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Defensoras de la tierra

Las acosadas «hijas» de Berta Cáceres

Fuentes: Público

Defienden la tierra, el agua, las montañas y una forma de vida contraria al capitalismo, al clasismo, al machismo y al patriarcado. Son las defensoras ambientalistas, cada vez más amenazadas.

 

Ana Rutilia Ical, catedrática y candidata a diputada en Guatemala 

 

 La defensora Berta Cáceres, asesinada por defender su tierra , sigue molestando a aquellos que la callaron. Lo hacen por ella un sinfín de mujeres que denuncian que las élites y las empresas nacionales e internacionales están (siguen) esquilmando sus recursos.

La mayoría son amas de casa y campesinas de El Salvador, Guatemala y Honduras con numerosas cargas familiares que no tiemblan ante auténticos gigantes. Lo hacen pese a que el activismo no es bien acogido ni en sus familias (padres, madres, esposos, hermanos…) ni en sus comunidades, compradas muchas veces. Tampoco, repiten, cuentan con el respeto de los movimientos de resistencia y organizaciones: su voz no es tan valorada como la de los hombres.

Hablamos con dos de ellas que a pesar de sus distintos perfiles coinciden en la esencia: la defensa de la tierra. Estos son los temas que esbozamos.

Riesgos de género

«Sí, por ser mujeres somos acosadas sexualmente; nos gritan, insultan y humillan, nos dicen que nos vayamos a fregar, que qué hacemos demandando nada. Y todo eso al tiempo que debemos seguir manteniendo las casas y ser el centro de los cuidados. Porque al final somos nosotras las que además de defender lo que es de todos, debemos hacernos cargo de la limpieza, la ropa, la comida…», apunta Sonia Sánchez, lidera en El Salvador de el Movimiento de Mujeres de Santo Tomás.

Ella lucha desde hace años contra la multinacional Inversiones Robles , una constructora que ha talado más de 30.000 árboles para construir viviendas de lujo. Su particular contienda le ha valido dos demandas por coacción (de las que fue absuelta), difamaciones y calumnias varias.

La respuesta de Ana Rutilia Ical, catedrática y candidata a diputada en Guatemala es similar. Sí, ser mujer y defensora de los derechos ambientales tiene un coste añadido por cues-tión de género. En su caso, la batalla contra una hidroeléctrica, Renace, del Grupo español ACS, le ha costado ser criminalizada, estigmatizada, difamada y tachada de «loca» . También la acusan de ir contra el desarrollo. «Sí, estoy en contra del desarrollo de los ricos y de aquellos que se olvidan que en este territorio viven 29.000 indígenas», puntualiza.