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En lucha por el derecho a descansar dos días a la semana

Los conductores y conductoras de autobuses de Barcelona muestran que otro sindicalismo es posible

Fuentes: A Luchar por el Socialismo

Tras los 7 días de huelga de Navidad, los conductores de TMB volvieron a la lucha entre el 3 y el 7 de marzo para exigir dos días de descanso semanal. Si la empresa no modifica su posición cerrada, los conductores tienen previsto continuar la movilización los jueves 13, 20 y 27 de marzo. Un […]

Tras los 7 días de huelga de Navidad, los conductores de TMB volvieron a la lucha entre el 3 y el 7 de marzo para exigir dos días de descanso semanal. Si la empresa no modifica su posición cerrada, los conductores tienen previsto continuar la movilización los jueves 13, 20 y 27 de marzo.

Un seguimiento masivo

La huelga, impulsada por CGT y ACTUB, ha tenido hasta ahora un seguimiento prácticamente total, a pesar de la oposición a la misma de CCOO, UGT y del corporativo SIT, y de la política represiva de la empresa, que ya ha impuesto 24 sanciones a trabajadores y ha abierto, hasta el momento, otros 11 nuevos expedientes. La Generalitat, por su parte, ha contribuido al intento de reventar la huelga y derrotar a los conductores imponiendo unos servicios mínimos abusivos, reprimiendo policialmente a los trabajadores (ya van 3 heridos, que encima son acusados de ser los agresores) e intentando impedir el control de los servicios mínimos por el comité de huelga y los trabajadores.

La empresa también ha intentado enfrentar a los trabajadores con la opinión pública y los usuarios a través de una costosa campaña de propaganda y manipulación informativa (cientos de miles de dípticos, medios de prensa y televisión…), una escandalosa campaña antihuelga financiada con dinero público que ha llegado a ser denunciada por la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona.

Razones del éxito de la lucha

En ese contexto, el éxito de la huelga y la unidad de la plantilla se explican por varias razones. En primer lugar, la justicia de una reivindicación elemental largamente demandada, máxime si tenemos en cuenta el desgaste y la responsabilidad social que supone el trabajo de conducir un autobús en un medio urbano como el de Barcelona. El fracaso de la campaña de la empresa y el ayuntamiento contra los conductores se explica precisamente porque la percepción social es que, efectivamente, la mejora en los descansos de los conductores redundaría en una mayor seguridad del transporte público.

Junto a ello, es y está siendo decisivo el tipo de sindicalismo puesto en práctica por los conductores. Un sindicalismo basado en la deliberación y toma colectiva de decisiones a través de asambleas de trabajadores, y en la movilización como herramienta para lograr las reivindicaciones: piquetes, manifestaciones, extensión y acciones de solidaridad…, un sindicalismo que apela a la solidaridad y al apoyo de los usuarios y demás trabajadores para fortalecer la lucha. Es decir, la recuperación práctica del sindicalismo de clase en clara oposición al sindicalismo cupular, burocrático, de colaboración con la empresa y gestionado por vividores, tan corriente en los tiempos que corren. La unidad de la plantilla ha mostrado una enorme solidez precisamente por basarse en esa práctica, dejando en evidencia y completamente desprestigiados a los sindicalistas apoltronados de CCOO y UGT, mientras sus afiliados se suman a la lucha.

Las espadas siguen en alto

Al cierre de esta edición, la Generalitat ha vuelto a llamar a ambas partes para buscar una solución negociada en el plazo de un mes y a través de una mesa de negociación específica. Su propuesta anterior había sido rechazada por los trabajadores porque exigía la paz social a cambio de una negociación sin ninguna garantía. Los trabajadores apuestan por abrir un proceso negociador pero con algunas garantías iniciales de que se avanzará en la reivindicación de los dos días de descanso semanal, es decir, con un gesto de la empresa en la buena dirección.

Arropar a los conductores con la mayor solidaridad

Desconocemos cuál será el desenlace del conflicto. Lo que sí está claro, sin embargo, es que los trabajadores y trabajadoras de autobuses tienen todo el derecho a los dos días de descanso semanal y que nos están dando una lección de lucha, con decisiones tomadas asambleariamente, con unidad por la base, con una combatividad y una determinación admirables. La empresa ha venido haciendo una campaña basada en la mentira y en la falsedad, sin reparar en gastos e imponiendo sanciones. Está moviendo, además, todos los resortes que da el poder: medios de comunicación masivos, fuerzas policiales (municipal y de la Generalitat) que reprimen e impiden ejercer derechos, detienen y procesan… Merecen todo nuestro apoyo: difundiendo el diario gratuito que han editado, contribuyendo económicamente a la caja de resistencia (bonos, ingresos en cuenta…), participando en sus acciones (manifestaciones, control de mínimos…), organizando acciones de apoyo en los barrios… ¡Es evidente que si ganan ellos, ganamos todos!