Recomiendo:
0

Golpe de Estado en Egipto

Los militares tienen sus propios planes frente a tirios y troyanos

Fuentes: Gara

Las dudas sobre la voluntad de los Hermanos Musulmanes de seguir adelante con la revolución egipcia podían ser razonables, lo que no justificaba en ningún caso el Golpe de Estado. Pero de lo que no hay duda es de que los militares nunca permitirán voluntariamente que el proceso avance. Como muestra, la declaración constitucional de su presidente títere.

El juez de la era Mubarak y nombrado presidente interino por los militares golpistas, Adli Mansur, anunció ayer que legislará por decreto y podrá establecer el estado de excepción en el marco de un calendario que prevé la reforma dirigida de la Constitución y la celebración, en un plazo de seis meses, de elecciones parlamentarias a las que seguirán las presidenciales.

Los grupos progresistas y liberales laicos agrupados en la coalición Tamarrod, que pilotaron la movilización popular del 30 de junio que fue la antesala del golpe de Estado, habían exigido la convocatoria previa de nuevas elecciones presidenciales.

Tamarrod denunció a través de Twitter la declaración constitucional, a la que acusó de «preparar una nueva dictadura».

A juicio de los que jalearon a los militares antes, durante y después del Golpe, la concentración de poderes en el presidente interino constituye «un revés para la revolución» y anunciaron que presentarán sus propias enmiendas.

Los militares tienen su propia agenda y han decidido gobernar a través de Mansur, quien concentrará, siquiera formalmente, todo el poder. Hasta el punto de que el Gobierno interino que está intentado consensuar solo será consultivo.

En ese contexto, la polémica en torno al nombramiento del primer ministro pierde buena parte de su sentido.

Pese a ello, los militares anunciaron ayer el nombramiento del economista liberal Hazem al Beblaui como primer ministro y designó a Mohamed el Baradei como vicepresidente para Relaciones Exteriores.

Beblaui, dirigente del Partido Socialdemócrata- surgido tras la caída de Mubarak en febrero de 2011- fue viceprimer ministro y titular de Finanzas durante cuatro meses en el Ejecutivo transitorio tutelado por los militares. Dimitió en protesta por la masacre militar contra los coptos de Masero.

Está por ver cómo sientan ambos nombramientos en el partido salafista Al-Nour, que ya rechazó la candidatura de ElBaradei (liberal prooccidental) y de otro socialdemócrata, Ziad Bahaa Eldin, y que ahoras antes del anuncio apostaba por el exministro de Finanzas (de la época de Mubarak) Samir Radwan.

Al-Nour, que la víspera anunció su retirada de la coalición que sostiene el golpe en protesta por la brutal represión (53 muertos) de una sentada de los Hermanos Musulmanes, mantiene una posición ambigua en la que prima su rivalidad con los Hermanos Musulmanes, sus principales rivales políticos por cuanto pugnan por el mismo espacio electoral. Este divorcio antinatura provocó en su día una escisión en el seno del salafismo oficial egipcio, con el surgimiento de un partido, Watan, alineado con los islamistas de la Cofradía de los HM.

HM no, salafistas sí

Si sorprende la posición de los salafistas no es menos destacable la incoherencia de los sectores laicos que apoyaron el golpe de Estado, dispuestos a negociar con un sector, el salafista, mucho más rigorista que los HM en la interpretación del islam y que defiende la aplicación inmediata y sin dilación de la Sharia.

Y es que los tópicos y las miradas prejuiciosas dominan a la hora de interpretar los sucesos en Egipto. Ocurre algo parecido con el verdadero hombre fuerte del país, el general Abdel Fatah al-Sissi. Cuando el destituido presidente Mohamed Morsi lo nombró ministro de Defensa -justo después de mandar a retiro al todopoderoso mariscal Tantawi- al-Sissi fue presentado como un devoto islamista dominado por los Hermanos.

Cuando dio el golpe de Estado pasó a convertirse, a ojos de muchos, en el último baluarte del laicismo en Egipto. La realidad es que, más allá de la sinceridad de sus creencias, su mujer observa rigurosísimo velo. No se sabe si por devoción o por simple y dura obligación marital.

El vicepresidente del Partido Libertad y Justicia (PLJ) -el partido marca de los Hermanos Musulmanes-, Essam el Erian, rechazó el decreto anunciado por alguien nombrado por los golpistas. «Es una vuelta a la casilla de salida», señaló, en referencia a la vuelta del viejo régimen.

Los HM presentaron ayer una lista con 42 de sus seguidores muertos a manos de la Guardia Republicana y el Ejército el lunes y protagonizaron nuevas protestas en sus plazas fuertes de El Cairo y en las provincias tras los masivos funerales.

Lo que está claro es que los HM no han mostrado mucho pulso movilizador. Mientras algunos quieren ver en ello una muestra de debilidad, más parece una táctica de dosificación de la presión de cara a un proceso negociador conjugada con la esperanza en que las pugnas entre los golpistas y sus apoyos pudieran reventar el golpe, que supo además elegir el momento: el inicio del Ramadán.

Israel insta a EEUU a que mantenga su apoyo a los militares

El Estado sionista ha instado a EEUU a que no congele la ayuda militar de 1.300 millones de dólares anuales a Ejército egipcio, la segunda mayor ayuda tras la que recibe Israel.

Oficialmente, la legislación estadounidense prohíbe este tipo de ayuda a un régimen surgido de un golpe de Estado. Ello explica la renuencia de Washington a reconocer lo sucedido en Egipto como una asonada.

El Gobierno israelí, que ha mantenido maratonianas conversaciones sobre el tema con responsables de EEUU, teme que esa congelación reabra el frente fronterizo del Sinaí, con fuerte presencia yihadista, y ponga en cuestión los acuerdos de Camp David. Netanyahu ha ordendo silencio sobre la crisis egipcia, por su temor a que su reacción alimente el discurso islamista.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130710/412567/eu/Los-militares-tienen-propios-planes-frente-tirios-troyanos