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Denuncian que la mayoría de las agresiones contra el entorno se debe a proyectos "lineales y de impacto", como el AVE

Las cicatrices del paisaje ourensano

Fuentes: Adega

Xan Carlos Fernández, responsable del grupo ecologista Adega, confirma, contrariado, que persisten «graves agresions contra el medioambiente», aunque impere un contexto democrático e el que hay «mas y mayores medidas restrictivas», como por ejemplo la Ley de Responsabilidad Medioambiental de 2007, que implica, sucintamente, que quien contamine, paga.A pesar de las posibles represalias que se […]

Xan Carlos Fernández, responsable del grupo ecologista Adega, confirma, contrariado, que persisten «graves agresions contra el medioambiente», aunque impere un contexto democrático e el que hay «mas y mayores medidas restrictivas», como por ejemplo la Ley de Responsabilidad Medioambiental de 2007, que implica, sucintamente, que quien contamine, paga.
A pesar de las posibles represalias que se derivan del ordenamiento juridico vigente, en la provincia se detectan focos de contaminación y agresión, que a veces graban «heridas eternas» dice Xan Carlos Fernández.
Señala que gran parte de los ataques contra el entorno son debidos a la proyección de obras de titularidad pública, que se conciben «de forma demasiado lineal y con gran impacto». Y como por ejemplo, las excavaciones para la construcción de los trazados del AVE e la comarca de O Carballiño y O Ribeiro, o el desmonte producido en el lugar de Casardomato, ya en el tramo final de la AG-53 que une Santiago y Ourense.
En este lugar, Adega manifiesta que se ha producido un «impacto paisajísitico brutal», que se podria haber minimizado si se hubieran proyectado más tuneles para la zona. Además, advierte que el «relleno» producido en el valle de aceso a Santa Cruz de Arrabaldo es una actuación que hará complicado que «se regenere o mimetice la zona».
«Convendría llevar a cabo actuaciones más lentas, aunque sean más costosas, porque la infraestructura públcia se integraría mejor en el paisaje», defiende Xan Carlos Fernández.
Seguimos el efecto de las máquinas, aporximándose a la ciudad de Ourense. En a Valenzá, Adega retrata de «nefasta» la situación de una urbanización de residencias que, en su día, fue levantada sobre un terreno de monte quemado que había sido recalificado con vista a edificar.
La urbanización A Moura, de la que ya han vencido los plazos de ejecución, fue una obra poryectada y recogida en el PXOM de 2003. A día de hoy, aunque el hormigón de las viviendas está erigido sobre un terreno al que no se le respetaron los plazos precisos de recuperación, las tareas de urbanización distan de estar acabadas: No hay suministro de servicios públicos ni sistema de evacuación para la rede de saneamiento.
La contaminación del suelo es una amenaza presente en la provincia, según el colectivo ecologista. Especialmente en la zona de A Limia, una de las comarcas agrícolas más productivas de Galicia, «es preocupante que la gran mayoría de las grajas haga sus vertidos industriales en terrenos».
En algunos casos, se producen focos de contaminación difusa, principalmente por causa de los nitratos que componen los fertilizantes.

ESPACIOS PROTEGIDOS
Adega el nivel de sus protestas co respeto a la situación actual de los lugares que, a pesar de ser enclaves de gran riqueza patrimonial y natural, «no recviben la atención y el cuidado que se merecen».
Xan Carlos Fernández expone los ejemplos del bidueiral de Montederramo y del cauce del Río Pacín, en Entrimo, dos espacios protegidos en la provincia.
El bidueiral declarado de interés dentro de la Rede Natura, conserva una verja cinegética que el Ministerio de Medio Ambiente se comprometió a retirar, pero que de momento sigue cercando unos 19 kms de perímetro, po lo que se mantiene el riesgo de endogamia para las poblaciones de ciervos y gamos.
Por su parte, el río Pacín, que riega entrimo y se situa muy próximo a la zona de catalogación de Rede Natura, «fue casi destruido» por el escombro que se derramó a su cauce tras una obra para la canalización de agua que fue licitada por el concello de Entrimo.
Ahora Adega considera que, si no se emplean medios técnicos de última generación, el desescombro «provocara mayor daño ambiental», ya que habría que abordar la limpieza con maquinaria pesada en el lecho del río.

La lista de casos responde, para Fernández, a una disfución del Ministerio de Medio Ambiente y la Consellería de Medio Ambiente. Esgrime que, en lugar de actuar como órganos de decisión, se supetidan a otras administraciones y operan sólo como órganos de consulta.

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www.adega.info