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La Unión Europea cambia de estrategia respecto a Siria, Iraq y la lucha contra el Estado Islámico

Fuentes: Al Akhbar English

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Después de que EEUU dejara atrás la idea de que el Presidente sirio Bashar al-Asad tenía que dimitir y reforzara la coordinación de la seguridad con el ejército sirio contra el Estado Islámico en Iraq y Siria (EIIS), parece ser que los europeos han iniciado una serie de reuniones para cambiar su política sobre Siria. Según información obtenida por Al-Akhbar, algunos altos funcionarios europeos no dudaron en decir en la última reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Europeos de la UE que «esa política había sido una equivocación». Es necesario, por tanto, cambiarla para permitir que la iniciativa del enviado de las Naciones Unidas Staffan de Mistura se abra camino. ¿Significa eso que pronto vamos a ver señales favorables hacia el régimen sirio y desapego en cambio hacia la oposición?

Ginebra.- Un funcionario europeo le habló a Al-Akhbar acerca del contenido de una importante reunión celebrada el pasado 11 de diciembre entre el enviado de las Naciones Unidas Staffan de Mistura y los ministros de asuntos exteriores de la UE, confirmando que ha habido un cambio en la posición europea hacia Siria. Dijo que la reunión se celebró a puerta cerrada como todas los encuentros en los que los europeos discuten temas sensibles. De Mistura empezó por explicar la situación en Siria y el marco internacional y regional en el que basa su plan, plan que debería ponerse en marcha en un plazo tres meses «porque de lo contrario pierde capacidad para poder cumplirse».

Esto es, en definitiva, lo que dijo de Mistura y la posición europea frente a su plan:

• El plan de congelar la lucha en Alepo es el único actualmente viable. No hay esperanza para otro plan. Por tanto, la UE debería apoyarlo en la práctica y no sólo verbalmente. Es el único plan capaz de detener los combates, asegurar la satisfacción de las necesidades de la gente y que puedan volver las personas desplazadas que están abrumando las zonas y países vecinos. Permitirá asimismo un eventual proceso de reconstrucción.

• El Presidente sirio Bashar al-Asad, que se mostró dispuesto a asegurar el éxito del plan internacional en Alepo, convenció del mismo al Presidente ruso Vladimir Putin y se esforzó por persuadir también a sus aliados iraníes. Estos pasos resultaban necesarios porque Moscú se mostraba reacio al pensar que no se puede confiar en ningún esfuerzo EEUU-Atlántico y que el plan podría tener consecuencias nefastas para Rusia y sus aliados.

• Aunque los estadounidenses expresaron al principio dudas y reservas sobre mi plan, fueron flexibilizando su posición, vinculando su aprobación a la de algunos de sus aliados regionales, lo que incluye, en primer lugar, a Arabia Saudí. En cualquier caso, me dispongo a viajar a Riad para convencer a las autoridades saudíes de la viabilidad del plan. Si conseguimos su aprobación de principio, continuaré con mis esfuerzos en Damasco para que podamos empezar tan pronto como sea posible porque el tiempo se está agotando.

En teoría, los europeos apoyan todo lo que de Mistura dijo. Desde que se produjo la dimisión del ex enviado de la ONU Lajdar Brahimi, creían necesario apoyar los esfuerzos políticos de mediación entre el régimen y la oposición. En primer lugar, para que el régimen no trate de resolver la guerra militarmente y de forma unilateral bajo el pretexto de la inexistencia de actuaciones políticas en estos momentos. En segundo lugar, para dar a la oposición -que cada vez está más dividida y no ceja en lanzarse acusaciones- la impresión de que Occidente sigue apoyándoles. En tercer lugar, que no cabe pensar más allá del plan de Mistura dada la crisis en las relaciones ruso-estadounidenses a causa de Ucrania. Esta crisis propicia que los europeos crean que Moscú apoya ahora más firmemente a Asad. Por tanto, no hay esperanza de poder ejercer presiones sobre el régimen sirio como no sea a través del aliado iraní. Esta cuestión se ha destacado también en Bruselas.

