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Les Samaritanos del Monte Gerizim

Fuentes: Rebelión

Durante miles de años, los samaritanos han sido capaces de preservar su identidad y su propia lengua, que utilizan para fines litúrgicos. Con vistas a la ciudad de Nablus, el Monte Gerizim sustituye en sus creencias el papel que tiene Jerusalén para los Judios, ya que en los cinco libros sagrados de Moisés, que para […]

Durante miles de años, los samaritanos han sido capaces de preservar su identidad y su propia lengua, que utilizan para fines litúrgicos. Con vistas a la ciudad de Nablus, el Monte Gerizim sustituye en sus creencias el papel que tiene Jerusalén para los Judios, ya que en los cinco libros sagrados de Moisés, que para los samaritanos son el pilar de su religión, la ciudad santa ni siquiera se menciona. Los samaritanos creen en un solo Dios, en el Juicio Final, y practican los mismos rituales desde hace 6000 años, entre ellos el escrupuloso respeto a la inactividad cada sábado.

Hoy en dia, los samaritanos son solo unas 350 personas, y unicamente hace veinte años que viven en el monte Gerizim, el cual visitaban por tradicion, para celebrar sus celebraciones litúrgicas. Anteriormente vivían en el casco antiguo de Nablus, ya que en la montaña no había acceso al agua ni a la electricidad. Cuando se establecieron esos suministros en el Monte Gerizim, los samaritanos eligieron un estilo de vida más saludable y en armonía con la naturaleza. Sin embargo, todavía tienen tiendas en el casco antiguo y participan en la economia de la sociedad palestina.  

 Yacob Cohen  es el guía del Museo de los samaritanos, que se encuentra en un edificio restaurado en 2010 por la Autoridad Palestina, y que contó con la cooperación de la Unesco. Yacob ha creado una asociación que promueve las visitas pedagógicas y los talleres para hacer conocer la vida de los samaritanos en Nablus.

Su tío, un profesor de la Universidad de Al Quds (Jerusalén en arabe), es quien estuvo tras la iniciativa de abrir el Museo. También escribió un libro, publicado en 2012 y disponible en el Museo, que aborda de manera muy prolija la historia milenaria de los samaritanos.

Una de las cosas que primero llaman la atencion del visitante es la manera en que Yacoub recalca su nacionalidad palestina: «Soy palestino. Es algo completamente normal, ya que hemos estado aquí desde siempre, desde hace miles de años. Estamos esta ciudad, en Nablus, desde hace 3000 años, y nadie ha decidido por nosotros que seamos palestinos. (…) «.

Yacob apunta sin ambajes al relato fundacional del nacionalismo israeli : «Nosotros no hemos venido de otro lugar, no es como si nos hubiésemos ido de aquí durante décadas, y luego hayamos regresado…»

«Cuando los israelíes llegaron a Cisjordania en 1967, nos ofrecieron a los samaritanos de Nablus que fuésemos a instalarnos a Tel Aviv, y que cambiasemos nuestros documentos de identidad palestinos por documentos israelíes.»  

 Sólo fue a partir de 1996 cuando los que lo desean, pueden solicitar la ciudadanía israelí para obtener así la doble nacionalidad: «Pero toda nuestra vida hemos vivido en Nablus, y ahora no vamos a ir a vivir a Tel Aviv.»  

Desmontando el mito del choque de civilizaciones

Según Yacob, en Nablus nunca ha habido problemas entre las diferentes religiones:

«Las personas que piensan que los musulmanes de aquí atacan a otras personas porque no sean musulmanes…es algo que no ha ocurrido nunca. Que los musulmanes ataquen a samaritanos sólo porque sean samaritanos…jamas, para nada. Tal vez pueden haber problemas por otras razones, pero nunca a causa de la religión.»

Los samaritanos son palestinos de pleno derecho, incluyendo su nacionalidad. Y por eso también sufrieron los efectos de la ocupación israelí de Nablus durante la segunda Intifada, cuando el ejército cortaba el acceso a la ciudad mediante trincheras:

«Cuando iba a buscar a mi hijo a la escuela en Nablus, tenia que quitar las piedras que hacian obstaculo en la carretera. Entonces los soldados solian detenerme, pidiéndome mis documentos de identidad. Cuando leian mi nombre, Yacob Cohen, se daban cuenta de que era un samaritano y me dejaban pasar. A veces el asunto era gracioso, cuando me preguntaban: ¿Cómo puede ser que te llames Yacob Cohen? Otras veces era más duro para mí, ya que me impedian ir a la escuela. Sin embargo, cuando se daban cuenta de como me llamaba, me permitian sacar los obstáculos del camino.»

Transcripcion y traduccion del inglés : Alex Anfruns

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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