. Llevan varios meses así, en un constante toma y daca, pero hasta ahora no se han puesto de acuerdo.

«Como periodistas, nuestro trabajo consiste en publicar la información que nos llega. Una gran parte de la información la obtenemos a través de filtraciones. El ejército lo sabe. Los jueces lo saben. No hay ninguna diferencia entre lo que he publicado sobre esta cuestión y el resto de filtraciones que los periodistas hemos recibido desde siempre», explicó Blau desde su refugio de Londres.

A finales de 2008, cuando Kamm le proporcionó la información, Blau no lo dudó ni un instante. Seleccionó una parte de los documentos, los estudió, y a cuentagotas fueron apareciendo en las páginas de su diario. No sólo hizo eso. También sometió los artículos que escribía a la censura militar, como es de rigor, para que esta diera su aprobación previa. Y la censura los aprobó, de ahí que el periodista no entiende por qué dos años después el ejército pone el grito en el cielo.

¿Qué es lo que más molesta a la cúpula de las Fuerzas Armadas? Para los mandos militares, lo más inoportuno es la publicación de unas órdenes del entonces general Naveh con las que autorizaba a los soldados a disparar a matar contra tres líderes del grupo Yihad Islámica en Cisjordania incluso en situaciones en las que no existe ningún peligro para los soldados israelíes.

Esta autorización contraviene los dictámenes del Tribunal Supremo de Israel, pero no puede extrañar a nadie. En Israel la gente no suele criticar al ejército porque mate a milicianos palestinos a sangre fría. En cambio, las críticas se han centrado en el hecho de las filtraciones de la soldado Kamm y no en lo que sucede en los territorios ocupados.

El profesor Zohar Kampf, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, experto en comunicación y periodismo, considera que no se trata de un caso de espionaje, tal y como lo han calificado la mayoría de los medios locales. «Es más bien un caso en el que un empleado expone al público ciertas cosas que no le gustan de la empresa en la que trabaja, ciertas cosas que además son ilegales», dice Kampf.

«Es un caso muy sensible que también lo hubiera sido en cualquier democracia occidental, donde la información confidencial es siempre muy sensible, pero no creo que vayan a condenar a Anat Kamm a cadena perpetua, como se ha sugerido».

«Es cierto que Kamm ha quebrado la confianza que le dio el ejército, y por lo tanto se la debería castigar. Pero no creo que debiera de ser un castigo muy severo. Al fin y al cabo ha denunciado posibles crímenes de guerra. Se comportó como una ciudadana consecuente. Ahora bien, habría bastado con que hubiera tomado los dos o tres documentos sobre este asunto y no los 2.000 documentos que tomó de la jefatura central», continúa el profesor Kampf.

Arresto domiciliario.

«Más grave que la filtración es la orden que dio el general Yair Naveh a los soldados. Yo esperaba que la opinión pública pidiera explicaciones al ejército pero no ha ocurrido así. Los israelíes creen que su país está amenazado por la comunidad internacional y tienden a defenderse de esa manera», concluye Kampf.

Mientras el caso se debate en la prensa y en los juzgados, Anat Kamm se encuentra bajo arresto domiciliario. Sólo se le permite el contacto con algunos de sus familiares más próximos. En las comparecencias ante el tribunal se la ha visto seria pero con fuerza; dispuesta a mantenerse firme hasta el final.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/306686/soldado/destapo/ordenes/ocultas/ejercito

Nota de un lector de Público [Juan Martínez]

La publicación de unas órdenes […] en las que se autorizaba a los soldados a disparar a matar contra tres líderes del grupo Yihad Islamica […] incluso en situaciones en que no existe ningún peligro para los soldados», Es, según García Gascón, lo que molesta a las fuerzas armadas, y lo que motiva esta persecución. Y no es verdad: El tribunal supremo israelí ha dictado resoluciones en las que se legitima el asesinato a sangre fría de activistas desarmados, con independencia de si se avienen a entregarse, se resisten o huyen. Si el ejercito israelí está molesto con esa mujer es evidentemente por otra cosa; lo más normal es que lo esté por las revelaciones que se refieren al trato que se reserva a los civiles (que es algo que sí les afecta propagandísticamente y -en la escasa medida en que en ese país cuentan las leyes para cuestiones como ésta- también legalmente). Los artículos de Blau, basados en esta fuente, aluden explícitamente a este asunto (así lo declara Johnatan Cook, en un artículo que publicó Rebelión el día 14 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=104061), y en el que también se habla de un informe legal acerca de los asentamientos de colonos en los territorios ocupados). En cualquier caso es un error plantear la crítica al estado Israelí en términos de derecho humanitario: el Estado de Israel no viola los derechos humanos, sino que «es» una violación de los derechos humanos (desde el momento que se funda sobre el despojo y la expulsión de la población autóctona del territorio en el que se asienta). Admirarse de que un Estado que tiene estos fundamentos sea poco humanitario con la población que (de acuerdo a los principios de exclusión étnica sobre por los que se rige) es erradicable, es como admirarse de que el agua moje.