A este respecto, deberíamos recordar que Brahimi le dijo a los europeos lo mismo que ya había dicho en más de una ocasión y en más de un lugar, a saber, que su dimisión «iba a aliviar a dos personas, a Asad y al Ministro de Asuntos Exteriores saudí Saud al-Faisal», porque su relación con ambos era muy mala. Probablemente se refería a que el «odio personal de Saud al-Faisal hacia Asad era un obstáculo para poder encontrar una solución». Se sabe asimismo que el presidente sirio, desde su primer encuentro con Brahimi, cuestionó sus intenciones especialmente cuando el enviado argelino de la ONU sugirió que Asad debería dimitir e intentó reunirse con el Vicepresidente Faruk al-Sharaa antes de que Asad le impidiera hacerlo sosteniendo que era un hecho impropio de una visita oficial. En aquel momento, Brahimi tuvo que conformarse con una llamada telefónica. Después de un tiempo, Sharaa fue destituido.

• Turquía sigue siendo un auténtico problema para los europeos. Algunos funcionarios dicen que es imposible predecir lo que Ankara va a hacer a continuación. Otros creen que Turquía es prácticamente el único país que todavía sigue facilitando el paso de combatientes extranjeros hacia Siria, que aún no ha tomado la decisión de combatir al Estado Islámico y está intentando chantajear a la comunidad internacional con su posición. A este respecto, los europeos hicieron dos sugerencias. O presionar a Turquía, incluyendo quizá una advertencia -que algunos creen que sería contraproducente porque podría hacer que el Presidente turco Recep Tayyip Erdogan se vuelva más intransigente y sirva para empujarle aún más en los brazos de Rusia e Irán- o intentar camelarle acercándose más a Turquía, favoreciendo así que se comprometa con la decisión internacional de combatir al EI y detener el flujo de combatientes extranjeros. En cualquier caso, la posición turca sigue siendo preocupante para Europa.

• Irán se ha convertido en un actor fundamental tanto en la crisis iraquí como siria. Es necesario hacer frente a esta realidad con independencia de las reservas que algunos puedan tener. No hay nada que impida comprometerse con Irán en un diálogo serio sobre Siria, incluso antes de firmar un acuerdo nuclear. Esto es útil porque podría dar lugar a que el régimen sirio hiciera concesiones políticas y podría fortalecer la presencia de compañías europeas en Irán. Es quizá esto último lo que se ha convertido en una necesidad para Europa a pesar de las reservas francesas, que son comprensibles teniendo en cuenta las relaciones franco-saudíes y la preocupación de Francia por no incomodar a Israel.

• Es imposible pensar en una solución seria o en soluciones temporales en Siria sin contar con Arabia Saudí, que tiene amplias relaciones con una serie de partidos anti-Asad. Es importante tranquilizar a Riad de que los esfuerzos europeos no tratan de mantener a flote al régimen sirio. De Mistura dijo que Arabia Saudí da implícitamente la bienvenida a su iniciativa. El ministro español de asuntos exteriores fue aún más claro, diciendo que Riad acepta el plan y que irá en beneficio de Francia si suaviza el tono de sus críticas, porque de otra forma va a parecer más extremista que Arabia Saudí, lo que no sería una posición comprensible. El ministro español fue aún más lejos sugiriendo que debía celebrarse en su país una conferencia internacional sobre Siria dado que esa idea podía ser aceptada por todos.

• Rusia sigue siendo el principal obstáculo para cualquier solución que no satisfaga al Kremlin y al régimen sirio. Ya que su relación con EEUU y Europa es actualmente tensa a causa de Ucrania, es necesario buscar una vía para separar cualquier discusión con Rusia sobre Siria de la posición respecto a Ucrania. Algunos funcionarios europeos tienen la intención de fortalecer el diálogo con Moscú porque «resulta inaceptable volver a la lógica de la guerra fría». Quizá la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, visite pronto Moscú. Además, Rusia se muestra activa y seria en cuanto a buscar una solución política. Pero si los europeos mantienen las distancias con Moscú, podría aumentar el distanciamiento entre EEUU y Rusia.

Los europeos a favor y en contra de Asad

Después de que Mistura discutiera los puntos anteriores con los ministros europeos y hablara de sus últimos contactos y de la esperanza que su iniciativa revive en los corazones del pueblo sirio, han surgido importantes posiciones contradictorias entre los europeos respecto al futuro de la relación con Asad que pueden resumirse de la forma siguiente:

Primera, todo el mundo manifiesta estar de acuerdo con el plan de Mistura, pero quieren apoyarlo porque es el único plan actualmente viable mientras esperan los resultados de los esfuerzos rusos para conseguir juntar en Moscú a sendas delegaciones de la oposición y del régimen sirio. Sin embargo, Francia, que actualmente disfruta de fuertes relaciones comerciales con Arabia Saudí y Gran Bretaña, está a la cabeza de otros países europeos en sus contactos con Irán e insiste en que el plan no debería apoyar al ejército sirio olvidando a la oposición moderada en Alepo. Es decir, la cuestión no debería escenificarse como un apoyo al ejército sirio contra el EI porque en Alepo y sus alrededores hay también combatientes afiliados a la oposición moderada a los que hay que apoyar y tener en cuenta, «por lo que no queremos que parezca que estamos haciendo un paralelismo entre el régimen y la oposición y que consideramos a ambas partes por igual».

El ministro francés de asuntos exteriores fue el más intransigente aunque algunos dentro del actual gobierno francés señalan la necesidad de adoptar una nueva posición hacia Siria, especialmente después de los ataques terroristas que se produjeron en suelo francés. Laurent Fabius dijo: «No queremos que suceda en Alepo lo que sucedió en Homs», donde la suspensión de los combates sirvió para beneficiar sólo al régimen y no se dio una situación de equilibrio. Los combatientes se fueron después de entregar sus armas al Estado y fueron transportados en autobuses del gobierno a las áreas de donde procedían.

Un funcionario europeo con vínculos con la oposición siria dijo: «La salida de los combatientes supuso para ellos una farsa. Imaginen que el Gran Mufti, Ahmad Badreddin Hasun, que es un leal al régimen se presentó en los autobuses que transportaban a los combatientes bromeando con ellos y preguntándoles si no era mejor casarse mientras eran jóvenes en vez de que les mataran en los frentes de batalla. Les dieron teléfonos móviles para que hablaran con sus familias a fin de minarles la moral. Al final, la imagen ofrecida por los medios y la realidad sobre el terreno actuaron en interés del régimen».

El ministro francés insistió en que «el régimen no debería beneficiarse de este plan que le libraría del frente de Alepo para centrarse en otros frentes de otras áreas». Eso es lo que Fabius estuvo diciendo cuando la UE recibió información sobre la posibilidad de que los ejércitos sirio e iraquí se implicaran en un amplia operación militar conjunta en Deir Ezzor.

Segunda, la relación de Europa con Asad es posible, pero se hizo evidente durante las discusiones de los ministros de asuntos exteriores y de los comisarios de la UE que no saben cómo negociar con Siria. Por ejemplo, un funcionario europeo en Ginebra dice que algunos de sus colegas europeos ha empezado a hablar del fracaso de la política seguida hasta ahora y sobre el «incalculable error» de haber sugerido muy pronto que Asad dimitiera.

Algunos europeos argumentan que su valoración de la situación fue equivocada mientras que otros creen que confiar en EEUU desde el principio fue un error porque Washington, como siempre, pone sus intereses por encima de todas sus alianzas, colocando a menudo a los europeos en una situación complicada. Y hay otros que apuntan que subestimar las capacidades del ejército sirio y de sus aliados fue su mayor error.

En consecuencia, los funcionarios de la UE están discutiendo en estos momentos cómo «modificar» la posición política adoptada durante más de tres años respecto a Siria. Otra señal de ese cambio es el abandono del mantra de la «renuncia de Asad» y el intento de llegar a declaraciones más realistas que se vienen repitiendo de vez en cuando, como «Asad no es la solución final a la crisis» o «Asad no se quedará al final de la solución política» o «es natural que una solución política conduzca finalmente a transferir algunos poderes de la presidencia pero no todos los poderes», según Ginebra I. Otra señal de cambio de posición es el abandono de la frase «iniciándose ya un proceso de transición» y reemplazándola con una aceptada por todos, a saber, «pidiendo el inicio de un proceso de transición».

Parece que Mogherini ha conseguido, hasta cierto punto, tener éxito a la hora de promover el punto de vista de que «estamos de acuerdo en el resultado final pero el realismo político y los desarrollos de la situación nos obligan a ajustar nuestro rumbo y a utilizar nuevas frases». Es decir, aunque todo el mundo en Europa quiere que Asad se vaya, el realismo político sugiere que esto no es posible en estos momentos y que debe alentarse una solución política que pueda finalmente llevar a ese fin, lo que implica que el que Asad se vaya ya no es una prioridad para Europa.

¿El Consejo de Seguridad en Alepo?

En vista de todas esas discusiones que intentan modificar la postura europea hacia el régimen sirio, la cuestión más importante en la UE es cómo garantizar el éxito del plan de Alepo y cómo ponerlo en marcha sin que Asad aparezca como ganador, sobre todo ahora cuando el ejército sirio ha avanzado de forma notable en Alepo.

La tendencia dominante trata de encontrar un mecanismo de control por parte del Consejo de Seguridad de la ONU. No obstante, los europeos comprenden que esto es imposible debido al doble veto chino-ruso que está siempre listo para proteger a Siria. Por tanto, a diferencia de las posiciones francesa y británica que insisten en una fuerza internacional del CS de la ONU, la UE se inclina más hacia encontrar una fórmula diplomática que hable de «un mecanismo de control vinculado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas».

Todo esto se conocerá pronto a través de lo que se denomina ya «la estrategia de la UE sobre Siria, Iraq y la lucha contra el EIIS».

Hay desesperación entre la oposición siria, especialmente la Coalición Nacional para la Revolución Siria y las Fuerzas de Oposición, que durante mucho tiempo monopolizó, con apoyo internacional, la representación de la oposición que infiltró los países de la UE en pos de EEUU. Los europeos se inclinan también mucho más ahora por ampliar el ámbito de la oposición a fin de incluir a fuerzas que no se aceptaban anteriormente para socavar a la Hermandad Musulmana.

Por ejemplo, hay que destacar que cuando el jefe de la Coalición, Hadi al-Bahra, visitó la UE en Bruselas hace pocos días, los representantes de la Coalición estuvieron llamando a los europeos para decirles que Bahra ya no les representa. Un funcionario europeo dijo jocosamente: «Cada vez que empezamos a hablar con un representante de la Coalición, descubrimos que esa Coalición ha celebrado nuevas elecciones y ha cambiado a su representante, que nos repite la misma pregunta, ‘¿cómo van a impedir que el régimen se beneficie del plan que están proponiendo?’ Pero nos hemos dado cuenta desde hace algún tiempo ya que algunas partes dentro de la Coalición han empezado a aceptar la idea de negociar con el régimen y alcanzar un acuerdo político con él aunque el objetivo final sea que Asad dimita. Este es, por ejemplo, el caso de Moaz al-Jatib y de su equipo. El problema de la Coalición es que no conoce el significado del realismo político y continúa fragmentándose mientras barajan conflictivas alianzas extranjeras».

A la luz de todo lo anterior, ¿está empezando la UE a cambiar su posición hacia Asad? Quizá todos sus miembros apoyen aún la salida del presidente sirio. Pero el realismo político requiere un cambio de conducta y enfoque y no insistir en la prioridad de la renuncia de Asad. Esto se irá haciendo más evidente en el futuro si los ataques terroristas se incrementan dentro de Europa. La única solución que creen que les queda es cooperar con las fuerzas de seguridad sirias, el ejército sirio e Irán en el contexto de combatir el terrorismo.

En cuanto al plan de Mistura para Alepo, está inmerso en una enfebrecida carrera entre una solución militar y acuerdos de seguridad que no pueden llevarse a cabo sin que el régimen lo apruebe y de esto puede sacar ventaja este último.

Una vez más, la historia repite la misma vieja máxima: «Los intereses internacionales son más importantes que los principios y las tragedias de los pueblos».

Este artículo se publicó originalmente en lengua árabe.

Fuente: http://english.al-akhbar.com/node/23044